Con motivo de conmemorarse el Día
del Trabajador Papelero, quiero enviar un fraternal saludo a todos los
trabajadores/as, pero especialmente a las compañeras y compañeros, que en esta pandemia
están prestando un servicio esencial.
Esta pandemia está poniendo en
riesgo los derechos de trabajadores y trabajadoras y eso nos tiene que hacer
reflexionar muy profundamente, tanto a los dirigentes y como a los trabajadores
y pensar cómo sorteamos esta situación.
Estamos completamente de acuerdo
en que lo primero que hay que cuidar es la salud, pero después de la pandemia
vendrá la reconstrucción económica y esta tarea no va a ser fácil y va a llevar
mucho tiempo y esfuerzo. Tenemos que proteger por encima de cualquier otra
cuestión las fuentes laborales.
La fuerza de la unidad, la
disciplina orgánica, la militancia solidaria y la acción mancomunada de los
Sindicatos hermanos sonfortaleza ygermen de la grandeza sindical que, desde el
03 de abril de 1948, se proyecta a través de todas las generaciones de Compañeras
y Compañeros.Seguir por esa senda es el
compromiso que abrazamos cada día.
Para que prospere un sistema de desigualdad
entre el trabajo, la producción y nuestro salario, siempre hay alguien que se
lleva una parte que no merece y se apropia de una parte por la que no hizo
esfuerzos, pero para que este sistema funcione, a nosotros nos necesitan
divididos, enfrentados y peleados. Para ello es necesario organizarse; unidad
de las fuerzas en acción y en los programas reivindicativos.
El capital intentará maximizar
sus ganancias, en tanto las organizaciones de los trabajadores fuertes, podrán
poner freno a su avance mediante el establecimiento y defensa de los derechos
laborales. El camino de la unidad y la firmeza en la defensa de los derechos y las
legítimas reivindicaciones es el único camino posible para alcanzar un fin
común; que es la vida digna de los trabajadores y sus familias.
Esta pandemia ha puesto en
evidencia una serie de problemas estructurales que viene teniendo el País y que
estaban ocultos para algunos. El impacto mundial del COVID-19 en el mundo del
trabajo tiene efectos de gran alcance, “llevando a millones de personas al
desempleo, al subempleo y a la pobreza laboral”. La caída de la economía
renueva la discusión en torno a la necesidad de implementar políticas para
garantizar un piso de bienestar a quienes queden fuera del sistema.
Muchos sostuvieron que de esta
pandemia íbamos a salir mejores. Personalmente no creo y lo he dicho. La
mayoría de los seres solidarios, bondadosos y honestos reforzaran sus
convicciones. Pero un sector minoritario, pero poderosos, de individuos
miserables, aumentaran su miserabilidad y su desprecio por la vida de los
otros.
A lo largo de la historia las
distintas epidemias han afectado y modificado las relaciones personales y el
trabajo. Desde hace unos años algunos trabajadores comenzaron a desarrollar sus
tareas bajo la modalidad del “teletrabajo”. Si bien la proporción de
trabajadores de manera remota continúa siendo menor que en forma presencial. La
emergencia global causada por la propagación del COVID-19 obligo a gobiernos y
empresas a implementar cambios drásticos en las dinámicas de trabajo para
evitar la circulación y el contacto físico de las personas y así reducir la
curva de contagio del virus.
Los Sindicatos industriales son
los que menos tienen trabajadores realizando teletrabajo, dada su forma de
producción la mayoría lo hace en forma presencial. Es por ello que no se han preocupado
en demasía por esta situación. Por lo general, en estos gremios los afiliados administrativos
o empleados, proporcionalmente son menos que los obreros. Suele ocurrir, al
tener menos afiliados administrativos, que los sindicatos no representan de igual
forma y ahínco que a los obreros y los empleados no se sienten representados
como corresponde. También existe muchos “administrativos” no se quieren
identificar con los “obreros”. Prejuicios clasistas. Es una separación que
atenta con el poder que puede tener un gremio para mejorar su negociación con
la patronal.
La mayoría de los Sindicatos que
sus afiliados trabajan por teletrabajo, en esta pandemia, son de los gremios de
servicios.
Para las empresas, esta modalidad
la ven favorable para evitar la agremiación de los trabajadores y conflictos
sindicales. Dado que al estar aislados cada uno en sus casas, el contacto entre
compañeros o delegados es mucho menor. También se evitan reuniones en los
lugares de trabajo que generalmente llevan a conflictos o demandas por mejoras
salariales o laborales.
Veamos algunos beneficios y desventajas,
tanto para empleados y empresarios.
Empleados
Si bien esta modalidad de trabajo
esta desde hace años, la pandemia, ha cambiado drásticamente la cantidad de
personas que comenzaron a realizar tareas remotas. Por ello el mayor problema
es que muchos empleados pocas veces habían trabajado en forma remota o no lo
habían hecho nunca. Para los novatos en el ambiente del trabajo remoto, la
experiencia al principio puede parecer una idea genial, pero pronto aparece el
aislamiento y no siempre es fácil de conllevar. Además no todos tienen el
espacio físico y adecuado para trabajar desde la casa.
Esta modalidad de trabajo, permitió
a miles de trabajadores evitar horas de traslado, estar más tiempo junto a su
familia, y obtener cierta flexibilidad para otros compromisos no laborales. Menor
gasto en comida e indumentaria. En algunos casos ha permitido mayor tranquilidad
porque ha podido ajustar los horarios laborales a las necesidades de su vida
personal, además se puede trabajar desde cualquier lugar. Según la encuesta de
Adecco, dice que 6 de cada 10 encuestados afirman que trabajan más relajados
desde su casa que en la oficina. Para el 28% es lo mismo y para un 11% trabajar
desde el hogar le resulta más estresante. Sin embargo, aunque trabajar desde
casa tiene sus ventajas, también resulta, con el tiempo, una preocupación la
soledad y la reclusión. Se hace necesario las relaciones sociales.
Como contra partida a los
beneficios, la mayoría trabaja más horas que cuando lo hacían en forma
presencial y se ven forzados a horarios y demandas que exceden su jornada
laboral, como así también a una mayor exposición a la precarización y quita de
sus derechos laborales. Algunos han perdido el pago por refrigerio o comida. Por
más que trabajen más horas no se les abona extras. Han tenido que afrontar
mayores gastos de luz, gas, servicio de internet, que no son reconocidos.
