lunes, 8 de junio de 2026

Patricio Rey, Indio Solari = Carlos Alberto Solari

 

Aunque nacimos el mismo año y crecimos en la misma época, respiramos el mismo aire de transformaciones y desiluciones colectivas, nunca fui ricotero ni lo soy y escuché muy poco su música pero sí compartí muchas de sus reflexiones de vida, sociales, humanas y políticas.
​Con su muerte, me sorprendió la masividad y la transversalidad generacional de su impacto.
​Sospecho que hoy representa la resistencia, el antisistema; es lo contracultural. Es uno de los que mejor reflejó e interpretó el sentimiento del pueblo.
​Esta masividad, para mí, se dio siempre en las orillas del circuito de la cultura oficial, de forma independiente a la industria musical y lejos de los medios masivos de comunicación para la difusión de sus trabajos. Es el pueblo el que se siente identificado o cobijado por sus letras. Esto demuestra que se puede llegar masivamente a la gente sin las redes sociales, un llamado de atención para esos fundamentalistas digitales que suponen que todo pasa por las pantallas. Cuando el mensaje es claro y potente, y quien lo expresa es creíble y coherente, todo es posible. Siento que es como el peronismo: a pesar de la voluntad de muchos de silenciarlo o eliminarlo, se transmitió a lo largo del tiempo de boca en boca, y su legado perdura en la memoria colectiva.
​Ver al pueblo despidiéndolo me conmueve y me hace recordar las muertes de Evita, Perón, Néstor y el Diego.
​Cuánto tendría que copiar de su postura y comportamiento la dirigencia nacional y popular.
​Queda claro que a esta masa del pueblo hoy todavía no hay quien la represente, la agrupe y la contenga (aunque muchos pedían por Cristina); al igual que el "Ni Una Menos", son factores que darán mucho que hablar para cambiar esta historia.
​Es esa Argentina subterránea e invisibilizada, pero que está ahí, y que ante un acontecimiento que la conmueve, sale a la calle a expresar su sentimiento.
​El Indio representa la contracara de Milei: es la versión antisistema, rebelde, coherente, honesta, brillante y buena.

Daniel Fernández 
Junio 2026

miércoles, 3 de junio de 2026

NADIE SE SALVA SOLO

Ya se que estamos en épocas individualistas dónde a nadie le interesa lo que piensa el otro y no leen mas de 120 carácteres, pero me atrevo a dejarles estás reflexiones de:
Enrique Dussel, el fundador de la ‘Filosofía de la Liberación’ que dirigió Morena
El filósofo argentino naturalizado mexicano revolucionó la forma en la que se estudian los fenómenos políticos y sociales de toda América Latina.
ESPERO QUE SE ATREVAN A LEERLO. 
«El héroe solitario no te va a liberar»

Así lo advierte el pensador Enrique Dussel después de décadas de filosofía de la liberación. El cambio real ocurre cuando la comunidad recupera la palabra, el pincel y la decisión.

Por Redacción Nota Antropológica 

Un grupo de muralistas llegó a una comunidad autónoma en Chiapas. Traían pinceles, técnica y años de formación, pero la comunidad miró los murales y no entendió nada. “Solo ellos sabían lo que iban a mostrar”, dijeron después. Entonces optaron por tomar el asunto en sus manos y les pidieron a los artistas que pintaran junto con ellos. Que escucharan y que obedecieran. Hoy, en esa región zapatista, el pueblo decide qué se pinta, cómo se pinta y para qué.

El pensador argentino-mexicano Enrique Dussel recupera esta escena en su libro Siete ensayos de filosofía de la liberación y con ella se pregunta ¿Quién libera a quién? ¿El líder iluminado que rompe las cadenas? ¿La clase obrera organizada en las fábricas? ¿El pueblo entendido como una masa uniforme? ¿O acaso los movimientos sociales que hoy habitan los territorios, las calles y las memorias?

Dussel reconoce que existe un momento en que una figura valiente encarna la rebeldía, lo llama la segunda configuración de la política. Allí aparecen Miguel Hidalgo, el Che Guevara, los comandantes zapatistas en 1994. Es el instante de la ruptura. El instante en que alguien dice “basta” y otros lo siguen, pero el filósofo también advierte que ese heroísmo es apenas un comienzo, no un destino. Sin una comunidad que lo sostenga, sin una organización que lo critique, el mesías puede terminar convertido en lo mismo que combatió. El poder absoluto fetichiza y corrompe. Incluso el poder revolucionario.

