miércoles, 16 de septiembre de 2026

REVOLUCIÓN FUSILADORA

16 de Septiembre de 1955

GOLPE MILITAR


​Recordamos esta fecha como uno de los hechos más nefastos de la historia argentina. En esta jornada, los sectores antipopulares articulados en las Fuerzas Armadas, la Sociedad Rural Argentina, la jerarquía de la Iglesia Católica, la oligarquía empresarial y las fuerzas políticas tradicionales —con el respaldo implícito de intereses angloestadounidenses— concretaron el golpe de Estado autodenominado “Revolución Libertadora”, popularmente conocido por el pueblo como “la Revolución Fusiladora”. Este movimiento, encabezado inicialmente por el general Eduardo Lonardi y continuado luego por el general Pedro Eugenio Aramburu y el almirante Isaac Rojas, derrocó al gobierno constitucional del tres veces presidente Juan Domingo Perón.

​El golpe dejó un saldo inmediato de muertos y heridos por la represión, la clausura del Congreso Nacional, la destitución de la Corte Suprema de Justicia, la intervención de gobiernos provinciales, municipios y universidades, y la derogación por decreto de la Constitución Nacional de 1949. Dio comienzo, además, al extenso período de la “Resistencia Peronista”, signado por la proscripción política del movimiento, la persecución de su militancia, los fusilamientos clandestinos de 1956 y la proscripción explícita de la mera mención de Perón y Evita mediante el Decreto Ley 4161/56.

​A décadas de aquel atropello institucional, seguimos organizadas y organizados, redoblando esfuerzos para defender las conquistas históricas, los derechos laborales y el legado de soberanía e inclusión del General Perón.

​Porque la historia demuestra que la intolerancia antipatria siempre atenta contra la democracia y contra los sectores nacionales, federales y populares.


lunes, 31 de agosto de 2026

MIERDAS HUMANAS MAL CAGADAS

MILEI PRODUCTO DEL ODIO

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​Javier Milei y su intolerancia, solo algunos de sus insultos: "Mierda humana mal cagada y soretes pelotudos", ​"Amontonamiento de mierda" y "mierdas mentirosas": ​"Pedazo de mierda" y "conjunto de soretes": "Culo rotos": "mandriles". Ensobrados":​"Parásitos", "Ratas" y "Ladrones": ​"Zurdos de mierda":  ​"Basuras", "Malditos":​"Militantes del sobre" y "Mercenarios": .​"Prostitutos del micrófono":​"Mentirosos", "Extorsionadores": ​"Chantas" y "Nefastos":  ​"Tilingos": ​"Burros": "Colectivo de chorros": ​"Empobrecedores": «Soretes» / «Mugrosos»: ​«Econochantas»:​«Econochantas mandriláceos»: ​«Ladrones»: «Chantas keynesianos», «Colectivistas» o «Cómplices del robo de la inflación».«Parásitos», «Inútiles» o «Fracasados». «Mentirosos», «Analfabetos económicos» o «Sicarios del micrófono».
Esta catarata de agravios no es accidental, sino que se enmarca en una estrategia de comunicación del Gobierno para confrontar directamente con políticos, economistas, periodistas, organizaciones sociales y minorías que no opinan igual que él. En lugar de responder con argumentos a la crítica, el presidente opta sistemáticamente por la descalificación personal, un accionar que desde su propio espacio han justificado como una forma de expresarse "sin filtro" frente a quienes consideran "orcos" o "parásitos". 

​Para que una sociedad elija a una figura como Javier Milei, no alcanza con la insatisfacción económica o el fracaso de los últimos gobiernos, hace falta un combustible más denso: el encono social. Como señalaba André Malraux, “No es que los pueblos tengan los gobiernos que se merecen, sino que la gente tiene los gobernantes que se le parecen”.

El voto a Milei no se explica únicamente por la frustración, el desencanto o el temor a un futuro incierto. Tampoco responde a convicciones ideológicas profundas. En su núcleo, es un voto impulsado por el odio y el rencor: una expresión sin responsabilidad ni principios por parte de un sector dispuesto a apoyar a una figura demoníaca sin el menor remordimiento ni sentido de culpa. Miran la realidad a través del prisma del resentimiento, aunque ese camino los conduzca a su propia destrucción; prefieren el cataclismo antes que dar su apoyo al adversario.


​«Sin embargo, hay que admitir las dos caras de la moneda: la sociedad exige un cambio profundo —no este modelo actual, pero sí una transformación real—.

Y hay que ser autocríticos: la dirigencia del campo nacional y popular no estuvo a la altura de entender, interpretar y representar ese mandato dentro de nuestros principios y doctrina.»


​Esta identificación se nutre de un discurso público caracterizado por la violencia verbal sistemática. A través de intervenciones mediáticas y redes sociales, la descalificación, el insulto soez, ecatologicos o sexual y la agresión constante hacia quien piensa distinto —se trate de opositores, periodistas, aliados o minorías— dejaron de ser exabruptos para convertirse en una narrativa de gobierno. La gravedad de esta conducta no radica solo en la erosión institucional que genera la máxima investidura del país, sino en la validación social que recibe cuando estos episodios son aplaudidos y naturalizados por sectores influyentes.


​Existe una marcada contradicción entre la apelación constante a lo sagrado —el uso de simbología mesiánica o referencias bíblicas— y una praxis caracterizada por la intolerancia, el sectarismo y la falta de empatía hacia los sectores vulnerable. Desde la perspectiva de la psicología social, este patrón de encanto superficial, manipulación estadística y ausencia de culpa encuentra rasgos compatibles con la instrumentalización política del conflicto extremo.

​Sin embargo, reducir este fenómeno a una cuestión individual sería superficial. Para los sectores de poder concentrado —el denominado "Círculo Rojo", acompañado por terminales judiciales y mediáticas—, la retórica presidencial funciona como un instrumento idóneo. Bajo la máxima de que "el fin justifica los medios", el diseño económico prioriza la concentración de ingresos y la desregulación en favor de pocos, postergando la soberanía nacional y el bienestar de las mayorías. El poder verdadero pretende "blindar" este modelo, buscando algún insaider como alternativa.


Lo verdaderamente complejo del fenómeno es su base de apoyo popular. Sectores desplazados por este mismo modelo adoptan posturas contrarias a sus propios intereses materiales, un comportamiento afín al concepto sociológico del «esclavo satisfecho»: la asimilación del discurso del opresor por parte del oprimido. El odio inoculado esta por encima de cualquier disernimiento o situacion personal. A través de dinámicas en redes sociales, algoritmos de polarización y marcos mediáticos antipopulistas, se ha moldeado una subjetividad que acepta y tolera la decadencia institucional, social y económica, además de la injerencia externa y la cesión de recursos estratégicos o territorio nacional, bajo la narrativa del orden, la inserción internacional y el sacrificio por un futuro promisorio que nunca llega.


En este contexto complejo, no se puede soslayar la actitud de los gobernadores, senadores y diputados que accedieron a sus bancas bajo la bandera del peronismo y como supuestos opositores a Milei, terminan abrazando el "marxismo"... pero el de Groucho Marx: «Estos son mis principios; si no le gustan, tengo otros». Transformados en el paradigma de la traición, habitan su propia versión de la Antenora dantesca.


​El aspecto más crítico de este escenario es la deriva autoritaria de la retórica oficial. Al encuadrar la protesta social bajo la Ley Antiterrorista y calificar de "terroristas disfrazados" a estudiantes, docentes o investigadores, se abre un precedente sumamente peligroso. La equiparación del disenso democrático con una amenaza a la seguridad nacional evoca las doctrinas más oscuras de nuestra historia reciente.

El riesgo institucional es claro, más aun al observar antecedentes internacionales de resistencia a los procesos democráticos como los de Jair Bolsonaro o Donald Trump.

