Mostrando entradas con la etiqueta Sindicalismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sindicalismo. Mostrar todas las entradas

lunes, 18 de mayo de 2009

QUE DEJO EL PARO

Septiembre de 1996
La realidad nos marca que estamos viviendo en un sistema perverso en el cual no se contempla al trabajador ser humano y su relación con la familia.
Por las múltiples expresiones descalificadoras vertidas estos días por el Gobierno, empresarios, aliados políticos, representantes de capitales nacionales y extranjeros, parlamentarios, los medio pelo tradicionales, obsecuentes del poder y parásitos de este sistema injusto, se vislumbra que tienen una concepción sectaria y discriminatoria de los trabajadores por el simple hecho de haber nacidos pobres o no haber tenido las mismas oportunidades, estos señores nos consideran ciudadanos de inferior categoría, por lo tanto somos despreciados y tratados como ignorantes, solo se disfrazan de populares cuando tienen que bajar al llano por algún acto o para sacarnos los votos, en definitiva nos sacan más de lo que nos dan, haciéndonos pagar todos sus errores, vicios y malos manejos que tiene desde el poder o las empresas. Consideran que por ser pobres tenemos el deber de entregar nuestro sacrificio, renunciar a progresar y vivir dignamente, no quieren que el trabajador crezca, progrese, se eduque o alcance un nivel de conciencia y de vida que los pueda comprometer, les aterra la idea de que podamos compartir sus mismos lugares, en sus pensamientos más íntimos dejan entrever la idea de que los trabajadores son pobres como tal deben afrontar su destino y subordinar su vida a ellos, porque se consideran una clase superior e iluminada, como en la época de los reyes y príncipes. Parecería que para llamar la atención del Gobierno debieramos cerraran los campos de golf, los restaurant cinco estrellas, hacer una manifestación con autos importados ultimo modelo o que no se permita más las factuosas fiestas donde participa el "Jet Set".
Si no fuera así, no se concebiría la defensa y el apoyo a las medidas que tomaron y toman (que llevaron a una gran masa de trabajadores al descontento y a presionar para que se tomen medidas de protesta), tengan como única meta lo material y no se privilegie para nada al ser humano, la unión de la familia, la educación y la salud. En ellas se dispone de la vida del trabajador y de sus tiempos en forma arbitraria, pretendiendo subir o acortar las horas de trabajo u otorgarle los francos semanales según la necesidad de la empresa, sin contemplar la del trabajador, regulándole a voluntad del empleador el descanso diario o semanal y el contacto con la familia, agravando aun más los serios problemas familiares que ocasionan los bajos ingreso, con la desunión de la familia, chicos sin contención ni amor, violencia juvenil, droga y falta de buenos y sanos ejemplos, escasas oportunidades, etc. Otra aberración solicitada es otorgar vacaciones cuando los empresarios lo consideren oportuno según la producción, sin tener la menor consideración sobre su voluntad y si tiene familia, con la cual pueda convinarlas o si los hijos van a la escuela, en una palabra procuran destruir la unidad familiar con el solo objetivo de salvar lo material y económico, pero con ello destruyen, corrompen y dominan al hombre. También piden salarios móviles, siempre condicionado a la situación de la empresa (a la cual no se le permitirá al trabajador controlar sus manejos), por ello no podrá planificar el ingreso mensual y sufrirá una rebaja de salario al perder los adicionales conquistados. Así mismo piden negociar todas las condiciones de trabajo por empresa y que sean reconocidas como las únicas válidas, en una demostración total de autoritarismo. Con todo esto y otras imposiciones estamos solo a un paso de la esclavitud.

También existe un sector que muestra un incomprensible y asombroso desconocimiento de la realidad en que viven y trabajan muchos argentinos, ellos viven en otro mundo, solo saben que hay pobres y ricos, y que ellos forman parte de los últimos, sin importarle el destino de los primeros.