Por otra parte, la tradición marxista sostuvo durante más de un siglo que la clase obrera industrial era el motor de la historia. Dussel no descarta esa herencia, pero señala que hay algo que no ve y es que el trabajador asalariado no aparece de la nada. Antes de ser clase, ha sido pobre. Es el campesino que llegó a la ciudad sin nada que vender más que su propio cuerpo. Es el migrante excluidoz es el “pobre antes de la fiesta del capital”. Allí, en esa exterioridad, en ese lugar de desposesión, se encuentra el origen ético de la liberación. No en la fábrica. En la vida que el capital subsume y exprime.

Dussel señala que en el capitalismo global, los obreros de los países ricos suelen beneficiarse de la explotación de los obreros del Sur. Si un trabajador alemán o estadounidense rechaza al migrante pobre, estaría actuando en contra de su propio interés de clase. En este caso el “proletarios del mundo, uníos” se vuelve un eslogan, no es que estén unidos y se vuelve cada vez más difícil de realizar.

Entonces, ¿quién queda? Dussel propone una categoría que durante décadas fue despreciada por las ciencias sociales más exigentes. El pueblo. Pero no un pueblo romántico ni homogéneo. El filósofo rescata este concepto y lo somete define con precisión. El pueblo, explica, es un concepto analógico. Esto significa que tiene una zona de semejanza, pero también múltiples distinciones internas. En lenguaje cotidiano: todos los de abajo se parecen en algo, pero no son idénticos. No es lo mismo un campesino mapuche que una mujer afrocolombiana desempleada. No es lo mismo un migrante haitiano que una maestra rural en Oaxaca.

Dussel ha distinguido cuatro maneras de entender al pueblo. La primera es la más amplia. El pueblo como el conjunto de habitantes de un territorio. Es la definición que usan los Estados y los censos. Pero esa versión, advierte, no es crítica. Puede ocultar las contradicciones internas. La segunda es la que interesa a la liberación. El pueblo como el bloque social de los oprimidos. Allí entran los que sufren desempleo, falta de tierra, educación precaria, salud negada. Es la definición que usaba Fidel Castro enumerando a los 600 mil desempleados, los 400 mil campesinos sin tierra, los 30 mil maestros mal pagados. Ese pueblo no es una abstracción. Tiene hambre. Tiene historia.

La tercera distinción es quizás la más importante. Dussel habla del pueblo como exterioridad creadora. No solo como víctima dentro del sistema. Sino como aquello que el sistema no ha logrado capturar del todo. Las lenguas originarias que persisten. Los rituales comunitarios que el mercado no ha disuelto. Las memorias de resistencia que viajan de abuelos a nietos. Esa reserva cultural y estratégica, esa potencia que no se agota en la denuncia, es la que permite imaginar y construir otro mundo. La comunidad zapatista que decide qué pintar en sus murales está ejerciendo esa potencia. No está pidiendo permiso. Está creando.

La cuarta acepción, en cambio, es defectiva. Dussel llama populismo a esa versión del pueblo que sirve para manipular mayorías sin participación real. Si un líder carismático habla en nombre del pueblo pero no escucha al pueblo, probablemente esté cayendo en esa trampa. Ese riesgo acecha a cualquier proyecto que no construya mecanismos horizontales de decisión.

¿Cómo se organiza este pueblo analógico? Dussel no lo imagina como una masa uniforme ni como una suma de individuos aislados. Apuesta por los movimientos sociales. El movimiento feminista, el ecologista, el de los pueblos originarios, el de los desempleados, el de los afrodescendientes. Cada uno tiene su propia lucha, su propio ritmo, su propio lenguaje. Pero pueden articularse. Pueden estar traduciendo sus necesidades entre sí. Pueden construir una hegemonía desde abajo. No una hegemonía de dominación. Una de diálogo y de poder obediencial.

El poder obediencial, acuñado por el zapatismo y adoptado por Evo Morales en Bolivia, funciona así: quienes mandan, mandan obedeciendo. No es una frase bonita. Es una inversión de la lógica tradicional. El poder no reside en el gobernante. Reside en la comunidad. El representante no es un jefe. Es alguien que cumple órdenes y si no las cumple, probablemente la comunidad lo retire.