Muchos luego de esta nueva
experiencia, aceptaría trabajar con un modelo híbrido (parte en casa-parte en
la oficina). La necesidad de sociabilizar con sus compañeros y el agobio de
estar todo el día encerrado en su casa y que lo contactaran de las empresas a
cualquier hora del día, han producido una cierta saturación.
La mayoría de los trabajadores,
además de readaptar su vida a la nueva modalidad, también debieron readaptar
sus hogares. Algunos les costó adaptarse por factores económicos y falta de
espacio. Tampoco recibieron ningún tipo de ayuda de su empleador para equipar
su lugar de trabajo.
¿Qué beneficios esperan los
empleados que hacen Home Office? Sillas y escritorios, Pago de Internet, Pago
de servicios, Mayor flexibilidad de horarios y desconexión digital.
Empresas
Las empresas lograron evitar los
costos que representan la infraestructura y los servicios dispuestos para sus
trabajadores. Muchas empresas de poder seguir con este sistema han pensado en
arrendar o desprenderse de importantes oficinas. Hay menor ausentismo.
Comunicación continúa con los trabajadores.
Alegan tener dificultades para
controlar la productividad y organizar el trabajo en equipo. Igualmente, la
encuesta de Adecco dice que: Un 58% de los consultados aseguraron que en las
compañías continuará la modalidad del Home Office durante 2021, un 17% remarcó
que vuelven a la oficina, en tanto que el 25% explicó que todavía no hay una
decisión tomada al respecto.
Digamos que las mayores cámaras
patronales expresaron sin reparos su
inclinación a la flexibilidad laboral. Los mayores grupos económicos locales manifestaron
una “profunda preocupación” por la nueva Ley, señalado que la Ley de Contrato
de Trabajo era suficiente para regular esta nueva modalidad de trabajo. Pretenden
evitar cualquier regulación sobre el derecho laboral. Lo que plantean es la
discusión en los Convenios Colectivos de Trabajo, donde pueden ejercer una
mayor presión sobre los gremios que no son tan fuertes o que no tienen
mayormente afiliados administrativos.
La magnitud y lo complejo de la
pandemia del Covid-19 ha replanteado gran parte del estilo de vida y modelos de
democracia actuales y nos obliga a comprender la compleja relación entre
política, economía, salud y medio ambiente: desde la necesidad de repensar los
sistemas alimentarios, las formas de consumo y la gestión de los recursos
naturales, así como las deficiencias en los sistemas de salud y de protección
social de los trabajadores. La pandemia acelero el futuro en la forma de
trabajo.
Es indispensable la búsqueda de
un equilibrio del poder entre Estado, capital y trabajo. Un Estado fuerte,
independiente y dinámico es fundamental para mediar en la siempre e inevitable
contraposición de intereses entre el capital y el trabajo. El capital intentará
maximizar sus ganancias, en tanto las organizaciones de los trabajadores fuertes,
podrán poner freno a su avance mediante el establecimiento y defensa de los
derechos laborales.
Recientemente aprobada, la ley
27.555 tiene como objetivo ordenar esta forma de trabajo que creció
exponencialmente en tiempos de pandemia.
¿Cuáles son los puntos más
destacados de la ley de Teletrabajo?
Entrada en vigencia: será a
partir de los 90 días una vez finalizado el aislamiento preventivo, social y
obligatorio.Por medio de una resolución
el Ministerio de Trabajo estableció que comenzara a regir a partir el 1 de
abril 2021.
Opción voluntaria: el paso de un
trabajador que realiza su tarea de modo presencial a hacerlo en modo remoto
debe ser voluntario y debe quedar el compromiso por escrito. Pueden existir
excepciones de fuerza mayor que deben acreditarse.
Horarios: la jornada laboral debe
ser pactada entre ambas partes, debe figurar en el contrato laboral y respetar
las leyes vigentes.
Derecho a la desconexión digital:
la vida del homeoffice a veces corre los límites, por eso esa ley establece que
no existe una obligación a contestar por fuera del horario laboral pautado. Del
mismo modo, se deben respetar sus licencias.
Tareas de cuidado: quienes tengan
a su cargo menores de 13 años, personas con discapacidad o adultos mayores
deben tener la posibilidad de tener horarios que sean compatibles con sus
actividades de cuidado.
Reskill: el empleador debe
garantizar la capacitación para que el colaborador pueda manejar las nuevas
tecnologías.
Equipamiento: el empleador debe
proporcionar las herramientas de trabajo, tanto de hardware como de software.
También debe dar el soporte necesario para el desarrollo de las tareas, así
como asegurar la instalación de los equipos y asumir sus costos, lo mismo con
el mantenimiento.
En democracia todos tenemos derecho de expresarnos libremente
y demostrar, si así lo sienten, su descontento o satisfacción. Lo que cruza
todo límite es colocar decena de bolsas mortuorias, rellenadas de modo que
simulaban contener cadáveres, las cuales estaban etiquetadas con nombres de
dirigentes y agrupaciones oficialistas. Estas fueron puestas por manifestantes,
en la Plaza de Mayo, durante una protesta convocada por la oposición el sábado 27 de febrero. Esto es la oposición de Juntos x el Cambio. Ningún dirigente de
ese espacio repudio este acto de intolerancia. Queda claro que son los herederos
de Videla y Cia, de los bombardeos a la Plaza de Mayo, de los comandos civiles y de
los que pintaron “Viva el Cáncer” tras la muerte de Evita. Estos son los profetas
del odio que nos quieren trasladar a la peor época de la historia de los
desencuentros entre los argentinos. Lo único que faltaba que los tirarán desde un
avión.
La República y el País que defienden es el que ellos quieren,
sin lugar para nadie más. Su objetivo es aniquilar al que piensa distinto. Lamentable,
repudiable y siniestro. Cualquier persona de bien debería repudiar estas prácticas.
Está claro de dónde vienen y a donde van. Estos hechos me hacen afianzar mis
convicciones, con aciertos y desaciertos, que estoy del lado de la vida y el amor. El odio y el rencor son
los que oscurecer el País y la República.
No estaremos entrando a una nueva etapa pre fascista?
