El 1 de mayo, entre la resignación o la lucha
¡Feliz Día del Trabajador!: activo o pasivo, ocupado o desocupado.
En esta Argentina de Milei, donde el trabajador formal es una excepción, algunos aceptan la informalidad con resignación y frustración con tal de apenas sobrevivir. Otros, en cambio, han sido convencidos de que la "libertad" consiste en trabajar 12 horas los 7 días de la semana, renunciando a sus derechos (autoexploración). A estos mismos, en un futuro cercano, se los persuadirá de que su mayor libertad es trabajar por un plato de comida y un catre; y así, el 1 de mayo, terminarán festejando con un asado de carne y chorizos de burro. Así estamos celebrando el día del trabajador en esta nueva Argentina.
En este contexto, conmemorar el 1 de mayo nos obliga a reflexionar sobre la reconfiguración del orden mundial y el quiebre de los pactos sociales que, durante décadas, sostuvieron nuestra identidad nacional. Es un hecho incontrastable: la Argentina de las últimas décadas ha entrado en una fase de desilusión y destrucción sistémica. De aquella nación productiva, con ascenso social, solidaria y soberana, hoy no parece quedar nada. Lo que antes nos unía bajo los valores de la justicia social, hoy está siendo sustituido por un hiperindividualismo que intenta desarticular cualquier acción colectiva. Ningún cambio ha sido para mejorar, sino que el único fin es destruir.
No solo enfrentamos un clima político hostil; estamos atravesando una mutación profunda en el mercado laboral. La automatización y la digitalización amenazan con desplazar puestos de trabajo tradicionales a una velocidad sin precedentes. Frente a este avance del tecnocapitalismo financiero, inteligencia artificial y el individualismo imperante, el sindicato debe volver a ser el núcleo de nuestra identidad, reconstruyendo lazos de solidaridad que trascienden la fábrica o la oficina y abracen al conjunto de la sociedad.
La salida de esta decadencia requiere dirigentes lúcidos, capacitados y una firme determinación ética y vocación de lucha. Necesitamos una conducción sindical audaz, que no solo defienda lo conquistado, sino que tenga la visión de imaginar un nuevo "ser nacional" capaz de recuperar la dignidad del trabajo y nuestra soberanía nacional.
Frente a quienes pretenden convertir la libertad en esclavitud y el derecho en privilegio, nuestra respuesta debe ser la unidad inquebrantable. No hay salvación individual en una sociedad que se fragmenta. Este 1 de mayo, reafirmamos que la única lucha que se pierde es la que se abandona. Recuperemos aquella base trabajadora del 17 de octubre, esa que fue contracultural, contrahegemónica, incorrecta y rebeldes. "El peronismo es el hecho maldito del país burgués" Cooke. Es el momento de comenzar a pensar nuevas pautas refundaciónales en lo político, legal, económico, social, trabajo y tecnología. Por nuestra historia, por nuestras familias y por la soberanía de nuestra patria: ¡Unidos, organizados y en lucha revolucionaria por la dignidad del que produce!
Abril de 2026
Daniel Fernández
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4 comentarios:
Usted lo ha dicho.
Gracias por su trabajo.
Sin militancia no hay Patria.
Sin Patria no hay futuro.
Por los niños y los abuelos.
Por los discapacitados y los docentes.
No a la entrega.
Querido Amigo y Compañero:
En tu espacio de análisis y reflexión , muy acertado , como de costumbre , invitas al ciudadano de pie a colocarse del lado de la resignación ( bajar los brazos) o de lucha.
Estamos en tiempos, adonde la identidad partidaria quedó " demode",en donde todo da lo mismo,hasta en nuestro espacio político, el peronismo.Nosotros,que somos la oposición estamos inmersos en rencillas de cafetin, cuidando el metro cuadrado,en volver a viejas fórmulas que nos llevaron a este presente tan ominoso. Al surgir otras jóvenes figuras , como Axel,el llamado fuego amigo,está esmerilando al movimiento. Vemos desfilar outsider fuera de la política,traidos para embarrar la cancha y para obstaculizar a los candidatos más transparentes u permeables.
Por otra parte, la columna vertebral del peronismo es el movimiento obrero,que antes estaba representado por la cúpula sindical.
Ahora,ese sindicalismo,responde más a los grupos concentrados de poder,más que a los intereses de sus agremiados. La precarizacion laboral,está a la orden del día. Se está volviendo al pre- peronismo.Lo único que hace la CGT,es marchar, no cuestiona ni señala al poder de turno,como lo hacía, Ubaldini por ejemplo. Son funcionales.
Por lo expresado anteriormente, estamos en los peores de los mundos.
Pero,nunca la resignación es el mejor camino.
A pesar de tanto dolor y sueños fallidos, es necesario luchar.
El panorama está complicado en muchos aspectos. Los más jóvenes no tienen esperanza que la política, sobre todo la partidaria, le de soluciones a sus problemas actuales. Es una generación descreida y con poca capacidad de frustración.
La lucha,por cuestión generacional,tendría que venir por su parte.
A los que ya tenemos algunos años ,como nosotros, y nos gusta la política , nos sentimos muchas veces impotentes.,pero no debemos desanimarnos.
Que,a pesar de los años , en el lugar que estemos, la vida nos encuentre activos y con fuerzas para seguir dando batalla .
Que así sea. Patricia
Abrazo inmenso. 🤗
Totalmente de acuerdo!
Ojalá alguno de los llamados sindicalistas pensaran y actuaran como vos!👏👏👏 Raul
Querido Compañero, bienvenido tanto el recuerdo como la autocrítica. El Movimiento, la verdadera revolución que alumbró el Peronismo, es y será la herramienta. Pero no se logra esa comprensión si se desciende al individualismo. Esta expresión, que hoy se revela en gran parte de la sociedad, es también el mayor elemento de acción de este nuevo ataque a lo socialmente justo. Años de alejamiento de lo social como valor superior, es la herramienta que hoy alimenta el individualismo que ataca a la sociedad justa. Libertad y Soberanía son consecuencia de la Justicia Social, y herramienta que debemos recuperar. Es casi empezar de nuevo, pero es la única salida. Un abrazo. Juan Carlos Padin
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