No es menor que durante el acto en conmemoración de la muerte del General José de San Martín, Milei afirme:

​"Defender la libertad que nos legó nuestro General es también "defender nuestras ideas y nuestros valores contra aquellos que intentan socavarlos". Y un pueblo libre también "requiere de fuerzas de seguridad capacitadas y provistas de las herramientas necesarias para proteger lo más preciado que tenemos", pues el mal existe y "quienes eligen ese camino deben ser sometidos por la fuerza". Vamos a dar la batalla por la libertad allá donde sea necesario, "sin importar el costo..."

​Resulta alarmante que el Presidente pretenda equipararse con San Martín y su gesta libertadora, cuando su praxis política fomenta la dependencia externa. Cómo así también, es profundamente peligroso que una persona con evidente inestabilidad emocional catalogue arbitrariamente a sus opositores como terroristas y amenace con "someterlos mediante las fuerzas de seguridad" para defender su visión particular de "libertad, orden y prosperidad".


Daniel Fernández 

Agosto 2026

sábado, 22 de agosto de 2026

22 de agosto de 1972 – Masacre de Trelew

 


El 15 de agosto de 1972, en plena dictadura de Alejandro Agustín Lanusse, la Unidad 6 de máxima seguridad de Rawson fue escenario de una fuga histórica: 25 presos y presas políticas lograron evadirse. Sin embargo, solo seis de los máximos dirigentes alcanzaron a abordar el avión secuestrado rumbo a Chile. Los 19 restantes, al ver frustrada su huida en el aeropuerto de Trelew, acordaron su rendición ante las fuerzas armadas bajo el compromiso público de garantizar su integridad física y ser devueltos al penal.
​Esa promesa se rompió de inmediato. La Armada trasladó al grupo a la Base Aeronaval «Almirante Zar». Allí, a las 3:30 de la madrugada del 22 de agosto, la guardia los acorraló en el pasillo y abrió fuego a quemarropa. Dieciséis de ellos murieron en el acto y tres sobrevivieron milagrosamente tras quedar gravemente heridos.
​La Masacre de Trelew aceleró el desgaste de Lanusse y anticipó los métodos de terrorismo de Estado que la junta militar perfeccionaría a partir de 1976.
​El fusilamiento encendió el compromiso de toda una generación y convirtió el hecho en un pilar fundamental del proceso de Memoria, Verdad y Justicia.
​Cada aniversario se evoca bajo la consigna "19 flores rojas siguen floreciendo", rindiendo tributo tanto a las 16 víctimas fatales como a los 3 sobrevivientes que tiempo después, durante la última dictadura, fueron secuestrados y continúan desaparecidos (Alberto Miguel Camps, María Antonia Berger y Ricardo René Haidar).
​En 2012, el Tribunal Oral Federal de Comodoro Rivadavia condenó a prisión perpetua a los ejecutores tras declarar la masacre como delito de lesa humanidad. Un siglo de impunidad comenzó a cerrarse definitivamente cuando en 2022 el exmarino Roberto Bravo, radicado en EE. UU., fue hallado responsable en un juicio civil en Florida y sentenciado a indemnizar a los familiares.
​Para profundizar en el testimonio directo de los tres sobrevivientes, resulta imprescindible leer La Patria Fusilada, la célebre obra periodística que Francisco "Paco" Urondo publicó en 1973.
​Víctimas fatales: Carlos Astudillo, Rubén Pedro Bonnet, Eduardo Capello, Mario Emilio Delfino, Alfredo Kohon, Susana Lesgart, José Ricardo Mena, Clarisa Lea Place, Miguel Ángel Polti, Mariano Pujadas, Carlos Alberto del Rey, María Angélica Sabelli, Humberto Suárez, Humberto Toschi, Alejandro Ulla y Ana María Villarreal de Santucho.

viernes, 7 de agosto de 2026

SAN CAYETANO = PAZ, PAN Y TRABAJO


 Una historia que se puede repetir? "La movilización a San Cayetano marcó el inicio del fin de la dictadura militar, consolidando la resistencia popular en las calles."

​El 7 de noviembre de 1981, bajo el lema “Paz, Pan y Trabajo”, el movimiento sindical argentino liderado por Saúl Ubaldini encabezó la primera gran movilización popular contra la dictadura cívico-militar. El reclamo unió las demandas laborales con la exigencia de libertad y democracia.
​Contexto histórico y económico
​Ataque a la actividad sindical: En 1979, la Ley 22.105 buscó desarticular la acción política de los gremios y de la CGT.
​Crisis económica: La gestión del régimen provoco la caída del salario real, recesión, desindustrialización y una fuerte devaluación tras la asunción de Roberto Viola en marzo de 1981.
​Crecimiento de la resistencia: La reorganización obrera impulsó paros generales (1980 y julio de 1981) a pesar de las detenciones de dirigentes. La conflictividad derivó en la articulación de la CGT Brasil, la Multipartidaria (integrada por los principales partidos políticos) y sectores de la Iglesia.
​Antecedente: En agosto de 1981, el Obispado de Quilmes promovió la "Marcha del Hambre". Pese a la prohibición policial, 1.200 personas se concentraron en el templo de San Cayetano.
​La jornada del 7 de noviembre de 1981
​Concebida por el sindicalismo confrontativo para confluir con la Iglesia, la convocatoria sumó el respaldo de partidos políticos, organizaciones sociales y de derechos humanos como Madres de Plaza de Mayo, la APDH y el SERPAJ.
​El hito de la marcha: A pesar de la represión, la intimidación mediática y el Estado de Sitio vigente, más de 50.000 personas marcharon hasta el santuario de San Cayetano en Liniers. Allí se celebró una misa al aire libre y resonó por primera vez un cántico histórico: “Se va a acabar, se va a acabar, la dictadura militar”.

​Impacto y legado
​Esta jornada abrió el camino hacia la histórica marcha del 30 de marzo de 1982 a Plaza de Mayo, masivamente reprimida a pocos días del inicio de la Guerra de Malvinas. La movilización a San Cayetano marcó el inicio del fin de la dictadura militar, consolidando la resistencia popular en las calles.

Está historia se puede repetir, las condiciones se están dando, solo faltan dirigentes que sepan interpretar y conducir los sentimientos del pueblo y que sean creíbles y confiables.




Agosto 2026
Daniel Fernandez

sábado, 18 de julio de 2026

EL LABORATORIO DE LA CRUELDAD

De la culpa individual al saqueo colectivo


​Nos han desquiciado como sociedad. Estos saqueadores y piratas modernos han logrado inocular un virus discursivo perverso: convencer a una gran parte de la población de que somos los únicos culpables de nuestra propia desgracia.

​Bajo el dogma de la responsabilidad individual, pretenden ocultar que la realidad material de la gente no la determinan las voluntades aisladas, sino las políticas públicas, los modelos económicos y los intereses de clase a los que estas benefician o perjudican.

​Nos han hecho creer que nuestro país es inviable, que nuestra gente es estructuralmente vaga y corrupta. Han instalado una pedagogía de la culpa:

​Si te endeudás, es por tu mala cabeza, y no porque los salarios reales son tan paupérrimos que no alcanzan para cubrir la canasta básica, los servicios desregulados, el alquiler o el transporte público.

​Si te quedás sin trabajo, es por tu falta de capacitación.

​Si las PyMEs y empresas cierran, es por "mala administración" de los comerciantes, ignorando la destrucción deliberada del mercado interno y la apertura asimétrica de importaciones.

​Si sos pobre o terminás viviendo en la calle, la culpa es exclusivamente tuya.

​La deshumanización ha llegado al extremo de la estética urbana: se quejan de que los indigentes —cuyo número crece exponencialmente— rompen las bolsas de basura, en lugar de indignarse porque hay seres humanos buscando comida en los desechos. Peor aún, buscan criminalizar y sancionar a las iglesias y organizaciones sociales que sostienen comedores populares bajo el argumento de que "afean la ciudad" al asistir a los desamparados, anteponiendo la cosmética urbana a la empatía y la dignidad humana elemental.

​Este cinismo se replica en todos los niveles. Con la estafa del caso "Libra", la retórica oficial culpabilizó a las víctimas que perdieron sus ahorros por "ingenuas", en lugar de perseguir y señalar a los estafadores y la falta de controles financieros estatales.

