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martes, 19 de mayo de 2009

DONDE VA NUESTRA SOCIEDAD

Mayo de 2008

Recientemente se entablo una discusión entre la Iglesia, el Gobierno y algunos oportunistas opositores, que ofende a la condición humana, peleándose para ver cuantos pobres hay. Se nos quiere distraer la atención con números, cuando esos números son seres humanos, hombres, mujeres, niños, ancianos y jóvenes, que necesitan políticas integrales, eficientes y directas, que no pueden ni deben esperar más. Ningún dirigente político o social con ingerencia en la política actual esta libre de culpa, este flagelo viene desde hace tiempo y todos, con mayor o menor responsabilidad tuvieron su participación y no hicieron nada para remediarlo, esperaron que la política del derrame los alcanzara, que si la recaudación o si reactivación, que una bolsa de comida o un plan social solucionara por si sólo el problema, incluso algunos trataron de esconderlos desalojándolos de un lado a otro, pero ahí estaban y ahí están.
Es ofensivo y denigrante entrar en una discusión así, aquí no hay nada que discutir, sino cada uno de los que tienen una porción de poder deben ponerse a trabajar efectivamente para que desaparezca la pobreza, para que en este País, esencialmente productor de alimentos, no haya personas con hambre, seres humanos abandonados a su suerte, pobres de toda pobreza.
Lo que está sucediendo en nuestro País es muy grave, se está degradando el futuro. Dos hechos recientes marcan una realidad de la cual solo algunos que viven en una burbuja o se hacen los distraídos no pueden vislumbrar. Dos criaturas de 7 y 9 años que vivían en un ámbito de pobreza extrema asesinaron a una niña de 2 años. Cinco chicos murieron calcinados al incendiarse la “casilla” donde vivían. Si a esto le sumamos la cantidad de niños de la calle que deambulan día y noche por los centros urbanos, librados a su suerte. La cantidad de niños que acompañan a los padres en la tarea diaria de recolectar cartones o los chicos que son utilizados para trabajar porque abaratan sus costos. La mayoría de estos chicos, al igual que sus padres, viven en condiciones indignas para cualquier ser humano, en ranchos o casillas, sin acceso a la salud, a la educación, sin agua potable, sin red cloacal, o en asentamientos paupérrimos y hacinados. Por su condición, son los más vulnerables a flagelos como la droga, alcohol y violencia. Se les reclama conducta social y ciertos valores y principios éticos, pero no olvidemos que a ellos se los margina permanentemente por su condición y no se les brinda la posibilidad de cambio, han sido privados de toda condición digna de vida e ignorados sus derechos constitucionales.
Algunos pretenden cambiar el enfoque de la cosa y hacernos creer que los marginados, piqueteros, cartoneros, niños de la calle, sin techo, etc., etc., están en esta situación por que ellos quieren o que se han generado por generación espontánea, pero han sido generados por deficientes o mal intencionadas políticas de Estado.
Todos lo saben, todos los ven, pero medidas concretas nadie toma y no se habla de hacer caridad o asistencialismo, eso es un paliativo nada más. En todos estos años, ningún dirigente u organización promovió un paro, una marcha, un corte ruta o medidas directas, tan proclives para defender sus intereses sectoriales pero no para exigirle a un gobierno cambiar el destino de estos seres humanos.
Existen organizaciones sociales y personas que trabajan esforzadamente para darles una posibilidad para que escapen de esta situación, pero no basta, es el Estado con todo su aparato el que debe ocuparse.
Igualmente ésta es la sociedad que hemos construido, donde todos, quien más quien menos tenemos algo que ver.
Tristemente debemos pensar en el futuro que le espera a nuestro País, con la cantidad de niños con distintas deficiencias irreversibles, problemas sociales y secuelas que no podrán revertirse, ellos formaran una inmensa legión de adultos con todo tipo de problemas, que seguramente muchos políticos aprovecharan para usar en provecho propio.

Héctor Daniel Fernández

EL ALCOHOL Y LAS DROGAS

Febrero de 2007

Los medios de información masivos, en su cobertura de las vacaciones en distintos puntos de veraneo del País y Uruguay, informan y hacen investigaciones sobre la juventud y la noche.
De ellos se desprende – en forma alarmante - el abuso por parte de la juventud del alcohol y drogas. Pero lo preocupante de este problema no es sólo lo que se consume en las playas en la época estival, sino que este rito se extiende a cada ciudad, cada pueblo y en toda la época del año. El consumo de alcohol en nuestra sociedad plantea una seria problemática social y personal.
Según la última encuestas del SEDRONAR, de la que participaron 31.600 alumnos entre 12 y 18 años de la enseñanza media de todo el país. Mas de la mitad de los adolescentes habían todo bebidas alcohólicas y las mujeres ya casi equiparan a los varones en el consumo. Un 80% de las muertes registradas entre adolescentes se debe a causas violentas y dentro de ellas las relacionadas con drogas o alcohol representan el 50%, existiendo un mayor porcentaje de suicidios en los adictos a estas sustancias.
Es evidente la accesibilidad de los jóvenes a las bebidas alcohólicas es cada vez mayor, a pesar de la prohibiciones impuestas de su venta a menores. El consumo temprano se asocia con problemas de comportamiento, de aprendizaje y de repetición de cursos.
Lo preocupante es que con el inicio a esta edad aumentan significativamente sus probabilidades de tener problemas de abuso o adicción con esa sustancia en al vida adulta.
Ahora, debemos tener muy en cuenta que estos datos están basados sobre jóvenes que se encuentran dentro del sistema y que tienen la posibilidad de estudiar, pero si contemplanos aquellos niños o jóvenes expulsados o no retenidos en el sistema educativo y que habitan en la calle “chicos de la calle”debe producir índices aún más alarmantes.
Es común ver grupo de jóvenes sentados – a cualquier hora o día - en la calle bebiendo. En los lugares cercanos a los boliches – previo al ingreso a ellos – tomando en la calle, cerveza, vino o alguna otra bebida alcohólica, como así también haciendo distintas mezclas de bebidas con fármacos para potenciar sus efectos, como así cuando terminan los bailes, muchos deambulan o terminan “tirados” en las calles totalmente destruidos, todo esto pasa delante de distintas autoridades sin que nadie intervenga, como si esto fuera algo natural.
La creencia más compartida entre los diferentes grupos de adolescentes y jóvenes, es que el consumo de alcohol tiene “consecuencias positivas”, según ellos indican, logran adquirir mayor alegría, euforia, superación de la timidez y retraimiento y mejora el estado de ánimo, además de la integración dentro del grupo de amigos donde la mayoría consume. Esta creencia hace que cada vez aumente el consumo y su frecuencia. La juventud, por regla general, no asocia el consumo de alcohol con los problemas que de él pueden derivarse, sólo consideran que produce cambio positivos, facilitador de expresividad, desinhibidor y potenciador de las relaciones sociales. Es muy común escuchar decir que consumen alcohol “por que les permite hacer cosas que de otra manera no haría”
Uno de los problemas, es que el alcohol se considera como una droga socialmente aceptada y de amplia difusión, siendo esta la puerta de entrada hacia la adicción a otras drogas.
Detrás de este serio problema hay una realidad, por distintos medios se estimula el consumo como medio de pertenecer, de tener status. La presión que ejerce el entorno es muy fuerte y muy difícil de evadir.
Es muy común que consideren que al beber o fumar se ven grandes e interesantes y llaman la atención, también es muy común que el grupo presione al que no bebe, no fuma o no consume drogas, burlándose o marginándolo.
En cuanto a la publicidad vivimos en una sociedad de consumo, si observamos, las modas – por lo general – están dirigidas a los jóvenes, presentándole que si no usas o no tenes lo que te ofrecen no perteneces. Se pretende desde la publicidad instalar falsos valores, hábitos innecesarios e influir en su voluntad. Hoy se una valoración de las personas por la marca de ropa, zapatillas o autos que poseen o lugares que frecuentan y no por sus valores éticos y morales, y muchos menos por su condición cultura.
Todo estas influencias actúan muy fuerte sobre la voluntad de los jóvenes, quines no tiene una personalidad definida y formada. Por lo general los utilizan y manejan como rebaños, aunque ellos creen que son independientes.
Es indudable que todo esto no es mal visto desde los distintos estamentos de poder, todo se preocupan por el problema, pero nadie hace nada – concreto - para cambiar la historia. Campañas publicitarias que no atacan el problema en si, prevenciones y leyes que no se cumplen, ni se hacen cumplir.
Por lo general, cuando los jóvenes se encuentran bajo los efectos del alcohol o la droga, es un motivo generador de violencia, accidentes o delitos.
Es indudable que para que esto ocurra, tiene que haber una sociedad – en general - indiferente, comerciantes que privilegien el negocio que la salud de los menores o jóvenes, vendiendo bebidas a quien no corresponde o cuando no corresponde. La indiferencia o el temor a denunciar a quienes venden droga en la puerta de los colegios, en las plazas o en los boliches. Indiferencia, complicidad, corrupción o ineficiencia de las autoridades policiales o judiciales para actuar con severidad en estos casos.
Los cambios de las últimas décadas han producido cambios en las condiciones sociales, modificaciones en la actividad familiar, alterando el equilibrio y la crisis del tipo tradicional de familia. Ello ha contribuido a la ausencia de los padres por razones laborales, con lo que el hogar se ha convertido, en muchas ocasiones, en un espacio donde simplemente se come y se duerme. En estos casos, donde la madre y el padre deben trabajar, los hijos permanecen solos y sin ningún tipo de control o contención. Cuando los padres regresan de trabajar, cansados y con sus propios conflictos, que por lo general, no prestan la debida atención a los problemas de los hijos y no se les pone límites, para que no le generen más conflictos. En muchos casos los jóvenes pasan más horas fuera de sus hogares y con otros jóvenes sin hacer nada, que cumpliendo alguna actividad productiva. El ocio es otro factor que induce a la ingesta de alcohol o droga.
También han cambiado los roles clásicos de los padres. Los cambios en la filosofía de valores y de vida hacen surgir un cúmulo de problemas y de nuevos conflictos. La vida matrimonial y familiar se encuentra frecuentemente desgarrada por problemas de diversas índole, donde cada integrante esta inmerso en sus propios problemas, que hacen vivir a los hijos en un estado de abandono.
Existe una porción de juventud – pobre o marginal - dominada por el desaliento y la falta de perspectiva de futuro, expresa su rechazo a las sociedad y entierra sus esperazas en el alcohol, la droga barata y la violencia.
Otra sector de la juventud se mueve como rebaño ante las premisas lanzadas desde los intereses comerciales y de poder, que siente que el beber o drogarse le da status, que les permite ser reconocidos y estar incluido o simplemente se ufanan con hacer lo que hacen otros.
La rebeldía juvenil esta canalizada por falsas premisas que se lanzan desde los medios de comunicación y propagandas, sólo alcanzables para una minoría privilegiada y funcionales a los intereses económicos del poder. Jóvenes que se creen transgresores y rebeldes, haciendo lo que le imponen subliminalmente, que en definitiva es lo masivo, cuando hoy por hoy, es rebelde aquel que con personalidad firme rechaza estos estereotipos impuestos y actuá con absoluta libertad de criterio y pensamiento.
Es falsa la premisa que el consumo en exceso de alcohol o la droga desinhiben, que te permiten pasarla bien o te dan valor para hacer cosas que no harías estando sin esos elementos, eso se da en aquellos adolescentes o jóvenes de personalidad vulnerable y débil, el verdadero poder está en la mente y en la voluntad, todo se puede superar, todo ser puede lograr si uno se lo propone. Todo lo demás es para hacerlos dependientes, utilizan todo esto para liberarse de su timidez, retraimiento o traumas, pero se están entregando a una dependencia de la cual les será muy difícil liberarse.
Lo preocupante es que va a ocurrir con esta generación de jóvenes?. Tenemos tristes experiencias, generaciones diezmadas y anuladas, las muertes de jóvenes en los años 70, la guerra de Las Malvinas, el proceso neo liberal de los 90 que margino y empobreció a miles de argentinos, quitándoles toda esperanza y futuro y en la actualidad se plantea la droga y el alcohol como un nuevo mal.
Cada uno de estos procesos traen aparejado un futuro incierto para el País, donde solo pueden tener posibilidades una minoría de la población, quienes siempre sacan provecho de todos estos males.
Es muy evidente que hay un Estado ausente, que se muestra preocupado pero no ocupado del problema. Se debe atacar desde los distintos sectores de la sociedad. Estado, Gobierno, Educación, Familia, Individuo, es un compromiso por nuestros hijos, por su futuro.