Antes de desarrollar mi punto de
vista sobre una serie de acontecimientos del gobierno y la oposición, quiero
aclarar que vote a este gobierno y ante las mismas alternativas, lo volvería a
votar. También desde un comienzo sabía que Alberto Fernández no era Cristina de
Kirchner, no era Néstor Kirchner y mucho menos Juan Perón. Tampoco esperaba una
revolución peronista, dada la coalición electoral y algunos de sus actores. Eso
sí, creo que hay que mantener la unidad, a como sea. Reconozco lo complicado
que es encarrilar un gobierno que recibió un País fundido y colonizado
culturalmente, además de tener que gobernar, inéditamente, con una pandemia. Soy
un firme convencido que el Estado tiene que manejar los servicios energéticos,
para orientar políticas industriales y sociales. Debe controlar el comercio
exterior, recrear al parecido a la JNG y JNC. Debe tener el manejo de los
puertos, del rio Paraná y río de la Plata. Buscar la manera de romper con la
concentración de las empresas alimentarias para asegurar la seguridad
alimentaria del pueblo. Debería haber un Movimiento Obrero avasallante que inquiete
al poder económico y político. Que este a la vanguardia en la conquista de
derechos y no ser un mero negociador con el poder. No puede estar a la
defensiva únicamente. Necesitamos un Movimiento Obrero más cercano a lo que fue
la CGT de los Argentinos.
Como simple ciudadano, por
momentos, no llego a entender algunas políticas del gobierno, por un lado veo
que es atacado sin cuartel por la oposición conformada por medios, empresarios
y la justicia que les dan sustento a los dirigentes que fueron derrotados
electoralmente un poco más de un año. Por otro lado errores propios, marchas y
contra marchas en medidas o acciones, en que la oposición los espera sentados a
la mesa con tenedor y cuchillo.
A su vez ese término encubre otro problema más grave, a saber, cuáles
son las verdaderas condiciones de posibilidad de que un gobierno sostenga un
proyecto transformador bajo la dominación neoliberal y en medio de la pandemia.
Esta última pregunta aún debe realizar su propio recorrido. No obstante
entiendo el costado interesante del posibilismo, ese que indica que no se puede
justificar todo, ni nadie debe paralizarse frente a lo injusto ni aceptar que
los verdaderos condicionamientos sean un pretexto para no actuar.Posibilismo Por Jorge Alemán
En algún momento, en mi modesto
entender, hable anteriormente de errores o falta de comunicación, que no es lo
mismo que propaganda. Se hicieron cosas buenas pero mal comunicadas. “Pero hay algo más grave aún: una buena
gestión puede fracasar por falta de una acertada comunicación que la acompañe y
la sostenga. La más eficaz y eficiente de las gestiones de gobierno puede
sucumbir sin una narrativa que alimente el sentido de lo que se hace, que lo
potencie e incluso lo cargue de una épica imprescindible para la política. (1)
Todo lo anterior puede verse agigantado o disminuido en múltiples
sentidos cuando el ejercicio del gobierno y la política transcurren en un
escenario atravesado por poderosos intereses corporativos y económicos que
desprecian el bien común y, sin reparar en el daño que se causa y sin atender
criterio ético alguno, solo atinan a destruir de manera feroz a quien
consideran “el enemigo” y para quien no destinan ni piedad. Lo único que se
reserva al que está “del otro lado de la grieta” es la derrota deshonrosa, la
capitulación sin condiciones y, si esto no es posible, se irá directamente por
la aniquilación de quien siendo un circunstancial adversario es considerado un
enemigo irreconciliable.” (1)
No soy ingenuo, el presidente
está viendo un todo y uno, simplemente ve una ínfima porción de ese todo, pero
esa ínfima porción es lo que ve la mayoría del pueblo y principalmente el que
lo voto y que necesita explicaciones. Las mejoras no se pueden mostrar en frías
estadísticas, se deben sentir en los bolsillos, sino será muy complicado
comprender.
En esta lucha comunicacional, se
ven contadas excepciones (Leandro Santoro o Aníbal Fernández) que responden o
refutar con claros argumentos ideológicos y conceptuales, la carrada de críticas
a todas las medidas que se toman o no se toman por parte del gobierno. Incluso
pareciera que es el presidente el único capaz de comunicar con claridad y
contundencia, exponiéndose en demasía y desgastándose. Por momento me pregunto:
Donde están los integrantes de la coalición de gobierno, donde está la CGT y
las distintas corrientes, donde están los movimientos sociales, donde está la
militancia? Todos ellos juntos deben impulsar y apurar los cambios. Exaspera
escuchar a la oposición reclamando aquello que no hicieron, abandonaron o
destruyeron cuando fueron gobierno. Toda Ley que se aprueba en el Congreso, sin
apoyo de la oposición, es judicializada. Con todo este accionar, la oposición,
intenta instalar su agenda mediática, además alimentado todo por continuas noticias
falseadas (fake news) que crecen como bola de nieve, generando en mucha gente desánimo
y pesimismo (ese es el objetivo), con el fin de hacernos creer que hay un
desgobierno. Hace pocos días Alberto
Fernández manifestó que “muchas veces los medios no dicen la verdad, la
tergiversan de acuerdo a sus necesidades empresariales”. Dicha aseveración
remite en forma directa a la actual operación destinada a montar un clima de
época basado en dos dimensiones. La primera, de carácter directo y explícito,
diseñada para frustrar o entorpecer el cumplimiento del programa de gobierno
del Frente de Todxs y la segunda enfocada a enrarecer el clima social, generar
desaliento y garantizar el regreso del neoliberalismo. (2)
Una muestra de esto, es lo
hicieron con la pandemia, dando mayor importancia al discurso de periodistas,
políticos, presentadores o panelistas, que ha científicos, investigadores o
médicos, sembrando dudas que generan miedo y sufrimiento. Como dice Discépolo
en Cambalache: Todo es igual, nada es mejor, lo mismo un burro que un gran
profesor. Primero afirmaron que se muera quien se tenga que morir, pero el país
no se puede parar. Luego criticaron la cantidad de muertos. Mostraron como
ejemplos otros países como manejaron la pandemia, hasta que cayeron en
desastres sanitarios. Posteriormente se sumaron a los anti vacuna. Luego hubo
que escuchar burradas sobre la vacuna “rusa”, llegando a la barbaridad de
denunciar al presidente por envenenamiento, justo ellos que rebajaron el
Ministerio de Salud a Secretaria, que dejaron vencer vacunas o quedaron olvidadas
en la aduana, los que por falta de vacunación hicieron que volviera el
sarampión. Ahora, que la vacuna está autorizada y constatada su efectividad, dicen
que vacunan poco. Es una oposición que practica el gato florismo y nadie le
pone freno.
