Escribo estas modestas líneas sabiendo que muchos a quienes van dirigidas no le prestarán demasiada atención, o directamente nada. Les pido a aquellos que pertenecen o simpatizan con alguna de las listas que no lo tomen como una crítica, sino como un humilde aporte para entender qué piensa (equivocado o no) un sector de los compañeros que no pertenecemos a ninguna agrupación. Solo busco que sea un disparador para reflexionar y buscar una actitud generosa en pos de la UNIDAD. Lamentablemente, hace tiempo que no se cumple aquello de que "el que gana conduce y el que pierde acompaña".
Considero que las internas son buenas y hace falta una renovación verdadera y profunda; sobre todo, una sincera autocrítica de todos los que tenemos distintas responsabilidades: dirigentes, afiliados y militantes.
Pero también me pregunto si es el momento oportuno. ¿Están interesados los afiliados o es, más que nada, una puja interna? Lo cierto es que gran parte del activismo está en crisis, sin respuesta para la coyuntura. El pueblo peronista tiene serias preocupaciones: no llega a fin de mes, tiene dos trabajos, está acorralado por las deudas y su prioridad es cómo sostener su hogar. La mayoría no tiene tiempo para militar. Seguramente no tiene tiempo ni ganas de entrar en una interna que no le interesa. Es más, en general pide que se unan todos para enfrentar con éxito al gobierno. Está harto de discusiones y peleas que no le llegan.
La mayoría de los integrantes de las listas son inteligentes y saben perfectamente que estas elecciones solo les interesan a quienes participan en la competencia o a los que están más comprometidos políticamente. Por el momento que vivimos, parece más una puja por cargos que otra cosa. Perón nos decía: "Primero la Patria, luego el Movimiento y por último los hombres". Modestamente, creo que se invirtieron las prioridades. Los que están se quieren quedar y los que no están buscan entrar. Pareciera que la política fuera una buena salida laboral; algunos se afanan por ocupar un lugar y saltan de un lado a otro, todo para “estar” o avanzar.
Muchos de los que van en las listas son viejos conocidos; incluso compartieron puestos en el Partido, listas de concejales e hicieron campaña juntos, y ahora están enfrentados. Durante el tiempo que compartieron, no se supo de renuncias o de que se apartaran. Todos, a lo largo de nuestra participación política, hemos cometido errores que procuramos que no salgan a la luz, pero se sabe que se han juntado algunos que se detestan personalmente, más allá de las diferencias políticas. Eso pone en duda los objetivos. Puede que los egos y las aspiraciones personales hayan impedido un acuerdo de unidad, tan necesaria en este momento.
En cada lista hay compañeros valiosos que todos conocemos. Por lo tanto espero que, si no hay un acuerdo de último momento, esta confrontación sea exclusivamente de proyectos, ideas y objetivos; que se dejen de lado las diferencias personales y no se caiga en chicanas que solo sirven para desprestigiarnos.
Seguramente, los afiliados que vayan a votar serán aquellos que tengan algún interés particular y otros que sean arreados a los lugares de votación. Se gastarán muchos recursos humanos y dinero en publicidad, actos, remises, nafta y viandas; aun así, será pobre la cantidad de votantes de un padrón más próximo al del PAMI que al de una universidad.
UNIDOS O DOMINADOS
Supongo que sería conveniente conformar, ahora mismo, una conducción de unidad que sume a la mayor cantidad de sectores y que funcione como una transición para una futura conducción y elección de candidatos para el 2027. Siempre he tenido un pensamiento crítico, pero eso sí: tengo identificado dónde está el enemigo, y ese enemigo hoy es el Gobierno Nacional y el Municipal.
El momento y las circunstancias ameritan convocar a todo el campo nacional y popular, sin exclusiones, para coincidir en una lucha patriótica: la búsqueda de un camino que contribuya a la transformación de nuestra sociedad y detenga la disolución del país que hoy nos conmueve y angustia. Una realidad de pobreza creciente, explotación, exclusión social, corrupción y soberanía enajenada. Es el momento de agitar la rebeldía, coordinarla y encauzarla en un movimiento liberador para luchar con éxito. No hay salida sin el peronismo.
Se hace necesario construir una unidad programática, de concepción y doctrinaria para la acción. En otras palabras: percibir los acontecimientos y la realidad de una manera similar, apreciarlos de un mismo modo y resolverlos de igual manera. Construyamos una movilización popular muy vasta, orientada por un programa, inflexible en el mantenimiento de ciertos principios fundamentales y suficientemente amplia como para superar las particularidades ideológicas de los sectores que coinciden.
http://lzrsocialypopular.blogspot.com/2022/02/internas-del-partido-justicialista-3-de.html
Daniel Fernández
Febrero 2026











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