jueves, 26 de febrero de 2026

NO HAY MAL QUE POR BIEN NO VENGA?

 


Sobre lo que les voy a plantear, tengo más dudas que certezas. Simplemente es un disparador: el comportamiento del Gobierno de Milei, “cercano a lo dictatorial”, habilita —de ganar una fuerza Nacional y Popular— a actuar de la misma forma en favor de las fuerzas populares.

​Quizás estemos ante una oportunidad de cambiar el rumbo del país; solo será cuestión de que haya dirigentes a la altura de las circunstancias y una masa popular participativa y dispuesta a acompañar un cambio profundo y definitivo.

​Se podría decir que muchos de los que votaron a Javier Milei (principalmente clases bajas y trabajadores precarizados) ¿votaron algo que consideraron como “revolucionario”?

​Tras los fracasos de los últimos gobiernos, imperó la decepción. La frustración y la falta de futuro se apoderaron de un sector de la sociedad que, hartos, apoyó a alguien que viniera a romper todo aquello preestablecido que los arrastró hasta esa situación: la supuesta “Casta”. Ante la falta de un criterio analítico e informativo, y el hecho de ya no creer en nada ni en nadie, se manejó muy bien el humor social y se expresó lo que querían escuchar. Votaron a un "revolucionario" de derecha que es el verdugo del pueblo. Aunque no todos aún lo reconocen, siguen esperando un milagro.

​Quizás al “campo Nacional y Popular” le faltó una propuesta coherente y una estrategia revolucionaria que encuadrara los distintos reclamos populares como banderas y alcanzara otras superiores; esto provocó su dispersión y fue lo que llevó, una y otra vez, al fracaso. No se expresaron las necesidades reales del pueblo y se tomaron otras que son pura teoría y que el pueblo no siente. Terminamos siendo más de lo mismo.

​El presidente Milei viene llevando adelante “sistemáticamente” una cantidad innumerable de atropellos a las instituciones democráticas y violaciones a la Constitución, y busca, constantemente, subterfugios para evadir los mecanismos institucionales y democráticos para cumplir su voluntad.

​Milei es una persona con problemas psicológicos, inestable emocionalmente, ególatra, con complejo de Mesías, teatralidad, poca capacidad de empatía y psicopatologías asociadas al dictador. El poder económico lo apoya y lo estimula a ir por más, porque se está beneficiando claramente con sus políticas. Mientras tenga el apoyo de un sector del electorado, lo seguirán sosteniendo; cuando esto se revierta, dejarán de apoyarlo y terminará muy mal.

​Lo de Milei es un claro ejemplo de que “el fin justifica los medios”. Su única ambición es tener razón y su sueño es recibir el Nobel de Economía. Por lo tanto, no importa que tenga que dejar a media población fuera de todo, dejar sin medicamentos a los enfermos oncológicos, quitarles cobertura a los discapacitados, dejar sin alimentos a los comedores, quitarle cobertura en medicamentos a los jubilados, reprimir brutalmente a todo el que protesta, bajar la calidad de la educación y salud pública, desfinanciar la ciencia y la tecnología o no hacer obras de infraestructura. En fin, un sinnúmero de medidas insensibles y brutales con el solo fin de cumplir sus metas.

​Según dijera André Malraux: “No es que los pueblos tengan los gobiernos que se merecen, sino que la gente tiene los gobernantes que se le parecen”.

​Todo lo que está ocurriendo y este descalabro institucional que estamos viviendo y muchos no comprendemos, quizás sea un llamado de atención y una esperanza. Esto que sucede en el país es de alcance mundial y está habilitando el día de mañana para hacer lo mismo desde una oposición que se ocupe de los desfavorecidos y perjudicados de hoy.

