viernes, 24 de enero de 2020

CON PRECIOS CUIDADOS NO BASTA!!!!!!


En un reportaje que le hizo Gustavo Silvestre al Presidente Alberto Fernández, este dijo que “debemos exigirle a los productores - empresarios (agro alimentarios y supermercadistas tengan un compromiso ético con la sociedad argentina”.

Posteriormente el presidente Alberto Fernández pidió que los consumidores denuncien «a quiénes aumentan los precios y rompen los acuerdos» de Precios Cuidados para que el Gobierno pueda preservar «el bolsillo de los que trabajan y viven del salario».
Esto me hace acordar a lo que dijo Juan Carlos Pugliese (Ministro de Economía durante el gobierno Dr. Raúl Alfonsín) Les hablé con el corazón y me respondieron con el bolsillo". 
A pesar de los Precios Cuidados, los alimentos y bebidas suben por encima de la inflación en enero. Con la implementación del nuevo Precios Cuidados, los productos que están fuera del programa tuvieron aumentos de hasta el 40%. Aseguran que los artículos a los que se les había quitado el IVA los recuperaron e incluso subieron de precio.
Esto demuestra que a los empresarios no se atan a ningún compromiso ético ni social, su único compromiso es con sus ganancias. El Estado o el Gobierno debe tomar medidas de fondo tendientes a terminar con este abuso y la militancia política, las organizaciones sociales, sindicatos, trabajadores y ciudadanos deben defender las medidas tendientes a controlar las arbitrariedades en los precios.
Nahuel Levaggi, coordinador general de la UTT propone: Lo que hay que lograr es democratizar la matriz productiva, ir al fondo de la cuestión. También sería necesario generar mercados integrales de proximidad, es decir, como si fuesen mercados concentradores pero que garanticen la distribución de alimentos mediante la compra a los pequeños productores, las pymes y la agricultura familiar. Si vos tenés varios de estos mercados testigos, por llamarlos así, podés hacer un acuerdo de precios que beneficie a los productores y también a los consumidores. ¿Qué hace falta para eso? Primero, salir del dólar, quitar la dolarización de la cadena productiva.
Sergio Arelovich: Lo que produce Argentina, principalmente, son alimentos para chanchos y biocombustibles”, explica. Desde su perspectiva económica, ningún plan de gobierno puede desarrollarse si no se revisa la legislación vigente: “Hacen falta políticas de largo plazo y normas que regulen el funcionamiento de las empresas y el rol de la banca y el capital extranjero”. Y agrega: “Los pilares jurídicos de la Argentina vienen de años de dictadura y neoliberalismo. No se puede seguir sosteniendo ese marco regulatorio, que propicia la situación actual de alta concentración y extranjerización de la economía”.

En treinta años desapareció el 41 por ciento de las explotaciones agropecuarias y se acentuó la concentración de tierras en pocas manos, el 1 por ciento de las explotaciones controla el 36 por ciento de la tierra, mientras que el 55 por ciento de las chacras (las más pequeñas) tiene solo el dos por ciento de la tierra.
Un estudio realizado por la consultora Focus Market en 515 puntos de venta de todo el país vía Scanntech (lector de código de punta de venta), dio cuenta de un alto nivel de concentración de las empresas de alimentos en el mercado local, con 18 compañías hegemonizando el 60% de la producción. El oligopolio permite que el manejo de precios sea discrecional, mientras que las empresas le reclaman al Estado que les garantice condiciones de total libertad de mercado.
En la Argentina hay siete grandes cadenas de supermercados (seis de ellas de origen extranjero) que controlan el grueso de la venta de alimentos.

Daniel Fernández
Enero 2020




LA OLIGARQUÍA CAMPESTRE Y LA LUCHA DE CLASES


Queda claro que no hay retención posible sin intervención del Estado nacional popular


