Aun no tengo formada una opinión
sobre la baja de la imputabilidad. Si creo que aquellos “menores” que cometan
un delito deben tener un castigo.
Pero nunca dejaría en manos de este Gobierno Fascista, Violento e Inhumano
un tema tan complejo y sensible.
No sorprende que la derecha
siempre tome un atajo en lugar de
buscar una solución profunda e integradora del problema. Para “ellos” es más
cárceles, balas, represión y violencia.
Bajar la edad de imputabilidad es no tener políticas para los niños y
jóvenes, como también muestra el fracaso del Estado y no sólo de este Gobierno,
de la mayoría.
Antes de bajar la imputabilidad, el
Gobierno debe decirnos a la Sociedad que políticas tienen para los niños en
situación de calle. Que políticas aplicaran contra avance de los narcos en los
barrios populares y la utilización de los chicos como “soldaditos”. Las Iglesias
y las Organizaciones Sociales no pueden suplantar al Estado y mucho menos
contener el poder de los “narcos” en los barrios. Si se siguen así, llegara el
día que ese “nefasto personaje” de Patricia Bullrich (bruta y cobarde, fuerte
con los débiles y débil con los fuertes) se presentara en un jardín de infantes
con las Policía o Gendarmería y amenazara a los chicos, que si no se portan
bien, les pasara lo mismo que a sus abuelos: apaleados, gaseados, reprimidos y
encarcelados por reclamar por una vida digna.
Que políticas aplicaran a los
miles de jóvenes desclasados que pululan por las calles, sin trabajo, que
cayeron en las drogas, comiendo de la basura, sin futuro y sin esperanza de
insertarse en la sociedad.
Que van hacer con las miles de familias en situación de calle, sacarles sus pertenencias, sacarlos violentamente de las calles y expulsarlo a lugares para que no los vean.
Que solución le darán a los
pobres cartoneros, que recorren las calles tirando sus carros como mulas, buscando
como ganarse un peso para llevar algo de comer a sus familia, donde tienen que
llevar a los chicos con ellos porque no tienen donde dejarlos. Para colmo, la
apertura de las importaciones, el valor del cartón y materiales que recolectan,
se paga una miseria.
Que políticas tienen con el
flagelo de la LUDOPATÍA en los jóvenes. El permitir que los jóvenes puedan operar
en la bolsa de valores, esta estimulado desde el concepto de hacer plata sin
trabajar.
Que políticas tienen con el serio
problema que existe de salud mental en miles de jóvenes.
Esta sociedad de consumo
perjudica socialmente al fomentar la desigualdad, erosionar la cohesión
comunitaria y priorizar el materialismo sobre el bienestar humano. El consumo
te lleva a reemplazar lo material por lo humano. Para pertenecer o ser aceptado
dentro de un sector social, tenes que tener cierto celular, ciertas zapatillas,
ropa de marca, etc. Los chicos marginales también aspiran a tener esos bienes,
para pertenecer y pueden hacer cualquier cosa para obtenerlos.
En lugar de pensar en Bajar la
edad de Imputabilidad, gastar en más cárceles, más armas y policías, porque no
crean jardines o escuelas donde puedan dejar o recibir a todos los niños
desprotegidos, y proveerles un lugar digno para alimentarse correctamente,
educarse, asearse, jugar y sociabilizar. Cambiar el paradigma, transformar
radicalmente los valores, los prejuicios, creencias y métodos de esta sociedad
decadente, violenta e individualista que rigen esta sociedad, moviéndose de un
modelo obsoleto (basado en la insatisfacción, frustración y el fracaso) a uno
nuevo que resuelve anomalías y mejora la calidad de vida.
El Mercado no va a solucionar
este problema, porque no le interesa.
El Gobierno piensa solucionar este problema social encarcelando a menores, cuando están cerrando más de 30 empresas por día y unas 2,3 millones de personas se encuentran desocupadas. Perdida de trabajo de calidad y registrado, siendo reemplazado por trabajo de baja calidad y precario. Esto lleva a la degradación del trabajo y la sociedad.
Estás políticas del gobierno, han producido la mayor cantidad de trabajadores bajo la línea de la pobreza, por lo tanto, hicieron crecer la pobreza, la marginalidad y los lumpen, se ve en los barrios y en las calles, por más que el Presidente y las dibujadas estadísticas digan lo contrario. No reconocer está crisis social es negar, no conocer o estar alejados de la realidad. Esto ocurre cuando no se está en contacto con el pueblo.
Gobernar
es crear trabajo, ofrecer un proyecto de vida para los jóvenes puedan soñar y
tener un futuro cierto.