Héctor Daniel Fernández

lunes, 18 de mayo de 2009

CAMBIAR AL HOMBRE

Febrero de 2004
Como se puede ver uno de los grandes males, de nuestro tiempo, que ha caracterizado a nuestra sociedad entre otros factores, que lo económico esta por encima de todo. Para poder cambiar la actual situación por la que atravesamos primero debemos cambiar al hombre, para luego poder cambiar la sociedad y sus estructuras de injusticias.
En un País con justicia y que se respeten los derechos nada de lo que estamos pasado ocurriría.
Para comenzar a revertir la actual situación debemos pensar que la economía debe estar al servicio del hombre y lo económico debe estar subordinado a los social. La política económica aplicada, principalmente desde 1976, se basa fundamentalmente en que unos pocos sean los dueños de los bienes.
Para ser justos, se debe privilegiar la mirada de las cuestiones económicas y sociales desde los pobres, marginados u obreros y no únicamente desde la clase media, burguesía o oligarquía.
Se hace necesario comprender que cada hombre se tiene que sentir parte del pueblo, de la nación.. esto es toma de conciencia, y por consiguiente, que sus necesidades, sus intereses, sus compromisos se vuelvan a no solo a nivel de sector, no simplemente familiar, individual o grupal, sino del conjunto de la sociedad y nacional. Es una toma de consciencia de sí como comunidad, como unidad, y de allí que esta toma de consciencia de sí, como sujeto colectivo.
El cambio del hombre debe ser interior y no es cuestión de resolver su problema individual, sino del conjunto, donde debe poner el acento en los valores éticos.
El hombre debe tomar consciencia de su dignidad, cada hombre debe ser responsable, protagonista y poder decidir su destino. Es necesario formar hombre que vivan en función de servicio hacia los otros.
Para lograr esta transformación es necesario cambiar el hombre consumidor y transformarlo en un ser solidario, interesado en el bienestar común. Privilegiando el proyecto humano, la valoración del hombre. Pero sobre todas las cosas, no juzgar la realidad por la situación personal o familiar, sino que se debe hacer teniendo en cuenta el bien común.
Seguramente en muchos momentos de nuestra vida podemos sentirnos agobiados o abrumados por distintos problemas sociales que nos toca atravesar, pero nuestra agobio es simple al lado de la opresión que sufren aquellos que no encuentran trabajo, que no tienen donde dormir, que deben mendigar o que deben revolver los tachos de basura para poder comer ..... y todo lo demás.
Debemos luchar para eliminar el hombre egoísta, mezquino e hipócrita que tenemos en nuestro interior y hacer triunfar al hombre solidario.
Como sociedad no debemos criticar o hacer apreciaciones desde nuestra comodidad o desde nuestros intereses individuales, sino que se debe hacer desde los valores "humanos y cristianos" que es la eliminación de las injusticias del hombre e igualdad de oportunidades para todos.
Debemos proponer el justo reparto de los bienes y en igualdad y buscar activamente y no declamativamente, una sociedad más justa y equitativa.
Debemos entender que cuando se cometen injusticias, por lo general se la consiente o no se las reparan. Si efectiva y sinceramente no estamos haciendo algo eficaz o no participamos - en la medida de nuestras posibilidades - para remediar este estado de injusticia, indirectamente somos cómplices de esa injusticia. Algunas injusticia, como la mortalidad infantil, desocupación o marginación, las han mantenido y acrecentado los políticos que nos gobernaron, por lo tanto son ellos quienes la deben solucionar, porque la solución pasa por la política. Pero nuestros políticos no son extraterrestres, la sociedad ha sido quien los eligió y es la que los debe controlar y demandar que cumplan con lo que prometen y los derechos constitucionales (trabajo, salud, educación, vivienda, etc.). No reclamar, no exigir, es tolerar. Algunos comenten injusticias en forma directa, otros lo consienten o pasivamente lo toleran.
En un momento en que los pobres cada vez se mueren más de hambre y los ricos cada vez se llenan más los bolsillos. No solamente porque las riquezas se reparten en forma desigual, sino porque el tipo de hombre que propone esta sociedad es un hombre que sólo vela por sus intereses, un hombre inhumano, es el hombre consumidor, el hombre que se valora por lo que "tiene" en bienes materiales.
Desgraciadamente, en esta sociedad, aunque a muchos de sus habitantes solamente puedan ver por televisión o en propagandas muchos de los bienes (porque no puede acceder a ellos) nos va presentando como ideal de vida el "tener" cosas, si no consumís esos bienes no existís, estas fuera, cuando el ideal debe ser otro.......Esta sociedad, se ha transformado y está basada exclusivamente en lo económico.
Pablo VI afirma que no se trata de que los individuos ricos ayuden a los individuos pobres, sino que se trata de que los pobres dejen de ser pobres.
Solidaridad no es simplemente dar dinero o bienes que no usamos, sino es involucrarse, participar y tomar consciencia.
La concentración de riquezas y el injusto sistema distributivo hace que la pobreza sea funcional a los tenedores de la riqueza y a las aspiraciones de los políticos. Se ha introducido la cultura del que me den y no de conseguirlo por el esfuerzo propio, creando clientelismo o favoritismos, con el fin de ser cautivos de los intereses de algunos políticos. Es humillante y denigrante ver como muchos "punteros" compran consciencia a cambio de un plan trabajar o por simple comida.
Pero debemos tener muy en cuenta que no se pueden juzgar situaciones o acontecimientos sobre bases falsas o premisas interesadas de algunos sectores, se deben evaluar si existen o no intereses legítimos en el reclamo, si la respuesta es positiva, no invalidan otros intereses que se ponen en juego para descalificarlos.
Hoy nos quejamos o miramos mal a los que manifiestan o reclaman por sus derechos, pero en este País, los responsables de dar respuesta, no atienden o no respetan los derechos más elementales de la vida, por los canales lógicos y normales.
Recordemos que un sector económicamente importante salió a la calle cuando le confiscaron su dinero y se alió a los sectores más humildes que pedían trabajo y comida (piqueteros). Hoy muchos de esos exponentes sociales se quejan, juntos a muchos otros que trabajan en las calles, cuando ven violados sus derecho a transitar con sus autos o medios de transporte, y los sectores más reaccionarios piden que los repriman. Ahora no somos capaces de solidarizamos y exigir que den una solución inmediata a quienes crearon este problema y deben dar una solución, quienes han violado impunemente los derechos constitucionales, como son comer, trabajar, educarse, salud, vivienda. Creo que es injusta la escala de valores con que calificamos cada caso.
Acaso no es también violencia; no tener trabajo, comer de los desperdicios de otros, no tener una casa digna o vivir en la calle.
Ellos pelean, de la forma que pueden, con las herramientas que cuentan y con escasas posibilidades, para poder incorporarse a la sociedad que los hecho y margino, para poder vivir con dignidad, tener los mismos derechos de aquellos que reclaman la libertad de transitar. Estoy seguro que nadie quiere estar en ese lugar, seguro que nadie quiere íntimamente perjudicar al otro, simplemente se los ha acorralado tanto que no tienen otra salida y pelean por su dignidad.
Mucho de los que hoy piden libertad para transitar, han salido y han hecho similares actos en las calles por recuperar sus ahorros, otros han obstruido el transito reclamando seguridad o aumentos para sus taxis, los colectivos han cortado avenidas reclamando por el valor del combustible o colectivos "truchos", trabajadores que han cortados calles, avenidas o autopistas pidiendo por su trabajo, quien más quien menos ha salido a las calles para reclamar por sus derechos, afectando el del otro, ahora como ciudadanos solidarios deberíamos evaluar cual es el interés más legítimo o apremiante.
Que haríamos nosotros si nos vemos acorralados, marginados, sin trabajo y con sus hijos muriendo de hambre.
Acaso nosotros, que somos muy propensos a criticar las actitudes de otros, cuando somos muy adictos a violar las disposiciones o el derecho de los demás. A menudo; a cualquier hora, momento y lugar vemos como se violan los semáforos, como se estacionan a doble fila, como en un embotellamiento nos adelantamos por la banquina, como se usa cualquier artilugio para evitar una cola, como le pedimos a nuestro contador que "dibuje" algo para evitar pagar mayores impuestos y así infinidad de hechos cercanos a la pequeña corrupción diaria, pero corrupción al fin. Entonces porque le pedimos respeto a los demás si no somos capaces de comenzar de respetarnos nosotros. Además los pobres no usan autos, no tienen contadores.
Para aquellos que transitamos a diario las calles, que viajamos, a menudo vemos como se mira con desprecio o se discriminan a los pobres (cartoneros, niños de la calle o piqueteros) cuando transitan las mismas calles, cuando viajan en el mismo subte, cuando suben en algún colectivo o tren. Son seres humanos, muchos le han quitado o no han tenido las mismas posibilidades y oportunidades en la vida, no olvide que son nuestra sociedad y si quiere que cambien, debemos comenzar a cambiar nosotros y dar el ejemplo.
Cuando cambiemos nosotros, ellos tendrás más oportunidades y cambiaran y todos tendremos otra sociedad.

