sábado, 2 de mayo de 2026

LA FALSA ILUSIÓN DE LIBERTAD



Crisis de la libertad 

Quiero compartir el siguiente comentario de Hernán Brienza: 

En su libro Psicopolítica, Neoliberalismo y nuevas técnicas de poder (Byung-Chul Han), plantea una fuerte crítica al neoliberalismo y lo caracteriza como un dominio que seduce y que consigue que los individuos se sometan voluntariamente. El individuo lo hace para cumplir lo que él cree su proyecto de vida, pero no se trata de otra cosa que de una autoexplotación en su búsqueda constante de rendimiento -o de productividad-, por lo que, el capital se sirve del individuo, convirtiendo la libertad individual en libertad de capital. Y en esa relación de autoexplotación individual, la lucha de clases se transforma en una lucha personal, interna.
Para Byung-Chul Han, la contracara de esta autoexplotación es la aparición de la culpa individual por no conseguir los objetivos deseados en la vida, excluyendo o velando la responsabilidad de la explotación del sistema capitalista en la frustración individual. Ese sentimiento de frustración se convierte en depresión e impide a los sujetos tomar conciencia social y accionar libremente: "Nos endeudamos permanentemente para no tener que actuar, esto es, para no tener que ser libres ni responsables. [...]  No es el capital el nuevo Dios que otra vez nos hace culpables?"
Así, la autoexplotación y autoculpabilidad se convierten en un mecanismo de auto vigilancia que Han denomina panóptico digital, recuperando el concepto arquitectónico de Jeremy Bentham y el distópico de George Orwell. La ilusión de libertad también se manifiesta en la demanda de transparencia en el sentido de publicitar todo lo privado- y en la necesidad de compartir toda clase de datos en la esfera digital, para generar y consumir información, eliminando toda clase de barreras -incluidas las psicológicas-. De esa manera, se <desinterioriza» al individuo en pro de la comunicación, quedando expuesto a la mirada del Otro. Todo esto transforma al ciudadano en consumidor. Y las protestas ciudadanas se limitan a refunfuñar, como si el ciudadano fuera en realidad un cliente desencantado que se conforma con completar el libro de quejas y no formara parte de una comunidad.
Por eso, Han sostiene que la mejor manera de someter al individuo es explotando sus emociones, haciendo de ellas medios de producción. Se venden significados emocionales que se vinculan a la libertad con el objetivo de generar inestabilidad e impulsividad en el proceso productivo. Y explica: «La aceleración de la comunicación favorece su emocionalización, ya que la racionalidad es más lenta que la emocionalidad».
La aparición del Big Data permite analizar la ingente cantidad de datos que se generan en Internet y produce entonces lo que Han llama el «totalitarismo digital». En él no solo todos están vigilados por todos, sino que incluso se fomenta la autovigilancia a través de las «tecnologías del yo emociones positivas se incentiva a los individuos a compartir sus experiencias, a optimizar su yo para dar siempre más de sí y a demandar transparencia a través de todo un entramado de comunicación y consumismo.

Hernán Brienza: Para que sirvió el peronismo?



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