lunes, 31 de agosto de 2026

MIERDAS HUMANAS MAL CAGADAS

MILEI PRODUCTO DEL ODIO


​Javier Milei y su intolerancia, solo algunos de sus insultos: "Mierda humana mal cagada y soretes pelotudos", ​"Amontonamiento de mierda" y "mierdas mentirosas": ​"Pedazo de mierda" y "conjunto de soretes": "Culo rotos": "mandriles". Ensobrados":​"Parásitos", "Ratas" y "Ladrones": ​"Zurdos de mierda":  ​"Basuras", "Malditos":​"Militantes del sobre" y "Mercenarios": .​"Prostitutos del micrófono":​"Mentirosos", "Extorsionadores": ​"Chantas" y "Nefastos":  ​"Tilingos": ​"Burros": "Colectivo de chorros": ​"Empobrecedores": «Soretes» / «Mugrosos»: ​«Econochantas»:​«Econochantas mandriláceos»: ​«Ladrones»: «Chantas keynesianos», «Colectivistas» o «Cómplices del robo de la inflación».«Parásitos», «Inútiles» o «Fracasados». «Mentirosos», «Analfabetos económicos» o «Sicarios del micrófono».
Esta catarata de agravios no es accidental, sino que se enmarca en una estrategia de comunicación del Gobierno para confrontar directamente con políticos, economistas, periodistas, organizaciones sociales y minorías que no opinan igual que él. En lugar de responder con argumentos a la crítica, el presidente opta sistemáticamente por la descalificación personal, un accionar que desde su propio espacio han justificado como una forma de expresarse "sin filtro" frente a quienes consideran "orcos" o "parásitos". 

​Para que una sociedad elija a una figura como Javier Milei, no alcanza con la insatisfacción económica o el fracaso de los últimos gobiernos, hace falta un combustible más denso: el encono social. Como señalaba André Malraux, “No es que los pueblos tengan los gobiernos que se merecen, sino que la gente tiene los gobernantes que se le parecen”.

El voto a Milei no se explica únicamente por la frustración, el desencanto o el temor a un futuro incierto. Tampoco responde a convicciones ideológicas profundas. En su núcleo, es un voto impulsado por el odio y el rencor: una expresión sin responsabilidad ni principios por parte de un sector dispuesto a apoyar a una figura demoníaca sin el menor remordimiento ni sentido de culpa. Miran la realidad a través del prisma del resentimiento, aunque ese camino los conduzca a su propia destrucción; prefieren el cataclismo antes que dar su apoyo al adversario.


​«Sin embargo, hay que admitir las dos caras de la moneda: la sociedad exige un cambio profundo —no este modelo actual, pero sí una transformación real—.

Y hay que ser autocríticos: la dirigencia del campo nacional y popular no estuvo a la altura de entender, interpretar y representar ese mandato dentro de nuestros principios y doctrina.»


​Esta identificación se nutre de un discurso público caracterizado por la violencia verbal sistemática. A través de intervenciones mediáticas y redes sociales, la descalificación, el insulto soez, ecatologicos o sexual y la agresión constante hacia quien piensa distinto —se trate de opositores, periodistas, aliados o minorías— dejaron de ser exabruptos para convertirse en una narrativa de gobierno. La gravedad de esta conducta no radica solo en la erosión institucional que genera la máxima investidura del país, sino en la validación social que recibe cuando estos episodios son aplaudidos y naturalizados por sectores influyentes.


​Existe una marcada contradicción entre la apelación constante a lo sagrado —el uso de simbología mesiánica o referencias bíblicas— y una praxis caracterizada por la intolerancia, el sectarismo y la falta de empatía hacia los sectores vulnerable. Desde la perspectiva de la psicología social, este patrón de encanto superficial, manipulación estadística y ausencia de culpa encuentra rasgos compatibles con la instrumentalización política del conflicto extremo.

​Sin embargo, reducir este fenómeno a una cuestión individual sería superficial. Para los sectores de poder concentrado —el denominado "Círculo Rojo", acompañado por terminales judiciales y mediáticas—, la retórica presidencial funciona como un instrumento idóneo. Bajo la máxima de que "el fin justifica los medios", el diseño económico prioriza la concentración de ingresos y la desregulación en favor de pocos, postergando la soberanía nacional y el bienestar de las mayorías. El poder verdadero pretende "blindar" este modelo, buscando algún insaider como alternativa.