Héctor Daniel Fernández

BASTA DE HIPOCRESIA

Diciembre de 1997

Si se ufanan de que nuestro país esta dentro del primer mundo y se pretende ser serios y creíbles para los inversores, no se puede seguir tomando los temas que hacen a la necesidad y sensibilidad de la población con liviandades y escondiendo adrede la verdad.
No hace muchos días, el Gobierno confirmó que la desocupación en Octubre llegó al 13,7 por ciento y la subocupación al 13,1, por ciento. En mayo pasado, esos valores fueron del 16,1, por ciento y del 13,2 por ciento respectivamente.
Este hecho hizo que distintos miembros del Gobierno Nacional y principalmente el señor presidente, comunicara por todos los medios como un gran logro.
Lo que han dicho y que todos los medios fueron descubriendo de apoco, es lo que nosotros venimos denunciando y viendo a diario en las calles, en los barrios y en las fábricas, porque nosotros no vivimos en una burbuja y no hacemos política demagógica, y es el hecho de que ese supuesto descenso del desempleo, no es otra cosa que la creación de puestos transitorios.
Quien no vio, o tuvo amigos, familiares o vecinos por los barrios del gran Buenos Aires, haciendo “trabajos comunitarios”, limpiando plazas, calles, etc.. con pecheras coloridas con la inscripción de cada municipalidad. Trabajos que se dieron antes de las elecciones. Evidentemente con fines electoralistas, pero los resultados de las elecciones, muestran que el pueblo exige otra cosa y es que se lo trate con dignidad.
El 80 por ciento de los nuevos puestos de trabajo que se crearon entre mayo y octubre son empleos públicos transitorios de pocos meses. Esos empleos transitorios representan el 3,7% de la población activa urbana. Sin esos empleos transitorios, la tasas de desempleo de octubre hubiera sido del 17,4%. Estas cifras tampoco incluyen los contratos temporales del sector privado. Pero el 85% de esos nuevos empleos privados son temporarios, de 3 meses a 2 años.
Los “trabajos comunitarios” públicos, duran entre 3 y 6 meses. Los trabajadores no reciben un sueldo sino una ayuda económica “ no remunerativa” de 100 a 350 pesos mensuales. No tienen cobertura jubilatoria, no cobran salario familiar ni aguinaldo, y los gobiernos no están obligados a renovar el empleo. Como dato que establece la patraña urgida para engañar al pueblo, se puede decir que en la provincia de Buenos Aires rige el programa Barrios bonaerense, para familias sin trabajo que tienen tres o más personas a cargo. Reciben un subsidio de entre 200 a 400 pesos y duran en general no menos de 5 meses. Este programa se aplica en los partidos del conurbano, Gran La Plata, Bahía Blanca y Mar del Plata, que son las ciudades que releva el INDEC.
Si a esto le agregamos que prácticamente no se modifico el índice de subocupados y cada día aumenta más los cuenta propistas que venden ocasionalmente por la vía pública, colectivos, trenes, etc. artículos de ocasión. Estos trabajadores no cuentan con ningún beneficio social.
El comportamiento del sector privado como empleador alienta la tendencia a la precarización del mercado del trabajo. Tan solo el 11% de los nuevos empleos se hicieron con contratos estables. El 66% son “en negro”. Además entre los asalariados registrados, de todo el país hubo una caída promedio del salario del 2 por ciento, entre el segundo trimestre de 1996 e igual período de 1997. La industria y los establecimientos financieros tomaron 86.800 trabajadores “en blanco”, pero en el comercio, la construcción, el transporte y los servicios públicos hubo una baja de 72.000 trabajadores que tenían contratos estables. A todo esto podemos decir que el 86% de los nuevos empleos es de baja calidad, con menores sueldos y sin cobertura social. Los datos revelan que la mayoría de los asalariados no alcanzan a cubrir el costo de una canasta familiar superbásica. Incrementándose cada día más la brecha entre los que más ganan y los que menos reciben.
Es indudable que e mundo y por ende la Argentina, desde 1990, impulsado por este Gobierno, produjo grandes transformaciones. Pero no es legitimo evaluar la transformación de una sociedad basándose exclusivamente en indicadores económicos; también es necesario tener en cuenta la evolución global del bienestar de la población. Con la globalización se perdió la identidad nacional y cultural. Se homogeneiza todo y eso es peligroso. En el campo laboral se produjeron importantes y trágicas transformaciones, aumento el desempleo, el subempleo, el trabajo en negro, el empleo marginal, disminución del salario real y regresividad en la distribución del ingreso. Como consecuencia de estas transformación en el campo laboral, aumento de la pobreza, marginalidad, mortalidad infantil, violencia, suicidios, deserción escolar, disgregación familiar.
Respecto de la educación, millones de personas quedaron fuera de las nuevas exigencias empresariales, para conseguir empleo se necesita más educación, pero para reciclarse se necesita ingresos que no se obtienen porque se es desempleado, además de la devaluación de muchos títulos académicos
(creciente exigencia en los niveles de educación requeridos) , trajo, entre otras cosas , el hiperdesempleo.
La Argentina del ajuste perdió preciosos atributos imposibles de sustituir, vastos sectores obreros con inserción laboral estable y niveles de vida modestos, pero dignos, movilidad social ascendente que permitía transitar por la vida con proyectos.
Basta de hipocresía, basta de mentirnos, nosotros somos parte del pueblo que sufre y vive a diario la realidad, no somos de esa clase social que rodea los círculos del poder económico o político, que pareciera alimentarse con este clase de artimañas. No pertenecemos al núcleo de tecnócratas de la economía, que desde sus inexpugnables sitios de poder, toman implacables decisiones sin tener en cuenta las necesidades y carencias de los trabajadores. No sabemos de producto bruto, de ingresos por cápita o cálculos y tablas, sabemos lo que cuesta vivir con dignidad, sentimos como nos empujan sin escrúpulo hacia la exclusión.

Hector Daniel Fernández

CAMBIOS ECONÓMICOS

Mayo de 1997

Por estos días se están publicando en los distintos periódicos y revistas, con profusa difusión los cambios que se están produciendo en Inglaterra desde la llegada del laborista Tony Blair.
Se habla de un cambio dentro del Capitalismo, se lo muestra como una esperanza para las clases más castigadas y una esperanza para los desocupados.
Ahora abría que preguntarse, más que nada de donde proviene el cambio, si este nuevo paso del capitalismo, es un cambio o es simplemente una descompresión a tanta tirantes social. Es evidente que en el mundo la aplicación de este tipo de economía llamada Darwismo Social, inaugurada por Margaret Thatcher y Ronald Regan e impuesta por los grandes capitales fue adquiriendo adeptos en todo los gobiernos, también, estos se vieron favorecidos con la caída de los regímenes socialistas. Estas medidas se cumplieron, principalmente en los países no europeos, a rajatabla, supervisados, de muy cerca, por FMI y BM, llevando a los países a producir diferencias sociales muy grandes, gran cantidad de desocupados y por ende, mucha miseria. Esta coyuntura repercutió también en países europeos con fuerte arraigo en el estado de Bienestar Social, caso Alemania, Francia, Italia y España, las medidas se fueron tomando, pero generando, como en todos lados, precariedad laboral, desocupados, desaliento y desprotección social, con la única diferencia, que cuando quisieron acotar el gasto social, los trabajadores salieron a la calle y produjeron graves conflictos, que luego se trasladaron a algunos países de Asia, como Corea. La ebullición social comenzó hacerse sentir en distintos puntos del mundo, sin tener una respuesta sensata por parte de los gobiernos dependientes del capital mundial, totalmente subordinados a ellos, acuden a los problemas con paliativos y no con soluciones de fondo o estructurales. Son simples bomberos que apagan incendios, incapaces de tomar decisiones políticas para modificar estas situaciones. Cuando hoy, la presión aumenta, sale como una válvula reguladora que permite la descompresión, éste gobierno laborista y sus medidas al mundo, donde obtendrán ventajas impositivas las empresas que ocupen desocupados, la participación del Estado en mejorar la distribución de las riquezas y la renta e involucrar al sector privado en la solución de los desequilibrios sociales del modelo impuesto por ellos. Habrá un impuesto para las empresas privatizadas por los conservadores, para financiar los planes de antidesempleo y mejorar los sectores de salud y educación, generando con esto esperanza y planteando un cambio mundial. Seguramente los empresarios opondrán resistencia. El mundo llego a una situación de extrema pobreza, tanto en lo intelectual como en económico, la chabacanería y la inmoralidad derrocaron a la ética y la moral, donde las diferencias entre ricos y pobres es más grande que nunca, la forma de distribución de las riquezas es intolerable, los importantes avances de la ciencia no mejoran las condiciones de vida de toda la población sino de unos pocos privilegiados, donde los medios de comunicación muestran inmediatamente a todo el mundo los palacios y las riquezas obscenas de los poderosos que contrasta con la muerte por desnutrición de miles de niños. Ya los pueblos comenzaron a inquietarse y dar muestra de su fastidio, aunque aún no apareció en el horizonte un opción transformadora, en el fondo se esta generando. No será que esto simplemente es como el dulce que se le da a los niños para entretenerlos y no molesten. Una vez más no nos querrán engañar para que sigamos trabajando dentro las leyes que ellos dictan. No será que simplemente aflojaron la cuerda un poco, para no perder más.
Hoy vemos con asombro y un poco de satisfacción como se presentan estos cambios y como son acogidos por la sociedad, aunque algunos ambiciosos insaciables trataran de no ceder en nada y aplicaran todo su poder para que ello no se logre. Pero si se remiten a todo lo que he escrito durante estos últimos años, verán que mis punto de vistas y premoniciones se van cumpliendo. Criticábamos y sugeríamos medias que hoy, tras una vuelta de tuerca, se están haciendo efectiva allá en Inglaterra, no porque uno sea un adivino, sino por coherencia con mi forma de pensar y actuar, porque no me deje arrear con la manada y no acepté las medidas económicas para obtener réditos políticos, tampoco entre entre los escépticos que decían que otra cosas no se podía hacer. Seguramente muchos ahora se subirán al carro de los cambios, ahora muchos cambiaran su discurso.
Tampoco olviden cuando decía que era posible un cambio económico, con Justicia Social y equidad, donde el ser humano debía ser prioridad y centro de toda mejora. Que solo hacia falta la voluntad política para ponerlo en practica y no proclamarlo simplemente y luego, hacer todo lo contrario. Quizás pasen muchos años para ver los cambios en nuestro país, porque por más que nos quieran decir que estamos en el primer mundo, nosotros llegamos tarde a todo, además de las ataduras a los capitales financieros que nos impusieron los gobiernos. Esta ebullición política reafirma una vez más que uno no estaba equivocado y nos permite reafirmar, con mayor autoridad, que estemos alertas, que esta no sea una simple jugarreta para distraernos y aplacar los vientos de cambio que se pueden producir; que son mucho más profundos e insospechados de lo que la mayoría cree.
Héctor Daniel Fernández

SUBVERSIÓN ?