​La pedagogía del sacrificio asimétrico

​La respuesta oficial ante el colapso cotidiano roza el sadismo discursivo:

​"Si no podés pagar la calefacción, abrigate. Si no te alcanza para el colectivo, caminá. Si el sueldo no te alcanza, comé una sola vez al día o trabajá 14 horas diarias".

Así opera la matriz de la crueldad libertaria: el ajuste nunca lo paga "la casta", siempre recae sobre las espaldas del pueblo.

​Primero exigieron unos meses de paciencia bajo la promesa de que un "ajuste salvaje" era el único camino hacia la luz al final del túnel. Luego, dilataron los plazos pidiendo un par de años más. Tras superar las elecciones de medio término, la receta se repite: más paciencia, mientras la calidad de vida se desmorona, el consumo se desploma y las familias caen por debajo de la línea de pobreza. Ahora, la nueva zanahoria para seguir postergando el bienestar es la reelección; un nuevo período presidencial.

​Nos toman por estúpidos. Mientras nos piden "hacer el aguante" en la miseria absoluta, se consolida una fenomenal transferencia de recursos hacia el sector más concentrado y rico de la población. Detrás de la fachada de la pureza ideológica, operan las viejas prácticas: prebendas, coimas, y la compra de voluntades de gobernadores, senadores y diputados para asegurar el andamiaje legal del saqueo.

El mesianismo como trampa histórica: Galtieri y Milei

​Existe un paralelismo trágico entre la soberbia de Leopoldo Fortunato Galtieri y la gestión de Javier Milei. Ambos líderes, cegados por dogmas y ambiciones de posteridad, decidieron inmolar al pueblo argentino antes que reconocer el fracaso de sus proyectos.

​Galtieri nos arrastró a una guerra desigual y desesperada para salvar un régimen dictatorial en decadencia, enviando al matadero a jóvenes conscriptos sin preparación, sin equipamiento y sin abrigo, mientras la cúpula militar tomaba whisky y decidía el destino de la patria al calor de los despachos en la Casa Rosada.

​Milei, con su fundamentalismo de mercado, aplica teorías económicas anacrónicas que dejan a más de la mitad del país fuera del sistema. Desmantela el Estado para eliminar cualquier tipo de regulación sobre los monopolios, rifa los recursos naturales estratégicos, destruye las empresas públicas que eran vanguardia científica y tecnológica, y nos somete a un endeudamiento brutal.

​Ambos procesos comparten la misma matriz: el desprecio por la vida de las mayorías en pos de un delirio de grandeza individual. El resultado de este experimento libertario no es la libertad; es la entrega soberana y la degradación planificada que nos empuja, sin el más mínimo pudor, a convertirnos en un triste enclave colonia de descarte.

Daniel Fernández 

Julio 2026

El avance del nepotismo en el Municipio

 


Resulta evidente, tanto en redes como en medios, que el Sr. Diego Valenzuela no tiene intenciones de soltar las riendas de su "feudo". Su omnipresencia constante desautoriza al actual Intendente Aybar, reduciéndolo a una figura meramente decorativa.
​La estrategia actual es clara: instalar de forma descarada la candidatura de su mujer, Daniela Reich, aprovechando su cargo como funcionaria para darle una visibilidad excesiva en la comunicación oficial del Municipio.  
​Nepotismo explícito: El uso de recursos públicos para heredar cargos familiares. Diego Valenzuela designó a su pareja, Daniela Reich, en el gobierno de Tres de Febrero: Secretaria de Capital Humano....
​Contradicción política: Los que ayer señalaban a la "casta" y criticaban la perpetuación de Curto, hoy abrazan las mismas prácticas que juraron combatir.
​La historia se repite: la soberbia suele preceder a la derrota y al repudio de los vecinos.

P/D: Mis respetos a todos los vecinos "Cabildantes", presentes y ausentes, que trabajan y trabajaron por una Ciudadela mejor; por hacer realidad eso de que "gobernar es hacer lo que el pueblo quiere" y no lo que deciden los dirigentes "iluminados" que creen que "gobernar es hacer lo que ellos desean".
​En la época de Curto se lo criticó, se activó y se luchó mucho para lograr mejoras en favor de la comunidad. Eso sí: sus funcionarios venían a dar la cara ante asambleas populares, abiertas y sin restricciones.
​Para muchos, la llegada de Valenzuela representó una esperanza de cambio. Era quien nos daba espacio en su programa de televisión para criticar a la gestión anterior. Hubo incluso un vecino de buena voluntad que le abrió las puertas de su casa cuando él no quiso afrontar una reunión vecinal; allí se le entregaron todos los reclamos y proyectos.
​Sin embargo, con cada triunfo creció su soberbia y dejó de escuchar. Su crítica hacia nosotros aumentó y llegó a decirnos: "dejen hacer a los que saben", refiriéndose a sí mismo. Vanidoso y soberbio, nunca más se reunió con los vecinos a pesar de los reiterados pedidos de audiencia. Las reuniones con funcionarios pasaron a ser reducidas y selectas, exigiendo nombre, apellido, documento y dirección para poder participar.
​Hoy estamos igual que antes: nada cambió.

Publicado en facebook marzo 2026: https://www.facebook.com/share/p/18TSukUzm6/

Daniel Fernández 

jueves, 2 de julio de 2026

La desconexión de la dirigencia y la urgencia de la Patria

 

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Mientras el Gobierno de Javier Milei ejecuta un brutal ajuste y entrega los resortes clave del país, el Movimiento Nacional y Popular parece haber perdido su rumbo histórico. Su dirigencia se encuentra sumergida en una interna fratricida cargada de chicanas mediáticas. Es un espectáculo que solo le interesa al microclima militante, sometiendo al espacio a un desgaste innecesario y dilapidando energías que hoy deberían estar enfocadas en una sola tarea: defender al pueblo y enfrentar al poder real.
​Después de muchos años de militancia, comparto un sentimiento que hoy asfixia a miles de compañeros: la frustración, defraudación y la dolorosa sensación de que nos están arrebatando la esperanza. Cuando miramos y escuchamos a quienes deberían conducirnos, la imagen que nos devuelve el espejo es la de una dirigencia que no está a la altura de las circunstancias, completamente disociada de las prioridades de la gente.
​La gran mayoría de los argentinos tiene demasiados problemas cotidianos como para interesarse en una interna. Ellos no quieren ver peleas de cartel; quieren que les digan cómo salir de esta crisis terminal. Pareciera que nuestros dirigentes viven en el mismo mundo ficticio que el presidente. Claro, ellos tienen el futuro resuelto y la crisis no los golpea como a los millones de compatriotas que no tienen otra alternativa que este movimiento para frenar el saqueo. De continuar así, esta parálisis peronista se convertirá en partícipe necesaria de la entrega, pavimentando el camino para cuatro años más de neoliberalismo y consolidando un estatus de colonia.
​Hay una profunda inconsciencia. Cuesta identificar al enemigo real porque se prefiere la comodidad de la batalla interna estéril. A esto se suman ciertos comunicadores del campo popular que, en lugar de exigir una unidad programática, eligen sumarse al coro de la crítica destructiva hacia adentro.
​Quisiera creer que existe una estrategia oculta y que la unidad programática y de acción aparecerá más adelante. Sin embargo, las apariciones públicas de figuras con escaso volumen popular —empeñadas en tensar las disidencias con facturas personales— demuestran que la discusión actual es por porciones de poder y no por convicciones ideológicas. Es un internismo suicida. Lo más alarmante es que de ninguna de estas voces se escucha una autocrítica sincera por los errores del pasado reciente; prefieren culpar a otros o al electorado antes que asumir su falta de comprensión ante las demandas del pueblo, un vacío que terminó permitiendo el ascenso de un engendro político como Milei.
​Si estas disputas se han de dirimir en una PASO o una interna, que se den bajo el marco de la doctrina que nos fundó: "Primero la Patria, después el Movimiento y luego los hombres". Pero esta vez nos deben garantizar al pueblo que el que gana conduce y el que pierde acompaña de verdad. No podemos permitirnos más boicots silenciosos ni candidatos vaciados por sus propios espacios. Ir separados o fracturados es un error intolerable que pagaremos muy caro. Generalmente se choca cuando se pretende imponer una sola lectura como la única realidad posible.
​El enemigo de la Patria está en Balcarce 50. Este gobierno entrega la soberanía y el patrimonio nacional, reprime la protesta social, coopta voluntades políticas, además de corrupto, coimeros, estafador y fuertemente casta. Con la complicidad del partido judicial, persigue y encarcela a dirigentes populares —como Cristina Kirchner, Milagro Sala y Julio De Vido— como un claro mensaje de escarmiento. Estamos ante un proyecto colonial y de saqueo en favor de intereses extranjeros (Estados Unidos, Israel, Inglaterra, el FMI, los fondos buitre y los magnates tecnológicos) que busca quedarse con nuestros recursos naturales y posiciones geoestratégicas: los pasos bioceánicos, las Malvinas y la Antártida. La Patria corre el riesgo de dejar de ser tal como la conocimos y soñaron nuestros libertadores.
​Si no comprendemos que el enemigo no es el compañero que piensa distinto, sino este modelo de dependencia, renunciemos entonces a ser una alternativa revolucionaria.
​Ante esta encerrona, urge una nueva etapa fundacional. Necesitamos dirigentes honestos, creíbles y con el coraje de asumir los objetivos más duros de la confrontación política. Conducciones que hablen en nombre de los trabajadores formales e informales, los jubilados, los desclasados y la Argentina profunda. Líderes que planten bandera y dejen claro ante los mercados que se va a revertir cada remate y cada derecho destruido.
​Es momento de reafirmar las banderas de Justicia Social, Independencia Económica y Soberanía Política, avanzando hacia una democracia más directa y una justicia genuinamente popular. Debemos recuperar un Estado eficiente y eficaz como ordenador social, desplazando al mercado de áreas vitales como la salud, la educación, los recursos estratégicos, la tecnología y ciencia. El pueblo ya no tiene tiempo para esperar, y no soporta una mentira más.