Antes de cumplirse el primer mes del nuevo gobierno y ante la “profunda crisis económica” que dejo el gobierno saliente, se tomo la decisión de actualizar el valor de las retenciones que había reimplantado el gobierno de Mauricio Macri con el respaldado por el auto denominado “campo”, pero ahora la oligarquía campestre salió a oponerse y a generar conflictos en las rutas, demostrando su posición clara de clase.
Ante esto, volví sobre una serie de ideas que siempre sostuve, que es la recreación de la Junta Nacional de Granos - quizás “aggiornada” a esta nueva época -  o sea que el Estado compre la producción de cereales – parcial o total - y entregue a la industria local y el resto lo exporte. Que los campos y terrenos propiedad del Estado sean entregados a los pequeños productores para su explotación. Que el INTA entregue las semillas y compre la producción. Que se compre o se expropien algunos campos para garantizar el abastecimiento de la industria alimenticia y molinos de semillas a un precio justo y así controlar el valor de los productos alimenticios.  Con el reciente caso Vicentín, donde tiene una importante deuda con el Banco Nación, Provincia y AFIP, el Estado puede capitalizar la deuda y quedar con parte del paquete accionario y comenzar la explotación.https://www.lapoliticaonline.com/nota/124205-un-polemico-prestamo-del-macrismo-a-vicentin-pone-en-jaque-a-las-finanzas-del-nacion/
Pero también sobre estas ideas, recuerdo como termino el primer gobierno peronista, el creador del IAPI.
El simple “reformismo” que llevó adelante el peronismo, como fue el aumentar más allá de un 30% la participación de los trabajadores en la renta nacional, el de garantizarle una vida más digna a los que nos tenían, concederle derechos a los trabajadores, el poder educar a sus hijos, de tener un sistema de salud que lo proteja, tener la casa propia, poder darse algunos gustos o ir a veranear, amparar a la vejez entre otras conquistas, despertó el verdadero odio de los sectores dominantes de este país, trajo los enfrentamientos, la sangre, los bombardeos, intento de asesinato de Perón, el quiebre institucional, persecución, cárcel y fusilamientos, acusar a Perón de todo lo que se pueda acusar a una persona, que su nombre fuera prohibido y hasta determino la proscripción del partido peronista y de su líder durante 18 años. Ese odio quedo expresado en la frase “viva el cáncer” o palabras como “yegua”, “puta” sobre Evita y de “autoritario”, “déspota”, “dictador”, “nazi o fascista” entre otras a Perón. Muchos de estas expresiones de odio se volvieron a escuchar sobre Cristina kirchner. Lo que demuestra que el odio siempre estuvo. Lo ocurrido en Argentina de septiembre de 1955 era un hecho de clases, fue la expresión más clara de  la lucha de clases en la Argentina. Los poseedores asaltaron un Estado que protegía a los desposeídos.
La realidad muestra que antes de Perón – a los trabajadores - los Estados los habían explotado y estafado, eran sometidos a la arbitrariedad patronal, carecían de derechos, eran descartables, eran argentinos de segunda, eran negros de mierda. Una y otra vez esta historia se volvería a repetir, con gobiernos civiles-militares o de derecha neoliberles.
El peronismo logra traspasar de la renta nacional de la oligarquía terrateniente a los desclasados, por medio del IAPI – Junta Nacional de Granos. Era el Estado el que exportaba y el que retenía una importante suma de la renta agropecuaria que traslado a la clase obrera e estimulo el crecimiento de la industria. En nuestros días, el intento del gobierno de Cristina Kirchner de impulsar algunos aumentos en las retenciones (con algunos errores propios), hizo que el llamado “campo-oligarquía” generara graves conflictos con serias consecuencias institucionales, cuyo desenlace aún no terminó.
Recordemos también, lo que decía la Constitución del año 49 sobre la propiedad privada: Art. 38 “La propiedad privada tiene una función social y, en consecuencia, estará sometida a las obligaciones que establezca la ley con fines de bien común”. “Incumbe al Estado fiscalizador la distribución y la utilización del campo e intervenir con el objeto de desarrollar e incrementar su rendimiento en interés de la comunidad y procurar a cada labriego la posibilidad de convertirse en propietario de la tierra que cultiva.” Un gobierno que redacta un texto así nunca va a ser confiable para la oligarquía argentina. El peronismo implica una clara transferencia de recursos financieros, técnicos y humanos, del sector agrario al sector industrial. No quería reformar el régimen de tenencia de la tierra. No quería expropiar a los patrones, quería una mejor distribución de la riqueza.
Queda claro que no hay retención posible sin intervención del Estado nacional popular. Este intervencionismo agrede, en efecto, la llamada “libertad de mercado”, pero es el único instrumento que posibilita derivar ganancias del sector de los propietarios al sector de los no propietarios. Como pudimos ver, hacerlo por un monto del 33% le costó inmensamente a Perón. Desencadeno una guerra contra él y contra los pobres que lo apoyaron. Cristina Fernández intento un aumento de las retenciones y despertó la furia de la oligarquía campestre, de sus socios de los medios de comunicación y de esa clase media que quiere parecerse y no puede ser “oligarquía”. ¿Hasta qué monto podrá hoy hacerlo Alberto Fernández, sin que las iras de los que derrocaron a Perón se despierten nuevamente, con sus odios de siempre renovados, porque nunca murieron?. ¿Hasta qué punto “esta” coalición de gobierno lo apoyara? ¿Hasta dónde el “pueblo” saldrá a la calle para sostenerlo y defenderlo?. No se les pide que dejen de ganar, se les pide que ganen menos.
Si gobiernan las empresas, gobierna el “libre” mercado. No hay mercado libre. El mercado es de los oligopolios. El mercado no distribuye, concentra. Si el poder insiste tanto con la libertad de mercado es porque sabe que ésta es la libertad de las empresas. La palabra “libertad” es una palabra de la derecha, pero de la derecha económica. La derecha política no conoce la “libertad”. Habla de democracia, pero siempre que ésta ha interferido en sus negocios la ha negado.
Es evidente que el poder, en América Latina, no lo tienen los gobiernos. Lo tienen los grupos económicos. De aquí que resulte gracioso y un poco irritante tal vez, que algunos periodistas jueguen a que enfrentan al “poder” cuando critican al gobierno de turno, más aún si ese gobierno se juega en la política de derecho humanos y amenaza con algunos gestos de proteccionismo, estatismo y distribución de la renta.
Recordemos que decía Keynes: En economía diferimos de todo planteo que proponga como punto de partida la reducción, la baja de los salarios y adherimos, con tal certeza, a todo planteo que tome como punto de partida un reducción, lo más considerable posible, en las superganancias de los propietarios, de los patrones, de las oligarquías de todo tipo, agrícolas, industriales, financieras. Son ellas las que tienen margen para hacerlo. Dinero de sobra para comprar alimentos. Ningún sacrificio les reportará una reducción de las ganancias que determine un aumento de salarios. Es sólo la perversión, la acumulación insaciable de ganancias exorbitantes, el desprecio por el interés del país en el que lucran y de sus ciudadanos con estrecheces económicas, lo que los lleva a defender con uñas y dientes su rentabilidad- Creen que si ellos ganan, gana el país. Que cuanto más ganen ellos, más fuerte será el país y, en algún momento, esa ganancia caerá hacia abajo, hacia el lugar de los desposeídos.
Daniel Fernández
Enero 2020  