¿Y el héroe? ¿Y el individuo que imaginó Kant? Dussel le asigna un lugar secundario pero necesario. El héroe podría ser el que mejor escucha el latido de su pueblo. El que sabe interpretar lo que la comunidad quiere pero aún no ha podido expresar. El artista genial, dice Dussel, no es el que inventa de la nada. Es el que ha oído el canto popular y lo ha llevado a su máxima expresión. Beethoven probablemente no habría compuesto el Himno a la Alegría si no hubiera escuchado a los campesinos alemanes festejando la vendimia. El genio obedece al espíritu colectivo. Lo lleva a su punto más alto, pero la fuente sigue siendo el pueblo.

Este debate no ha ocurrido solo en los libros. Ocurre hoy en las calles de Bogotá, en las asambleas mapuche, en las ollas comunes de Argentina, en las marchas feministas de Chile, en los territorios indígenas de Brasil. Ocurre cada vez que una comunidad decide que sus murales los pintará ella misma. Ocurre cuando un sindicato elige no aliarse con el capital extractivista. Ocurre cuando un movimiento ecologista se reconoce en la lucha de un movimiento de mujeres.

Dussel propone una arquitectónica de tres tiempos, en la que en un primer momento, el orden vigente se muestra como totalidad dominadora. Allí el pueblo es apenas población, número, estadística. En un segundo momento, la ruptura, donde aparecen los héroes, los mesiánicos, los que dicen no. Es el momento del grito. Pero luego viene un tercer momento. El más difícil. El de la construcción. Allí no basta la negativa. Hay que crear instituciones. Hay que diseñar políticas. Hay que gobernar obedeciendo y allí, el pueblo deja de ser solo multitud y se convierte en potencia creadora.

Muchos movimientos podrían haberse quedado atrapados en la segunda configuración. Critican, denuncian, rompen, pero no construyen. Otros, en cambio, nunca han salido de la primera. Aceptan el orden y solo piden reformas. La política de la liberación, en cambio, requiere atravesar las tres etapas y en cada una, el sujeto cambia. El héroe de la ruptura no es el mismo que el arquitecto del nuevo orden. El partido de vanguardia no es el mismo que la asamblea comunitaria.

Si llegaste hasta este punto de la nota cuéntame en los comentarios en tu caso ¿En qué momento del proceso te encuentras? ¿Sigues esperando que alguien venga a liberarte, o ya formas parte de ese nosotros que decide qué pintar en sus propios muros? Te leo en los comentarios. 

Fuente: Dussel, E. (2020). Siete ensayos de filosofía de la liberación. Madrid: Trotta. (Capítulos 1 y 4)

#notaantropologica #filosofíadelaliberación #puebloymovimientos #pensamientodescolonial
https://enriquedussel.com/

martes, 12 de mayo de 2026

MARCHA DE FINANCIAMIENTO A UNIVERSIDADES

12 de Mayo 2026


Apoyo la marcha universitaria; su lucha se valora y se respeta. Pero creo, modestamente, que no alcanza. Así como no sirvieron de mucho las marchas y protestas sectoriales contra Menem (la Carpa Blanca, los jubilados, el MTA), pareciera que la historia se repite. Los reclamos fragmentados solo benefician al Gobierno o permiten que solo los sectores más fuertes consigan algo. El problema es el modelo. ​Si lo que se pretende es ponerle un límite al gobierno de Milei, es necesario que todos los sectores dejen de jugar al "don pirulero" —donde cada cual atiende su juego— y se unan en una gran marcha federal. Una unión por la educación pública, los jubilados, las personas con discapacidad, la salud pública, los científicos del INTI y el INTA, el Servicio Meteorológico, las organizaciones sociales y los obreros. Todos los afectados, cada uno con su reclamo, pero bajo una sola consigna: SALVAR LA PATRIA. ​Me surge una gran duda, si el individualismo se reflejará en algún sector: Supongamos que Milei resuelve cumplir con la Ley de Financiamiento Universitario y gira los fondos correspondientes. ¿Qué pasará entonces con los reclamos de los jubilados, los enfermos terminales o los médicos del Garrahan, el Posadas y el Bonaparte? ¿Qué sucederá con los trabajadores del INTA e INTI, los científicos y las organizaciones sociales que denuncian la falta de asistencia en comedores y merenderos? ​¿Acompañarán los universitarios con el mismo ímpetu y movilización a todos los sectores castigados, tal como lo hicieron por sus propios derechos? NADIE SE SALVA SOLO. ¡EL MODELO ES EL PROBLEMA!