Luego están los otros que por no padecer los problemas acusiantes de los explotados o desocupados, procuran mantenerse indiferentes, solo se preocupan por su bienestar, sin ocuparse por lo que pasa a su alrededor, para ellos es suficiente con tener sus necesidades básicas satisfechas, viven en una burbuja, criticando y descreyendo a todos para no comprometerse ni jugarse por nada. No se dan cuenta que con actitudes como estas ayudan acrecentar la decadencia de la sociedad y que la miseria y la violencia los esta cercando, pero no reaccionan, piensan que aun se esta bien porque a su puerta no golpeo el hambre, la desesperación y la humillación. Son incapaces de tomar una posición comprometida con la sociedad o ser participes solidarios de los reclamos de los más necesitados.

Por último quedan aquellos que padecen este sistema o no toleran las injusticias, sin importar su condición social o ideología, quieren vivir en una sociedad mejor, más justa, con igual oportunidad para todos en el trabajo, la educación, la salud, etc., sin discriminación, donde lo primero que se valore es al ser humano, que sea el centro de todo objetivo, se lo dignifique y se estimule su crecimiento, donde la predica no quede solo en eso, que se transforme en compromiso y participación.

Hector Daniel Fernandez

PARTICIPACIÓN SINDICAL

Septiembre de 1996
No hace mucho en algunas publicaciones apareció una encuesta en la que se mostraba el descrédito de los Sindicatos, según esa encuesta el 72% de los trabajadores cree que no defienden los intereses de los trabajadores, un 31% opina que nunca solucionan nada y entre otras críticas aparecen que los sindicatos están más cerca del Gobierno o los empresarios que de sus representados, o que las elecciones no son limpias o que en las elecciones no hay listas opositoras.
Quizás muchas de éstas opiniones sean ciertas, pero en que medida cada uno participa activamente en su sindicato como para cambiar en algo esta situación. Es hora de que cada uno de los trabajadores nos hagamos una seria y profunda autocrítica y evaluemos hasta que punto nosotros no somos culpables de todo lo que está ocurriendo. Ayúdeme a hacer un pequeño y sincero análisis y veamos si coincidimos.
Hace mucho tiempo comenzó, en general, una vuelco al individualismo, primero por medio del miedo que generó el terrible período de los militares, en esa época muy pocos se animaban a participar o agruparse por temor a desaparecer, prevaleciendo esa instancia hasta ahora, los medios periodísticos oficialistas e interesados acompañaron este proceso con un constante bombardeo de información que preparó el terreno a los cambios económicos y sociales que vivimos hoy, entre ellos desprestigiar la actividad sindical. El objetivo de atacar y desacreditar a todos los sindicalistas por igual, fue destruir la organización en si.
No pretendo, con esto, justificar o defender algunos de los grandes dirigentes que a menudo aparecen en revistas frívolas haciendo ostentación de una riqueza inmoral y obscena para el momento que están padeciendo los trabajadores, o aquellos amigos del poder político que se prestan a entrevistas con periodistas oficialistas, mostrándose como el nuevo sindicalismo racional que negocio por nada todas las conquistas laborales. También están aquellos que ocupan y ocuparon cargos públicos o electivos, y no dudaron en cumplir con los designios económicos que precarizaron y quebraron el principio protector del derecho del trabajo. Recién ahora, cuando se perdió casi todo y tienen menguado el apoyo de la sociedad por la falta de confianza, intentan una reacción, presionados por las circunstancias insostenibles que se viven y por sindicalistas más comprometidos con los trabajadores.