jueves, 28 de noviembre de 2019

NI PERSEGUIDO POR CONSPIRACIONES NI INGENUO


Estados Unidos ya fracasó con su política en medio oriente y ahora vuelve accionar sobre su patio trasero, América del Sur. El Comando Sur adiestra a oficiales de las fuerzas armadas de los países de América del Sur. “Donald Trump y el Pentágono aceleran el modelo injerencista contra los gobiernos reacios a alinearse a los intereses estadounidenses. La diferencia con otros momentos de la ríspida historia con la región es que lo hace sin el mínimo cuidado por las formas de la diplomacia.” La Bolivia de estos días es una avanzada en esa línea, con Caracas y Managua en la mira, según adelantó Trump. Sin descuidar a La Habana y, de paso, como para que Buenos Aires tome en cuenta cómo se mueven sus fichas en Washington.” Alberto López Girondo
En varias oportunidades he escrito sobre los problemas que se ciernen sobre nuestro País y sobre toda América Latina.  No soy un analista sobre política exterior, pero hay una realidad demasiado evidente, que sólo pueden ignorar aquellos que no quieren ver la realidad o se benefician con las políticas de derecha.
El poder económico internacional y el local, no están dispuestos a renunciar a ninguno de sus privilegios, y están orientados a alterar el orden democrático o generar caos con tal de que no se modifiquen esas condiciones. A ellos no les importa lo injusto de imponer la voluntad de una minoría sobre la totalidad del pueblo.
“América Latina tiene la derecha más depravada, pusilánime, corrupta e iletrada del mundo. Está dispuesta a quemar en la hoguera a un país entero con tal de no ceder ni un céntimo de sus ya monumentales beneficios. Respaldada por Washington, aliada al militarismo golpista y embebida de una ideología involutiva, las derechas continentales actúan como si los países de los cuales extraen sus riquezas fueran para ellas un mero exilio y no la patria original. El destino de golpes y destierros de seis presidentes latinoamericanos de orientación socialdemócrata es un retrato fantasmagórico de la carga destructiva que las castas oligarcas de América Latina están dispuestas a activar”. Eduardo Febbro, Pagina 12
Los recientes acontecimientos en América del Sur, marcan una tendencia e injerencia de EE.UU alarmante. Ecuador, ante las marchas populares - la mayoría pacificas - en contra de medidas de ajuste orientadas por el FMI y aplicada por el gobierno, terminó en violenta represión, heridos y muerte de ciudadanos. Lo mismo ocurre en Chile, después de 30 años de injusticia y desigualdad se produjo un estallido social sin precedentes que puso en cuestionamiento todo el modelo económico y social vigente desde la dictadura, la respuesta fue una violenta represión, heridos, muerte y violación contra los derechos humanos. Bolivia, más allá si Evo Morales forzó su candidatura, se produjo en golpe cívico – militar, los ciudadanos marcharon pacíficamente en oposición y fueron reprimidos con violencia, produciendo heridos y muertos. En Perú el presidente disolvió el parlamento. Brasil, la injerencia de las fuerzas armadas y de seguridad fue evidente para que llegara al poder Bolsonaro (pro militar).  Colombia, ocurre algo similar que en Chile y Ecuador.  También existen conflictos similares en Honduras, Guatemala, Haití. También hay tensión en Venezuela y Nicaragua, señalados por el Comando Sur (EE.UU) con el eje del mal.
En todos los casos, las fuerzas armadas y de seguridad intervienen en reprimir al pueblo y en defensa de un sector minoritario privilegiado. Incluso el propio Papa Francisco marco su preocupación y dijo: Francisco señaló que alguien durante una conversación le comparó la actual situación en Latinoamérica con la de los años desde el 74 a los 80 en Chile, Argentina, Brasil, Paraguay y Bolivia, cuando se puso en marcha el plan Cóndor (operativo militar para acabar con los disidentes), pero él afirmó que “no sabía si esto era así”.