sábado, 9 de mayo de 2026

El Gobierno Libertario, emblema de la Mediocridad y la Crueldad

 


Queda hoy bajo la luz de los hechos que esta administración no es más que una cleptocracia de la mediocridad, compuesta por marginales, trepadores e improvisados con afecto a la corrupción. Esta facción, tras irrumpir de forma azarosa en el poder, se ha dedicado a desvalijar el Estado con la urgencia frenética de quien se sabe efímero. Son el síntoma de una sociedad en crisis, frustrada y desesperanzada, manipulada por los hilos invisibles de algoritmos e inteligencias artificiales, pero también protegida por una complacencia social que roza la complicidad.

Todo es fruto del enfermiso odio masoquista de un sector de la sociedad "anti peronista". 

​Mientras el tejido social se desgarra, el poder económico —tanto el enclave financiero local como el capital extractivista extranjero— aplaude y sostiene este asalto. El objetivo es nítido: la enajenación de la soberanía y la captura a precio vil de los recursos estratégicos de la Nación. Este proyecto de entrega se completa con una subordinación servil (Donald Trump y Benjamín Netanyahu), a intereses geopolíticos ajenos, alineándose ciegamente con agendas externas que condenan nuestra soberanía.

La podredumbre institucional emerge en cada estrato de la gestión, manifestándose en una serie de hitos de impunidad:

​Desde las irregularidades del "Caso Libra" hasta el entramado de coimas, retornos y sobornos en la ANDIS.

​Los sobreprecios en el área de discapacidad y el ingreso impune de vuelos privados sin controles aduaneros, que sugieren un retorno a las prácticas más oscuras del contrabando y venta de influencias.

​Un festival de viajes suntuosos, préstamos millonarios del Banco Nación otorgados a la propia casta de funcionarios y el crecimiento patrimonial injustificado.

​La crueldad alcanza su cenit en la gestión del hambre: resulta moralmente intolerable el secuestro de alimentos en galpones mientras los comedores populares quedan desiertos. Los apellidos vinculados a este proceso de desguace —Milei, Menem, Sturzenegger, Caputo, Adorni, Reidel, Espert, Villaverde, Pettovello— serán algunos que quedarán inscriptos en la historia como los artífices de un vaciamiento sin precedentes.

​La Falacia del Ajuste: "No hay plata" (para el pueblo)

​La consigna de la escasez es, quizás, la mentira más violenta de nuestra historia moderna. El "no hay plata" es una sentencia selectiva contra los vulnerables. 

​Se niegan medicamentos a jubilados y recursos a personas con discapacidad.

​Se asfixia a las universidades, se desmantela el sistema científico-tecnológico y se desfinancia la salud pública.

​El desmantelamiento de organismos técnicos y científicos demuestra que el objetivo no es el equilibrio fiscal, sino la ignorancia programada. Un pueblo sin educación ni ciencia es un pueblo incapaz de resistir el despojo.

​​Estamos ante un plan siniestro y malvado de desguase, entrega y demolición social. Es un método diseñado para arrasar el tejido nacional, empujando a las mayorías hacia una marginalidad irreversible. En su esencia, se trata de un genocidio social que busca reducir a cenizas el porvenir de la Nación para construir, sobre sus ruinas, un modelo de exclusión y servidumbre.

"Nada cambiará mientras no se depure y democratice la justicia, y se meta en cintura al poder económico. Solo así este podrá aportar al progreso del país y al bienestar del pueblo, en lugar de creerse su dueño. El objetivo final debe ser democratizar la felicidad, la alegría y el placer de las grandes mayorías."

"El viejo mundo se muere. El nuevo tarda en aparecer. Y en ese claroscuro surgen los monstruos."

"El presente momento histórico es de una gravedad indecible, sus consecuencias pueden ser gravísimas, hagamos de tal modo que se resuelva el mayor número posible de las cuestiones dejadas irresueltas por el pasado y que la humanidad pueda volver a emprender su camino."

