sábado, 18 de julio de 2026

EL LABORATORIO DE LA CRUELDAD

De la culpa individual al saqueo colectivo


​Nos han desquiciado como sociedad. Estos saqueadores y piratas modernos han logrado inocular un virus discursivo perverso: convencer a una gran parte de la población de que somos los únicos culpables de nuestra propia desgracia.

​Bajo el dogma de la responsabilidad individual, pretenden ocultar que la realidad material de la gente no la determinan las voluntades aisladas, sino las políticas públicas, los modelos económicos y los intereses de clase a los que estas benefician o perjudican.

​Nos han hecho creer que nuestro país es inviable, que nuestra gente es estructuralmente vaga y corrupta. Han instalado una pedagogía de la culpa:

​Si te endeudás, es por tu mala cabeza, y no porque los salarios reales son tan paupérrimos que no alcanzan para cubrir la canasta básica, los servicios desregulados, el alquiler o el transporte público.

​Si te quedás sin trabajo, es por tu falta de capacitación.

​Si las PyMEs y empresas cierran, es por "mala administración" de los comerciantes, ignorando la destrucción deliberada del mercado interno y la apertura asimétrica de importaciones.

​Si sos pobre o terminás viviendo en la calle, la culpa es exclusivamente tuya.

​La deshumanización ha llegado al extremo de la estética urbana: se quejan de que los indigentes —cuyo número crece exponencialmente— rompen las bolsas de basura, en lugar de indignarse porque hay seres humanos buscando comida en los desechos. Peor aún, buscan criminalizar y sancionar a las iglesias y organizaciones sociales que sostienen comedores populares bajo el argumento de que "afean la ciudad" al asistir a los desamparados, anteponiendo la cosmética urbana a la empatía y la dignidad humana elemental.

​Este cinismo se replica en todos los niveles. Con la estafa del caso "Libra", la retórica oficial culpabilizó a las víctimas que perdieron sus ahorros por "ingenuas", en lugar de perseguir y señalar a los estafadores y la falta de controles financieros estatales.

​La pedagogía del sacrificio asimétrico

​La respuesta oficial ante el colapso cotidiano roza el sadismo discursivo:

​"Si no podés pagar la calefacción, abrigate. Si no te alcanza para el colectivo, caminá. Si el sueldo no te alcanza, comé una sola vez al día o trabajá 14 horas diarias".

Así opera la matriz de la crueldad libertaria: el ajuste nunca lo paga "la casta", siempre recae sobre las espaldas del pueblo.

​Primero exigieron unos meses de paciencia bajo la promesa de que un "ajuste salvaje" era el único camino hacia la luz al final del túnel. Luego, dilataron los plazos pidiendo un par de años más. Tras superar las elecciones de medio término, la receta se repite: más paciencia, mientras la calidad de vida se desmorona, el consumo se desploma y las familias caen por debajo de la línea de pobreza. Ahora, la nueva zanahoria para seguir postergando el bienestar es la reelección; un nuevo período presidencial.

​Nos toman por estúpidos. Mientras nos piden "hacer el aguante" en la miseria absoluta, se consolida una fenomenal transferencia de recursos hacia el sector más concentrado y rico de la población. Detrás de la fachada de la pureza ideológica, operan las viejas prácticas: prebendas, coimas, y la compra de voluntades de gobernadores, senadores y diputados para asegurar el andamiaje legal del saqueo.

El mesianismo como trampa histórica: Galtieri y Milei

​Existe un paralelismo trágico entre la soberbia de Leopoldo Fortunato Galtieri y la gestión de Javier Milei. Ambos líderes, cegados por dogmas y ambiciones de posteridad, decidieron inmolar al pueblo argentino antes que reconocer el fracaso de sus proyectos.

Galtieri nos arrastró a una guerra desigual y desesperada para salvar un régimen dictatorial en decadencia, enviando al matadero a jóvenes conscriptos sin preparación, sin equipamiento y sin abrigo, mientras la cúpula militar tomaba whisky y decidía el destino de la patria al calor de los despachos en la Casa Rosada.

Milei, con su fundamentalismo de mercado, aplica teorías económicas anacrónicas que dejan a más de la mitad del país fuera del sistema. Desmantela el Estado para eliminar cualquier tipo de regulación sobre los monopolios, rifa los recursos naturales estratégicos, destruye las empresas públicas que eran vanguardia científica y tecnológica, y nos somete a un endeudamiento brutal.

​Ambos procesos comparten la misma matriz: el desprecio por la vida de las mayorías en pos de un delirio de grandeza individual. El resultado de este experimento libertario no es la libertad; es la entrega soberana y la degradación planificada que nos empuja, sin el más mínimo pudor, a convertirnos en un triste enclave colonia de descarte.