Abril de 1997

Por estos días se esta hablando mucho de un rebrote subversivo, principalmente por los hechos de Neuquen y Capital Federal. Lo asombroso de todo esto es que los que hoy condenan, son lo que antes apoyaban y justificaban estos acontecimientos, hasta en algunos casos indirectamente los promovían; y los que hoy se hacen solidarios, son los mismos que hace un tiempo alertaban a la sociedad sobre el peligro de este tipo actitudes.
Pero lo más asombroso de todo esto es que ninguno hace nada para evitar estos desbordes, hablan, se acusan mutuamente, pero siguen muy alejados de la realidad y necesidades de la gente, solo intentan sacar provecho de la circunstancia, por ello son rechazados. Sabemos que la violencia no es para nada el elemento más idóneo para solucionar los problemas, pero en algunos casos, son los gobernantes los que llevan a una situación sin salida, estiran tanto las injusticias que provocan hechos como los que vivimos. Esperan solucionar o encontrar un principio de acuerdo cuando la violencia y la intolerancia se generalizan. Primero envían a reprimir y luego, cuando la situación se transforma en caótica, negocian.
Si esto es hacer política, es una barbaridad, nadie quiere hacerse cargo de la situación y dilatan las soluciones o por lo menos un acuerdo, deslindando responsabilidades, al final resulta que el problema no es de nadie, solo de la gente que lo padece, el Gobierno Nacional dice, que es responsabilidad de la provincia, la provincia que es por culpa del Gobierno Nacional, los ministros, que no es de su área, que a ellos no les corresponde y así un sin fin de justificativos para que el tiempo transcurra y nadie se haga cargo de nada, al final hay que pensar que nadie nos gobierna.
El General Perón nos decía, que la violencia de arriba engendra la violencia de abajo. Los peronistas no podemos ahora olvidar las luchas contra los opresores y mucho menos los sindicalistas pueden dejar de acordarse de las luchas obreras en defensa de las conquistas que querían ser avasalladas. Por lo tanto, porque todos se hacen los distraídos. Lo que nadie quiere entender que el problema no pasa por el miedo a hechos subversivos, de por si nadie quiere volver a caer en ellos, ocurre que la situación social está acorralando a los trabajadores, a los desocupados y a los ciudadanos en general, no les dejan alternativa para negociar, se los explota y no se los escucha en sus reclamos, solo se pretende que los números les cierren, sin contemplar la gran deuda interna que se genera. Al ser desoídos en sus peticiones, que no son otras que, trabajo, defensa de sus fuentes de trabajo en otros, educación, salud, justicia y seguridad, y ante la impotencia de no tener soluciones justas y equitativas explotan y se producen hechos como los de Neuquen, que si, en muchos casos son aprovechados por activistas infiltrados, de un lado y otro, porque también hay gente infiltrada de los servicios, que pretender desviar el objetivo del reclamo. Los pueblos agotan su paciencia y ya hace mucho tiempo que se viene anunciando estallidos sociales, y las únicas medidas que toman es poner más gendarmes para reprimir y como único sistema de mantener el actual plan económico.
Por momentos en los enfrentamientos actuales de Cultra-Co y Plaza Huincul , como lo fueron en su momento los de Nuequen, Tierra del Fuego, Córdoba, Santiago del Estero y Jujuy, nos hicieron recordar de los trágicos años de represión militar, gendarmes con sus caras tapadas, como antes los policías se sacaban sus placas para no ser identificados, largos bastones y represión indiscriminada. Gomeras y piedras, contra gases, bastones, camiones hidrates, balas de goma y hasta de plomo. Los que protestaban no eran subversivos, es gente que no fue oída en su momento, tan solo quiere ganarse su sustento con su trabajo y vivir dignamente, son ciudadanos que fueron excluidos del sistema, que ya no tienen esperanza, y arrastran infinidad de promesas incumplidas, insatisfacción, desesperanza e impotencia que no deja otro camino que la lucha, desigual y hasta en ciertos casos suicida, porque ya no hay nada más que perder. Estamos seguros que ellos no quieren los enfrentamientos, estamos seguros que ellos no quieren estar cortando las rutas o manifestando por las calles, ellos quieren estar trabajando dentro de las fábricas, de las escuelas o donde corresponda, produciendo y viviendo decentemente, pero se los presiona tanto, que no les dejan alternativa. Por eso le decimos a los que criticaron y defendieron, a los que critican y defienden, que todo nace por las injusticias que ellos mismos crean.
Estos hechos demuestran que dejan muy poco margen para negociar, se les exige más sacrificio de lo correcto y se le avasalla su dignidad. Los trabajadores siente en carne propia esta opresión e injusticia, ven a diario que sus conquistas son diezmadas, sus salarios son magros y solo viven para trabajar por migajas, mientras que los poderosos cada día tienen más, profundizándose la brecha entre ricos y pobres. Para los ricos los beneficios de esta economía y para los trabajadores la creciente desocupación y pobreza.
Pelear por nuestros derechos, pelear por justicia, no es de subversivo, es pelear por la dignidad. El General Perón jamás reprimió al pueblo, por el contrario, nos dio y nos enseño a defender nuestros derechos y luego de su caída fueron años de luchas para no perderlos. Si los Gobiernos aplicaran una mejor distribución de las riquezas y una plena Justicia Social, nada de esto ocurriría y tampoco habría lugar para los subversivos sociales.


Hector Daniel Fernández

viernes, 15 de mayo de 2009

SOCIEDAD


Noviembre 1995


Debemos tomarnos el tiempo necesario para analizar que está ocurriendo con la sociedad, despojándonos de nuestros intereses personales y dejando de lado si este sistema nos beneficia a nosotros en particular. Pongamos sobre la mesa los valores éticos y morales que la mayoría de nuestros abuelos y padres hacían un culto. Comencemos a hacer memoria, principalmente aquellos que vivimos los años 60 y 70 de profundos cambios sociales y políticos, (no tenga miedo a ser nostálgico). Por aquella época la meta era el bien común, se tenían aspiraciones y se creía en una patria grande en la cual no hubiera más discriminación, excluidos, desprotegidos, miseria y hambre entre los que no querían serlo, había ilusiones, esperanza en un futuro justo, construido entre todos y para todos, lo espiritual y lo humano estaban sobre lo material, se luchaba contra la imposición de un despiadado consumismo. Analizábamos toda la información que recibíamos de los medios, observábamos muy bien quien la decía y que intereses perseguía, nos tomábamos el tiempo para discutirla y procurábamos que no nos confundieran con discursos y opiniones apoyadas en premisas falsas. Fueron años de grandes cambios, donde todos se politizaban, no importaba la tendencia, importaba discutir y tener una idea para mejorar el futuro del país y su gente y no en lo personal únicamente.
Donde quedó toda esa grandeza, la solidaridad, la nacionalidad, la aspiración de un país para todos, de un país justo; acaso se quedó en la represión de los militares, en la violencia de algunos grupos, en el miedo, en la indiferencia, en la mentira de los políticos con la ambición de alcanzar el poder, en la deslealtad de traicionar los ideales y pensamientos con el único objetivo de perdurar en el poder o puesto, o en hacer cualquier acuerdo y alianza, por espuria y funesta que sea, con tal de no volver al llano o vivir como trabajadores, en el perdón y olvido de los asesinos, en la destrucción de la condición solidaria del ser humano, en la relegación de lo espiritual por lo material para salvarnos o en la loca carrera por adquirir bienes, como si fuera ésta la única forma de vivir felices.
Amigo, nos cambiaron nuestra ambición de ser libres, libres de espíritu, de ideales, libres desde adentro hacia afuera, de crecer como personas, como seres humanos. Nos esclavisaron, nos condicionaron a sus intereses y aquellos ideales fueron cambiadas por la mediocridad y decadencia, no vivimos, subsistimos. Permitimos que unos pocos mataran nuestra esperanza y nos dejaran sin reacción, envueltos en una marejada en que se mezclan los valores como productos en almacén de ramos generales.
Nos quitaron el tiempo para dedicarnos a nosotros, a nuestra familia, los amigos o las actividades sociales, tenemos que trabajar la mayor cantidad de horas, si se tiene trabajo, para poder alimentar a la familia y en los mejores de los casos, para mantener algunos de los bienes que se pudo comprar en épocas mejores, que hoy se ven cada vez más lejanas. Nunca más que ahora uno vale por lo que tiene y no por lo que es, todo se compra, hasta el amor. En ocasiones no medimos el riesgo que significa estar la mayor parte del día fuera de la casa, los chicos, especialmente adolescentes, necesitan de alguien que los acompañe en esta época en que el sida, la droga y la violencia callejera los asecha. Este es un efecto del cambio del régimen laboral al que nadie le ha dado toda la importancia que tiene. Ahora la modernidad pasa por precarizar el trabajo, extensas jornadas, sin estabilidad, sin cobertura, sin futuro y con magros salarios.
Los valores están revertidos y no hay ejemplos ni ideales sanos para nuestros hijos, algunos chicos dicen, "mi viejo es un tonto de 55 años que pasó la vida laburando y ahora no le dan ni una changa", los jóvenes creen que el trabajo no es ninguna solución.
La falta de esperanza y futuro fue transformando la estructura de la sociedad y sus aspiraciones, los más pobres tenían el anhelo de mejorar, es más, exigían y sabían lo que les correspondía por su condición humana y por la Constitución, no querían dádivas, solicitaban trabajos dignos. Hoy no tienen las mismas chance de instalarse en el mercado laboral y sus expectativas son muy bajas, simplemente sobrevivir y no caerse del mapa. Las políticas sociales son deficientes y escasas. El riesgo creciente es que esta gente cada día está más expuesta a caer en la total marginalidad, en la droga y el desprecio por su propia vida y la ajena, hoy es más fácil vender drogas o prostituirse que conseguir un trabajo, con ello se está perdiendo valores fundamentales de la vida , como así también la cultura del trabajo o eso de que el trabajo dignifica. Para el que nada tiene, es real que poco es mucho y lo agradece, el que nada tiene no vive con el temor de perder sus bienes, pero también es verdad que tienen derecho a vivir mejor, a vivir dignamente, a comer todos los días, a educarse, a la salud, a una casa digna, y no usar su simpleza, su desconocimiento sobre sus derechos, para que con limosnas los tengan conformes.
Los nuevos pobres, no son sólo aquellos que decrecieron y que eran clase media, sino también aquellos que se visualizan en descenso. Hoy la clase media esta siendo castigada como nunca, en su generalidad se identifico ideológicamente con la clase burguesa, miraban de reojo a los pobres y obreros, se sentían muy seguros y aspiraban integrarse a la clase alta, menospreciando íntimamente a los pobres. Muchos fueron los que olvidaron el origen de sus abuelos y padres, generalmente inmigrantes, humildes y sacrificados trabajadores. Casi siempre a la clase obrera le dieron la espalda y jamás se identificaron con ella, pero el devenir de los acontecimientos y el modelo, los arroja - en contra de su voluntad - junto a esa clase que despreciaron.
La juventud siente que el modelo de sus padres no les sirve; llegaron a la edad de la jubilación sin nada y a los padres a la vez, le da lástima que sus hijos tengan menos posibilidades que ellos, lo que genera desesperanza y un pueblo sin esperanza no tiene futuro.
Es para tener en cuenta también que en épocas de crisis o transformaciones sociales la gente tiende a conservar lo que posee y se vuelve temerosa al cambio, esto explica en cierta forma, junto con el descreimiento en las dirigencias, el no visualizar una salida, etc, que no se produzca una reacción generalizada y solidaria como en otros tiempos.
Como vemos la crisis es fundamentalmente moral y conceptual, nos hicieron olvidar lo bueno de los años 60 y 70, nos recuerdan sólo lo malo, nos introdujeron nuevos miedos a los anteriores ( la muerte o la desaparición, el desempleo y la miseria). Por esos miedos no preparamos a nuestros hijos para que sigan un camino más solidario, hicimos como el avestruz, creyendo que así solucionábamos todo, nos conformamos con vanidades superficiales e intrascendentes, vemos las orillas pero no queremos ver el centro de los problemas, preferimos dejar engañarnos por el aparato de propaganda qué pensar por nosotros mismos, el interés o nuestra situación económica es más importante que nuestra moral, se hace una veneración de la cultura individual, se desprecia la vida.
La única salida es enriquecernos espiritual y humanamente, dejar de lado la carrera consumista del mercado. Disfrutar de la familia, de los amigos, de un paisaje, tener tiempo para nosotros. De qué sirve todo lo material si no podemos disfrutarlo o prevenir a nuestros hijos de los males que lo acechan, de qué sirve el dinero si no nos proporciona felicidad verdadera y sincera. Debemos despojarnos de la hipocresía, ser honestos y mucho más solidarios.
La solución es trabajar en favor del ser humano, de mejorarlo, protegerlo, hacerlo más eficiente para la función social; así lograremos reconquistar al hombre en sus valores esenciales y se acabaran muchos de los males de hoy, pero esto es lo que menos le interesa al capital.