En Argentina han sufrido una derrota en una batalla electoral, pero no se renunciaran en sus objetivos, debemos prepararnos para reconstruir la Patria, pero también prepararnos para la contraofensiva que lanzarán, sin dudas, aquellos sectores que derrotados, no se rendirán sin luchar. Cambiaran las caras, cambiaran los métodos, pero no su voraz apetito.
Los últimos días se han producido una serie de hechos que pocos le han dado la importancia que el caso tiene.
Durante la ceremonia de despedida de su cargo, la Ministra de Seguridad y próxima presidenta del PRO, Patricia Bullrich, se reunió con 30 representantes de la DEA, el FBI y los organismos del Departamento de Seguridad Nacional de Trump, encabezados por el embajador yanqui Edward Prado. Bullrich puso el énfasis en los pactos de cooperación y formación de funcionarios locales que se están formando bajo la doctrina norteamericana durante su gestión. Se formaron más de 500 funcionarios de las distintas fuerzas. La excusa del combate al narcotráfico ha servido mediáticamente al gobierno para instalar por ejemplo, Grupos de Operaciones Conjuntas centralmente en el norte del país y en la zona de la Triple Frontera. Además, claro, de personal y tecnología de la CIA y el FBI para hacer espionaje e inteligencia y aportes financieros del Departamento de Estado para la “lucha contra el narcotráfico”. En resumen y sin eufemismos: profundizar la injerencia imperialista en el país. Patricia Bllrich deja a las dos fuerzas supuestamente destinadas a combatir el narcotráfico, la Gendarmería y la Prefectura, en manos de instructores de la CIA, el FBI, el Mossad y demças servicios de inteligencia israelíes.
Sectores rurales ligados a Cambiemos y al ministro Etchevehere aseguraron que la próxima gestión los encontrará organizados "para responder a cualquier medida autoritaria", sobre el aumento de las retenciones.
El poder económico y mediático que brindo al Presidente, seguirá juntos y dispuestos a comenzar un nuevo periodismo de guerra contra las nuevas autoridades. Las Fuerzas Armadas y de Seguridad como podemos observar, responden a esos intereses y a los foráneos, que los adiestraron y formaron. Así que aquí no habrá luna de miel ni 100 días para el nuevo gobierno, apenas toque algunos privilegios o intereses, tendremos acciones como las que vimos en Países de nuestra patria grande. En la cintura de Alberto Fernández está la oportunidad de salir ilesos, estar atentos y vigilantes,   y la constante movilización
“No es la hegemonía de un medio la que hace titubear la democracia, sino la hegemonía de su mala fe. De Manuel Zelaya en Honduras a Evo Morales en Bolivia, la mecánica de la destitución ha sido similar: una casta oligarca que se apoya en los medios para viciar el relato, en la justicia y los militares. En cada caso se buscó arrancar del poder a opciones políticas reformistas, nacionalistas y con un fuerte ánimo redistributivo. Ninguno de estos seis ex presidentes (Zelaya, Lugo, Lula y Dilma, Correa y ahora Evo, sin importar, se agrega, las alternativas de golpe parlamentario, cárcel, proscripción, destierro, etcétera) ha sido un dictador, o un revolucionario violento; ninguno reprimió, amordazó a su pueblo, sentencio la libertad de expresión, ni derramó sangre en las calles. Llegaron para abrir el juego político, social y económico en países cautivos de una casta explotadora, no para llenar las cárceles o los cementerios. Sus enemigos sí. Nuestras derechas cavernícolas jamás atravesaron el Siglo de las Luces. Siguen ancladas en los tiempos de la barbarie ideológica y la obscuridad. Lo acaban de probar en Bolivia, amparadas, una vez más, en la protectora dependencia de Washington. La Casa Blanca siempre ha estado a la vera de todas las hecatombes políticas de América Latina. Ha sido el capacitador ideológico y operativo de los golpes de Estado militares del Siglo XX, como lo es ahora de los golpes cívico-militares que promueve desde el inicio del Siglo XXI”. Eduardo Febbro, Pagina 12