Pero volvamos a nosotros, que somos quienes formamos los sindicatos, dado que sin afiliados no existirían los sindicatos ni dirigentes. Hicimos algo para revertir todo eso ?. Ustedes me contestarán que puede hacer una persona contra ese tremendo aparato; yo sostengo que se puede hacer mucho más de lo que se imaginan; pero para ello es fundamental la participación desde la base y la firme voluntad de ejecutar una transformación. Comencemos por su fábrica, cuántos están afiliados ?, cuántos son los que se postulan para delegados ?, cuántos son los que van a los sindicatos ?, cuántos están dispuestos a tomar medidas de acción contra los patrones cuando no cumplen con el convenio o lo estipulado ?. Acaso no sabemos que son muy pocos los que se juegan si hay que hacer reclamos, solo se hace algo cuando ya esta todo perdido, por lógica, muy tarde. Todos tememos perder el trabajo, por más mísero que sea el sueldo o por más explotados que seamos, ésta economía nos llevo a denigrarnos como personas, a ser sumisos ante el atropello del patrón, damos trabajo y recibimos desprecio, se nos considera como animales de trabajo y no como seres humanos, nuestras afecciones o problemas no interesan, lo que importa es la producción, uno puede ser cumplidor y excelente empleado, pero cuando llega el momento de reducciones o despidos, nadie se acuerda de lo que dio. Somos un simple número, única variable de ajuste. Hoy el trabajo no dignifica, denigra. Es deplorable observar como a diario se menosprecia al trabajador cuando va a ofrecer su única riqueza, que no es otra que su conocimiento, su trabajo y esfuerzo, se lo trata como un mendigo o paría, se le ofrecen condiciones de trabajo injustas y magros salarios al faltar empleo. En ocasiones deben realizar extensas y penosas esperas para tener una ínfima posibilidad de ingresar a trabajar. En la gran mayoría de los casos es en vano, son discriminados injustamente por ser jóvenes, adultos, casados, tener hijos, ser mujer, etc., vuelven a sus casas derrotados, con las manos vacías, sintiendo que la sociedad no los contiene, por el contrario, los expulsa, los descalifica sin darle una oportunidad, no logran vislumbrar una salida para ellos y su familia, se ven sitiados por la marginalidad, perdiendo la esperanza y la fe.
Pero no hacemos casi nada, no reaccionamos en la medida de las circunstancias, es tanta la presión que ejerce el modelo en que vivimos que nos quedamos impertérritos ante este atropello, solo atinamos a salvarnos solo, olvidamos la solidaridad, el compañerismo o aquello de que la unión hace la fuerza. Cada día ejercen una mayor presión con el fin de desunirnos, como método de opresión. Nos hablan de flexibilización, de aplicarnos las condiciones de trabajo de Malasia, donde viven miserablemente y sin ningún tipo de cobertura social, solo para privilegiar la economía de los empresarios y la recaudación fiscal, todo contra nuestra pobre y alicaída economía doméstica y nuestra seguridad social. La estrategia de supervivencia a que tienen que recurrir los trabajadores sólo constituye un paliativo y no debe servir como pretexto para que el Estado eluda su responsabilidad y esquivar luchar contra las raíces de la exclusión. Es evidente que casi todos que proponen o apoyan la flexibilización laboral, jamás trabajaron en un fábrica, ni se molestaron en conocer en las condiciones que se trabajan y aquellos que lo hicieron, ahora desde una posición económica opulenta, en su mayoría de dudosa adquisición, actúan con tal saña como si así pudiera borrar sus orígenes al cual deploran. Pero todos ellos ven a los trabajadores - pobres como seres inferiores, desde un pensamiento cercano al nazismo y actúan como tales.
Una de las tantas muestra de la dirección infligida por el Gobierno Nacional en materia de leyes laborales, además de las ya aplicadas, son los cambios propuestos, Aguinaldo fraccionado en tres o más meses; vacaciones fragmentadas según la necesidad empresarial; parte del salario móvil, de acuerdo a la situación empresarial; margen empresarial para cambios en tareas, horarios y lugar de trabajo; fondo de capitalización mixta por despido; sistema indistinto de convenios o sea la discusión por empresa de las condiciones de trabajo y salarios o hasta la pretensión de hacerlo en algunos caso en forma individual, esto no es otra cosa que debilitarnos en la negociación e implantar normas cada vez más injustas de trabajo. Porque no es lo mismo negociar con la fuerza de todo un gremio solidario, que con una o un grupo de personas, unos