Héctor Daniel Fernández

QUE SOCIEDAD LES DEJAMOS A NUESTROS HIJOS ?

Abril 1994

Tenemos la suficiente capacidad para detenernos un momento en esta loca carrera por lograr satisfacer en muchos casos, las necesidades mínimas y lógicas; nos tomamos el tiempo para reflexionar qué está pasando en la sociedad; nos pusimos a pensar cuan culpables somos del momento que vivimos y qué no paramos de criticar; qué sociedad estamos construyendo y qué sociedad le estamos dejando a nuestros hijos ?. Trabajamos todas las horas posibles para poder sumar un peso más a nuestros magros sueldos realizando horas extras, fundamentando que ello lo hacemos para darnos otros gustos, pero el único gusto es poder comer todos los días y así vivimos autoengañandonos, y así también día a día, observamos cómo carecemos de tiempo para compartir con nuestros hijos sus problemas, con nuestros amigos y que podamos aprovechar el mismo para informarnos y analizar lo que nos dicen, los que escuchamos, lo que nos informan y así poder discernir sobre lo que nos interesa; todo nos los dan digerido, pensado y determinado, para evitar que no pensemos por nosotros mismos, procurando que no tengamos decisiones propias e independientes. Este es un nuevo y sutil sistema de dominación, condicionando nuestra vida a la voluntad de unos pocos, porque no somos libres de decidir lo que queremos o nos conviene, perdimos nuestra capacidad de disentir, participar y protestar, esperamos todo de los demás y si no se logra lo que queremos, los criticamos, todo por miedo a quedarnos sin ese magro salario, porque por más que digan, no hay trabajo, por lo menos digno.
Pero somos capaces de hacer un examen de conciencia, un examen de verdad y no justificar lo injustificable tan solo para librarnos de la responsabilidad que nos cabe o de los beneficios que podemos obtener haciendo cosas que están reñidas con la ética, con los principios y valores, repitiendo " si los demás lo hacen, yo voy a pasar por tonto".
Esta nueva sociedad, que creció y se desarrolló bajo el temor y la represión, causado por el genocidio de una generación sin precedente, lo cual no permitió un importante trasbasamiento generacional, se ha visto reflejado en la pobreza de las dirigencias. Según la Comisión de Derechos Humanos de la ONU la ESMA fue " el mayor centro de concentración de prisioneros, tortura y exterminio que existió en el mundo después del horror nazi". Hoy tratan por distintos medios de hacer lo posible para que olvidemos, no hay arrepentimiento, por el contrario, justificación, hoy se dan el lujo de estar representados por una fuerza política, esto es comparable a que la sociedad toda hubiera perdonado a los nazis y permitido compartir el gobierno y actuar libremente. Creció con un sector del periodismo que insiste en hacernos pensar como ellos quieren, no nos dan las noticias tal cual ocurren, sino que nos dan explicadas y enfocadas según sus intereses personales o de quienes los auspician. Muchos de estos periodistas estimularon la ruptura de la democracia, incentivaron, justificaron y le sirvieron de sustento a los dictadores, y hoy son escuchados nocivamente y tienen el poder de convicción suficiente de mostrar lo malo como bueno, al igual que su conducta. Pero la sociedad no reacciona, los escucha no les da la espalda, por el contrario los hace poderosos, al igual que los corruptos y estafadores, se preguntaron cuántos de estos acaudalados empresarios u hombres de negocios, que sacaron créditos en el exterior y terminamos pagando todos, al nacionalizar la deuda y cuántos de estos mismos "señores" tenían deuda con el Banco Central y nunca pagaron, pero como pasaron más de diez años, todo caducó. Estos "señores" hicieron fortunas, estafaron a los trabajadores, fueron la compañía y sustento de varios gobiernos, cuando sus fastuosas ganancias peligran, no dudaron en derrocarlos, fueron subversivos, pero nunca fueron castigados por la Justicia, sus capitales personales, su honor y buen nombre siguen intactos, por el contrario tienen vía libre para seguir haciendo negocios e imponer condiciones llegado el momento al Gobierno de turno, mientras los que trabajamos seguimos pagando con sacrificio sus deudas. Pero no todo debemos esperar de la Justicia, en muchos casos injusta, porque somos tan culpables nosotros de lo que ocurre, como ella o quienes no corrigen o no quieren corregir esos errores. La sociedad en sí no los castiga, no los margina como lo que son, delincuentes no recuperados, por el contrario se los ve como tipos "piolas", conviven libremente entre nosotros, en sus country, se le da créditos, integran comisiones de instituciones privadas, de "bien público" y hasta Sociedades Católicas, etc., se le abren todas las puertas que a un pobre trabajador honrado se le cierran, porque tienen dinero e influencias y por lo tanto tienen impunidad, y como muchos tienen precio, logran seguir siendo importantes y caminan con la frente alta; qué ejemplo pueden tener nuestros hijos o en que justicia pueden creer, si ven que su padre pasa diariamente la mayor parte del día trabajando, si lo tiene, sin poder compartir sus necesidades y viendo que por ese sacrificio sólo logra privaciones y como premio cuando se jubile recibirá un magro salario. En cambio puede observar que "señores" sin tanto esfuerzo, cometiendo ilícitos, fraudes, engaños o con el manejo de influencias y de distintos niveles de poder, logran vivir más que satisfactoriamente y asegurarse su futuro y el de sus hijos. Por lo tanto qué pensamientos pueden correr por su mente, con esta dos alternativas, para que va a trabajar si va a terminar como su padre, preferible entrar en los círculos de estos "señores" y salvarse para toda la vida. Pero todo esto hace a la ética y a la moral de una sociedad a la cual se le trastrocaron los valores, destruyendo la cultura del trabajo y la solidaridad e insertando en ella el individualismo, la corrupción y la hipocresía. Pero también hay que sumarle otros flagelos angustiantes, los cuales causarán graves problemas en el futuro a nuestros descendientes, o porque no nos acontece ya, no son problemas? SIDA, ALCOHOLISMO, DROGRADEPENDENCIA, MISERIA, ETC.
Qué nos está ocurriendo?, toda esta falta de solidaridad, disgregación y flagelos a donde nos lleva?

Los niños que trabajan: En nuestro país alrededor de 200.000 menores entre 10 y 14 años realizan trabajos por dinero, violando la legislación que lo prohibe. Esta cantidad es un valor relativo del 6% de los niños argentinos. Sin contar los niños aún más chicos que reparten estampitas o piden directamente en los subtes, trenes, colectivos, estaciones, etc. y en muchos casos son luego sus dormitorios. Esto se lo atribuye a la pobreza, destacándose asimismo la consecuencia de la deserción escolar y las deficiencias probadas en el aprendizaje de los chicos que se encuentran en esta situación. Estos niños son integrantes de familias desmembradas a causa del desempleo y de la falta de vivienda, estos serán a breve plazo, el de su llegada a la adolescencia, los que nutrirán el contingente de los muchachitos que, librados a sus escasas fuerzas para sobrevivir en el medio urbano, serán en su mayoría presa fácil del alcoholismo y las drogas, o instrumento de la violencia o delincuencia. En la provincia de Jujuy, como dato, según un estudio de UNICEF se comprobó un déficit en el crecimiento de los niños de 6 a 7 años producto de historia nutricional, de salud y de condiciones de vida adversas. Así mismo la UNICEF marca como causa principal de mortalidad infantil, la pobreza, en nuestro país la tasa de mortalidad de menores de 5 años es de 24 cada mil, y de 0 a 1 año de 22 cada mil. De los 200.000 chicos menores de 14 años que trabajan, 70.000 son niñas, cuyas actividades marginales corren riesgo de derivar en abusos sexuales o prostitución. Si se toman menores de 18 años, la cifra asciende a 1.023.000. Hay 640.000 bebés de menos de un año con necesidades básicas insatisfechas, 624.000 de 2 a 5 años y 2.370.000 de 6 a 18 años. En los casos de abuso sexual, el 42% es consumado por el padre de la víctima, el 14% por el padrastro, el 23% por otros familiares y apenas el 18% involucra a gente ajena al núcleo familiar, lo que marca el deterioro de los valores y respeto de la familia. El censo de 1991 indica la caída abrupta de la tasa de natalidad en el total del país, lo que significa reducción del 20% del promedio final de hijos por mujer en el conurbano bonaerense, un área de importante concentración de población carenciada y de alta fecundidad, lo que indica un aumento en el porcentaje de ancianos.
En todo esto no existe una voluntad firme de los gobiernos para terminar con esta situación, el sindicalismo en general no atendió este problema y los empresarios aprovecharon esta situación, actuando con irresponsabilidad, no les importa el ser humano, tan solo les preocupa como obtener mayores diferencias económicas. La modernización no requiere esclavitud infantil ni altos niveles de desempleo, típico de los países en donde se hace trabajar a los niños. Por el contrario, la modernización pide mayores números de trabajadores alfabetizados y técnicamente capaces. Esto requiere educación masiva, que sólo puede adquirirse manteniendo a los niños en las escuelas y poniendo a sus padres a trabajar con salarios que les permita vivir.

Pobreza: El 20,3% de la población del Gran Buenos Aires, unos 2,3 millones vive en condiciones de pobreza, sobre un total de 11.3 millones de personas. Es la pobreza la causa principal del hambre y de la mala nutrición, este problema trae aparejado otros problemas psíquicos físicos. En la Argentina hay nueve (9) millones de argentinos con sus necesidades básicas insatisfechas. En nuestro país comprobamos con cierto estupor que la tasa de desocupación creció a niveles alarmantes del 9,9 % (1.134.000 personas), subocupados 8,8% (1.008.000 personas)este hecho puede traer aparejado, como está ocurriendo en los países industrializados, costos sociales inaceptablemente altos, con crecimiento de la xenofobia y de los sentimientos proteccionistas. Un trabajador argentino desocupado, comienza a ver mal la ocupación o el ingreso de obreros extranjeros, preguntándose si el trabajo es escaso o no lo hay, porque permitir el ingreso de inmigrantes, quizás olvidando que este país abrió sus puertas a todos los hombres de buena voluntad que quisieran venir a trabajar, y que muchos somos descendientes de inmigrantes. Un dato para tener en cuenta sobre la desocupación: en 28 meses de Convertibilad 429 obreros por día quedaron sin trabajo. Los jóvenes de 15 a 19 años alcanzan los valores más altos de desocupación con 24,5%. El salario medio que se percibe es de $ 490 mensuales lo que significa que no está cubriendo el 40% de la canasta familiar. Una investigación realizada por la Organización Defensa de los Niños Internacionales informa " La pobreza generalizada es el primer factor de riesgo que convierte en vulnerable a los miembros de una familia. En todo el territorio Argentino la población infantil en riesgo de venta, despojo o abandono es de un promedio anual de 45.000 niños.
Hasta aquí, la realidad de una caída que debería preocupar también a los economistas por el mediano plazo de la evolución, encuentran algunas explicaciones crueles; es necesario mantener un colchón de desocupados alto para que la mano de obra no pretenda sueldos altos ni derechos sociales... solamente pueden sobrevivir los más hábiles...Aceptar esta situación sin trabajar por otras metas es entregarse al la esclavitud. La pobreza no sólo se marca en el poder adquisitivo, sino también en la salud y la educación, Las enfermeras, junto con las maestras estatales y las empleadas públicas, son en estos tiempos las marginadas del circuito laboral, en condiciones mucho más exasperante que la importación de obreros extranjeros.
El trabajador está más bien invadido por el miedo, ya no a la represión o a la cárcel, como en otros tiempos, sino a la pérdida de su trabajo y por ende de su sustento y seguridad. Cuanto más avanza el desarrollo técnico, los sistemas informáticos y la robotización de la industria, la desocupación y sub-ocupación masiva se vuelven más pavorosas. Los reclamos de pleno empleo impacientan a los dueños del poder, que sólo aspiran a hacer buena letra (y mejores números) ante los organismos internacionales.