Daniel Fernández
Diciembre 2019




viernes, 22 de noviembre de 2019

Existe la auto determinación de los pueblos?



La derecha y el poder económico nacional, conducido por el poder económico y político internacional, principalmente de EE.UU (Departamento de Estado), con sus socios de los medios de comunicación monopólicos y con la participación indispensable de las fuerzas armadas y la justicia cómplice, se sirven de la democracia. Si les favorece la usan y si no buscan cualquier artilugio para violarla e imponer sus condiciones. Como han sido los golpe de estado en toda Sudamérica y ahora en Bolivia, los llamados golpes blandos, las persecuciones judiciales (lawfare) a opositores (Lula), con condenas por “presunción o suposiciones y no por pruebas concretas”. Ahora surgen los autoproclamados. Los golpes de Estado o “golpes blandos” siempre fueron en contra gobiernos progresistas o populares y nunca el pueblo estuvo mejor, por el contrario se perdieron derechos y se beneficiaron los sectores más concentrados que apoyaron o generaron el golpe.
A los gobiernos progresistas o populares se les exige respeto a la democracia, a las instituciones, a la república, ahora cuando ellos llegan al poder manipulan la democracia, las instituciones y la república a su antojo y beneficio.
En Ecuador, Haití, Perú, Chile y ahora Colombia, los pueblos colmaron su paciencia y salieron a la calle, protestan contra la desigualdad en la redistribución de la riqueza y empobrecedor ajuste, siguiendo las recetas del FMI. Son reprimidos violentamente. Hay muertos, heridos y violaciones. Las políticas neoliberales no cierran sin represión. “Los militares – comando sur” retoman un temible protagonismo. La reaparición de las FFAA como actores políticos en toda la región es uno de los aspectos más desgraciados de la situación. El neofascismo pelea un lugar.
No cabe duda que de haber ganado las elecciones M. Macri, y “al hacer lo mismo pero más rápido” ajuste, la represión hubiera ganado las calles. La Ministra de Seguridad equipo a las fuerzas de seguridad para ello.   
El golpe de Estado en Bolivia marca la intolerancia del neoliberalismo, mezclado con el racismo y facciones fascistas, muy arraigadas en América Latina, buscan el aniquilamiento de la oposición. El éxito de Evo Morales en lo económico y social, es intolerable para los sectores neoliberales y para EE.UU, temen que los pueblos exijan a sus gobernantes seguir el mismo camino. El pueblo siempre quiere volver a tiempos felices y esos tiempos felices fueron con gobierno populares.
Viendo lo que ocurre en la región y sobre todo en Bolivia. Un posible hostigamiento desde el gobierno de Brasil y un factible triunfo de la derecha en Uruguay. El interés de EE.UU en erradicar a China y Rusia de la región y cierto contexto regional similar a 1973, lo que se viene después del 10 de Diciembre será muy complicado. El nuevo gobierno será corrido por derecha y por izquierda. Debemos ser cautos, estar atentos y vigilantes. Como decía Perón “ni apresurados ni retardatarios”.
“La casta argentina del poder económico tiene medios de comunicación potentes, constitutivos del poder a secas y con ánimo de revancha tras la derrota electoral que disfrazaron de victoria digna o “empate técnico”.
No darán respiro. La deuda monstruosa que deja Macri no posee contrapartida de circunstancias internacionales favorables. Se le debe a acreedores privados pero también a la sede financiera de Washington. Las corporaciones locales y extranjeras no demorarán en reaccionar ante la primera de cambio que les meta mano en el bolsillo para financiar, por lo menos, la emergencia. Si no es a corto será a mediano plazo, pero será.
La única respuesta será movilización popular sustentada en liderazgo, mientras ancle en aquello de la batalla cultural, comunicativa, que especifique y muy bien la causa y el destino de tomar tales y cuáles medidas.
No durará demasiado y lo que no se va, lo que Macri representó y representa, tirará con todo lo que tiene ante el primer traspié o convicción tibiamente trasmitida.
Esa sí que es una certeza principal.” Eduardo Aliberti – Página 12.