Se inocula, mediante la insistencia de malas noticias,la sensación de caos social. A la pandemia
que conlleva el peligro permanente de contagio, ahogo económico y dificultad
para proyectarse en el tiempo, se le añade la sensación de desgobierno y el
horizonte de una crisis terminal. Esta actividad comunicacional es
específicamente pregnante entre quienes se sienten ajenos a las disputas
políticas institucionales, suelen percibirlas con desconfianza y cimentan su
percepción de la realidad en torno a contextos marcados por el optimismo
socioeconómico o su contracara, la depresión. Estratagemas que son
coherentescon los modelos elaborados
por el Departamento de Estado para fomentar la catalogación de Estados Fallidos,
necesitados de asistencia o injerencia extranjeras para su sobrevivencia. (2)
Pareciera que desde el gobierno
se busca no confrontar, que nadie se enoje. Tienen la vocación de llevarse bien
con todos y eso es algo complicado cuando en frente tenes depredadores.
Esperemos que al presidente, con su permanente vocación al dialogo, no le
ocurra lo mismo que a Juan Carlos Pugliese, el ministro de Alfonsín que le
habló a los mercados con el corazón y le contestaron con el bolsillo. En algún
momento, si no entienden razones y solo velan por sus intereses, se utilicen
los instrumentos del Estado en beneficio de la mayoría del pueblo y del bien
común. Las políticas del gobierno de Macri y la pandemia han puesto al
descubierto millones de pobres y desocupados que viven circunstancias
desesperantes que no puede esperar más y mucho menos tolerar a quienes
especulan con los alimentos.
No se ha marcado y remarcado a la
sociedad en el desastre que dejaron al País. No se investigó la deuda externa,
como se prometió en campaña. No puede ser que no tenga costo quienes endeudaron
alevosamente al País y condicionaron su soberanía política e independencia
económica. En una profunda investigación seguramente encontraremos, entre los
especuladores y evasores, a muchos empresarios que hoy presionan al gobierno,
intentan corridas bancarias y generan una inflación inquietante. Otro tema urticante
es la desprestigiada justicia. Algún funcionario pidió que la justicia se debe revisar
a sí misma. No seamos ingenuos, ellos están para defender sus intereses en
forma corporativa y de quienes los sostienen. Solo a la cárcel van los pobres y
últimamente, los funcionarios del gobierno kirchnerista, sin sentencia firme
(doctrina Irurzun). Esta justicia fue creada por el poder económico y los
ricos, para defender sólo sus intereses. Esto se cambia con movilización y presión
popular, con mucha presión popular y de todos los actores sociales y populares.
Recordemos que Macri apenas
asumió derogo leyes por decreto, echo miles y miles de empleados (grasa
militante) y los reemplazo por gente de su partido, pero con mayor sueldo. Le
aprobaron todas las leyes que quiso y metió dos cortesanos casi por la ventana.
En casi un año de gobierno tenía encarcelados funcionarios del anterior
gobierno y procesada a Cristina. Realmente vería con agrado que los dirigentes
de la coalición gobernante tuvieran el disciplinamiento partidario y la defensa
corporativa de sus dirigentes como la que tiene la oposición.
Algunos dicen que no se puede dar
identidad a mentiras o dejar que nos impongan una agenda llenas de mentiras,
chicanas o mal intencionadas. Que los hechos vencen al relato. Ingenuidad. Hoy la
oposición habla y opina sobre distintos temas como si nunca hubiera gobernado. Están
valentonados como nunca, porque se lo “hemos permitido”, el espacio que uno no
ocupa, lo ocupan otros. Estratégicamente no se puede permitir. Está bien no
usar las mismas armas que deploramos o actuar por venganza, pero hay
instrumentos que ellos incluso crearon, que se pueden usar. Además la pelea hay
que darla ideológicamente y culturalmente. “Los
mayores aciertos de la gestión de gobierno pueden convertirse en fracasos si no
se los comunica de manera adecuada. Un triunfo político puede transformarse en
derrota si no tiene una traducción político-cultural-comunicacional que lo
potencie y lo consolide sobre la base del sentido de lo que se quiere
construir, como parte de la complejidad de propósitos colectivos y en sintonía
con las necesidades y aspiraciones de la mayoría de la sociedad. Puede ocurrir
también lo contrario. Un desastre puede venderse como un éxito, por lo menos a
corto plazo, si se lo sostiene en una narrativa que interpele y movilice a las
audiencias. También que parte esencial de una estrategia sea comprar el
silencio de la orquesta mediática para que nadie se entere de los desaguisados.
Que digan lo contrario los ciudadanos porteños.”(1)
Se sabe sobre la correlación de
fuerzas, pero ni Nestor ni Macri cuando asumieron la tenían a favor, pero
produjeron cambios. http://lzrsocialypopular.blogspot.com/2020/06/la-lucha-por-el-poder.html.
Se queda muy mal parado cando se toman medidas y luego se debe volver para
atrás, no se puede tolerar que algunos actores desafíen la autoridad del gobierno
como lo hicieron Paolo Roca o cablevisón - Fibertel (Clarin), Vicentin,
retenciones, cupo maíz, hidrovia, etc. Antes de tomar una medida hay que crear
un consenso, hay que trabajarla en las bases difundiéndola ampliamente y una
vez que está consolidada llevarla a la discusión pública. Con el tema de
Vicentín, “el campo” con las retenciones o el cupo al maíz, trigo o carne, y
ahora lo de Hidrovía, lo que se busca es afianzar la soberanía, garantizar la
seguridad alimentaria y la mesa de los argentinos. http://lzrsocialypopular.blogspot.com/2020/06/estatizar-vicentin-y-controlar-el.html.
Cada uno de estos temas debería ser defendido y divulgado por toda la coalición
gobernante, los gremios, las organizaciones sociales, los militantes del campo
popular y nacional. No se puede dejar flancos al descubierto, se debe poner
todo el poder y apoyo en cada idea. Para
los poderes fácticos, los valores republicanos solo son reivindicables cuando
coinciden con los criterios y los intereses de sus portavoces y/o sus
respectivos patrones.(2). En los años 90 para que Menem pudiera privatizar
todo y lo aplaudieran, hubo una gran campaña previa de desprestigio de todo lo
estatal, encabezada por Bernardo Neustadt y Grondona, ellos crearon el clima
propicio.