La Violencia: Más de un millar y medio de menores entre 9 y 17 años fueron detenidos en el primer trimestre de 1993 tan solo en la Capital Federal, muchos chicos, cuando superan los 12 años y dejan de asistir a la escuela primaria, caen en situaciones de delito porque no tienen una salida educativa ni laboral y se dedican a la vagancia. En 1992, un total de 5.760 menores de edad fueron detenidos por la Policía Federal. De Enero a Marzo de 1993, el número de asaltos y otros hechos delictivos se incrementó en un 140%. En la Argentina no sólo ha descendido la edad de los delincuentes sino que baja mucho más dramáticamente la edad de las víctimas. Si bien los registros policiales en este tipo de delitos son bastantes erráticos, la proporción de víctimas menores y delincuentes menores es más o menos de 10 a 1. Hay que tener en cuenta que casi el 80% de los delitos que se cometen contra los menores no se denuncia porque suelen ser robos de bicicletas, ropa, relojes, etc. La denuncia sólo se hace si el asalto termina de manera violenta, o si el menor queda herido o muerto. O sea que si la policía pide que los menores no salgan no es sólo porque piensa que todas las bandas están formadas por chicos malos. Los "chicos malos", en estos casos, son los que mueren. Los jóvenes y adolescentes son hoy el mayor grupo de riesgo que hay en la Argentina. De cada 10 delincuentes detenidos in fraganti, 8 están alcoholizados o drogados, o ambas cosas a la vez. La droga elimina fronteras. Ni la vida propia ni las de los otros tiene algún valor. Entonces cuando los padres abominan de las acciones restrictivas o de mayores controles, olvidan que el nivel de riesgo en las calles se ha decuplicado (x 10) en los últimos 5 años. Hay edictos policiales que tienen que ver con la circulación de menores y su permanencia en bares y confiterías, y también hay prohibiciones para la venta de alcohol a menores después de las 22. De hecho si uno o varios menores son detenidos por la policía, tenga o no documentos, los padres deben ser citados para poder retirarlos. Los menores, por disposiciones municipales y edictos policiales, tienen prohibido su ingreso y permanencia en boliches nocturnos. Desde luego que, a menos que hubiere algún tipo de incidente, dichas disposiciones jamás se cumplen. Si por estos tiempos un padre o madre es llamada a las dos de la mañana porque su hija/hijo de 15 años fue encontrada/o en un boliche, es probable que muera de un ataque de risa o directamente amenace a la policía con denunciarlo por privación ilegítima de la libertad, pero es hora que los padres sean el órgano de aplicación de las medidas y traslademos la responsabilidad que es nuestra también. Chicos y chicas entre 12 y 15 años van a las matiné de los boliches que terminan después de la medianoche. Los padres más conservadores sólo atinan a esperar a sus hijos en la puerta de la disco. La mayoría, en cambio, deja vía libre para que los chicos vuelvan por su cuenta a horas en que la calle no se convierte en un lugar demasiado acogedor y seguro. Hay que reconocer que cada vez hay más "chicos malos" y que la calle está más pesada que nunca. Y también hay que aceptar que los padres están más confundidos que nunca. Los que hoy son padres de hijos adolescentes crecieron en la convicción de que debían derribar todas las paredes que sus propios padres habían levantado. Cómo hacer para entender que quizá haya llegado la hora de comenzar a levantar algunas de esas paredes otra vez? Debemos recuperar el derecho a prohibir aquellas conductas perjudiciales para nuestros hijos. Nadie vería con malos ojos que un padre prohíba a su hijo tocar un ventilador o un motor en funcionamiento, aunque lo cuestiona si le prohibe concurrir a un lugar que él considera peligroso o practicar actividades riesgosas.


MEDIO AMBIENTE: Hasta hace muy poco tiempo muy pocos se ocupaban del medio ambiente y la ecología, hoy de a poco vamos tomando conciencia, pero es necesario hacerlo rápidamente y actuar por la importancia en el futuro que tiene, nuestra propia vida y las de nuestros descendientes peligran. Uno de los problemas más grandes con que se enfrenta el mundo es el deterioro del medio ambiente y la consiguiente muerte prematura de millones de personas, en su mayoría niños. En este tema hay muchos industriales inescrupulosos y funcionarios distraídos, como si ellos por tener dinero no les afectara, su única preocupación es hacer plata hoy, sin importales cómo. De no tomar una rápida acción dejaremos a nuestros hijos un país devastado y sin recursos naturales indispensables para la vida.
A diferencia de lo que viene ocurriendo a nivel internacional, en la Argentina casi no existen productos ecológicos; de las pocas industrias que en 1992 realizaron inversiones para protección ambiental, la mayoría de ellas admite haber cumplido sólo parcialmente la legislación que limita los márgenes de contaminación.
Los accidentes y enfermedades del trabajo crecieron significativamente en los últimos años como consecuencia de la flexibilización laboral y de los efectos de una creciente contaminación.
"Unos pocos países dilapidan los recursos de todos. Crimen y delirio de la sociedad del despilfarro:el 6 por ciento más de la humanidad devora un tercio de toda la energía y un tercio de todos los recursos naturales que se consumen en el mundo. Según revelan los promedios estadísticos, un solo norteamericano consume tanto como cincuenta haitianos. Claro que el promedio no define a un vecino del barrio de Harlem, ni a Baby Doc Duvallier, pero de cualquier manera vale preguntarse: ¿ Qué pasaría si los cincuenta haitianos consumieran súbitamente tanto como cincuenta norteamericanos ? ¿ Qué pasaría si toda la inmensa población del Sur pudiera devorar el mundo con la impune voracidad del Norte? ¿Qué pasaría si se multiplicaran en esa loca medida los artículos suntuarios y los automóviles y las neveras y los televisores y las usinas nucleares y las usinas eléctricas? ¿ Qué pasaría con el clima, que está ya cerca del colapso por el recalentamiento de la atmósfera? ¿ Qué pasaría con la tierra, con la poca tierra que la erosión nos está dejando? ¿ Y con el agua, que ya la cuarta parte de la humanidad bebe contaminada por nitratos y pesticidas y residuos industriales de mercurio y plomo? ¿ Qué pasaría? No pasaría. Tendríamos que mudarnos del planeta. Este que tenemos, ya tan gastadito, no podría bancarlo". De Eduardo Galeano.
Este pequeño escrito demuestra el interés de los poderosos por mantener los niveles de dominación, incultura, pobreza, etc.
En muchos documentos elaborados en la llamada Cumbre de la Tierra en Río de Janeiro, se sostiene que la pobreza es la principal fuente de deterioro ambiental y una consecuencia de los modelos de desarrollo aplicados en la mayoría de las poblaciones del Tercer Mundo.
En la Argentina, la relación entre pobreza y medio ambiente está vinculada al proceso de urbanización. El aumento de población en las ciudad estuvo acompañado por el crecimiento de bolsones de pobreza urbana, llamados "villa miseria" o "villas de emergencia".
Los principales problemas ambientales urbanos de la Argentina son variados y los pobres son los más afectados. Los lugares que habitan padecen a menudo inundaciones, los sistemas que proveen agua son deficientes, sufren el contacto con residuos peligrosos producidos por industrias vecinas, los ríos y arroyos cercanos están contaminados, la precariedad de las viviendas y la falta de control en medicamentos y alimentos. Así mismo son los que sufren los problemas ambientales más agudos en sus viviendas, barrios y lugares de trabajo. Es una realidad que estos padecimientos lo viven con mayor intensidad en el conurbano y el sistema de sanitarios son deficientes y escasos, pero estos males afectan a toda la ciudadanía y de no tomar una rápida acción dejaremos a nuestros hijos un país devastado y sin recursos naturales indispensables para la vida.

SALUD: Las estadísticas por si sola muestran un crudo drama, la mortalidad infantil, la UNICEF ubica a nuestro país en sexto lugar en el continente, la tasa de mortalidad menores de 5 años es de 24 por 1.000, de 0 a 1 año es de 22 por 1.000 y recién nacidos el 8 %. La aparición del cólera y su rápido crecimiento, así como la meningitis, a los cuales se busca disimular o minimizar dejan en la población graves secuelas para el futuro. Pero lo más grave de todo esto es la falta de un plan de salud destinado a la población, los hospitales carecen de recursos para atender la infinidad de casos diarios que tienen, el estado edilicio es totalmente obsoleto y el pago a los médicos son bajísimos y toda esta problemática provoca los paros y protestas de los profesionales y el Estado en su afán de privatizar todo, pretenden privatizar la salud que es una obligación inexorable del Estado. Para colmo intenta atacar a las Obras Sociales, bajo el pretexto de mal manejo de los fondos y la necesidad de bajar los costos empresarios. El Estado se ocupa de controlar por los medios que tiene, a cada organización sindical y sus Obras Sociales, que crean los instrumentos si no los hay lógicos para que cada afiliado actúe contra su entidad si ésta no cumple con los servicios o si es deficitario pero nó, manejarle los aportes, entrometerse y meter las manos en sus recaudaciones, rebajar los costos empresarios en detrimento de su salud. Por qué no dejan a cada Sindicato, a cada Obra Social y a sus afiliados determinar y decidir por si mismo, sin necesidad de protectores; por qué no hacen lo mismo con los prestadores privados. Las Obras Sociales mal que mal llegan a cubrir por su sistema solidario a una gran parte de la población carente de recursos y a suplir a un Plan de Salud que ningún Gobierno instrumenta y pone en funcionamiento. Con la destrucción de las Obras Sociales o su achicamiento por medios de recursos se agravará el problema y habrá medicina sólo para aquellos que la puedan pagar, y la alta complejidad será sólo para aquellos que tengan dinero, los pobres serán abandonados a su propia suerte. Un país no puede crecer, ni desarrollarse con un pueblo enfermo, con epidemias fruto de la pobreza que dejarán graves e importantes secuelas en los ciudadanos para el futuro.