pocos no puede tomar medidas contra la intolerancia del patrón, en cambio, si son muchos los que se quejan, hay mayor posibilidad de ser escuchado. Hasta ahora todos los sacrificios lo estamos haciendo los trabajadores en pos de una mejora en la oferta de empleo, pero los empresarios no están dispuestos hacer ninguna concesión, solo pretenden aumentar sus ganancias a costa del empobrecimiento del trabajador, un ejemplo de ellos es que cuando se propuso, entre otras medidas, aumentar el impuesto a las riquezas, que toca el patrimonio personal de cada uno, se negaron. Con esto quiere decir que los trabajadores por ser pobres debemos ser quienes afrontemos este destino, que no creamos, ni deseamos. Aparte podemos observar que nos mienten cuando dicen que la situación va a cambiar, porque ya bajaron los aportes patronales y el desempleo aumento, se sabe que las inversiones extranjeras más importantes ya se hicieron y el empleo no aumento y como contrapartida a los vaticinios las quiebras de empresas baten récord mes a mes, la reactivación en estas condiciones no esta a la vista, es más, a los empleadores los beneficia estas condiciones, tienen mano de obra barata y condiciones de trabajo a su voluntad, por lo tanto no les interesa cambiarlas, sino profundizarlas. Estamos a pasos del año 2.000, vemos asombrados los avances tecnológicos y científicos, se viaja por el universo en busca de otras civilizaciones y aquí en la tierra, se vuelve a un nuevo tipo de esclavitud encubierta detrás de una democracia débil dominada por una economía globalizada.
Como esas, hay una infinidad de preguntas y situaciones, tan solo pondremos excusas para ocultar nuestra pasividad, temor o simplemente para eludir nuestra responsabilidad de ser participes de un cambio. Los cambios se hacen desde adentro, un profeta decía "Es preferible encender una humilde vela, en vez de despotricar secretamente contra la oscuridad", comencemos de a poco, afiliándonos, cumpliendo con nuestras obligaciones y exigiendo que se cumplan nuestros derechos, debemos concurrir a los sindicatos para conocer que nos ofrecen y aprovechar sus beneficios, elijamos delegados que se comprometan con nuestros ideales y no aquellos que solo buscan representarnos para tener permisos. Presionemos desde abajo para que la cúpula cumpla con nuestras inquietudes y controlemos a los dirigentes para que no negocien las pocas conquistas que nos quedan. Participando revertiremos esta situación y capacitándonos encontraremos mejores métodos de lucha y evitaremos ser engañados.
EVITA decía: "LOS MEDIOCRES NUNCA QUIEREN COMPROMETERSE Y DE ESOS CONOCEMOS MUCHOS, SON COBARDES, NUNCA SE JUEGAN POR UNA CAUSA, NI POR NADIE. NO ALCANZAN A SER JUDAS, PERO SON TAN REPUDIABLES COMO PILATO".
No nos quedemos solo en la critica, demostremos que nosotros lo podemos hacer mejor, no nos escondamos detrás de las excusas o deleguemos nuestro destino y responsabilidad en otros, nadie defenderá nuestros derechos como nosotros mismos.
Recuperemos nuestra capacidad de reacción y luchemos por nuestra dignidad, demostremos que aún estamos vivos y que lucharemos para que economía este al servicio del hombre. Nuestras sociedad está pagando muy caro su dependencia exclusiva de la economía, en lugar de subordinar ésta a un proyecto social democráticamente elaborado. Estos modelos copiados de los países industrializados dieron como resultado el beneficio de una minoría.
Optar por la esperanza y la acción supone una cierta forma de interpretar la realidad, hacer incapié con lucidez en las posibilidades de cambio, reaccionar positivamente ante las señales de peligro, de tomarlas, no como señales de desesperanza, sino como ocasiones de renovarse, como posibilidades de cambiar el rumbo, es una posibilidad.
El reto es concebir una política donde se coloque al ser humano en el centro del desarrollo y la modernidad, donde el crecimiento económico sea un medio y no un fin. Se debe promover el desarrollo humano sostenido que favorezca a la persona, que promueva el empleo productivo, reduzca la pobreza, aliente la integración social y la regeneración del medio ambiente.