Daniel Fernández
Noviembre 2019

martes, 19 de noviembre de 2019

LA CULPA ES DEL OTRO


 Hablando con algunas personas, me fui dando cuenta porque mucha gente de la clase media y no tan media (más vale baja), se siente identificada con Macri y su gobierno, porque los representa en sus pensamientos y sentimientos. Algunas  porque “odian” al peronismo o a lo que sea popular, como así también a lo diferente. Pero casi todos por la esencia e idiosincrasia de su comportamiento, no admiten errores y buscan siempre un chivos expiatorios para cargar sus equivocaciones. Los únicos buenos e infalibles son ellos.
Echar la culpa a los demás es muy fácil. Y muchas veces no es más que una forma de no reconocer los propios errores, de no ejercer la responsabilidad. Es apreciable ver a través del tiempo, como este sector social cae una y otra vez en un típico error: buscar culpables fuera de sí mismo, para cualquier problema. Si acertamos, es nuestra virtud, pero si erramos, seguramente será responsabilidad del otro. Antes de decir “me equivoqué”, es probable que digan que fue por la mala suerte, el clima, los de afuera, pasaron cosas, el zodíaco o la alineación de los planetas. No importa, cualquier excusa es buena para evitar afrontar la realidad y asumir los errores. (Macri: "Veníamos bien, pero pasaron cosas", “La tormenta”. Pichetto: "La oposición y algunos sectores de la Iglesia inventaron el hambre"
En muchos casos, estas personas abrazan el victimismo crónico y terminan alimentando sentimientos muy negativos, como el odio y rencor, que desembocan en un victimismo agresivo. Es el típico caso de quienes creen que todo lo que les pasa es por culpa de otros, entonces ataca y acusa a los demás, mostrándose intolerante. En realidad, el problema es que tienen una visión deformada de la realidad, creen que tanto las cosas positivas como las negativas que ocurren son por circunstancias externas. Han dicho hasta el cansancio “la pesada herencia” y ahora “es por culpa de la gente que voto a Fernández – Fernández”, “la inflación es por la falta de confianza de Fernández – Fernández”. O sea – para ellos - antes fue la pesada herencia y ahora es lo que vienen. Nunca es su culpa. Todas la variables económicas y sociales las empeoraron, inflación por las nubes, endeudamiento sideral, recesión, tasas de intereses exorbitantes, caída de la producción industrial, caída del consumo, desocupación, mayor pobreza e indigencia, caída del salario y las jubilaciones, tarifas dolarizadas (impagables), un dólar solo controlado por el súper cepo (el dólar pasó de $9,84 a los actuales 65, un incremento de más del 560%, bastante más que la propia inflación), pero afirman dejar todo bien. https://www.ambito.com/la-pesada-herencia-que-alberto-fernandez-recibe-macri-n5062122
Estas personas creen que son víctimas de los demás y de las circunstancias, por lo que no se sienten culpable ni responsables de nada de lo que les sucede. Son personas que asumen el papel de víctimas eternas, desarrollan una actitud recelosa, suelen creer que los demás siempre actúan de mala fe, solo para perjudicarlos. Por eso, suelen tener un afán casi morboso por descubrir agravios, sentirse discriminados o maltratados, solo para reafirmar su papel de víctimas. Los fanáticos son los otros, los que odian son los otros, los rencorosos son los otros. Proyectan sus propios defectos y sentimientos sobre los otros.