PD. A Cristina no la persiguen por sus errores, sino por sus aciertos. Su condena y privación de libertad son el precio que paga por haberse negado a subordinar el país al poder económico, por rechazar el alineamiento automático con Estados Unidos y por no ceder ante la extorsión de los fondos buitre. El verdadero temor del entramado judicial y económico no es a la figura de Cristina, sino a lo que ella representa y a lo que hizo por la gente.
​Hoy por hoy, sigue siendo la dirigente más trascendental de nuestro Movimiento. Creo firmemente en su inocencia y en la injusticia de su situación. Por eso, el grito de "Cristina Libre" no es un simple eslogan: es una bandera innegociable y un imperativo para la salud de nuestra democracia. Y, sobre todo, debe ser siempre un factor de unidad, jamás una excusa para dividir al peronismo.

​Durante años, en cada acto se cantó una advertencia que sonaba a juramento sagrado: "Si la tocan a Cristina, qué quilombo se va a armar".
​Y un buen día, la tocaron. Vaya si la tocaron. Le gatillaron en la cabeza a centímetros del rostro, la sentaron en el banquillo de los acusados, la condenaron y la proscribieron de las urnas. La secuencia fue total, explícita y demoledora. Sin embargo, frente a semejante embate, el rugido se quedó en susurro: no hubo resistencia mística, ni reacción masiva, ni una marea organizada a la altura de lo que la épica militante prometía.
​Pasando el limpio: el famoso "quilombo" brilló por su ausencia, quedando solo en una rima de barricada. ​El interrogante que quema: Es el desgaste de una época donde la mística de las palabras terminó chocando de frente con la apatía de la realidad.

​Al mismo tiempo, el futuro nos exige mirar hacia adelante. Creo profundamente en el trasvasamiento generacional y en la urgencia de abrir paso a nuevos dirigentes. Sin embargo, no se trata de "tirar a un viejo por la ventana todos los días". La renovación verdadera se construye uniendo fuerzas: la vitalidad de las nuevas generaciones debe amalgamarse con la experiencia y la sabiduría de nuestros líderes históricos.
​Seamos realistas: en el escenario político actual, la libertad de Cristina solo será un hecho si el peronismo triunfa en las urnas en 2027, utilizando todos los resortes institucionales que prevé la Constitución Nacional. La historia no se repite de manera idéntica; esta vez no habrá un "renunciamiento de Cámpora", ni un López Obrador-Claudia Sheinbaum. 
El camino es una victoria contundente que le devuelva al pueblo su futuro y, a su líder, la libertad.

Nota de Abril de 2025: Que Cristina o que Axel, aquí no hay antinomia.
https://lzrsocialypopular.blogspot.com/2025/04/que-cristina-o-que-axel-aqui-no-hay.html?m=1

Daniel Fernández 
Julio 2027

martes, 16 de junio de 2026

TATY

 


POR SIEMPRE TATY: 
GRACIAS POR TU LUCHA Y TU EJEMPLO. VUELA ALTO E ILUMINANOS. 
HLVS
MEMORIA, VERDAD Y JUSTICIA.

A Taty...EN VUELO.
====================
Tu pañuelo blanco, 
se llenó de historias
y a la par del pueblo, 
caminó con fe.
Por cada injusticia, 
por cada reclamo,
nunca hubo cansancio, 
siempre tu altivez.
Cuando el infortunio 
golpeó crudamente
en lo más preciado 
que posee un ser,
con esa tú estampa 
de pantera herida
saliste ha hacer frente 
sin importar que.
Hoy, quiero nombrarte, 
mujer, madre, amiga.
Hoy, quiero nombrarte, 
fuerza, garra y fe.
Por los treinta mil 
que nunca volvieron
y con la esperanza 
en que alguna vez,
esos que de espanto 
al pueblo cubrieron 
paguen con el precio 
justo, que tal vez,
no encuentren ni cielo, 
ni infierno ni sitio,
que albergue a esos monstruos 
de un tiempo que fue.
Carlos Parrella.

domingo, 14 de junio de 2026

​EL ARTE PERDIDO DE ESCUCHAR


La cultura del monólogo

A medida que pasa el tiempo, confirmo con mayor certeza que atravesamos una época despiadadamente individualista, en la que la ansiedad y el vértigo nos consumen. Vivimos en un entorno donde a casi nadie le interesa la opinión o el pensamiento ajeno; un mundo acelerado donde la gente no se molesta en leer más de 120 caracteres, una apatía que se agudiza especialmente en aquellos que dicen ser nuestros representantes.

En las redes sociales, lejos de consolidarse como espacios de debate público donde convivan el disenso y la coincidencia desde el respeto mutuo, se han transformado con frecuencia en escenarios de hostilidad, polarización y descalificación del otro. En gran medida, este fenómeno se ve potenciado por el anonimato que facilitan las plataformas, el cual diluye la responsabilidad individual. El objetivo imperante parece ser la imposición de la postura propia a cualquier costo, ignorando sistemáticamente los argumentos ajenos y anulando la posibilidad de un diálogo genuino.
​Asimismo, la dinámica actual premia la búsqueda frenética de seguidores mediante contenidos banales y de escaso valor intelectual. Aunque una gran parte de los usuarios utiliza estos medios para mantenerse informados, la proliferación de noticias falsas y la manipulación de la verdad son una constante. Curiosamente, una de las señales más evidentes para detectar la falsedad de un discurso es el tono con el que se presenta: cuando una afirmación carece de fundamentos sólidos, suele escudarse detrás de la agresión, el insulto y la deshumanización del interlocutor.
Además, los algoritmos direccionan la información, creando un único punto de vista, empático con el que lo consume.
​
Luego de sucesivos fracasos electorales y de gestión, algunos dirigentes ensayan hoy un discurso de autocrítica y exclaman la necesidad de «volver a escuchar al pueblo». Sin embargo, la esencia del político tradicional a menudo los traiciona: cuando están frente a frente con la ciudadanía, aflora una soberbia estructural. No cesan de hablar, de monopolizar la palabra y de exigir que se valoren exclusivamente sus ideas, opiniones y proyectos. En ese ejercicio de egocentrismo, ignoran por completo el pensamiento ajeno. Olvidan que la escucha auténtica debe ocurrir de manera constante, y no como un recurso de emergencia antes de que el descontento se exprese con contundencia en las urnas.
​Por lo general, la dirigencia política solo simula permeabilidad en tiempos de campaña. Es entonces cuando pretenden valorar la opinión pública, endulzando el ego y el oído del electorado con el único fin de asegurar el voto. La cruda realidad es que oyen por conveniencia instrumental; el trasfondo de sus decisiones permanece ajeno a las demandas ciudadanas. De hecho, parece operar una regla de proporcionalidad inversa: a mayor cuota de poder, menor es la capacidad de escucha. Una vez consolidados en sus cargos, la autocomplacencia nubla su juicio, volviéndolos impermeables a visiones alternativas. Esta desconexión sistemática explica por qué el ciudadano común ha caído en una profunda apatía democrática, sintiéndose crónicamente frustrado y traicionado por quienes deberían representarlo.