Daniel Fernandez
Febrero 2026
Transcribo algunos pasajes del documento de Pastoral Social sobre este
tema:
Carta abierta a los Legisladores
Nacionales por el Proyecto del Nuevo Régimen Penal Juvenil
Bajar la edad no baja el delito. Más educación, más oportunidades, más
esperanza.
Coincidimos en la necesidad de
dar respuesta a las múltiples situaciones de abandono y desprotección que viven
muchos niños, niñas y jóvenes. Pero debemos preguntarnos con honestidad:
En las condiciones actuales, ¿es
razonable creer que el Estado, provincial o nacional, podrá implementar un
sistema penal juvenil que brinde tratamiento psicológico, continuidad
educativa, capacitación laboral, acceso a salud, cultura, recreación,
espiritualidad y abordaje integral de consumos problemáticos? ¿Estarán estos
jóvenes acompañados por personal especializado, y alojados en instituciones
adecuadas, que garanticen condiciones de vida dignas y posibilidades reales de
reinserción? ¿Estamos preparados para ello o se debe prever un tiempo
prudencial para la entrada en vigencia de cualquier ley que modifique el
régimen vigente?
Al mismo tiempo, ¿es factible que
el Estado pueda garantizar los recursos y la inversión que exige lo que se
anuncia en el proyecto de ley? La realidad demuestra una creciente
desfinanciación en materia social, cuyos efectos recaen especialmente sobre los
sectores más desfavorecidos, justamente aquellos a los que se pretende ahora
castigar con mayor severidad.
Creemos en la necesidad de dar
una propuesta integral: desde su visión fundante hasta su implementación
concreta. Pero dicha propuesta debe surgir del compromiso con la realidad y la
responsabilidad pública, no del oportunismo electoral ni de la manipulación del
legítimo malestar social.
Reiteramos que la respuesta al
delito cometido por niños y adolescentes debe ser, ante todo, preventiva y
orientada a garantizar condiciones de vida y desarrollo dignas y saludables.
Esto implica, entre otras cosas, fortalecer el rol del Estado nacional y
provincial en las políticas de Niñez, Adolescencia y Familia, en articulación
con organizaciones comunitarias de fuerte presencia territorial y vínculos sólidos.
Supone también contar con dispositivos específicos de salud mental y de
atención de consumos problemáticos para adolescentes, hoy prácticamente
inexistentes en gran parte del país. Cuando estas oportunidades faltan, niños y
adolescentes quedan expuestos al narcotráfico y a un sistema que termina
penalizando a las víctimas y castigando a los eslabones más débiles. El camino
verdaderamente eficaz es el del acompañamiento a las familias, la construcción
de políticas públicas centradas en el desarrollo humano integral y la garantía
de una vida digna para todos.
Concluyendo
En este escenario, urge abandonar
el falso dilema entre “hacer algo” o “no hacer nada”. Lo que se impone es hacer
lo correcto. Frente al intento de avanzar de manera apresurada con un proyecto
que prioriza el golpe de efecto por sobre la construcción de consensos,
sostenemos que:
La baja de la edad de
imputabilidad no resuelve el problema: lo desplaza, lo endurece y lo
profundiza.
Las condiciones materiales,
institucionales y sociales para un régimen penal juvenil serio no están
garantizadas.
Se necesita un enfoque integral,
con propuestas diferenciadas para la prevención, la intervención y la
reinserción.
Resulta imprescindible superar la
falsa dicotomía entre castigar o mirar para otro lado y centrar los esfuerzos
en transformar las condiciones estructurales que generan violencia.
La realidad nos coloca ante una
disyuntiva decisiva: o profundizamos la cultura del descarte, o asumimos el
desafío de construir un entramado social que cuide, incluya y repare. Un
entramado que actúe sobre las causas estructurales de la violencia desde los
vínculos más cotidianos: en los barrios, en las escuelas, en las plazas, en
cada rincón donde se juega la vida y el futuro de nuestros hijos.
El documento se puede leer completo en: https://pastoralsocial.org.ar/2026/02/09/carta-abierta-a-los-legisladores-nacionales-bajar-la-edad-no-baja-el-delito/
LA CARA DE LA VERGÜENZA...
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En esa adversidad que al pobre abraza
donde se funden la tristeza y el olvido
echan raíces los sueños mas austeros
donde poder comer ya es un alivio...
Te digo a vos patrón de la vereda
que el día que comprendas lo que digo
lo pequeño que implica ser más justo
no dañará para nada tu egoísmo.
Seguirás siendo tan ruin como hasta ahora ?
Podrás meter el dinero en tu fundillo
pero jamás podrás morir sin culpas
cuando ignores el hambre de algún niño...
Carlos Parrella



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