Es recurrente que culparan; primero fue civilización o barbarie: El “barbaro” es el que está afuera y su verdadera peligrosidad reside en el deseo de “entrar” (1). Con el advenimiento del Peronismo y el otorgamiento de derechos a los más marginados nace el antiperonismo y con él la repulsa y el odio al diferente, culpando de todos los males a los cabecistas negra o al aluvión zoológico, esas personas del interior de argentina que eran explotadas en las estancias ahora se les aparecía en la ciudad en busca de un mejor destino. Luego pasaron a ser el grasa, el pobre, el negro o el groncho y ahora el piquetero, villero, pordiosero, cartonero o chicos de la calle, planeros o choriplaneros. Tampoco quedan exentos los extranjeros (países limítrofes) que vienen a sacarnos el trabajo u ocupar los hospitales y las universidades. Aseguran que los planes sociales son el mal del país en lugar de los que evaden fortunas en la “timba” financiera. También suelen decir que estamos así por culpa de los argentinos, que somos vagos, pero hablan como si ellos fueran extranjeros, no fueran argentinos, se excluyen y no se hacen cargo de nada.  Traducido al presente, a nuestra historicidad de hoy, a la oligarquía de los cuarenta le pasó lo que quieren evitar los porteños de hoy: que la chusma se les venga encima.(1)
Estas personas están convencidas de que no tienen la culpa de nada, por lo que no hay nada que criticar en sus comportamientos. Como la responsabilidad es de los demás, no aceptan la crítica constructiva y, mucho menos, realizan un examen de conciencia a fondo que les lleve a cambiar su actitud. "Mi única autocrítica es que soy muy optimista" (Macri)
Para estas personas, los errores y defectos de los demás son intolerables, mientras que los propios son una simple sutileza. Los otros eran corruptos, ellos solo tienen conflicto de intereses. Lo que en los gobiernos peronistas era escandaloso es natural en el gobierno de Macri. Después de todo, las víctimas son ellos. Para que una persona pueda asumir el papel de víctima, tiene que haber un culpable. Por tanto, debe desarrollar una serie de estrategias que le permitan lograr que la otra persona asuma la culpabilidad en el asunto. Básicamente, la retórica de esta persona se dirige a descalificar los argumentos de su adversario. Sin embargo, en realidad no refuta sus afirmaciones con otros argumentos que sean más válidos, sino que se encarga de que la otra persona asuma, sin darse cuenta, el papel de atacante. ¿Cómo lo hace? Simplemente asume el rol de víctima en la discusión, de forma que la otra persona quede como alguien autoritario, poco empático o hasta agresivo. Es lo que se conoce en el ámbito de la argumentación como “retórica centrista” ya que la persona se encarga de mostrar a su adversario como un extremista, en lugar de preocuparse por refutar sus afirmaciones “¿En qué te han transformado, Daniel? Pareces un panelista de 678” (Macri). De esta manera, cualquier argumento que esgrima su adversario, será solo una demostración de su mala fe. Por ejemplo, si una persona se atreve a contrastar una afirmación con un hecho irrefutable o con estadísticas provenientes de fuentes fiables, la víctima no le responderá con hechos sino que dirá algo así como: “Siempre me estás atacando, sos un fanático, sos agresivo, sos un talibán” o “Estás intentando imponer tu punto de vista, haz el favor de disculparte”.
Ante este actual nivel de división, rencor y odio que han exacerbado en la sociedad con el fin electoral y copiando expresiones en otros Países (Bolsonaro – Brasil, Abascal – España, Salvini – Italia, Orbán – Hungría, Gauland y Weidel, Alemania, Marine Le Pen – Francia, Jussi Halla-aho Finlandia) no puede seguir si queremos tener un País con futuro. Todos tenemos que aportar a la reconciliación y al amor, dejar de agredirnos y respetarnos. Cada uno exprese su ideología, pero con respeto y tolerancia. Debemos realizar una profunda y radical transformación cultural de los hombres, de su conciencia, costumbres, valores, hábitos y de sus relaciones sociales. Como sociedad no debemos criticar o hacer apreciaciones desde nuestra comodidad o desde nuestros intereses individuales, sino que se debe hacer desde los valores "humanos y cristianos" que es la eliminación de las injusticias del hombre e igualdad de oportunidades para todos. Debemos proponer el justo reparto de los bienes y en igualdad y buscar activamente y no declamativamente, una sociedad más justa y equitativa.
Daniel Fernández
Noviembre 2019