​Se necesita coraje para pararse y hablar, pero se necesita mucho más valor para sentarse y escuchar.
​Callar es el principio y el fin de la verdadera comunicación. Mientras uno habla, es imposible incorporar nuevos conceptos y, además, se interrumpe el hilo argumental del interlocutor.
​Por todo esto, lamentablemente, estamos como estamos como sociedad y como país. Y es bajo este escenario de desconexión y degradación del debate que terminamos teniendo a un desquiciado y mediocre como Milei en el gobierno.

“No es que los pueblos tengan los gobiernos que se merecen, sino que la gente tiene los gobernantes que se le parecen”. André Malraux 

Daniel Fernández 
Junio 2026

lunes, 8 de junio de 2026

Patricio Rey, Indio Solari = Carlos Alberto Solari

 

Aunque nacimos el mismo año y crecimos en la misma época, respiramos el mismo aire de transformaciones y desiluciones colectivas, nunca fui ricotero ni lo soy y escuché muy poco su música pero sí compartí muchas de sus reflexiones de vida, sociales, humanas y políticas.
​Con su muerte, me sorprendió la masividad y la transversalidad generacional de su impacto.
​Sospecho que hoy representa la resistencia, el antisistema; es lo contracultural. Es uno de los que mejor reflejó e interpretó el sentimiento del pueblo.
​Esta masividad, para mí, se dio siempre en las orillas del circuito de la cultura oficial, de forma independiente a la industria musical y lejos de los medios masivos de comunicación para la difusión de sus trabajos. Es el pueblo el que se siente identificado o cobijado por sus letras. Esto demuestra que se puede llegar masivamente a la gente sin las redes sociales, un llamado de atención para esos fundamentalistas digitales que suponen que todo pasa por las pantallas. Cuando el mensaje es claro y potente, y quien lo expresa es creíble y coherente, todo es posible. Siento que es como el peronismo: a pesar de la voluntad de muchos de silenciarlo o eliminarlo, se transmitió a lo largo del tiempo de boca en boca, y su legado perdura en la memoria colectiva.
​Ver al pueblo despidiéndolo me conmueve y me hace recordar las muertes de Evita, Perón, Néstor y el Diego.
​Cuánto tendría que copiar de su postura y comportamiento la dirigencia nacional y popular.
​Queda claro que a esta masa del pueblo hoy todavía no hay quien la represente, la agrupe y la contenga (aunque muchos pedían por Cristina); al igual que el "Ni Una Menos", son factores que darán mucho que hablar para cambiar esta historia.
​Es esa Argentina subterránea e invisibilizada, pero que está ahí, y que ante un acontecimiento que la conmueve, sale a la calle a expresar su sentimiento.
​El Indio representa la contracara de Milei: es la versión antisistema, rebelde, coherente, honesta, brillante y buena.

Daniel Fernández 
Junio 2026

miércoles, 3 de junio de 2026

NADIE SE SALVA SOLO

Ya se que estamos en épocas individualistas dónde a nadie le interesa lo que piensa el otro y no leen mas de 120 carácteres, pero me atrevo a dejarles estás reflexiones de:
Enrique Dussel, el fundador de la ‘Filosofía de la Liberación’ que dirigió Morena
El filósofo argentino naturalizado mexicano revolucionó la forma en la que se estudian los fenómenos políticos y sociales de toda América Latina.
ESPERO QUE SE ATREVAN A LEERLO. 
«El héroe solitario no te va a liberar»

Así lo advierte el pensador Enrique Dussel después de décadas de filosofía de la liberación. El cambio real ocurre cuando la comunidad recupera la palabra, el pincel y la decisión.

Por Redacción Nota Antropológica 

Un grupo de muralistas llegó a una comunidad autónoma en Chiapas. Traían pinceles, técnica y años de formación, pero la comunidad miró los murales y no entendió nada. “Solo ellos sabían lo que iban a mostrar”, dijeron después. Entonces optaron por tomar el asunto en sus manos y les pidieron a los artistas que pintaran junto con ellos. Que escucharan y que obedecieran. Hoy, en esa región zapatista, el pueblo decide qué se pinta, cómo se pinta y para qué.

El pensador argentino-mexicano Enrique Dussel recupera esta escena en su libro Siete ensayos de filosofía de la liberación y con ella se pregunta ¿Quién libera a quién? ¿El líder iluminado que rompe las cadenas? ¿La clase obrera organizada en las fábricas? ¿El pueblo entendido como una masa uniforme? ¿O acaso los movimientos sociales que hoy habitan los territorios, las calles y las memorias?

Dussel reconoce que existe un momento en que una figura valiente encarna la rebeldía, lo llama la segunda configuración de la política. Allí aparecen Miguel Hidalgo, el Che Guevara, los comandantes zapatistas en 1994. Es el instante de la ruptura. El instante en que alguien dice “basta” y otros lo siguen, pero el filósofo también advierte que ese heroísmo es apenas un comienzo, no un destino. Sin una comunidad que lo sostenga, sin una organización que lo critique, el mesías puede terminar convertido en lo mismo que combatió. El poder absoluto fetichiza y corrompe. Incluso el poder revolucionario.

Por otra parte, la tradición marxista sostuvo durante más de un siglo que la clase obrera industrial era el motor de la historia. Dussel no descarta esa herencia, pero señala que hay algo que no ve y es que el trabajador asalariado no aparece de la nada. Antes de ser clase, ha sido pobre. Es el campesino que llegó a la ciudad sin nada que vender más que su propio cuerpo. Es el migrante excluidoz es el “pobre antes de la fiesta del capital”. Allí, en esa exterioridad, en ese lugar de desposesión, se encuentra el origen ético de la liberación. No en la fábrica. En la vida que el capital subsume y exprime.

Dussel señala que en el capitalismo global, los obreros de los países ricos suelen beneficiarse de la explotación de los obreros del Sur. Si un trabajador alemán o estadounidense rechaza al migrante pobre, estaría actuando en contra de su propio interés de clase. En este caso el “proletarios del mundo, uníos” se vuelve un eslogan, no es que estén unidos y se vuelve cada vez más difícil de realizar.

Entonces, ¿quién queda? Dussel propone una categoría que durante décadas fue despreciada por las ciencias sociales más exigentes. El pueblo. Pero no un pueblo romántico ni homogéneo. El filósofo rescata este concepto y lo somete define con precisión. El pueblo, explica, es un concepto analógico. Esto significa que tiene una zona de semejanza, pero también múltiples distinciones internas. En lenguaje cotidiano: todos los de abajo se parecen en algo, pero no son idénticos. No es lo mismo un campesino mapuche que una mujer afrocolombiana desempleada. No es lo mismo un migrante haitiano que una maestra rural en Oaxaca.