Héctor Daniel Fernández

SINDICALISMO

Marzo de 1996
Estamos viviendo una etapa de grandes cambios, donde el sindicalismo debe redefinir rápidamente su rol frente a las diferentes modalidades del mercado. Se trata de incorporar nuevas líneas de acción a los tradicionales métodos e ideales sindicales, produciendo cambios esenciales en las estrategias, para lograr una más justa distribución de los ingresos, consumo y producción..

La crisis por la que atraviesa el sindicalismo es porque no supo advertir, ni prevenir la naturaleza de los cambios que traía el modelo neoliberal aplicado y la globalización de la economía y sus relaciones políticas sobre el mundo del trabajo.

Las poderosas fuerzas del capital han constituido un nuevo orden internacional, basado en la preservación de las desigualdades y la exclusión de los derechos sociales y laborales de los trabajadores. El "Mercado" es un nuevo poder político que rige, domina y supera a los Gobiernos, Parlamentos y Poderes de una Nación. Como así tampoco respetan, es su afán de aumentar sus riquezas, destruir el medio ambiente de los países no industrializados derrochando energía y otros recursos naturales.

Hoy las fuerzas del capital mundial, tienen como estrategia aplicar una nueva hegemonía capitalista, para tal fin promueven la desunión de los trabajadores, aumenta la masa de desocupados y de trabajadores precarios, congelan los ingresos y disminuyen las condiciones de trabajo y bloquean la sindicalización. Con estas condiciones y las necesidades se crea un clima favorable para la aplicación de esa estrategia. Como resultado de la división de la fuerza del trabajo, se hace difícil unificar el accionar de los trabajadores y se debilita la fuerza solidaria dentro de una misma empresa, de un sindicato u organizaciones hermanas, enfrentándolos entre sí, creando un criterio individualista que permite la explotación del trabajador y el debilitamiento o destrucción de la función de los sindicatos.

Lo serio y grave de todo esto es que no es una situación temporal o que se pueda revertir rápidamente, esto es una gran operación que abarca sectores económicos y políticos del país y las empresas multinacionales, con el claro objetivo de imponer un rápido proceso de ajuste estructural y modernización liberal-conservador, exponiéndolo como la única alternativa. De ello se desprenden las distintas leyes aprobadas que perjudican al trabajador y su condición social, en favor de una pequeña clase social cada vez más rica y poderosa. Los ricos se encuentran estructurando su revolución, de la cual excluyen a los sectores medios, pobres y analfabetos, dado que consideran que no son su problema; esta política de mercado ideada por ellos, pretende anular al ser humano, amenazando su seguridad. Es evidente que los bienes materiales se reparten cada vez más injustamente, demostrando que el crecimiento funciona gracias a la desigualdad.

Las empresas y los políticos dicen que la aplicación de esta política económica es la única salida, esta aseveración ha sido aceptada en sectores populares mostrándole solo las facetas positivas, creando una cultura de indiferencia, resignación, satisfacción por lo que les toca vivir y conveniencias, opacando la esperanza, la ética y la moral. La sociedad está pagando muy caro su dependencia exclusiva de la economía, en lugar de subordinarla a un proyecto humanista y social.
Es conveniente analizar quienes son los que proponen una modernización así, a quien beneficia este planteo absolutista. Acaso no pueden ejecutar un programa de modernización más justo y equitativo, porque aceptar un tipo de desarrollo que iguala a todos los trabajadores hacia abajo, creando una mayor brecha entre los dueños del capital y el trabajo, donde el trabajador y su oferta (la mano de obra) es lo que menos valor tiene y su vida como ser humano e integrante de la sociedad no cuenta, de qué sirve el avance de la tecnología si solo está al alcance de unos pocos. La única salida que le queda al trabajador es sindicalizase y participar, porque a nadie más le interesa revertir esta situación, dado que todos se benefician con la degradación del trabajo, tanto el poder como las empresas tienen trabajadores, (los empresarios tienen obreros, los medios periodísticos tienen trabajadores, etc. etc, así podemos recorrer todos los estamentos del poder como el de las comunicaciones y veremos, empresarios legisladores, empresarios ministros, empresario presidente, empresarios sindicalistas legisladores, etc.) por lo tanto todos están ligados entre si, se sirven mutuamente y entre ellos se ayudan.