Se sabe que los medios de
comunicación más poderosos y con más penetración, son la oposición y nutren de
argumentos a los dirigentes. El gobierno de Alberto Fernández concentró la
pauta publicitaria oficial en los grupos tradicionales, con Clarín a la cabeza
(https://www.radiokermes.com/noticias/5354-la-pauta-oficial-para-los-mismos-de-siempre).
El peronismo por lo general nunca tuvo a favor los medios de comunicación, pero
si tuvo la militancia caminando la calle, a las organizaciones gremiales y
sociales para contrarrestar esta acción disolvente y destituyente.
(1) El
goleador no puede jugar de arquero, Por Washington Uranga
( (2) Obras
de desánimo y pánico moral, por Jorge Elbaum
Entre pandemia y cuidados pudimos
llegar a las Fiestas de Navidad y fin de Año que no es poco. Siempre sobreviene
una reflexión acerca del año que ya termina, de los logros y de las
frustraciones propias del devenir del tiempo, pero en este 2020 ha sido muy
particular, un año complicado y difícil, pero como somos unos resistentes, saldremos
de esta como hemos salido de otras. No permitamos que la decepción nos supere,
ni entreguemos nuestra ilusión de creer en la utopía de ser partícipes de un
mundo mejor. No renunciemos a la esperanza, siempre algo más podemos hacer. Pongamos
parte de nuestras fuerzas para que no sólo sea un cambio año, que el 2021 la
solidaridad sea un valor indispensable para crecer como seres humanos. La
construcción de un futuro mejor depende también de nosotros, no esperemos todo
de los demás, luchemos por una sociedad solidaria y con justicia social.
Levanto mi copa simbólicamente con
la que vas a brindar, la levanto al cielo y con ella los deseos, los sueños y
las esperanzas de todos, para que en estas fiestas el amor infinito los toque
con la vara de sus milagros y los convierta en realidad.
Mucha suerte para el año que
viene y que la pasen lo mejor posible. Felices Fiestas para todos.
Diego Armando Maradona y Eduardo Galeano compartían una
admiración mutua que no temían manifestar, hecho que se puede comprobar en
diferentes declaraciones públicas y en las múltiples referencias al astro
argentino que el escritor uruguayo plasmó en sus obras.
Una de las más resonantes y recordadas aparece en su libro
Cerrado por Fútbol (2017), en el cual Galeano describe al "10" como
“el más humano de los dioses”, una definición que ya había adelantado en el
programa Los días de Galeano.
“Maradona se
convirtió en una suerte de Dios sucio, el más humano de los dioses. Eso quizás
explica la veneración universal que él conquistó, más que ningún otro jugador.
Un Dios sucio que se nos parece: mujeriego, parlanchín, borrachín, tragón,
irresponsable, mentiroso, fanfarrón”, decía Galeano.
En ese mismo fragmento, el escritor uruguayo hacía
referencia al precio de la fama y el éxito que debió soportar Diego, por ser el
mejor de la historia del fútbol: “Pero los dioses no se jubilan, por muy
humanos que sean. Él nunca pudo regresar a la anónima multitud de donde venía.
La fama, que lo había salvado de la miseria, lo hizo prisionero”, agregó
Galeano.
“La exitoína es una droga muchísimo más devastadora que la
cocaína, aunque no la delatan los análisis de sangre ni de orina”, concluyó el
escritor en el conmovedor video.
En vida, cada uno de ellos era declarado fanático del otro.
Los unían ideales, pensamientos que defendieron siempre.
En 2015 cuando “el 10” supo que Galeano había muerto le
dedicó un cálido mensaje: “Gracias por luchar como un 5 en la mitad de la
cancha y por meterles goles a los poderosos como un 10. Gracias por entenderme,
también. Gracias, Eduardo Galeano: en el equipo hacen falta muchos como vos. Te
voy a extrañar”.
Este 25 de noviembre pasará a la memoria de los argentinos
por la muerte de Maradona. Lo que muchos creían imposible finalmente sucedió en
el mediodía de este miércoles.
Por eso, es necesario recordar el día que Galeano cayó a sus
pies.
30 de noviembre de 2020
Hay que alentar lo Maradó - Por Eduardo Aliverti
Uno piensa en eso de las
contradicciones probablemente insalvables, que ni el mejor ejercicio dialéctico
resolvería. O tal vez sí, y es uno el impedido.
Lo piensa a partir de los entreveros
por el velatorio de Maradona en la Casa Rosada, por ahora con los incidentes
excluidos.
En medio de tener que seguir
cuidándose porque el bicho sigue ahí; porque hay que prevenirse contra los
excesos de optimismo; porque nadie asegura nada, aun con el panorama alentador
de las vacunas, resulta que ante la partida del 10 se (nos) cayeron
terminantemente todas las recomendaciones militadas, sea porque se estuvo en
esas filas abigarradas de cuadras y cuadras o por haber temblado de emoción al
verlas.
Uno se cansó de putear contra las
manifestaciones opositoras al Gobierno por interpretarlas como invitación al
contagio, al margen de sus contenidos políticos; y vio, ve, con demasiadas
cosquillas negativas, el relajo en las… favorables, digamos.
Y entonces se muere Maradona, y
medio que todo importó un pito.
Contradicción irresoluble.
Es decir: se cayó en la cuenta de
que no se podía hacer nada que no fuese organizar las cosas, de un momento para
otro, de una manera que antes que mejor, incluso, fuese lo menos peor posible,
porque así lo imponía la dimensión inconmensurable de la figura involucrada.
El tipo de pasión que despierta
Maradona es equiparable a la de absolutamente nadie, de modo que todos nos
preguntamos “y ahora qué se hace, má’ que coronavirus”. Cómo.
Uno pensó si acaso no es hacerle
el juego a los carroñeros detenerse en los detalles del desaguisado, pero,
¿cómo podría evitarse el mínimo abordaje de lo que vimos todos?
Las cosas salieron muy mal, y es
un dolor tremendo la cantidad de gente que se quedó afuera de volver a
proyectarse en el Diego con un último saludo de segundos.
Eso fue el efecto de una
desorganización notable, virtualmente increíble, que no debe perdonarse.
Que la familia no tomara
conciencia de que el muerto ya no le pertenecía, porque era del pueblo, es un
juicio válido pero subjetivo, que no afecta la irresponsabilidad estatal.
¿O es que en un funeral de Estado
deben primar los sentimientos familiares sobre las condiciones organizativas y
de seguridad?