Antonio Gramsci


Mayo 2026

Daniel Fernández

sábado, 2 de mayo de 2026

LA FALSA ILUSIÓN DE LIBERTAD



Crisis de la libertad 

Quiero compartir el siguiente comentario de Hernán Brienza del libro de Byung-Chul Han (1), que me resultó interesante: 

En su libro Psicopolítica, Neoliberalismo y nuevas técnicas de poder (Byung-Chul Han), plantea una fuerte crítica al neoliberalismo y lo caracteriza como un dominio que seduce y que consigue que los individuos se sometan voluntariamente. El individuo lo hace para cumplir lo que él cree su proyecto de vida, pero no se trata de otra cosa que de una autoexplotación en su búsqueda constante de rendimiento -o de productividad-, por lo que, el capital se sirve del individuo, convirtiendo la libertad individual en libertad de capital. Y en esa relación de autoexplotación individual, la lucha de clases se transforma en una lucha personal, interna.
Para Byung-Chul Han, la contracara de esta autoexplotación es la aparición de la culpa individual por no conseguir los objetivos deseados en la vida, excluyendo o velando la responsabilidad de la explotación del sistema capitalista en la frustración individual. Ese sentimiento de frustración se convierte en depresión e impide a los sujetos tomar conciencia social y accionar libremente: "Nos endeudamos permanentemente para no tener que actuar, esto es, para no tener que ser libres ni responsables. [...]  No es el capital el nuevo Dios que otra vez nos hace culpables?"
Así, la autoexplotación y autoculpabilidad se convierten en un mecanismo de auto vigilancia que Han denomina panóptico digital, recuperando el concepto arquitectónico de Jeremy Bentham y el distópico de George Orwell. La ilusión de libertad también se manifiesta en la demanda de transparencia en el sentido de publicitar todo lo privado- y en la necesidad de compartir toda clase de datos en la esfera digital, para generar y consumir información, eliminando toda clase de barreras -incluidas las psicológicas-. De esa manera, se <desinterioriza» al individuo en pro de la comunicación, quedando expuesto a la mirada del Otro. Todo esto transforma al ciudadano en consumidor. Y las protestas ciudadanas se limitan a refunfuñar, como si el ciudadano fuera en realidad un cliente desencantado que se conforma con completar el libro de quejas y no formara parte de una comunidad.
Por eso, Han sostiene que la mejor manera de someter al individuo es explotando sus emociones, haciendo de ellas medios de producción. Se venden significados emocionales que se vinculan a la libertad con el objetivo de generar inestabilidad e impulsividad en el proceso productivo. Y explica: «La aceleración de la comunicación favorece su emocionalización, ya que la racionalidad es más lenta que la emocionalidad».
La aparición del Big Data permite analizar la ingente cantidad de datos que se generan en Internet y produce entonces lo que Han llama el «totalitarismo digital». En él no solo todos están vigilados por todos, sino que incluso se fomenta la autovigilancia a través de las «tecnologías del yo emociones positivas se incentiva a los individuos a compartir sus experiencias, a optimizar su yo para dar siempre más de sí y a demandar transparencia a través de todo un entramado de comunicación y consumismo.

Hernán Brienza: de su libro, "Para que sirvió el peronismo?"

(1) Byung-Chul Han es, sin duda, uno de los filósofos más leídos y difundidos del momento. Gran capacidad de síntesis de las grandes ideas, buena exposición, relacionamiento de conceptos y un lenguaje audaz que enfrenta al lector con su propia situación personal, política y existencial

miércoles, 29 de abril de 2026

1 de Mayo, Resignación o Lucha

 


El 1 de mayo, entre la resignación o la lucha

​¡Feliz Día del Trabajador!: activo o pasivo, ocupado o desocupado.

​En esta Argentina de Milei, donde el trabajador formal es una excepción, algunos aceptan la informalidad con resignación y frustración con tal de apenas sobrevivir. Otros, en cambio, han sido convencidos de que la "libertad" consiste en trabajar 12 horas los 7 días de la semana, renunciando a sus derechos (autoexploración). A estos mismos, en un futuro cercano, se los persuadirá de que su mayor libertad es trabajar por un plato de comida y un catre; y así, el 1 de mayo, terminarán festejando con un asado de carne y chorizos de burro. Así estamos celebrando el día del trabajador en esta nueva Argentina.

​En este contexto, conmemorar el 1 de mayo nos obliga a reflexionar sobre la reconfiguración del orden mundial y el quiebre de los pactos sociales que, durante décadas, sostuvieron nuestra identidad nacional. Es un hecho incontrastable: la Argentina de las últimas décadas ha entrado en una fase de desilusión y destrucción sistémica. De aquella nación productiva, con ascenso social, solidaria y soberana, hoy no parece quedar nada. Lo que antes nos unía bajo los valores de la justicia social, hoy está siendo sustituido por un hiperindividualismo que intenta desarticular cualquier acción colectiva. Ningún cambio ha sido para mejorar, sino que el único fin es destruir.