Dussel ha distinguido cuatro maneras de entender al pueblo. La primera es la más amplia. El pueblo como el conjunto de habitantes de un territorio. Es la definición que usan los Estados y los censos. Pero esa versión, advierte, no es crítica. Puede ocultar las contradicciones internas. La segunda es la que interesa a la liberación. El pueblo como el bloque social de los oprimidos. Allí entran los que sufren desempleo, falta de tierra, educación precaria, salud negada. Es la definición que usaba Fidel Castro enumerando a los 600 mil desempleados, los 400 mil campesinos sin tierra, los 30 mil maestros mal pagados. Ese pueblo no es una abstracción. Tiene hambre. Tiene historia.

La tercera distinción es quizás la más importante. Dussel habla del pueblo como exterioridad creadora. No solo como víctima dentro del sistema. Sino como aquello que el sistema no ha logrado capturar del todo. Las lenguas originarias que persisten. Los rituales comunitarios que el mercado no ha disuelto. Las memorias de resistencia que viajan de abuelos a nietos. Esa reserva cultural y estratégica, esa potencia que no se agota en la denuncia, es la que permite imaginar y construir otro mundo. La comunidad zapatista que decide qué pintar en sus murales está ejerciendo esa potencia. No está pidiendo permiso. Está creando.

La cuarta acepción, en cambio, es defectiva. Dussel llama populismo a esa versión del pueblo que sirve para manipular mayorías sin participación real. Si un líder carismático habla en nombre del pueblo pero no escucha al pueblo, probablemente esté cayendo en esa trampa. Ese riesgo acecha a cualquier proyecto que no construya mecanismos horizontales de decisión.

¿Cómo se organiza este pueblo analógico? Dussel no lo imagina como una masa uniforme ni como una suma de individuos aislados. Apuesta por los movimientos sociales. El movimiento feminista, el ecologista, el de los pueblos originarios, el de los desempleados, el de los afrodescendientes. Cada uno tiene su propia lucha, su propio ritmo, su propio lenguaje. Pero pueden articularse. Pueden estar traduciendo sus necesidades entre sí. Pueden construir una hegemonía desde abajo. No una hegemonía de dominación. Una de diálogo y de poder obediencial.

El poder obediencial, acuñado por el zapatismo y adoptado por Evo Morales en Bolivia, funciona así: quienes mandan, mandan obedeciendo. No es una frase bonita. Es una inversión de la lógica tradicional. El poder no reside en el gobernante. Reside en la comunidad. El representante no es un jefe. Es alguien que cumple órdenes y si no las cumple, probablemente la comunidad lo retire.

¿Y el héroe? ¿Y el individuo que imaginó Kant? Dussel le asigna un lugar secundario pero necesario. El héroe podría ser el que mejor escucha el latido de su pueblo. El que sabe interpretar lo que la comunidad quiere pero aún no ha podido expresar. El artista genial, dice Dussel, no es el que inventa de la nada. Es el que ha oído el canto popular y lo ha llevado a su máxima expresión. Beethoven probablemente no habría compuesto el Himno a la Alegría si no hubiera escuchado a los campesinos alemanes festejando la vendimia. El genio obedece al espíritu colectivo. Lo lleva a su punto más alto, pero la fuente sigue siendo el pueblo.

Este debate no ha ocurrido solo en los libros. Ocurre hoy en las calles de Bogotá, en las asambleas mapuche, en las ollas comunes de Argentina, en las marchas feministas de Chile, en los territorios indígenas de Brasil. Ocurre cada vez que una comunidad decide que sus murales los pintará ella misma. Ocurre cuando un sindicato elige no aliarse con el capital extractivista. Ocurre cuando un movimiento ecologista se reconoce en la lucha de un movimiento de mujeres.

Dussel propone una arquitectónica de tres tiempos, en la que en un primer momento, el orden vigente se muestra como totalidad dominadora. Allí el pueblo es apenas población, número, estadística. En un segundo momento, la ruptura, donde aparecen los héroes, los mesiánicos, los que dicen no. Es el momento del grito. Pero luego viene un tercer momento. El más difícil. El de la construcción. Allí no basta la negativa. Hay que crear instituciones. Hay que diseñar políticas. Hay que gobernar obedeciendo y allí, el pueblo deja de ser solo multitud y se convierte en potencia creadora.

Muchos movimientos podrían haberse quedado atrapados en la segunda configuración. Critican, denuncian, rompen, pero no construyen. Otros, en cambio, nunca han salido de la primera. Aceptan el orden y solo piden reformas. La política de la liberación, en cambio, requiere atravesar las tres etapas y en cada una, el sujeto cambia. El héroe de la ruptura no es el mismo que el arquitecto del nuevo orden. El partido de vanguardia no es el mismo que la asamblea comunitaria.

Si llegaste hasta este punto de la nota cuéntame en los comentarios en tu caso ¿En qué momento del proceso te encuentras? ¿Sigues esperando que alguien venga a liberarte, o ya formas parte de ese nosotros que decide qué pintar en sus propios muros? Te leo en los comentarios. 

Fuente: Dussel, E. (2020). Siete ensayos de filosofía de la liberación. Madrid: Trotta. (Capítulos 1 y 4)

#notaantropologica #filosofíadelaliberación #puebloymovimientos #pensamientodescolonial
https://enriquedussel.com/

martes, 12 de mayo de 2026

MARCHA DE FINANCIAMIENTO A UNIVERSIDADES

12 de Mayo 2026


Apoyo la marcha universitaria; su lucha se valora y se respeta. Pero creo, modestamente, que no alcanza. Así como no sirvieron de mucho las marchas y protestas sectoriales contra Menem (la Carpa Blanca, los jubilados, el MTA), pareciera que la historia se repite. Los reclamos fragmentados solo benefician al Gobierno o permiten que solo los sectores más fuertes consigan algo. El problema es el modelo. ​Si lo que se pretende es ponerle un límite al gobierno de Milei, es necesario que todos los sectores dejen de jugar al "don pirulero" —donde cada cual atiende su juego— y se unan en una gran marcha federal. Una unión por la educación pública, los jubilados, las personas con discapacidad, la salud pública, los científicos del INTI y el INTA, el Servicio Meteorológico, las organizaciones sociales y los obreros. Todos los afectados, cada uno con su reclamo, pero bajo una sola consigna: SALVAR LA PATRIA. ​Me surge una gran duda, si el individualismo se reflejará en algún sector: Supongamos que Milei resuelve cumplir con la Ley de Financiamiento Universitario y gira los fondos correspondientes. ¿Qué pasará entonces con los reclamos de los jubilados, los enfermos terminales o los médicos del Garrahan, el Posadas y el Bonaparte? ¿Qué sucederá con los trabajadores del INTA e INTI, los científicos y las organizaciones sociales que denuncian la falta de asistencia en comedores y merenderos? ​¿Acompañarán los universitarios con el mismo ímpetu y movilización a todos los sectores castigados, tal como lo hicieron por sus propios derechos? NADIE SE SALVA SOLO. ¡EL MODELO ES EL PROBLEMA!



sábado, 9 de mayo de 2026

El Gobierno Libertario, emblema de la Mediocridad y la Crueldad

 


Queda hoy bajo la luz de los hechos que esta administración no es más que una cleptocracia de la mediocridad, compuesta por marginales, trepadores e improvisados con afecto a la corrupción. Esta facción, tras irrumpir de forma azarosa en el poder, se ha dedicado a desvalijar el Estado con la urgencia frenética de quien se sabe efímero. Son el síntoma de una sociedad en crisis, frustrada y desesperanzada, manipulada por los hilos invisibles de algoritmos e inteligencias artificiales, pero también protegida por una complacencia social que roza la complicidad.

Todo es fruto del enfermiso odio masoquista de un sector de la sociedad "anti peronista". 

​Mientras el tejido social se desgarra, el poder económico —tanto el enclave financiero local como el capital extractivista extranjero— aplaude y sostiene este asalto. El objetivo es nítido: la enajenación de la soberanía y la captura a precio vil de los recursos estratégicos de la Nación. Este proyecto de entrega se completa con una subordinación servil (Donald Trump y Benjamín Netanyahu), a intereses geopolíticos ajenos, alineándose ciegamente con agendas externas que condenan nuestra soberanía.