Daniel Fernández 

Julio 2026

El avance del nepotismo en el Municipio

 


Resulta evidente, tanto en redes como en medios, que el Sr. Diego Valenzuela no tiene intenciones de soltar las riendas de su "feudo". Su omnipresencia constante desautoriza al actual Intendente Aybar, reduciéndolo a una figura meramente decorativa.
​La estrategia actual es clara: instalar de forma descarada la candidatura de su mujer, Daniela Reich, aprovechando su cargo como funcionaria para darle una visibilidad excesiva en la comunicación oficial del Municipio.  
​Nepotismo explícito: El uso de recursos públicos para heredar cargos familiares. Diego Valenzuela designó a su pareja, Daniela Reich, en el gobierno de Tres de Febrero: Secretaria de Capital Humano....
​Contradicción política: Los que ayer señalaban a la "casta" y criticaban la perpetuación de Curto, hoy abrazan las mismas prácticas que juraron combatir.
​La historia se repite: la soberbia suele preceder a la derrota y al repudio de los vecinos.

P/D: Mis respetos a todos los vecinos "Cabildantes", presentes y ausentes, que trabajan y trabajaron por una Ciudadela mejor; por hacer realidad eso de que "gobernar es hacer lo que el pueblo quiere" y no lo que deciden los dirigentes "iluminados" que creen que "gobernar es hacer lo que ellos desean".
​En la época de Curto se lo criticó, se activó y se luchó mucho para lograr mejoras en favor de la comunidad. Eso sí: sus funcionarios venían a dar la cara ante asambleas populares, abiertas y sin restricciones.
​Para muchos, la llegada de Valenzuela representó una esperanza de cambio. Era quien nos daba espacio en su programa de televisión para criticar a la gestión anterior. Hubo incluso un vecino de buena voluntad que le abrió las puertas de su casa cuando él no quiso afrontar una reunión vecinal; allí se le entregaron todos los reclamos y proyectos.
​Sin embargo, con cada triunfo creció su soberbia y dejó de escuchar. Su crítica hacia nosotros aumentó y llegó a decirnos: "dejen hacer a los que saben", refiriéndose a sí mismo. Vanidoso y soberbio, nunca más se reunió con los vecinos a pesar de los reiterados pedidos de audiencia. Las reuniones con funcionarios pasaron a ser reducidas y selectas, exigiendo nombre, apellido, documento y dirección para poder participar.
​Hoy estamos igual que antes: nada cambió.

Publicado en facebook marzo 2026: https://www.facebook.com/share/p/18TSukUzm6/

Daniel Fernández 

jueves, 2 de julio de 2026

La desconexión de la dirigencia y la urgencia de la Patria

 

Mientras el Gobierno de Javier Milei ejecuta un brutal ajuste y entrega los resortes clave del país, el Movimiento Nacional y Popular parece haber perdido su rumbo histórico. Su dirigencia se encuentra sumergida en una interna fratricida cargada de chicanas mediáticas. Es un espectáculo que solo le interesa al microclima militante, sometiendo al espacio a un desgaste innecesario y dilapidando energías que hoy deberían estar enfocadas en una sola tarea: defender al pueblo y enfrentar al poder real.
​Después de muchos años de militancia, comparto un sentimiento que hoy asfixia a miles de compañeros: la frustración, defraudación y la dolorosa sensación de que nos están arrebatando la esperanza. Cuando miramos y escuchamos a quienes deberían conducirnos, la imagen que nos devuelve el espejo es la de una dirigencia que no está a la altura de las circunstancias, completamente disociada de las prioridades de la gente.
​La gran mayoría de los argentinos tiene demasiados problemas cotidianos como para interesarse en una interna. Ellos no quieren ver peleas de cartel; quieren que les digan cómo salir de esta crisis terminal. Pareciera que nuestros dirigentes viven en el mismo mundo ficticio que el presidente. Claro, ellos tienen el futuro resuelto y la crisis no los golpea como a los millones de compatriotas que no tienen otra alternativa que este movimiento para frenar el saqueo. De continuar así, esta parálisis peronista se convertirá en partícipe necesaria de la entrega, pavimentando el camino para cuatro años más de neoliberalismo y consolidando un estatus de colonia.
​Hay una profunda inconsciencia. Cuesta identificar al enemigo real porque se prefiere la comodidad de la batalla interna estéril. A esto se suman ciertos comunicadores del campo popular que, en lugar de exigir una unidad programática, eligen sumarse al coro de la crítica destructiva hacia adentro.
​Quisiera creer que existe una estrategia oculta y que la unidad programática y de acción aparecerá más adelante. Sin embargo, las apariciones públicas de figuras con escaso volumen popular —empeñadas en tensar las disidencias con facturas personales— demuestran que la discusión actual es por porciones de poder y no por convicciones ideológicas. Es un internismo suicida. Lo más alarmante es que de ninguna de estas voces se escucha una autocrítica sincera por los errores del pasado reciente; prefieren culpar a otros o al electorado antes que asumir su falta de comprensión ante las demandas del pueblo, un vacío que terminó permitiendo el ascenso de un engendro político como Milei.
​Si estas disputas se han de dirimir en una PASO o una interna, que se den bajo el marco de la doctrina que nos fundó: "Primero la Patria, después el Movimiento y luego los hombres". Pero esta vez nos deben garantizar al pueblo que el que gana conduce y el que pierde acompaña de verdad. No podemos permitirnos más boicots silenciosos ni candidatos vaciados por sus propios espacios. Ir separados o fracturados es un error intolerable que pagaremos muy caro. Generalmente se choca cuando se pretende imponer una sola lectura como la única realidad posible.
​El enemigo de la Patria está en Balcarce 50. Este gobierno entrega la soberanía y el patrimonio nacional, reprime la protesta social, coopta voluntades políticas, además de corrupto, coimeros, estafador y fuertemente casta. Con la complicidad del partido judicial, persigue y encarcela a dirigentes populares —como Cristina Kirchner, Milagro Sala y Julio De Vido— como un claro mensaje de escarmiento. Estamos ante un proyecto colonial y de saqueo en favor de intereses extranjeros (Estados Unidos, Israel, Inglaterra, el FMI, los fondos buitre y los magnates tecnológicos) que busca quedarse con nuestros recursos naturales y posiciones geoestratégicas: los pasos bioceánicos, las Malvinas y la Antártida. La Patria corre el riesgo de dejar de ser tal como la conocimos y soñaron nuestros libertadores.
​Si no comprendemos que el enemigo no es el compañero que piensa distinto, sino este modelo de dependencia, renunciemos entonces a ser una alternativa revolucionaria.
​Ante esta encerrona, urge una nueva etapa fundacional. Necesitamos dirigentes honestos, creíbles y con el coraje de asumir los objetivos más duros de la confrontación política. Conducciones que hablen en nombre de los trabajadores formales e informales, los jubilados, los desclasados y la Argentina profunda. Líderes que planten bandera y dejen claro ante los mercados que se va a revertir cada remate y cada derecho destruido.
​Es momento de reafirmar las banderas de Justicia Social, Independencia Económica y Soberanía Política, avanzando hacia una democracia más directa y una justicia genuinamente popular. Debemos recuperar un Estado eficiente y eficaz como ordenador social, desplazando al mercado de áreas vitales como la salud, la educación, los recursos estratégicos, la tecnología y ciencia. El pueblo ya no tiene tiempo para esperar, y no soporta una mentira más.