EDUCACION
Merced a una evaluación oficial, los argentinos acaban de descubrir que el sistema educativo no sirve. Lo preocupante y sintomático es que lo descubran recién ahora, y por los diarios. Esto confirma el desinterés y la poca importancia que se le da a los asuntos supuestamente trascendentes. No es novedad que los temas de educación son pocos atractivos, y entonces no ocupan demasiado espacio en la televisión, ni en las páginas de los diarios. La realidad es que cada vez estamos ante la presencia de la pérdida de importantes valores que se enseñaban en las escuelas, perdemos la identidad nacional y el respeto por nuestros símbolos patrios, quizás todo esto no hace a la educación, pero si hacen a nuestra cultura, a nuestra historia, saber y conocer nuestro pasado, a reconocer la realidad de nuestro país y la integración con los países latinoamericanos dentro de un marco de autonomía y propia identidad y comprender el verdadero significado de la Soberanía Nacional. A la pérdida de todos estos principios, debemos sumar el del lento y progresivo deterioro de la enseñanza en sí, los motivos socioeconómicos son la verdadera responsable de la calidad de la enseñanza, no de los programas. Este problema se ve reflejado en el abandono de los estudios de muchos niños ante la necesidad de salir a trabajar para contribuir al sostenimiento del hogar. No sólo esto forma parte del deterioro en la enseñanza, sino los paros por bajos salarios, profesores que trabajan 10 horas seguidas y no pueden responder, la falta de aulas adecuadas y elementos para la enseñanza. El problema no sólo es de la Escuela Pública, porque los alumnos de colegios privados también fracasaron, pese a la doble y preescolaridad y al gran esfuerzo de sus padres, que gastan el triple que el que envía sus hijos a escuelas del Estado. Esto demuestra que este Estado privatizador, que hoy intenta arancelar las facultades, pone un límite más para los de escasos recursos. No se buscan soluciones de fondo, sólo se busca achicar el gasto, aunque perjudiquen a una gran franja de la población, aumentar los analfabetos y tener una élite culta y una gran masa del escasos conocimientos, de esta forma podrán dominar sin violencia, por medio de la incultura al pueblo y hacer su voluntad. Esto es otra necesidad de todos, defendamos la escuela, los maestros e incentivemos a nuestros hijos para que estudien y urgeteen en la historia, además conversemos con ellos, trasmitámosle nuestras vivencias, nuestras experiencias, la historia que nos tocó vivir. No dejemos todo en las manos de otros, a nosotros nos cabe la responsabilidad de hacer un futuro mejor.
El fanatismo privatizador, que a veces hace estragos y especialmente en las zonas más endeudadas del Tercer Mundo, suele iniciarse con una propaganda pauperizada del Estado y la pertinente campaña de desprestigio de todo lo estatal, como un miedo por forzar a la opinión pública a que paulatinamente vaya admitiendo las eventuales ventajas de las propuestas de privatización, que por otra parte son a veces un campo abonado por la corrupción. En varios países de América Latina hay una creciente tendencia a sobrevalorar la enseñanza privada, en todas sus etapas, en perjuicio de la enseñanza pública ¿ Cuál puede ser la consecuencia? Como la enseñanza pública suele ser gratuita contra la primera podría ir condenando a la mayoría de la población a quedar virtualmete al margen de los canales educativos. Algo así como una campaña de desalfabetización. De este modo, el desnivel de las clases sociales se iniciaría precozmente y los grupos privilegiados se sentirían más seguros y a salvo. Como es lógico, en los sectores más desvalidos esa actitud genera otro miedo; el miedo a la ignorancia. Todavía se está a tiempo de detener ese proceso, que significaría un repliegue evidente en la formación educativa, profesional y cultural de las próximas generaciones.


LAS PLAGAS DEL SIGLO

SIDA: Este es un tema del cual no podemos ser indiferentes, todos sin discriminación debemos tomar conciencia porque las cifras de contaminados y las proyecciones son alarmantes para el futuro. La adicción a las drogas se convirtió en el factor principal de contagio, en la actualidad el 70 % de los infectados son drogadictos. Hace cinco años la relación era de 25 hombres infectados por cada mujer, hoy esa cifra es de tres hombres por cada mujer. El 85% de las mujeres infectadas son adictas o pareja de adictos, y de los bebés nacidos infectados con HIV, casi el ciento por ciento son hijos del vientre de la droga. Se calculan entre 300 y 400 chicos infectados. Pero lo más grave de todo y que hace al futuro es que los infectados actuales son muy jóvenes, tienen 18 o 19 años. En la Argentina lo peor está por venir. En la actualidad existen más de 200 mil infectados. Desde 1990 la distribución de los enfermos conforme la edad anota el mayor volumen entre los 15 y los 29 años. La edad media de las mujeres es de 24 años. En la Capital Federal hoy en día una de cada 100 o 150 personas es portadora del HIV, para fines de siglo no faltará en ningún grupo familiar la presencia de un integrante infectado. Se incrementaron alarmantemente los casos de TUBERCULOSIS en el país y se esperan de 2.000 a 2.500 nuevos afectados por esta enfermedad cuya incidencia en el país está ligada directamente al SIDA. Seguir aportando datos pasará a ser sólo estadístico, lo grave es la perspectiva para el futuro, no sólo por las vidas que se pierden, sino por los problemas y las secuelas sociales que trae aparejado.


ALCOHOLISMO En los próximos años más jóvenes argentinos se sumarán al 1.800.000.- alcohólicos debido en gran parte a la disminución de la edad en que los adolescentes comienzan a beber, sobre todo cerveza, cuyo consumo aumentó un 230 %. De cada 100 jóvenes bonaerenses 43 utilizan abusivamente alcohol. Entre estudiantes de nivel medio de Capital Federal y Gran Buenos Aires, el 37,5 % consume alcohol todos los días. El alcoholismo trae aparejado trastornos físicos y psíquicos que pueden llegar a ser crónicos e incurables, el alcohol representa la tercera causa de muerte luego de los males cardiovasculares y el cáncer. La bebida produce afecciones al sistema nervioso central, la circulación y el cerebro, así como también la disminución de la capacidad productiva. En el aspecto del necesario control oficial sobre el fenómeno, se repite un esquema harto conocido: existen normas destinadas a evitar la expansión de la ingesta de alcohol, en especial entre los menores de edad, pero no se cuenta con que las autoridades de aplicación obliguen a su cumplimiento. Se prohibe la venta de bebidas alcoholicas a niños y adolescentes, pero éstos las compran en bares, confiterías y quioscos, a la vista de todos. En los más jóvenes, procede de los bruscos cambios operados en las costumbres y en la organización de la sociedad, así como de la imitación de ciertos modelos que confunden su concepción de la vida, cuando se han aflojado los lazos ejemplificadores del hogar.

DROGADEPENDENCIA

En 1992 se calculaba estimativamente que había 1.200.000 personas que consumían habitualmente, abusaban y dependientes de drogas legales e ilegales; un 9,3% de la población y lo más grave de todo ello es que la edad promedio es de 18 años, siendo 62% varones y el 30% mujeres.
El 90% de los drogadictos inician sus contactos con la droga en la adolescencia, incluso en muchos casos la edad en que comienzan a utilizar estupefacientes no superan los 11 años. También crece el número de empresarios jóvenes y no mayores de 35 años, que recurren a diferentes instituciones del país para lograr superar la adicción a la droga, especialmente a la cocaína. Muchas veces, cuando se trata el problema que significa la drogadicción se plantean soluciones simplistas y hasta en algunos casos ingenuas; sólo se procura prohibir el consumo y la comercialización de estupefacientes. Una visión de este tipo ataca los síntomas y no la raíz de la cuestión, dejando de lado el aspecto más importante de la problemática; la incursión en la droga es una consecuencia de una situación determinada, que generalmente radica en el seno de su estructura familiar. La incomprensión, la soledad y la falta de diálogo constituyen los principales requisitos para que un joven se incline a buscar formas de escape de la realidad. Es importante tener en cuenta en este problema la pasividad de la mayoría de la sociedad. No se hacen campañas profundas y convincentes para que la juventud entienda que esto tan sólo sirve para evadirse, no ser útil para la sociedad, mostrar la rebeldía y la tan de moda transgresión, supuestamente con este conjunto de pensamientos consideran que ellos no serán usados por la sociedad, sociedad que no inspira respeto, en la cual los malos ejemplos son los que triunfan, los que logran poder y dinero y aquellos que trabajan honestamente, pero no se dan cuenta que son usados más que nadie, porque están destruyendo su mente, porque no quieren que piensen y se liberen realmente, no quieren una sociedad concientizada, esclarecida y consciente de lo que ocurre, porque sino no podrían perdurar en el poder. La única libertad pasa por nuestra mente y en nuestra participación, no confundiendo los valores y sabiendo distinguir dónde está la trampa o dónde nos quieren confundir y usar. Como así, se impone una moda, por qué no se pueden hacer campañas para que la juventud la deseche. Problemas de la adolescencia, la familia, la madre que trabaja, los malos modelos y el descreer en el mañana son algunos de los casos que llevan a los jóvenes a la droga. Una situación real, que se presenta en los colegios o en los barrios, está dada por el hecho que muchos jóvenes no pueden soportar la presión que ejercen otros chicos que se drogan, "el que no se droga es un tonto" parece ser la consigna, no olvidar también que los jóvenes escuchan mucho más a los amigos que a los mayores. En general, los chicos que se drogan sufren la falta de apoyo de sus padres, al no encontrarlos a estos cuando vuelven a casa y los problemas socioeconómicos que padece la familia, la droga hace presa fácil del joven . La mujer, muchas veces sola, trabaja todo el día fuera de su casa. No sabe como encarar el problema de la droga. Si se tienen valores fuertes, cuando vuelve a su casa le transmitirá esos valores a sus hijos. Los chicos serán sanos y lo más importante es que ellos sepan que son queridos por sus padres. Que los padres no puedan estar todo el tiempo con sus hijos, no quiere decir que se corran muchos más riesgos. El riesgo viene de las familias con problemas afectivos, aparte el adolescente cree que los problemas les sucederán a los otros o tal vez mañana, pero no hoy a mí. Como vemos no todo se puede esperar de los otros, debemos hacer algo nosotros, sí realmente queremos a nuestros hijos, o cambiamos nuestra forma de pensar, qué les trasmitimos a ellos "a mi no me va a pasar" " a mi hijo nó, es un piola bárbaro" o "a mi hijo no, si le doy todo los gustos", preocupémonos más de ellos y estimulemos sus iniciativas y canalicemos sus rebeldías hacia objetivos claros y positivos en la búsqueda de una sociedad más justa, solidaria y equitativa. En nosotros y en ellos está el futuro.