​El descontento por las medidas económicas viene creciendo y se nota en los trabajadores, maestros, científicos, jubilados, estudiantes y discapacitados. Además, tienen que soportar un aumento constante de la canasta alimentaria, medicamentos, alquileres, transporte, etc., que no es acompañado por los salarios. La pobreza y la indigencia, en contradicción a lo que dice el presidente, crecen y es alarmante. Solo si se atreviera a caminar por las calles de los barrios de CABA y el Conurbano, vería la cantidad de personas en situación de calle y comiendo de la basura.

​Si este descontento se trabaja y se agita, se podría derrotar en las urnas el próximo año.

​Si se ganan las elecciones y se accede al Gobierno, y tenemos un candidato con coraje y decisión —además de movilizar a toda la base social en una nueva gesta independentista que permita capitalizar aciertos y errores para "canalizar nuestra bronca, organizar nuestro coraje y elaborar una estrategia para nuestra confianza"—, se puede alcanzar el “PODER”.

​Este Gobierno y sus aliados económicos y medios de comunicación permitieron todo tipo de medidas, las cuales un nuevo Gobierno Nacional y Popular debería aplicar de igual modo. Aplicar una reacción con una fuerza de igual magnitud, pero en sentido opuesto.

​Al asumir, gobernar por DNU. Revertir todas las medidas perjudiciales para el pueblo. De ahora en más, la premisa será: “Después del desastre de los libertarios, alguien debe pagar la fiesta”, y estos son los ganadores y sus cómplices. Como ha hecho este gobierno, se habilita a “convencer” a senadores, diputados y gobernadores (palo y zanahoria) para que apoyen los DNU y nuevas leyes en favor de los que perdieron todo estos años. Sabemos que hay jueces y fiscales que están comprometidos con el poder económico (los de Lago Escondido, los que jugaban al pádel o al fútbol con Macri, los que fueron promovidos a dedo). A todos ellos y a la Corte Suprema: juicio político y destitución, “convenciendo” a senadores y gobernadores. Renovar la Justicia. Reponer por DNU la Ley de Medios. Si hay periodistas que se oponen, iniciar juicios como lo están haciendo ellos y cortarles el aporte publicitario. Si la Sociedad Rural se opone a medidas para el “campo”, DNU con la Reforma Agraria y concretar la expropiación de Vicentin para crear la nueva Junta Nacional de Granos (JNG). Si se atreven a salir a la ruta, aplicarles el protocolo Bullrich, tal como se lo hacen a los jubilados. Juicios a Macri, Caputo, Sturzenegger y a todos los fugadores. Decapitar las cúpulas de todas las fuerzas de seguridad y Fuerzas Armadas. A cualquier otro intento de manifestarse en contra de las políticas generadas por intereses económicos y medios de comunicación, se aplica el protocolo Bullrich.

​Basta de ser políticamente correctos o condescendientes; hay que actuar de forma contundente como lo vienen haciendo ellos.

​Una vez terminada esta etapa, llamar a un nuevo pacto social y a un acuerdo democrático.

​Ahora, ¿tendremos los dirigentes capaces y con el coraje necesario para enfrentar esta situación y movilizar al pueblo y las instituciones en defensa de los intereses de las mayorías?

Daniel Fernández

Febrero 2026

 

 

 

 

 

 

3 comentarios:

LZR dijo...

Cumplo Cumpa. Lo Peronista sería revolucionario y nacido de las urnas. Posible frente a un pueblo que hoy "vota" por legalizar un tiranuelo?. Si, posible si repone valores que están en agonía y no se regalan. Una salida no democrática terminaría con todo, sería el fin de esta tierra herida. Aún pesimista, no puedo creer que nuestro Pueblo no está en condiciones de salvarse. Pero no hay futuro posible sin volver al Peronismo, Revolucionario o no será nada. Perdón, me demoré porque me costó escribir esto. Un abrazo enorme. Juan C. Padin

LZR dijo...

Daniel, totalmente de acuerdo, renovación y cambios de conducción , ojalá podamos verlo, saludos!!! Oscar P.

LZR dijo...

Daniel; sos muy optimista. Esgardo

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