Actualmente, se notan fuertes presiones del gobierno y asociaciones empresarias para reducir el ámbito y contenido de la negociación colectiva. El argumento que esgrimen contra la negociación colectiva es que impide el crecimiento de la empresa, elevando el costo laboral, reclaman la libre contratación de personal temporario y la rotación de los trabajadores y acordar diferentes salarios y condiciones de trabajo, pero no existe posibilidad de un diálogo o negociación justa y racional en los actuales niveles de desequilibrio de fuerzas.
Defender las negociaciones colectivas como único instrumento para unir demandas y expectativas laborales comunes.
El principio básico es que el sindicato no aceptará los argumentos de reducir la negociación colectiva a empresas o establecimiento, ni aceptará cambios en materia sobre estabilidad laboral para aumentar los beneficios empresariales a costa de la superexplotación de los trabajadores y el debilitamiento de la organización sindical a nivel nacional. El intento del sector empresario es debilitar a los sindicatos de la actividad y sustituirlos por sindicatos de empresas amarillos.

El sindicalismo está en presencia de una lucha desigual, a la cual no le encontró una respuesta acorde, porque no evoluciono, se quedaron en el tiempo disfrutando del prestigio adquirido en viejas luchas, se aburguesaron y creyeron que nunca podían perder lo conquistado, pero hoy ven con impotencia que cada día se les recortan más sus posibilidades, respaldando directa e indirectamente en cada conflicto a los empresarios. Si a todo esto, le agregamos la existencia de un grupo de dirigentes sindicales que manejan grandes sindicatos que se encuentran comprometidos con el modelo económico, llevando a la inmovilidad al movimiento obrero y quebrando la unidad solidaria que permitiría evitar los despojos y hacer frente o introducir mayor justicia en el tratamiento entre el patrón y el trabajador. Además de ello, en la mayoría de los trabajadores existe un sentimiento de inseguridad, que se debe más a las preocupaciones acerca de la vida cotidiana que a algún cataclismo mundial, hoy en el seno de la sociedad se percibe la falta de seguridad en el empleo, del ingreso, en la salud, del medio ambiente, contra el delito, estas inseguridades esclavizan al hombre y le hace perder su libertad. Seguridad significa entre otras expresiones, estar libres de las constantes amenazas del hambre, las enfermedades, el delito y la represión.

Las dificultades por las que atraviesan los sindicatos comienzan con la caída alarmante en los niveles de empleo y el estancamiento de los salarios, además es indiscutible que sin expansión económica o crecimiento industrial los sindicatos no crecerán, por ello es importante plantear la integración en un diálogo social tripartito que establezca pautas, pero en igualdad de condiciones y oportunidades, que garantice los derechos sociolaborales para los trabajadores. No se puede estar preocupado por el bienestar de generaciones futuras y dejar de lado la triste suerte de los pobres de hoy. El reto es concebir una política donde se coloque al ser humano en el centro del desarrollo y la modernidad, donde el crecimiento económico sea un medio y no un fin. Se debe promover el desarrollo humano sostenible que favorezca a la persona, que promueva el empleo productivo, reduzca la pobreza, aliente la integración social y la regeneración del medio ambiente.

También es imprescindible unificar las normas laborales y beneficios que tienen los obreros de los países industrializados, un tipo de convenio internacional, que garantice una seguridad, principalmente en aquellos países no industrializados, de no ser explotados o ejercer abusos. Una igualdad de trato y oportunidad. En definitiva todos son seres humanos, trabajadores, no importa donde nacieron. Por ello es imprescindible que los sindicatos estudien el accionar y logros de sus pares de los países industrializados, con el objeto de elaborar propuestas.