CONCLUSIONES

Aunque no dispongamos de mucho tiempo, que la situación económica no sea la mejor, que nuestros problemas sean diversos y complicados es hora que tomemos conciencia de la situación y nos pongamos a hacer algo, de lo contrario tendremos una sociedad, enferma e inculta, llena de violencia, droga y corrupción. No será este el objetivo propuesto por quienes quieren perpetuarse en el poder económico y político ?.
Los adultos son mucho mejor trabajadores que los niños, los hombres libres son mucho mejores trabajadores que los esclavos, los hombres y mujeres trabajan mejor si reciben un salario decente y no sólo el sustento.
La vieja mecánica conservadora se ha renovado, incorporando una crueldad trivial, irresponsable, posmodernista. Cuando ésta despierta, la gente tiene miedo a soñar; cuando sueña, en cambio, teme despertar. La dura vida se ha convertido en un pozo de temores, de inseguridad. Pero el miedo y la inseguridad nunca fueron democráticos, ya que siempre provienen de una ominiosa e insultante desigualdad. Con el desempleo incontenible y masivo, con la desocupación sin atenuantes, es obvio que aumentarán la mortalidad infantil, el hambre, las pestes, las plagas, la escasez de viviendas y la tentación de violencia.
Pero no todo está perdido, como una pequeña luz en el camino y a la espera que muchas más se enciendan, un grupo de 27 jóvenes, estudiantes y vecinos del barrio, cuyas edades van desde los 14 a los 21 años, como cualquier otro. Casi podrían confundirse con los que recorren cualquier barrio de la Capital Federal, montan motocicletas de alta cilindrada o al volante del nuevo auto de papá. Hacen bromas, se divierten, se enojan y también se enamoran. Pero las coincidencias acaban aquí. Porque cuando la mayoría disfruta, ellos dedican sus tardes a alegrar las vacaciones de QUINIENTOS CHICOS CARENCIADOS. En la parroquia Nuestra Señora de la Paz, en Wilde, estos jóvenes comentan; "Un día descubrimos a cuatro nenes que tenían menos de diez años, drogándose en la canchita de fútbol. Entonces decidimos hacer algo que rescatase a los más chiquitos de la calle, para prevenir las situaciones que los llevaban a robar o caer en la droga. Así nació la colonia de vacaciones." " Si los más chiquitos están felices, los jóvenes coordinadores lo están aún más. Esta función te cambia la vida. Cuando ves que un nene viene cada dos o tres días porque comparte un único par de zapatillas con sus hermanitos o que tiene tantos hermanos que no conoce los nombres de todos, entendés la importancia que tiene para ellos que los quieras, que les des tu tiempo". "Es verdad que podría estar con mis compañeras de vacaciones, o tomando sol en mi casa, pero estar con los chicos es mucho más gratificante. Ellos te devuelven incluso más de lo que les das".
Este es un ejemplo de solidaridad, amor, participación, etc., si a nuestros hijos les mostramos estos caminos y logran transitarlos, producirán el cambio que quedó trunco y podrán gozar de un futuro positivo y mucho mejor.
Héctor Daniel Fernández

EL PROFESIONAL

Julio 1994

Vos que tuviste la posibilidad, la voluntad y la capacidad de estudiar, por qué cada día que pasa te alejas más de los trabajadores, de los necesitados, de aquéllos que por distintos motivos no pudieron seguir el mismo camino.
No te parece que en este país ya hay bastante descriminación para crear algunas más.
Vivimos en una sociedad que ha perdido la etica y entro en un proceso de abandono de la solidaridad, no todos los profesionales piensan y autuan así, pero son estos los que más se destacan y cada día se nota más el desprecio, la soberbia y la subestimación por todos aquellos que no son como ellos, como ser trabajadores, obreros o empleados.
La división entre obreros y empleados últimamente se marca más, se creen que por haber estudiado algo o por tener un puestito en una oficina, vestir de saco y corbata ya son importantes y miran con suficiencia a aquel que vestido con ropa de trabajo o con su bolsito a cuesta viaja junto a él. No son capaces de afiliarse a un sindicato, ni participan en nada que los puedan identificar con los obreros "esos negros" como generalmente sacan de su interior ese segregacionismo racial inculcado por aquellos que pretenden dividir a la sociedad, creando varias categorías.
Pero hoy al ir eliminando la clase media, más de un empleado se convierte en obrero o en desocupado y recién entonces se lamenta no haber participado en defensa de los intereses comunes. Pero aún así, todavía los grandes informadores de esta nueva cultura, siguen haciéndole creer que todo está bien, estimulan y persuaden a los televidentes, radioescuchas y lectores de diarios y revistas, que la única salida es ésta, no hay otra, creando en todos un proceso de desaliento y resignación. Es delirante o es desestabilizador, todo aquel que protesta o reclama justicia. Las marchas, las huelgas o todo tipo de estos reclamos, ahora son producto de negros vagos, mal informados e incultos.
Los profesionales, abogados, escribanos, contadores, licenciados, médicos y otros, los educan y los llevan a pensar que son la nueva casta de intelectuales, jóvenes brillantes que salvarán al país y los ponen en un pedestal, hoy se creen omnipotentes, dueños de la verdad absoluta y si se equivocan, siempre encuentran una explicación acorde para deslindar responsabilidades. Todo porque cuentan con un título universitario.
En una época los profesionales se sentían trabajadores, compartían una mesa, tanto con un obrero como con un empleado, sabían que uno dependía del otro, que cada uno era muy importante en lo suyo, que cada uno es un eslabón de la cadena social del país, no había uno más importante que otro. De a poco, se fue deformando este pensamiento, se destruyó esa cultura, porque era muy peligroso que el pueblo se uniera. Lo lamentable que aquellos con mayor capacidad de pensar fueron los que tomaron distancia rápidamente y crearon su nuevo estatus. Materializaron sus ideales, su vidas y su profesión, pusieron sus conocimientos al servicio propio, se olvidaron de la solidaridad. Profundizaron la brecha y a pesar que muchos de ellos viven gracias a los obreros, hoy perdieron la ética y los valores.
Hoy muchos abogados defienden más a un obrero por el dinero que les puede representar, que por subsanar una injusticia que cometieron con él. Muchos encontraron en la política o como testaferros de grandes empresas una salida económica a su vida, olvidando la "justicia para todos". Estos que desde sus bancas o puestos pretenden saber lo que la gente quiere o necesita por medio de encuestas y no por haber compartido junto a ella sus desventuras y penurias, es más, tratan de convencernos de cuales deben ser nuestras necesidades, que no son otras las que le conviene a sus intreses o de sus testaferros
Muchos médicos olvidaron rápidamente su juramento y al poco tiempo de recibirse piensan en la medicina comercio, ponerse un consultorio o trabajar en una clínica privada, si tienen que trabajar en un hospital, tratan de convencer al paciente de que la atención es mala, (de la que él forma parte), que no hay elementos, etc., que si fueran a su consultorio o clínica lo atenderían mejor. Pero si por necesidad tienen que atender por una Obra Social Sindical o PAMI, no prestan la misma dedicación que aquellos que ponen toda la plata junta. Se perdió ese amor por el prójimo, por el desvalido, por el necesitado, se ama el status, el auto último modelo, la casa en el cantry o simplemente al dinero. Hay muchos médicos que aman su profesión y son solidarios, pero es real que hay muchos que aman al dinero.
Contadores, escribanos, abogados, etc., hoy con la creación de leyes para el mayor control recaudador, se hace necesario contar con este tipo de profesionales, expertos en impuestos, salarios, aportes y controles de los controles, todo esto genera una gran bola de nieve, que da trabajo a una cantidad de gente que gana bastante dinero y no produce nada. En esta sociedad se revirtió todo, principios, valores éticos y morales, los profesionales deben estar al servicio de la comunidad, para mejorarla, para perfeccionarla, para crear mejores condiciones de trabajo, aplicar sus conocimientos para que sea más productiva y no vivir solo de ella.
Ellos tienen la posibilidad más de entender a los que trabajan, muchos de ellos son los que estudiaron gracias al aporte de todos los ciudadanos, sólo hace falta que comprendan que la solidaridad no es solo una buena palabra, es una de las posibilidades para liberarnos, para romper con las barreras que tenemos y no nos permite crecer como País. Todos somos trabajadores, no menosprecies al que no pudo o no tuvo la misma oportunidad, compréndelo y ayúdalo.
Héctor Daniel Fernández

EL AGUA SIEMPRE PASA

Diciembre de 1993

EL AGUA SIEMPRE PASA

EVALUEMOS 1993, PARA CAMBIAR EN 1994
Si el hoy nos irrita y el futuro nos preocupa, si en realidad queremos un cambio y pretendemos recuperar las conquistas sociales y la dignidad del trabajo, así como la elevación de la condición humana para no descender a los niveles marginales de los países explotados, no podemos seguir quejándonos por los pasillos, hay que producir hechos concretos, "es preferible encender una humilde vela, en vez de despotricar secretamente contra la oscuridad". Es necesario comenzar nuevamente desde abajo, es preciso para no cometer nuevos errores entender que las épocas y las condiciones cambiaron, que el mundo cambio y la sociedad evoluciono, influenciada por las políticas dominantes, sostenidas por los medios de difusión con falsas consignas, atomizando el pensamiento de los ciudadanos y ratificada por el descredito de quienes deben defender los intereses del pueblo y la nación. No ha sido propicio que aquellos que rechazan esta metodología de acción y vida se replegaran y dejaran los espacio libre para que lo ocupen aquellos inescrupulosos y sedientos de acumular poder para su propio provecho.
Están perdidos aquellos sentimientos de Justicia Social, Independencia Económica y Soberanía Política que cultivo nuestro pueblo?. Debemos buscar nuevas técnicas y filosofías para luchar, buscar el apoyo de técnicos, sociólogos, psicólogos, estudiantes, jubilados y todos aquellos que se sientan comprometidos con este pensamiento para revertir este proceso y romper con el individualismo, trabajar en función de un objetivo claro y egemónico.
Debemos en principio poner énfasis en derrotar de una vez y para siempre la cultura del esceptisismo, de la resignación, de la sumisión, de "otra cosa no se puede hacer", o esperar que los demás hagan las cosas que nosotros debemos hacer, "Para ensanchar un cause, hay que transitar por él, ningún cauce se ensancha desde afuera", negarse a superarse, es negarse a ser mejor, la indiferencia y la falta de solidaridad de hoy, será la esclavitud de mañana para nuestros hijos.
Tenemos que tener por objetivo, volver a la cultura del trabajo, a sentirnos todo, sin acepciones ni distinción u oficio "TRABAJADORES", no permitamos las divisiones sociales que nos proponen quienes no quieren dominar.
Es hora de comenzar a organizarnos, movilizarnos, ganar la calle y adoctrinar, si no queremos formar parte del ejército de los ineficientes, indiferentes y desacreditados, salgamos a la calle, vayamos en busca del trabajador, no esperemos sentados que el venga a nosotros, esclarescamoslos, que se den cuenta que uno esta en el llano y no en el pedestal, demostremosles que somos creíbles y confiables, que aún se puede pensar en grande, que no tememos perder nuestra posición, por eso se pide participación y capacitación. Si sabemos creer en nuestra propias fuerzas e ideas, si somos capaces de evolucionar y estar junto al pueblo, podremos disfrutar de la transformación siendo participes de él.
Convoquemos a los pensadores con sentimiento nacional, ejercitemos la cualidad de pensar por nosotros y no que nos introduzcan las ideas e informaciones razonadas y comentadas desde sus intereses personales o de quienes los subvencionan.
Es preciso hacer cursos, crear escuelas y centros de educación para formar una nueva conciencia para hoy y para mañana.
" Demasiado intrascendente y mediocre vivir la vida si no se la vive por un ideal"
"Los pueblos, por ser fuerza de la naturaleza, igual que el agua siguen la misma táctica, el agua siempre pasa, toma la línea de máxima pendiente. Si Ud. la para con un dique, crece para pasar por arriba, si no pasa por arriba, trata de rodear, y si no, de infiltrarse, y si nada de eso puede, presiona, presiona, y al final rompe el dique, pero siempre pasa"

Héctor Daniel Fernández

SAN CAYETANO = PAZ, PAN Y TRABAJO

 Una historia que se puede repetir? "La movilización a San Cayetano marcó el inicio del fin de la dictadura militar, consolidando la re...