martes, 10 de febrero de 2026

BAJA DE IMPUTABILIDAD: EL ATAJO

 




Aun no tengo formada una opinión sobre la baja de la imputabilidad. Si creo que aquellos “menores” que cometan un delito deben tener un castigo.

Pero nunca dejaría en manos de este Gobierno Fascista, Violento e Inhumano un tema tan complejo y sensible.

No sorprende que la derecha siempre tome un atajo en lugar de buscar una solución profunda e integradora del problema. Para “ellos” es más cárceles, balas, represión y violencia.

Bajar la edad de imputabilidad es no tener políticas para los niños y jóvenes, como también muestra el fracaso del Estado y no sólo de este Gobierno, de la mayoría.

Antes de bajar la imputabilidad, el Gobierno debe decirnos a la Sociedad que políticas tienen para los niños en situación de calle. Que políticas aplicaran contra avance de los narcos en los barrios populares y la utilización de los chicos como “soldaditos”. Las Iglesias y las Organizaciones Sociales no pueden suplantar al Estado y mucho menos contener el poder de los “narcos” en los barrios. Si se siguen así, llegara el día que ese “nefasto personaje” de Patricia Bullrich (bruta y cobarde, fuerte con los débiles y débil con los fuertes) se presentara en un jardín de infantes con las Policía o Gendarmería y amenazara a los chicos, que si no se portan bien, les pasara lo mismo que a sus abuelos: apaleados, gaseados, reprimidos y encarcelados por reclamar por una vida digna.

Que políticas aplicaran a los miles de jóvenes desclasados que pululan por las calles, sin trabajo, que cayeron en las drogas, comiendo de la basura, sin futuro y sin esperanza de insertarse en la sociedad.


Que van hacer con las miles de familias en situación de calle, sacarles sus pertenencias, sacarlos violentamente de las calles y expulsarlo a lugares para que no los vean.

Que solución le darán a los pobres cartoneros, que recorren las calles tirando sus carros como mulas, buscando como ganarse un peso para llevar algo de comer a sus familia, donde tienen que llevar a los chicos con ellos porque no tienen donde dejarlos. Para colmo, la apertura de las importaciones, el valor del cartón y materiales que recolectan, se paga una miseria.

Que políticas tienen con el flagelo de la LUDOPATÍA en los jóvenes. El permitir que los jóvenes puedan operar en la bolsa de valores, esta estimulado desde el concepto de hacer plata sin trabajar.

Que políticas tienen con el serio problema que existe de salud mental en miles de jóvenes.  

Esta sociedad de consumo perjudica socialmente al fomentar la desigualdad, erosionar la cohesión comunitaria y priorizar el materialismo sobre el bienestar humano. El consumo te lleva a reemplazar lo material por lo humano. Para pertenecer o ser aceptado dentro de un sector social, tenes que tener cierto celular, ciertas zapatillas, ropa de marca, etc. Los chicos marginales también aspiran a tener esos bienes, para pertenecer y pueden hacer cualquier cosa para obtenerlos.  

En lugar de pensar en Bajar la edad de Imputabilidad, gastar en más cárceles, más armas y policías, porque no crean jardines o escuelas donde puedan dejar o recibir a todos los niños desprotegidos, y proveerles un lugar digno para alimentarse correctamente, educarse, asearse, jugar y sociabilizar. Cambiar el paradigma, transformar radicalmente los valores, los prejuicios, creencias y métodos de esta sociedad decadente, violenta e individualista que rigen esta sociedad, moviéndose de un modelo obsoleto (basado en la insatisfacción, frustración y el fracaso) a uno nuevo que resuelve anomalías y mejora la calidad de vida.

El Mercado no va a solucionar este problema, porque no le interesa.

El Gobierno piensa solucionar este problema social encarcelando a menores, cuando están cerrando más de 30 empresas por día y unas 2,3 millones de personas se encuentran desocupadas. Perdida de trabajo de calidad y registrado, siendo reemplazado por trabajo de baja calidad y precario. Esto lleva a la degradación del trabajo y la sociedad. 

Estás políticas del gobierno, han producido la mayor cantidad de trabajadores bajo la línea de la pobreza, por lo tanto, hicieron crecer la pobreza, la marginalidad y los lumpen, se ve en los barrios y en las calles, por más que el Presidente y las dibujadas estadísticas digan lo contrario. No reconocer está crisis social es negar, no conocer o estar alejados de la realidad. Esto ocurre cuando no se está en contacto con el pueblo. 

Gobernar es crear trabajo, ofrecer un proyecto de vida para los jóvenes puedan soñar y tener un futuro cierto.