jueves, 14 de noviembre de 2019

Condenar el Golpe de Estado en Bolivia es defender la democracia.


Para tener en cuenta, aquellos que hoy NO repudian o rechazan el “Golpe de Estado en Bolivia” o buscan cualquier subterfugio para no condenarlo o ser indiferente, más allá de las ideologías, sabremos de qué lado estuvieron y estarán ante cualquier tipo de quiebre institucional en el País de ahora en más. Semana Santa, Alfonsin – Cafiero fueron el limite al atropello a la democracia y a la etapa más oscura del País, fue defender la democracia más allá de cualquier sentimiento político y se dejo atrás las antinomias. Antinomias que Mauricio Macri y sus defensores han recreado y ponen nuevamente en peligro a la democracia.



martes, 12 de noviembre de 2019

A QUIEN LE SIRVE ESTA DEMOCRACIA????


Luego de los hechos ocurridos en Honduras, en Paraguay (golpes blandos), Brasil (Dilma y Lula), y ahora en Bolivia, me pregunto, basta con el voto  y declamar por la democracia y el estado de derecho. Basta con darle a la gente crecimiento, una mejor redistribución de la riqueza, mayores inversiones en infraestructura o que se mejoren todos los indicadores macro y microeconómicos. Los intereses económicos locales y foráneos, los medios de comunicación monopólica, la “justicia” oligárquica y el imperialismo jamás aceptaran a un gobierno que no se ponga al servicio de sus intereses. Se le reclama y exige a los gobiernos progresistas o populares respeto a las instituciones, a la republica, a las leyes y ante cualquier transgresión son atacados con ferocidad e impiadosamente. Ahora si los reclamos vienen de sectores populares, como en Chile o Ecuador, son desestabilizador y se los reprime con total violencia (muertos, heridos, violaciones) en nombre de la democracia y las instituciones, ningún organismo internacional (manejados por EEUU) condena estas acciones. El golpe de Estado en Bolivia se da con la policía y militares obligando a renunciar a Evo Morales, pero tiene a la derecha racista y a los poderosos intereses económicos detrás, que fueron afectados por el gobierno de Evo Morales en su exitosa política distributiva. Convengamos que hubo errores propios, como la reelección, pero las principales figuras del golpe son Luis Fernando Camacho encabeza de un movimiento patronal, clerical, regionalista y racista, es quién perdió sus empresas de energía estatizadas por “el indio”, Carlos Mesa tiene su propia productora de noticias (PAT), es uno de los canales de noticias más importantes del país. Evo Morales además de estatizar el gas, planeaba con China industrializar el yacimiento de litio del mundo para industrializar el País. Estados Unidos aplaudió el golpe y amenazo a Venezuela y Nicaragua, limpia su patio trasero de injerencias extranjeras. La derecha o los intereses económicos actúan violando todos los derechos y en forma violenta en defensa de la supuesta “democracia” y está todo bien. Por medio de los medios de comunicación poderosos que forman parte de los intereses económicos destrozan la reputación de los líderes populares, inventan causas que jueces cómplices llevaran adelante (lawfare). Lo que es escandaloso e intolerable para en los gobiernos progresistas en natural y satisfactorio en los gobiernos de derecha.
Vayamos sabiendo lo que nos espera después del 10 de diciembre. El gobierno se lo defiende en las calles, unidos, organizados, movilizándonos y resistiendo, pero sobre todas las cosas, produciendo el cambio cultural necesario para vivir en un País, libre, Justo y Soberano. De lo contrario no habrá futuro.
Daniel Fernández
Noviembre 2019

REVOLUCIÓN FUSILADORA

16 de Septiembre de 1955 GOLPE MILITAR ​Recordamos esta fecha como uno de los hechos más nefastos de la historia argentina. En esta jornada,...