La podredumbre institucional emerge en cada estrato de la gestión, manifestándose en una serie de hitos de impunidad:

​Desde las irregularidades del "Caso Libra" hasta el entramado de coimas, retornos y sobornos en la ANDIS.

​Los sobreprecios en el área de discapacidad y el ingreso impune de vuelos privados sin controles aduaneros, que sugieren un retorno a las prácticas más oscuras del contrabando y venta de influencias.

​Un festival de viajes suntuosos, préstamos millonarios del Banco Nación otorgados a la propia casta de funcionarios y el crecimiento patrimonial injustificado.

​La crueldad alcanza su cenit en la gestión del hambre: resulta moralmente intolerable el secuestro de alimentos en galpones mientras los comedores populares quedan desiertos. Los apellidos vinculados a este proceso de desguace —Milei, Menem, Sturzenegger, Caputo, Adorni, Reidel, Espert, Villaverde, Pettovello— serán algunos que quedarán inscriptos en la historia como los artífices de un vaciamiento sin precedentes.

​La Falacia del Ajuste: "No hay plata" (para el pueblo)

​La consigna de la escasez es, quizás, la mentira más violenta de nuestra historia moderna. El "no hay plata" es una sentencia selectiva contra los vulnerables. 

​Se niegan medicamentos a jubilados y recursos a personas con discapacidad.

​Se asfixia a las universidades, se desmantela el sistema científico-tecnológico y se desfinancia la salud pública.

​El desmantelamiento de organismos técnicos y científicos demuestra que el objetivo no es el equilibrio fiscal, sino la ignorancia programada. Un pueblo sin educación ni ciencia es un pueblo incapaz de resistir el despojo.

​​Estamos ante un plan siniestro y malvado de desguase, entrega y demolición social. Es un método diseñado para arrasar el tejido nacional, empujando a las mayorías hacia una marginalidad irreversible. En su esencia, se trata de un genocidio social que busca reducir a cenizas el porvenir de la Nación para construir, sobre sus ruinas, un modelo de exclusión y servidumbre.

"Nada cambiará mientras no se depure y democratice la justicia, y se meta en cintura al poder económico. Solo así este podrá aportar al progreso del país y al bienestar del pueblo, en lugar de creerse su dueño. El objetivo final debe ser democratizar la felicidad, la alegría y el placer de las grandes mayorías."

"El viejo mundo se muere. El nuevo tarda en aparecer. Y en ese claroscuro surgen los monstruos."

"El presente momento histórico es de una gravedad indecible, sus consecuencias pueden ser gravísimas, hagamos de tal modo que se resuelva el mayor número posible de las cuestiones dejadas irresueltas por el pasado y que la humanidad pueda volver a emprender su camino."

Antonio Gramsci


Mayo 2026

Daniel Fernández

sábado, 2 de mayo de 2026

LA FALSA ILUSIÓN DE LIBERTAD



Crisis de la libertad 

Quiero compartir el siguiente comentario de Hernán Brienza del libro de Byung-Chul Han (1), que me resultó interesante: 

En su libro Psicopolítica, Neoliberalismo y nuevas técnicas de poder (Byung-Chul Han), plantea una fuerte crítica al neoliberalismo y lo caracteriza como un dominio que seduce y que consigue que los individuos se sometan voluntariamente. El individuo lo hace para cumplir lo que él cree su proyecto de vida, pero no se trata de otra cosa que de una autoexplotación en su búsqueda constante de rendimiento -o de productividad-, por lo que, el capital se sirve del individuo, convirtiendo la libertad individual en libertad de capital. Y en esa relación de autoexplotación individual, la lucha de clases se transforma en una lucha personal, interna.
Para Byung-Chul Han, la contracara de esta autoexplotación es la aparición de la culpa individual por no conseguir los objetivos deseados en la vida, excluyendo o velando la responsabilidad de la explotación del sistema capitalista en la frustración individual. Ese sentimiento de frustración se convierte en depresión e impide a los sujetos tomar conciencia social y accionar libremente: "Nos endeudamos permanentemente para no tener que actuar, esto es, para no tener que ser libres ni responsables. [...]  No es el capital el nuevo Dios que otra vez nos hace culpables?"
Así, la autoexplotación y autoculpabilidad se convierten en un mecanismo de auto vigilancia que Han denomina panóptico digital, recuperando el concepto arquitectónico de Jeremy Bentham y el distópico de George Orwell. La ilusión de libertad también se manifiesta en la demanda de transparencia en el sentido de publicitar todo lo privado- y en la necesidad de compartir toda clase de datos en la esfera digital, para generar y consumir información, eliminando toda clase de barreras -incluidas las psicológicas-. De esa manera, se <desinterioriza» al individuo en pro de la comunicación, quedando expuesto a la mirada del Otro. Todo esto transforma al ciudadano en consumidor. Y las protestas ciudadanas se limitan a refunfuñar, como si el ciudadano fuera en realidad un cliente desencantado que se conforma con completar el libro de quejas y no formara parte de una comunidad.
Por eso, Han sostiene que la mejor manera de someter al individuo es explotando sus emociones, haciendo de ellas medios de producción. Se venden significados emocionales que se vinculan a la libertad con el objetivo de generar inestabilidad e impulsividad en el proceso productivo. Y explica: «La aceleración de la comunicación favorece su emocionalización, ya que la racionalidad es más lenta que la emocionalidad».
La aparición del Big Data permite analizar la ingente cantidad de datos que se generan en Internet y produce entonces lo que Han llama el «totalitarismo digital». En él no solo todos están vigilados por todos, sino que incluso se fomenta la autovigilancia a través de las «tecnologías del yo emociones positivas se incentiva a los individuos a compartir sus experiencias, a optimizar su yo para dar siempre más de sí y a demandar transparencia a través de todo un entramado de comunicación y consumismo.

Hernán Brienza: de su libro, "Para que sirvió el peronismo?"

(1) Byung-Chul Han es, sin duda, uno de los filósofos más leídos y difundidos del momento. Gran capacidad de síntesis de las grandes ideas, buena exposición, relacionamiento de conceptos y un lenguaje audaz que enfrenta al lector con su propia situación personal, política y existencial

miércoles, 29 de abril de 2026

1 de Mayo, Resignación o Lucha

 


El 1 de mayo, entre la resignación o la lucha

​¡Feliz Día del Trabajador!: activo o pasivo, ocupado o desocupado.

​En esta Argentina de Milei, donde el trabajador formal es una excepción, algunos aceptan la informalidad con resignación y frustración con tal de apenas sobrevivir. Otros, en cambio, han sido convencidos de que la "libertad" consiste en trabajar 12 horas los 7 días de la semana, renunciando a sus derechos (autoexploración). A estos mismos, en un futuro cercano, se los persuadirá de que su mayor libertad es trabajar por un plato de comida y un catre; y así, el 1 de mayo, terminarán festejando con un asado de carne y chorizos de burro. Así estamos celebrando el día del trabajador en esta nueva Argentina.

​En este contexto, conmemorar el 1 de mayo nos obliga a reflexionar sobre la reconfiguración del orden mundial y el quiebre de los pactos sociales que, durante décadas, sostuvieron nuestra identidad nacional. Es un hecho incontrastable: la Argentina de las últimas décadas ha entrado en una fase de desilusión y destrucción sistémica. De aquella nación productiva, con ascenso social, solidaria y soberana, hoy no parece quedar nada. Lo que antes nos unía bajo los valores de la justicia social, hoy está siendo sustituido por un hiperindividualismo que intenta desarticular cualquier acción colectiva. Ningún cambio ha sido para mejorar, sino que el único fin es destruir.