¿Entendemos bien, y Claudia
Villafañe fue la jefa de Estado desde la muerte de su ex marido hasta el retiro
del cuerpo?
Dicho, siempre, con la prevención
de que uno no es más que un comentarista y no está en los zapatos de quienes
deben tomar peligrosas o embarrantes decisiones institucionales, todos hicieron
todo mal.
Todos.
Hablamos del gobierno nacional,
en primer término, y del de la Ciudad; que encima se prendieron en un cruce de
acusaciones horrible, al que le cabe la muy fea, pero precisa acusación de
haberse tirado al muerto de un lado para otro.
Al no coordinar nada de nada, una
vez resuelto que el velorio sería en Casa Rosada y siendo que respecto de
cualquier otro lugar o procedimiento hubiese pasado exactamente lo mismo
(justamente por aquello de no organizar nada), la sucesión de errores fue
impresionante.
El comienzo operativo de las
equivocaciones fue no haber cerrado la Plaza de Mayo desde la madrugada, para
evitar la obviedad de que fuera copada por los barras que, a primera hora, la
pudrirían más obviamente todavía.
Sacaron la cuenta de hasta un
millón de personas contra toda matemática escolar de cómo se haría para
administrarlas y conducirlas en apenas diez horas de adiós al ídolo más grande
de la historia argentina, definición que puede merecer reparos moralistas, pero
no de objetividad descriptiva.
Ceremonial y Protocolo
presidenciales; la Casa Militar que controla(ría) la seguridad en la Rosada; la
policía metropolitana presta a reprimir a puro balazo de goma a la primera de
cambio, como si eso tampoco lo supieran de antemano; la falta de un cordón
siquiera para prevenir las trepadas a las rejas; el ingreso al Patio de las
Palmeras; los ministerios de Seguridad improvisando, desbordados…
Todos volcaron, desde el momento
en que nadie pareció tener conciencia de que el muerto era Maradona.
Lo cierto son esas almas que se
quedaron sin despedir al Dios de existencia efectivamente comprobada.
¿Vieron la constitución de esa
multitud?
Salvo que el ojímetro falle
gravemente, la mayoría aplastante de quienes pusieron el cuerpo para despedir a
Maradona era de gente muy joven y de sectores populares, bien de abajo, bien de
golpearse el corazón en su nombre, bien de que se mezclaron todas las camisetas
dándole una pacífica clase magistral a la pulcra hipocresía de que hay que
superar la grieta.
No se trata de romantizar a los
pobres ni al muerto, sino de haber constatado que el vínculo entre ellos es tan
leal, tan estrecho, como para registrar que era ingambeteable --Diego
incluido-- lo que paradójicamente fue definido en forma brillante por el título
de un artículo del diario La Nación, firmado por Nicolás Cassese y María
Nöllman.
“Maradona tuvo un velatorio como
su vida: caótico, emocionante y plebeyo”.
Ya están y vendrán las tonterías
de que, si no se pudo organizar bien un velorio, mal podrá distribuirse la
logística gigantesca de aplicar la vacuna que fuese.
Mentira o, de base, no tiene nada que ver: en eso sí viene
trabajándose hace meses y tenemos uno de los mejores planes de vacunación
masivos que exista.
Como el 10, nuestras exuberancias positivas y negativas son
muy difíciles de comparar.
El mundo vuelve a andar de a poco tras estas horas de
detención y ¿locura?
Volveremos a nuestros índices inflacionarios, al dólar blue,
al desabastecimiento de materiales para la construcción, a las peleas contra la
trifecta comunicacional, a que los movimientos sociales controlen diciembre en
el conurbano bonaerense, a la procuraduría fiscal, a los mandobles de AEA, a
las primarias sí o no, a la legalización del aborto, al cálculo de los haberes
jubilatorios, a la emisión monetaria, al gorilaje desencajado, en este país que
se cae y se levanta, y viceversa, y viceversa otra vez.
Un país prácticamente indescifrable, al que lo único que le
faltaba es que se muriera Maradona (aunque un oyente de radio advirtió con la
pregunta de si ya se sabe cuándo caerá el meteorito, como para completar el
año).
En Brasil se morirá Pelé, por decir, y podría arriesgarse
que habrá ciertas manifestaciones intensivas pero, sólo, para despedir a un
jugador de fútbol descomunal.
Maradona, en cambio, fue y es una imagen infinitamente
superadora de su arte.
No sólo ni acá ni en Nápoles sino, casi, en ninguna parte
del universo, fue sentido que se despedía, apenas, al malabarista más
extraordinario de una actividad genial, exclusiva, movilizadora también como
casi nada.
Ese deporte en que las manos no se pueden usar salvo en un
puesto entre once, para devolver la pelota desde sitios laterales y para que
Maradona haya cometido la picardía más celebrada de todos los tiempos.
La ilustración del The Guardian, con la reina despatarrada y
furiosa como si fuese Shilton, el arquero inglés en el partido más famoso de la
historia del fútbol en su jugada máxima, con Diego dejando atrás a Churchill,
Shakespeare y Los Beatles, entre otros, posiblemente explica todo o muy buena
parte sobre el porqué del sentimiento popular.
No por Maradó como jugador.
Como Fiorito, fierita y símbolo de que el abajo puede.
O sea: lo que expone que los argentinos sigamos siendo
lamentable y afortunadamente una incógnita desorbitada, en la que todo lo que
pasa y pasará es al menos discutible y disputable
Apenas asumió este
nuevo Gobierno, un sector importante de medios, políticos y personas comenzaron
a critican todo lo que hace, no hace, dice y no dice, incluso han salido a la
calle a manifestarse en plena pandemia y en el pico de los contagios. Ahora las
críticas van por la nueva fórmula jubilatoria presentada ante el Congreso, la
eliminación del IFE y ATP, el Aporte Solidario a las grandes fortunas, el
presupuesto, el acuerdo con los bonistas, la pobreza y la indigencia. Cuando
antes- sin pandemia - convalidaban, justificaban u ocultaban todo las medidas
que nos llevó a un desastre social y económico. Pareciera que sufren de
amnesia, no recuerdan que no hace un año eran gobierno. Es válido criticar dado
que estamos en democracia, lo que si deberían tener cierta coherencia. Resulta insólito
que este sector, en ciertas ocasiones, quiera correr al gobierno por izquierda
y luego pide ajuste fiscal, pero que se haga con los de abajo, porque los de
arriba no están dispuestos a sacrificar nada. Como también es un clásico que
los trotskistas exijan que se vaya por todo, cuando ellos nunca gobernaron nada
en ningún lado.