Lo verdaderamente complejo del fenómeno es su base de apoyo popular. Sectores desplazados por este mismo modelo adoptan posturas contrarias a sus propios intereses materiales, un comportamiento afín al concepto sociológico del «esclavo satisfecho»: la asimilación del discurso del opresor por parte del oprimido. El odio inoculado esta por encima de cualquier disernimiento o situacion personal. A través de dinámicas en redes sociales, algoritmos de polarización y marcos mediáticos antipopulistas, se ha moldeado una subjetividad que acepta y tolera la decadencia institucional, social y económica, además de la injerencia externa y la cesión de recursos estratégicos o territorio nacional, bajo la narrativa del orden, la inserción internacional y el sacrificio por un futuro promisorio que nunca llega.


En este contexto complejo, no se puede soslayar la actitud de los gobernadores, senadores y diputados que accedieron a sus bancas bajo la bandera del peronismo y como supuestos opositores a Milei, terminan abrazando el "marxismo"... pero el de Groucho Marx: «Estos son mis principios; si no le gustan, tengo otros». Transformados en el paradigma de la traición, habitan su propia versión de la Antenora dantesca.


​El aspecto más crítico de este escenario es la deriva autoritaria de la retórica oficial. Al encuadrar la protesta social bajo la Ley Antiterrorista y calificar de "terroristas disfrazados" a estudiantes, docentes o investigadores, se abre un precedente sumamente peligroso. La equiparación del disenso democrático con una amenaza a la seguridad nacional evoca las doctrinas más oscuras de nuestra historia reciente.

El riesgo institucional es claro, más aun al observar antecedentes internacionales de resistencia a los procesos democráticos como los de Jair Bolsonaro o Donald Trump.

No es menor que durante el acto en conmemoración de la muerte del General José de San Martín, Milei afirme:

​"Defender la libertad que nos legó nuestro General es también "defender nuestras ideas y nuestros valores contra aquellos que intentan socavarlos". Y un pueblo libre también "requiere de fuerzas de seguridad capacitadas y provistas de las herramientas necesarias para proteger lo más preciado que tenemos", pues el mal existe y "quienes eligen ese camino deben ser sometidos por la fuerza". Vamos a dar la batalla por la libertad allá donde sea necesario, "sin importar el costo..."

​Resulta alarmante que el Presidente pretenda equipararse con San Martín y su gesta libertadora, cuando su praxis política fomenta la dependencia externa. Cómo así también, es profundamente peligroso que una persona con evidente inestabilidad emocional catalogue arbitrariamente a sus opositores como terroristas y amenace con "someterlos mediante las fuerzas de seguridad" para defender su visión particular de "libertad, orden y prosperidad".


Daniel Fernández 

Agosto 2026

sábado, 22 de agosto de 2026

22 de agosto de 1972 – Masacre de Trelew

 