​No solo enfrentamos un clima político hostil; estamos atravesando una mutación profunda en el mercado laboral. La automatización y la digitalización amenazan con desplazar puestos de trabajo tradicionales a una velocidad sin precedentes. Frente a este avance del tecnocapitalismo financiero, inteligencia artificial y el individualismo imperante, el sindicato debe volver a ser el núcleo de nuestra identidad, reconstruyendo lazos de solidaridad que trascienden la fábrica o la oficina y abracen al conjunto de la sociedad.

​La salida de esta decadencia requiere dirigentes lúcidos, capacitados y una firme determinación ética y vocación de lucha. Necesitamos una conducción sindical audaz, que no solo defienda lo conquistado, sino que tenga la visión de imaginar un nuevo "ser nacional" capaz de recuperar la dignidad del trabajo y nuestra soberanía nacional.

​Frente a quienes pretenden convertir la libertad en esclavitud y el derecho en privilegio, nuestra respuesta debe ser la unidad inquebrantable. No hay salvación individual en una sociedad que se fragmenta. Este 1 de mayo, reafirmamos que la única lucha que se pierde es la que se abandona. Recuperemos aquella base trabajadora del 17 de octubre, esa que fue contracultural, contrahegemónica, incorrecta y rebeldes. "El peronismo es el hecho maldito del país burgués" Cooke. Es el momento de comenzar a pensar nuevas pautas refundaciónales en lo político, legal, económico, social, trabajo y tecnología. Por nuestra historia, por nuestras familias y por la soberanía de nuestra patria: ¡Unidos, organizados y en lucha revolucionaria por la dignidad del que produce!


Abril de 2026
Daniel Fernández 

jueves, 23 de abril de 2026

LA CRUELDAD TIENE NOMBRE


Adolf Hitler, junto a jerarcas nazis como Reinhard Heydrich y Otto Adolf Eichmann, perpetró un genocidio sistemático y una persecución implacable contra grupos catalogados como "indeseables" o "enemigos" raciales y sociales, bajo el plan denominado la "Solución Final". Además de la aniquilación de millones de judíos, este régimen eliminó sistemáticamente a personas con discapacidad —a través del Programa T4—, así como a gitanos, homosexuales, Testigos de Jehová y opositores políticos, bajo una lógica de purga social.

​Al observar el contexto actual en Argentina, las políticas implementadas por el presidente Javier Milei operan bajo una lógica de deshumanización análoga, dirigida contra jubilados, personas con discapacidad, pacientes con enfermedades oncológicas, minorías LGTB, feministas, ecologistas, inmigrantes y opositores. Aunque la retórica y los mecanismos difieren, la crítica apunta a que el resultado es una exclusión violenta de amplios sectores de la sociedad, marginados al ser considerados obstáculos para el modelo vigente.

​Mientras que el genocidio hitleriano se sustentaba en la construcción ideológica de una "raza superior" (la aria), la política de ajuste actual se fundamenta en un dogma económico donde el mercado y la acumulación de capital se posicionan por encima de la dignidad humana. Bajo esta visión económica, la gestión pública parece operar bajo la premisa de que millones de ciudadanos son "excedentes" o "inviables", sacrificando el bienestar de la mayoría en favor de unos pocos sectores privilegiados. Nos encontramos, ante esta perspectiva, bajo una gestión cuyo mesianismo y desapego por las consecuencias sociales generan un clima de profunda incertidumbre y crueldad institucionalizada.


El Papa Francisco: "el dios dinero" como un ídolo que genera injusticia, egoísmo y "sociedades inhumanas".


La obra del Marqués de Sade, Los 120 Días De Sodoma: Aborda la tiranía del poder absoluto, el sadismo, la coprofagia, la tortura y el asesinato como máxima expresión de libertad del libertino.

Milei, Stuzenehger, Pettovello, Adorni.


Abril 2026

Daniel Fernández





sábado, 14 de marzo de 2026

EL RETORNO DE LA COLUMNA VERTEBRAL

Hacia una Densidad Estratégica del Movimiento Obrero

​En un contexto signado por la "arquitectura de la agresión" y una disputa feroz por una "torta" económica que amenaza con achicarse, el Movimiento Obrero se encuentra ante una encrucijada histórica. La resistencia sectorial y la negociación paritaria, aunque vitales, hoy resultan insuficientes. Para volver a ser el protagonista del destino nacional, el sindicalismo debe abandonar el repliegue corporativo y recuperar su densidad estratégica.

​A continuación, analizamos las seis claves politológicas para transformar la resistencia en un proyecto de poder real.

​- La Legitimidad de la Base Ampliada

​El poder del sindicato ya no puede medirse únicamente por el carnet del afiliado formal. En un mercado laboral fragmentado, la representación debe ser transversal.

​El desafío: Integrar al trabajador informal, al monotributista, al cooperativista y al profesional precarizado.

​La premisa: Si el sindicato no habla por todos los que trabajan, su voz se debilita. Ampliar la base no es un gesto de solidaridad, es una necesidad de acumulación política.

​- Del Pliego de Reivindicaciones al Programa de Nación

​El Movimiento Obrero suele quedar atrapado en la "agenda defensiva" (salario y convenios). Sin embargo, el salto cualitativo implica discutir la distribución primaria.

​Propuesta integral: El sindicalismo debe tener una voz técnica y política sobre matriz productiva, energía, política industrial y ciencia.

​El giro: No se trata solo de discutir cuánto nos toca de la torta, sino de definir cómo se cocina esa torta y qué modelo de desarrollo la sustenta.

​- Cuadros para la Conducción: Formación y Técnica

​Sin cuadros no hay conducción, y sin conducción el sindicalismo queda reducido a una fuerza de choque coyuntural. La institucionalización de la formación es el cimiento de la autonomía.

​Capacitación multidimensional: Es imperativo contar con dirigentes formados en economía aplicada, geopolítica, derecho laboral comparado y gestión pública.

​Objetivo: Sentarse a la mesa de decisiones con herramientas técnicas que permitan no solo demandar, sino proponer y gestionar.

​- El Poder como Red: La Construcción Territorial

​El gremialismo debe romper las paredes de la fábrica o la oficina para insertarse en la comunidad. El poder real es una red social organizada.

​Articulación estratégica: Crear alianzas sólidas con PyMEs, clubes de barrio, universidades y cooperativas.

​Estrategia: Convertir al sindicato en un actor territorial que articule con las fuerzas vivas de la sociedad civil, fortaleciendo el tejido frente al avance de la desintegración social.

​- Autonomía Electoral y Sujeto Político

​El sindicalismo no puede seguir siendo el "apéndice" de candidaturas ajenas. La participación en las urnas debe responder a una identidad propia y a una agenda programática.

​Disputa de espacios: Buscar representación en las listas no por cuotas de nombres, sino para condicionar las agendas legislativas y ejecutivas.

​Identidad: Ser un sujeto político con capacidad de veto y de propuesta, manteniendo siempre la especificidad del interés trabajador como norte.

​- La Batalla Cultural: Recuperar la Narrativa del Trabajo

​Finalmente, el Movimiento Obrero debe reinstalar al trabajo como el ordenador central del contrato social.

​Contrarrelato: Frente a una política que a veces gira en torno a la especulación financiera o al consumo sin producción, el sindicalismo debe imponer la premisa de que no hay nación soberana sin trabajo digno.

​El centro del tablero: Si el trabajo vuelve a ser el eje, el trabajador deja de ser un costo para volver a ser el motor del país.

​Conclusión: De Actor Corporativo a Actor Constitutivo

​El paso de ser un "actor corporativo" (que defiende lo suyo) a un "actor constitutivo" (que define el rumbo del país) es la tarea de la hora. En tiempos de crisis y agresiones sistémicas, cuando el Movimiento Obrero se atreve a pensar el país en su totalidad, deja de ser una parte del problema para volver a ser la columna vertebral del proyecto nacional.

​"Cuando el Movimiento Obrero piensa el país, deja de ser parte y vuelve a ser columna vertebral."

Daniel Fernandez

Marzo 2026

REVOLUCIÓN FUSILADORA

16 de Septiembre de 1955 GOLPE MILITAR ​Recordamos esta fecha como uno de los hechos más nefastos de la historia argentina. En esta jornada,...