Antes de desarrollar
mi pensamiento, quiero dejar sentada mi postura: considero que los aumentos por
decretos a las jubilaciones han sido insuficientes. Que la nueva fórmula, por
la experiencia anterior, podría ser positiva, pero debería tener una cláusula
gatillo que actualice la probable pérdida que puedan tener las jubilaciones en
relación a la canasta familiar, principalmente a las jubilaciones más bajas. Creo
que todos esperamos que las jubilaciones - principalmente de la mínima y medias
– cubran la canasta básica. Para ello hay que garantizar la sustentabilidad del
sistema de seguridad social. Tengamos en cuenta en todos los que no aportan: un
40% (antes de la pandemia) de trabajadores no registrados, los desocupados, los
que cobran parte de sus salarios en negro, los empresarios que no hacen los
aportes de sus empleados. También rescato que hubo algunos beneficios para los
jubilados, se repusieron medicamentos gratuitos, no hubo aumento de tarifas de
servicios, cancelaron deudas contraídas para pagar los servicios, entre otras
cosas. Eso si, quiero que el Presidente cumpla lo que prometido en campaña: “él
elegía a los jubilados antes que a los bancos”.
También me pareció
escaso lo otorgado en el IFE y se tendría que seguir pagando porque la
emergencia no ha sido superada, a pesar del aumento de la tarjeta alimentar. Los
REPRO, que reemplazan a los ATP, deberían cubrir los montos necesarios para los
trabajadores.
Sobre el aporte
solidario, estoy de acuerdo, pero es insuficiente. Aunque creo que es más que
nada simbólico, es una puja de poder. El poder real quiere imponer sus
condiciones y establecer un freno a posibles medidas que vaya en contra de sus
intereses, entre ellas, a una reforma impositiva progresiva o una reforma
profunda de la justicia. El gobierno pretende imponer el derecho que le dan los
votos, sobre un poder que siempre le ha sido esquivo.
También me preocupa cómo
se va encarar la pos pandemia, la situación socioeconómica es muy difícil. Las
dudas son con respecto de cómo va a ser la trasferencia del ingreso para la
generación de puestos de trabajos, la mejora de los salarios por encima de la
inflación para estimular el consumo interno y recuperar la economía para un
crecimiento con inclusión. Como va a influir el FMI en todo esto.
Este es un Gobierno
con buenas intenciones, que por errores propios y acciones ajenas, se queda en
ocasiones a medio camino.
Yo, un ciudadano común
sin responsabilidad de gestión, hubiera ido por la estatización de los
servicios, con el fin de tener energía barata que el desarrollo industrial. Al
manejo de la comercialización de granos, para abastecer de materia prima
subsidiada a la industria alimenticia, evitar evasiones y fuga de divisas,
además de un importante ingreso de dinero. A la investigación de la deuda y
fuga de capitales. A un mayor de control en los precios y desarmar la
concentración de empresas alimenticias, para defender el poder adquisitivo del
conjunto de los argentinos. El
interrogante es cuál es la correlación de fuerzas, que control se ejerce y la
capacidad para contrarrestar el poder de quienes tienen el manejo irrestricto
productivo.
También debo reconocer
que se han tomados medidas, quizás con sabor insuficientes, para cubrir
necesidades alimentarias en medio de esta catástrofe. Que se trabajó
fuertemente para adecuar la situación sanitaria, que era deficiente, para
sobrellevar de la mejor manera esta pandemia. El Gobierno viene haciendo más de
lo que trasmite, pero adolece de severos problemas de comunicación o como dice
en un posteo que copio completo al final de Jorge Alemán: “Difícil situación, porque a veces fingir que se está quieto puede tal
vez ser la única forma de resistencia posible. Ese fingir no es un no hacer, no
es una claudicación pasiva, es intentar sortear el éxtasis acelerado y
paranoico de la derecha neoliberal para darle el tiempo pertinente a una agenda
de trabajo y a la política en medio de un quiebre civilizatorio desconocido aún
en sus consecuencias.” Además de tener enfrente una máquina destructiva,
que genera ataques de los sectores más concentrados del poder, en términos
económicos, mediáticos y judiciales con el fin de desgastar e imponer sus
condiciones de máxima. Aunque sí podrían: voltearían al gobierno.
Reconocer aciertos y
dificultades no significa la defensa a ultranza del proceder del Gobierno.
Siempre he tenido un pensamiento crítico, pero eso sí, tengo identificado donde
está el enemigo y procuro no hacerle el juego a un poder insaciable.
No puedo dejar de
reconocer que han dejado un país endeudado y sometido bajo la presión de los
acreedores externos e internos, que extorsionan con devaluación, reforma
laboral y jubilatoria y ajuste fiscal sobre las clases bajas y medias. Tampoco puedo
dejar de ver que el 46% de los diputados que representan el 40% de la población
defienden al 0,02% de personas más ricas del País. Son los que a diario se
quejan de que un pobre cobra un plan más o menos, que jubilaron a muchas amas
de casa, que es un despropósito la AUH, que si toman tierras (que está mal)
para escapar al hacinamiento, pero NO critican a los que evaden verdaderas
fortunas, que tienen cuentas en paraísos fiscales, los que extorsionan con el
mercado cambiario perjudicando al conjunto de los argentinos. A los formadores
de precios que no para de aumentar con una economía virtualmente inmovilizada,
sin aumento de energía ni devaluación del tipo de cambio que rige las
transacciones comerciales. Los que concentran las riquezas en pocas manos en
desmedro de los que menos tienen, los que como Vicentín estafan a trabajadores
y productores. Contrabandean granos y hacen triangulaciones para no pagar impuestos.
http://lzrsocialypopular.blogspot.com/2020/06/vicentin-entre-errores-propios-el-poder.html.
Los que tienen a los trabajadores en negro o no pagan los aportes patronales. Los poderosos son los que hacen inviable
este País. Además cuentan con los medios de comunicación más
importantes y la justicia a su servicio. Una Justicia contaminada y desprestigiada
que representa los intereses de los poderosos y defiende su corporación. La
Corte Suprema es un poder aristocrático-corporativo que le marca la cancha a la
política.