PD. A Cristina no la persiguen por sus errores, sino por sus aciertos. Su condena y privación de libertad son el precio que paga por haberse negado a subordinar el país al poder económico, por rechazar el alineamiento automático con Estados Unidos y por no ceder ante la extorsión de los fondos buitre. El verdadero temor del entramado judicial y económico no es a la figura de Cristina, sino a lo que ella representa y a lo que hizo por la gente.
​Hoy por hoy, sigue siendo la dirigente más trascendental de nuestro Movimiento. Creo firmemente en su inocencia y en la injusticia de su situación. Por eso, el grito de "Cristina Libre" no es un simple eslogan: es una bandera innegociable y un imperativo para la salud de nuestra democracia. Y, sobre todo, debe ser siempre un factor de unidad, jamás una excusa para dividir al peronismo.

​Durante años, en cada acto se cantó una advertencia que sonaba a juramento sagrado: "Si la tocan a Cristina, qué quilombo se va a armar".
​Y un buen día, la tocaron. Vaya si la tocaron. Le gatillaron en la cabeza a centímetros del rostro, la sentaron en el banquillo de los acusados, la condenaron y la proscribieron de las urnas. La secuencia fue total, explícita y demoledora. Sin embargo, frente a semejante embate, el rugido se quedó en susurro: no hubo resistencia mística, ni reacción masiva, ni una marea organizada a la altura de lo que la épica militante prometía.
​Pasando el limpio: el famoso "quilombo" brilló por su ausencia, quedando solo en una rima de barricada. ​El interrogante que quema: Es el desgaste de una época donde la mística de las palabras terminó chocando de frente con la apatía de la realidad.

​Al mismo tiempo, el futuro nos exige mirar hacia adelante. Creo profundamente en el trasvasamiento generacional y en la urgencia de abrir paso a nuevos dirigentes. Sin embargo, no se trata de "tirar a un viejo por la ventana todos los días". La renovación verdadera se construye uniendo fuerzas: la vitalidad de las nuevas generaciones debe amalgamarse con la experiencia y la sabiduría de nuestros líderes históricos.
​Seamos realistas: en el escenario político actual, la libertad de Cristina solo será un hecho si el peronismo triunfa en las urnas en 2027, utilizando todos los resortes institucionales que prevé la Constitución Nacional. La historia no se repite de manera idéntica; esta vez no habrá un "renunciamiento de Cámpora", ni un López Obrador-Claudia Sheinbaum. 
El camino es una victoria contundente que le devuelva al pueblo su futuro y, a su líder, la libertad.

Nota de Abril de 2025: Que Cristina o que Axel, aquí no hay antinomia.
https://lzrsocialypopular.blogspot.com/2025/04/que-cristina-o-que-axel-aqui-no-hay.html?m=1

Daniel Fernández 
Julio 2027

SAN CAYETANO = PAZ, PAN Y TRABAJO

 Una historia que se puede repetir? "La movilización a San Cayetano marcó el inicio del fin de la dictadura militar, consolidando la re...