​No solo enfrentamos un clima político hostil; estamos atravesando una mutación profunda en el mercado laboral. La automatización y la digitalización amenazan con desplazar puestos de trabajo tradicionales a una velocidad sin precedentes. Frente a este avance del tecnocapitalismo financiero, inteligencia artificial y el individualismo imperante, el sindicato debe volver a ser el núcleo de nuestra identidad, reconstruyendo lazos de solidaridad que trascienden la fábrica o la oficina y abracen al conjunto de la sociedad.

​La salida de esta decadencia requiere dirigentes lúcidos, capacitados y una firme determinación ética y vocación de lucha. Necesitamos una conducción sindical audaz, que no solo defienda lo conquistado, sino que tenga la visión de imaginar un nuevo "ser nacional" capaz de recuperar la dignidad del trabajo y nuestra soberanía nacional.

​Frente a quienes pretenden convertir la libertad en esclavitud y el derecho en privilegio, nuestra respuesta debe ser la unidad inquebrantable. No hay salvación individual en una sociedad que se fragmenta. Este 1 de mayo, reafirmamos que la única lucha que se pierde es la que se abandona. Recuperemos aquella base trabajadora del 17 de octubre, esa que fue contracultural, contrahegemónica, incorrecta y rebeldes. "El peronismo es el hecho maldito del país burgués" Cooke. Es el momento de comenzar a pensar nuevas pautas refundaciónales en lo político, legal, económico, social, trabajo y tecnología. Por nuestra historia, por nuestras familias y por la soberanía de nuestra patria: ¡Unidos, organizados y en lucha revolucionaria por la dignidad del que produce!


Abril de 2026
Daniel Fernández 

jueves, 23 de abril de 2026

LA CRUELDAD TIENE NOMBRE


Adolf Hitler, junto a jerarcas nazis como Reinhard Heydrich y Otto Adolf Eichmann, perpetró un genocidio sistemático y una persecución implacable contra grupos catalogados como "indeseables" o "enemigos" raciales y sociales, bajo el plan denominado la "Solución Final". Además de la aniquilación de millones de judíos, este régimen eliminó sistemáticamente a personas con discapacidad —a través del Programa T4—, así como a gitanos, homosexuales, Testigos de Jehová y opositores políticos, bajo una lógica de purga social.

​Al observar el contexto actual en Argentina, las políticas implementadas por el presidente Javier Milei operan bajo una lógica de deshumanización análoga, dirigida contra jubilados, personas con discapacidad, pacientes con enfermedades oncológicas, minorías LGTB, feministas, ecologistas, inmigrantes y opositores. Aunque la retórica y los mecanismos difieren, la crítica apunta a que el resultado es una exclusión violenta de amplios sectores de la sociedad, marginados al ser considerados obstáculos para el modelo vigente.

​Mientras que el genocidio hitleriano se sustentaba en la construcción ideológica de una "raza superior" (la aria), la política de ajuste actual se fundamenta en un dogma económico donde el mercado y la acumulación de capital se posicionan por encima de la dignidad humana. Bajo esta visión económica, la gestión pública parece operar bajo la premisa de que millones de ciudadanos son "excedentes" o "inviables", sacrificando el bienestar de la mayoría en favor de unos pocos sectores privilegiados. Nos encontramos, ante esta perspectiva, bajo una gestión cuyo mesianismo y desapego por las consecuencias sociales generan un clima de profunda incertidumbre y crueldad institucionalizada.


El Papa Francisco: "el dios dinero" como un ídolo que genera injusticia, egoísmo y "sociedades inhumanas".


La obra del Marqués de Sade, Los 120 Días De Sodoma: Aborda la tiranía del poder absoluto, el sadismo, la coprofagia, la tortura y el asesinato como máxima expresión de libertad del libertino.

Milei, Stuzenehger, Pettovello, Adorni.


Abril 2026

Daniel Fernández





Patricio Rey, Indio Solari = Carlos Alberto Solari

  Aunque nacimos el mismo año y crecimos en la misma época, respiramos el mismo aire de transformaciones y desiluciones colectivas, nunca fu...