Es necesario concebir ideas comunes, crear una plataforma sindical con las demandas y a partir de ellas desarrollar políticas y tácticas conjuntas para captar y movilizar a los diferentes grupos de trabajadores con reivindicaciones específicas. Es necesario impedir que los trabajadores se dividan entre los incluidos y los excluidos del modelo de ajuste, el sindicalismo debe cubrir las demandas de todos los trabajadores, trabajadores desempleados, subempleados o precarios, para ello es necesario elaborar políticas puntuales para cada situación concreta, buscando mejorar los salarios, las condiciones de trabajo y empleo. El sindicato no podrá superar la actual situación si actúa en forma defensiva, sino ofensivamente, no debe ser el furgón de cola de los empresarios o dejarles la iniciativa, continuamente se debe generar y aportar alternativas e ideas, que ellos llenen su tiempo pensando o resolviendo nuestras propuestas y no nosotros las de ellos.

En estas ocasiones la unidad debe estar por encima de las diferencias ideológicas y entre las muchas estrategias que se pueden aplicar es buscar de unificar las distintas expectativas laborales, defender la estabilidad laboral, defender los intereses globales y tener en cuenta la adecuación de distintas normas según los distintos niveles de producción. Esta misma forma se puede aplicar para unificar sindicatos de distintas actividades que puedan participar en las etapas de comercialización de una actividad, (Ej. Camioneros, proveedores, servicios, aduana, etc.).

El sindicato debe acentuar su participación en la gestión de los procesos productivos y de gestión y adecuar las estructuras sindicales a la nueva situación laboral derivadas de los cambios en la organización del trabajo.

También sería conveniente aglutinar a las pequeñas y medianas empresas, a las cuales se les puede aportar propuestas sindicales diferentes, estudios para modernizar la gestión y producción, siendo parte interesada en su estabilidad y crecimiento, creando una participación del trabajador en la gestión de la empresa, y para ello es necesario estudiar estos casos en otros países que se aplican, principalmente en Europa. Instituir una estrategia de economía mixta, lo cual nos permitirá influir políticamente en el sector.

Perfeccionar las condiciones de trabajo y medio ambiente son temas centrales para preservar y mejorar la situación física y psicológica de los trabajadores, constituyen componentes de lo que se denomina "salario indirecto" y al mismo tiempo son reivindicaciones que proyectan a los trabajadores fuera de la empresa legitimando sus aspiraciones en la sociedad. La salud ocupacional y el medio ambiente no pueden ser negociados a cambio de mejoras salariales.

Se plantean varios desafíos en materia de fortalecimiento de las organizaciones sindicales, como el desarrollo de mayores servicios sociales, culturales, deportivos, incorporando a la familia a la vida del sindicato, promoviendo programas sindicales de formación.

Es importante el autofinanciamiento de las organizaciones, para ser totalmente independiente de las empresas, rechazando toda intención de cobrar la cuota sindical por parte del empresario sin afiliar al personal. Es importante para poder tener peso dentro de una empresa, sumar la mayor cantidad de personal sindicalizado y ello se puede lograr con una mayor presencia del sindicato dentro de la empresa, esto genera confianza y seguridad.

Crear una institución (podría ser una Fundación) orientada a estrechar vínculos entre sindicatos, centros académicos de formación e investigación sociolaboral, con agregadurías laborales de otros países industrializados, con el fin de mejorar nuestras propuestas y la formación de cuadros. Así mismo crear talleres de formación y conscientización para desocupados, en el cual se le dará ayuda y orientación laboral, con la participación de alumnos de facultades.

Emprender acciones para dotar a las organizaciones de departamentos especializados en economía y administración de empresas.

Crear un ámbito en el cual se estudie, debata y elabore políticas para mejorar la calidad de la negociación colectiva, adecuando esta a los cambios que se producen en la estructura del trabajo y la incorporación tecnológica en los establecimientos. Es necesario capacitar al trabajador frente a los cambios. Revalorizar al trabajador como ser humano y no como simple herramienta de trabajo.

La formación sindical es la llave para la modernización sindical y salida a la actual situación, es necesario estar preparado técnicamente para poder resolver los inconvenientes que se presenten en la aplicación de cada estrategia sobre cada característica de la estructura productiva y del trabajo.


Héctor Daniel Fernández

SAN CAYETANO = PAZ, PAN Y TRABAJO

 Una historia que se puede repetir? "La movilización a San Cayetano marcó el inicio del fin de la dictadura militar, consolidando la re...