Daniel Fernandez

Febrero 2026

Transcribo algunos pasajes del documento de Pastoral Social sobre este tema: 

Carta abierta a los Legisladores Nacionales por el Proyecto del Nuevo Régimen Penal Juvenil

Bajar la edad no baja el delito. Más educación, más oportunidades, más esperanza.   

Coincidimos en la necesidad de dar respuesta a las múltiples situaciones de abandono y desprotección que viven muchos niños, niñas y jóvenes. Pero debemos preguntarnos con honestidad:

En las condiciones actuales, ¿es razonable creer que el Estado, provincial o nacional, podrá implementar un sistema penal juvenil que brinde tratamiento psicológico, continuidad educativa, capacitación laboral, acceso a salud, cultura, recreación, espiritualidad y abordaje integral de consumos problemáticos? ¿Estarán estos jóvenes acompañados por personal especializado, y alojados en instituciones adecuadas, que garanticen condiciones de vida dignas y posibilidades reales de reinserción? ¿Estamos preparados para ello o se debe prever un tiempo prudencial para la entrada en vigencia de cualquier ley que modifique el régimen vigente?

Al mismo tiempo, ¿es factible que el Estado pueda garantizar los recursos y la inversión que exige lo que se anuncia en el proyecto de ley? La realidad demuestra una creciente desfinanciación en materia social, cuyos efectos recaen especialmente sobre los sectores más desfavorecidos, justamente aquellos a los que se pretende ahora castigar con mayor severidad.

Creemos en la necesidad de dar una propuesta integral: desde su visión fundante hasta su implementación concreta. Pero dicha propuesta debe surgir del compromiso con la realidad y la responsabilidad pública, no del oportunismo electoral ni de la manipulación del legítimo malestar social.

Reiteramos que la respuesta al delito cometido por niños y adolescentes debe ser, ante todo, preventiva y orientada a garantizar condiciones de vida y desarrollo dignas y saludables. Esto implica, entre otras cosas, fortalecer el rol del Estado nacional y provincial en las políticas de Niñez, Adolescencia y Familia, en articulación con organizaciones comunitarias de fuerte presencia territorial y vínculos sólidos. Supone también contar con dispositivos específicos de salud mental y de atención de consumos problemáticos para adolescentes, hoy prácticamente inexistentes en gran parte del país. Cuando estas oportunidades faltan, niños y adolescentes quedan expuestos al narcotráfico y a un sistema que termina penalizando a las víctimas y castigando a los eslabones más débiles. El camino verdaderamente eficaz es el del acompañamiento a las familias, la construcción de políticas públicas centradas en el desarrollo humano integral y la garantía de una vida digna para todos.

Concluyendo

En este escenario, urge abandonar el falso dilema entre “hacer algo” o “no hacer nada”. Lo que se impone es hacer lo correcto. Frente al intento de avanzar de manera apresurada con un proyecto que prioriza el golpe de efecto por sobre la construcción de consensos, sostenemos que:

La baja de la edad de imputabilidad no resuelve el problema: lo desplaza, lo endurece y lo profundiza.

Las condiciones materiales, institucionales y sociales para un régimen penal juvenil serio no están garantizadas.

Se necesita un enfoque integral, con propuestas diferenciadas para la prevención, la intervención y la reinserción.

Resulta imprescindible superar la falsa dicotomía entre castigar o mirar para otro lado y centrar los esfuerzos en transformar las condiciones estructurales que generan violencia.

La realidad nos coloca ante una disyuntiva decisiva: o profundizamos la cultura del descarte, o asumimos el desafío de construir un entramado social que cuide, incluya y repare. Un entramado que actúe sobre las causas estructurales de la violencia desde los vínculos más cotidianos: en los barrios, en las escuelas, en las plazas, en cada rincón donde se juega la vida y el futuro de nuestros hijos.

El documento se puede leer completo en: https://pastoralsocial.org.ar/2026/02/09/carta-abierta-a-los-legisladores-nacionales-bajar-la-edad-no-baja-el-delito/


LA CARA DE LA VERGÜENZA...                    


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En esa adversidad que al pobre abraza

donde se funden la tristeza y el olvido

echan raíces los sueños mas austeros

donde poder comer ya es un alivio...

Te digo a vos patrón de la vereda

que el día que comprendas lo que digo

lo pequeño que implica ser más justo

no dañará para nada tu egoísmo.

Seguirás siendo tan ruin como hasta ahora ?

Podrás meter el dinero en tu fundillo

pero jamás podrás morir sin culpas

cuando ignores el hambre de algún niño...

Carlos Parrella 


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