Ahora, me sorprende
mucho que aquellos que hoy critican estas medidas, no dijeron nada cuando el
anterior gobierno endeudo al País, condicionando las políticas futuras. Pero
ahora critican el acuerdo con los bonistas, porque prorrogaron los pagos para
el próximo gobierno. Tampoco levantaron su vos al ver que ese récord de
endeudamiento en tan corto plazo sirvió tan sólo para la continua fuga de
capitales. Tampoco cuando cerraron miles de empresas y se perdieron miles de
puestos de trabajo registrado. No escuche quejas de cuando líquido acciones del
Fondo de Garantía de Sustentabilidad. No
dijeron nada cuando no cumplieron con las promesas de campaña como la
eliminación del impuesto a las Ganancias a los trabajadores o pobreza cero.
Recordemos un poco
algunos datos y tan solo algunos, de cómo dejo el gobierno de Macri el País: La
actividad económica cayó a niveles mínimos desde 2001. Con un consumo que en
los 45 meses de gestión de Mauricio Macri registró caídas en 42 meses,
hilvanado 21 meses de retroceso en las ventas minoristas. Macri decía: "La
inflación es la demostración de tu incapacidad para gobernar”, y vaya que
demostró incapacidad para domarla. En el 2019 la inflación fue el 53,8% y en
los cuatro años de mandato acumulará más de un 290%. El aumento en las tarifas
de electricidad totaliza 3.240,1% y en el gas 4.096,3%. El dólar pasó de $9,84
a $ 65, un incremento de más del 560%, bastante más que la propia inflación. La
deuda pública argentina creció más del 50% entre diciembre de 2015 y junio de
2019, lo que representa un monto de más de u$s334.000 millones. En ese periodo,
también se fugaron u$s73.160 millones. Argentina debería enfrentar vencimientos
en dólares por un total de u$s100 mil millones en el periodo 2020-2023”. Macri
acuñó la frase “por la meta que quiero que se me juzgue es si pude o no reducir
la pobreza”, consignó que la pobreza saltara al 35,4% durante el primer
semestre de 2019, con lo que ya afecta a casi 16 millones de personas, siendo
la cifra más alta de la era Macri. En el periodo de diciembre de 2015 a junio
de 2019 cerraron 23.051 empresas y se perdieron 146.855 empleos industriales.
Tras esto, tuvimos una
pandemia que afecto al mundo y mucho más a nuestro País que venía de la
pandemia amarilla. Por eso sorprende que muchos políticos de la oposición que
fueron gobierno, ahora quieren decir cómo hay que hacer las cosas, por el bien
del pueblo y el País.
El gobierno de Macri tomo
medidas para favoreces a los más ricos, inversores y empresas, con el fin de que
llegara la lluvia de inversiones, las que nunca llegaron.
Lo que no hay que
perder de vista, que este Gobierno pudo y puede equivocarse o dar signos de
titubeo, está bien que se debatan aspectos, manifestaciones o dudas sobre
algunas medidas, está bien que los propios marquen la cancha y hacer todo tipo
de elucubraciones sobre la coyuntura, lo que no se puede confundir quien es el
enemigo, porque sabemos que intereses representan cada uno.
Daniel Fernández
Noviembre 2020
Derechas y pandemia en la guerra política
Por Jorge Alemán
Las derechas empujan y
atropellan todos los límites democráticos. Es su nuevo sello, el Neoliberalismo
no encuentra fácilmente modos democráticos de legitimación. El mundo de las
mediaciones se le ha vuelto totalmente ajeno. Para las derechas el primer
mandato es estigmatizar al otro como dictador autoritario, sellar al gobierno
democrático como un nuevo tipo de comunismo generador de un caos social y
económico. Todo esto en una política de guerra donde lo que es progresista o
popular nunca es un adversario, es un enemigo a abatir. Incluso horadando las
razonables medidas que se toman con respecto a la pandemia.
Lo hacen, cuando se
trata de gobiernos progresistas o populares, para obligarlos a existir de un
modo defensivo en la propia agenda de las derechas y para también provocar que
los gobiernos progresistas o populares, llegado el caso, tomen medidas
contundentes que luego no encuentren los verdaderos recursos para sostenerlas.
La terrible paradoja
de esta situación es que las derechas están esperando que esas medidas
contundentes se lleven a cabo para así confirmar definitivamente que los
gobiernos progresistas o populares son dictaduras totalitarias.
Las izquierdas que
apoyan críticamente a estos gobiernos, y que habitan espontáneamente en el
mantra de avanzar y radicalizar, ya que si no actúan así entonces los gobiernos
caerán por su debilidad. Ciertas izquierdas tienen siempre el hábito de pensar
que sólo se avanza en línea recta. Y por ello exigen avanzar sin dilaciones con
respecto a lo que se supone que habría que hacerse sin concesiones.
Sin embargo deberían
admitir las nuevas paradojas de la situación pandémica en su peligroso devenir.
A veces avanzar es quedar expuestos a un fuego internacional donde tarde o
temprano se perderá todo. Se olvida de qué se trata siempre de avanzar para
intentar la difícil tarea de ganarle al enorme poder neoliberal. Es cierto que
hay instantes de la historia en donde el imperativo exige luchar,
independientemente de si se gana o se pierde. Son aquellos instantes históricos
donde está en juego el honor y la ética más allá de todo cálculo y previsión.
Aquellos instantes donde no se puede retroceder aunque cueste la propia vida.
Las señas de la historia así lo indican. Y podría ser, nunca se sabe de
antemano, que un momento histórico de semejante gravedad al fin suceda. No se
sabe pero no es imposible.
Sin embargo esta vez
la derecha espera la radicalización para ahogar a los proyectos democráticos.
No se trata para los poderes si los gobiernos son moderados o no, el problema
es que existan. Porque la dominación mundial ya no sólo no soporta ni un mínimo
de soberanía, sino que no sabe si cuando los movimientos sociales recuperen la
calle aparecerán medidas exigidas por las propias demandas sociales
absolutamente insoportables para la derecha neoliberal.
La conformación
heterogénea de los frentes y coaliciones progresistas aumenta la hipótesis
cínico -conspirativa de las derechas. Difícil situación, porque a veces fingir
que se está quieto puede tal vez ser la única forma de resistencia posible. Ese
fingir no es un no hacer, no es una claudicación pasiva, es intentar sortear el
éxtasis acelerado y paranoico de la derecha neoliberal para darle el tiempo
pertinente a una agenda de trabajo y a la política en medio de un quiebre
civilizatorio desconocido aún en sus consecuencias.