El 15 de agosto de 1972, en plena dictadura de Alejandro Agustín Lanusse, la Unidad 6 de máxima seguridad de Rawson fue escenario de una fuga histórica: 25 presos y presas políticas lograron evadirse. Sin embargo, solo seis de los máximos dirigentes alcanzaron a abordar el avión secuestrado rumbo a Chile. Los 19 restantes, al ver frustrada su huida en el aeropuerto de Trelew, acordaron su rendición ante las fuerzas armadas bajo el compromiso público de garantizar su integridad física y ser devueltos al penal.
​Esa promesa se rompió de inmediato. La Armada trasladó al grupo a la Base Aeronaval «Almirante Zar». Allí, a las 3:30 de la madrugada del 22 de agosto, la guardia los acorraló en el pasillo y abrió fuego a quemarropa. Dieciséis de ellos murieron en el acto y tres sobrevivieron milagrosamente tras quedar gravemente heridos.
​La Masacre de Trelew aceleró el desgaste de Lanusse y anticipó los métodos de terrorismo de Estado que la junta militar perfeccionaría a partir de 1976.
​El fusilamiento encendió el compromiso de toda una generación y convirtió el hecho en un pilar fundamental del proceso de Memoria, Verdad y Justicia.
​Cada aniversario se evoca bajo la consigna "19 flores rojas siguen floreciendo", rindiendo tributo tanto a las 16 víctimas fatales como a los 3 sobrevivientes que tiempo después, durante la última dictadura, fueron secuestrados y continúan desaparecidos (Alberto Miguel Camps, María Antonia Berger y Ricardo René Haidar).
​En 2012, el Tribunal Oral Federal de Comodoro Rivadavia condenó a prisión perpetua a los ejecutores tras declarar la masacre como delito de lesa humanidad. Un siglo de impunidad comenzó a cerrarse definitivamente cuando en 2022 el exmarino Roberto Bravo, radicado en EE. UU., fue hallado responsable en un juicio civil en Florida y sentenciado a indemnizar a los familiares.
​Para profundizar en el testimonio directo de los tres sobrevivientes, resulta imprescindible leer La Patria Fusilada, la célebre obra periodística que Francisco "Paco" Urondo publicó en 1973.
​Víctimas fatales: Carlos Astudillo, Rubén Pedro Bonnet, Eduardo Capello, Mario Emilio Delfino, Alfredo Kohon, Susana Lesgart, José Ricardo Mena, Clarisa Lea Place, Miguel Ángel Polti, Mariano Pujadas, Carlos Alberto del Rey, María Angélica Sabelli, Humberto Suárez, Humberto Toschi, Alejandro Ulla y Ana María Villarreal de Santucho.

viernes, 7 de agosto de 2026

SAN CAYETANO = PAZ, PAN Y TRABAJO


 Una historia que se puede repetir? "La movilización a San Cayetano marcó el inicio del fin de la dictadura militar, consolidando la resistencia popular en las calles."

​El 7 de noviembre de 1981, bajo el lema “Paz, Pan y Trabajo”, el movimiento sindical argentino liderado por Saúl Ubaldini encabezó la primera gran movilización popular contra la dictadura cívico-militar. El reclamo unió las demandas laborales con la exigencia de libertad y democracia.
​Contexto histórico y económico
​Ataque a la actividad sindical: En 1979, la Ley 22.105 buscó desarticular la acción política de los gremios y de la CGT.
​Crisis económica: La gestión del régimen provoco la caída del salario real, recesión, desindustrialización y una fuerte devaluación tras la asunción de Roberto Viola en marzo de 1981.
​Crecimiento de la resistencia: La reorganización obrera impulsó paros generales (1980 y julio de 1981) a pesar de las detenciones de dirigentes. La conflictividad derivó en la articulación de la CGT Brasil, la Multipartidaria (integrada por los principales partidos políticos) y sectores de la Iglesia.
​Antecedente: En agosto de 1981, el Obispado de Quilmes promovió la "Marcha del Hambre". Pese a la prohibición policial, 1.200 personas se concentraron en el templo de San Cayetano.
​La jornada del 7 de noviembre de 1981
​Concebida por el sindicalismo confrontativo para confluir con la Iglesia, la convocatoria sumó el respaldo de partidos políticos, organizaciones sociales y de derechos humanos como Madres de Plaza de Mayo, la APDH y el SERPAJ.
​El hito de la marcha: A pesar de la represión, la intimidación mediática y el Estado de Sitio vigente, más de 50.000 personas marcharon hasta el santuario de San Cayetano en Liniers. Allí se celebró una misa al aire libre y resonó por primera vez un cántico histórico: “Se va a acabar, se va a acabar, la dictadura militar”.

​Impacto y legado
​Esta jornada abrió el camino hacia la histórica marcha del 30 de marzo de 1982 a Plaza de Mayo, masivamente reprimida a pocos días del inicio de la Guerra de Malvinas. La movilización a San Cayetano marcó el inicio del fin de la dictadura militar, consolidando la resistencia popular en las calles.

Está historia se puede repetir, las condiciones se están dando, solo faltan dirigentes que sepan interpretar y conducir los sentimientos del pueblo y que sean creíbles y confiables.




Agosto 2026
Daniel Fernandez

REVOLUCIÓN FUSILADORA

16 de Septiembre de 1955 GOLPE MILITAR ​Recordamos esta fecha como uno de los hechos más nefastos de la historia argentina. En esta jornada,...