viernes, 25 de octubre de 2013

Massa: ¿el viento frío del Pacífico?


Jueves 24 de octubre, 2013

Me llamaron la atención algunas definiciones públicas del líder del Frente Renovador, Sergio Massa, en las últimas semanas. Definiciones que no parecen del todo dirigidas a un electorado que lo vio, al menos desde lo discursivo, en la mayor parte de la campaña que ya llega a su fin, hablar de “mantener lo bueno y corregir lo malo”.
Antes de las primarias, el candidato se había presentado ante algunos de los más importantes empresarios del país y, sin cámaras de televisión a la vista; habló de abrir espacio para que el sector privado maneje algunos fondos de pensión, mayores niveles de desregulación, establecimiento de una política de metas de inflación, entre otros puntos. Pero en público, poco y nada había dicho con ese tono.
Días atrás, en el coloquio de IDEA, Massa elogió al presidente mexicano Enrique Peña Nieto por impulsar las “reformas estructurales que en América Latina hacen falta”.
La idea no es improvisada. De hecho, el principal asesor económico de Massa, el ex presidente del Banco Central Martín Redrado, le dijo al diario El País esta semana: “México es un país que está haciendo reformas estructurales en sectores que eran prácticamente intocables, como el energético. También anunciaron reformas laborales que marcan una voluntad de ingresar no sólo en un período de solidez macroeconómica sino de avanzar en hacer más competitivas nuestras economías”.
¿De qué se hablan Massa y Redrado?
La Reforma laboral mexicana es una modificación a la Ley Federal del Trabajo sancionada el año pasado. Con esta nueva legislación, por primera vez en casi un siglo se permite la contratación de empleos que implican una jornada reducida, autoriza contratos a prueba y, según algunos especialistas, facilita el los despidos. De acuerdo a la norma, un trabajador puede estar a prueba por hasta medio año y si el empleado no le renueva el contrato, puede ser despedido sin pago de indemnización. La iniciativa fue de hecho propuesta por el centroderchista Felipe Calderón, pero contó con el respaldo del PRI, de Peña Nieto. La norma fue avalada por las principales organizaciones de empresarios y sindicatos -ambos sectores muy vinculados al Estado en México-. Pero hay voces disonantes. El investigador de la Universidad Obrera de México Marcos Tello le dijo a la BBC: “(la ley) estimula todas las formas de trabajo informal porque debilita la contratación colectiva, uno de los principales mecanismos de defensa de los trabajadores. Esta reforma pone en el centro el interés de los patrones”. A su vez, María Xelhuantzi, académica y profesora de la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM, especialista en relaciones laborales y sindicalismo, le dijo al sitio Animal Político: “Esta reforma dejaría al empleo y al salario a merced de la oferta y la demanda y como hay una demanda excesiva de empleo y una escasa oferta, esto va a determinar el salario de los trabajadores”. Para la doctora en ciencia política, “es un hecho” que la Reforma Laboral precarizará el empleo.
Entre las “reformas estructurales” de Peña Nieto, también tuvo gran impacto una modificación de normas en la educación, que motivó fuertes protestas de los gremios del sector. La llamada Ley del Servicio Profesional fue rechazada por sectores de los sindicatos que la calificaron de “punitiva” y consideraron que desconoce las distintas realidades regionales. La norma fija reglas para la asignación de cargos docentes e incluye una evaluación obligatoria a los maestros, con sanciones para quienes resulten reprobados. También establece, entre otros puntos, que el personal docente que, sin justificación, falte al trabajo más de tres días en un periodo de un mes será dado de baja.
Por otra parte, Peña Nieto también impulsó una reforma energética, que apunta a reestructurar Pemex, la empresa estatal petrolera del país norteamericano, y a permitir una mayor participación del sector privado participe en el negocio. Recibió críticas de distintos dirigentes de izquierda.
Además, el actual mandatario mexicano planteó una reforma en el sector de telecomunicaciones, que permite la inversión extranjera directa hasta en 100% en empresas del sector, así como en comunicaciones vía satélite.
Y se aprobó una reforma financiera, que según la actual gestión facilitará el crédito a familias y pymes, al tiempo que la actual gestión mexicana avanza una reforma tributaria y otra de la seguridad social.
Las modificaciones legales provienen en su mayoría del llamado “Pacto por México”, que incluyó la firma de Peña Nieto (PRI), pero también de los líderes nacionales del PAN (centroderecha) y del PRD (centroizquierda). La iniciativa promueve también acciones para fortalecer el área de “Justicia y Seguridad”, tema que viene de causar una situación crítica en los últimos años de florecimiento del narcotráfico en distintas regiones del país.
Más allá de los detalles, la centralidad de México en el pensamiento de Massa parece significar un viraje desde la mirada sobre todo puesta en el Mercosur y en la Unasur, que primó en los últimos años en el país. De hecho, su asesor Redrado consideró que “a los países del Pacífico les está yendo muy bien”. Se sabe: la Alianza del Pacífico incluye a México, Colombia, Perú y Chile y es el bloque económico regional que más entusiasma a las elites de Estados Unidos por su sesgo favorable al libre comercio, la exportación de commodities y las facilidades a la inversión extranjera directa.

jueves, 29 de agosto de 2013

Ley de Medios y la Corte Suprema


Soy muy escéptico sobre la Audiencia Pública convocada por la Corte Suprema, considero que es una puesta en escena de la mayoría de los Cortesanos, dado que ya han resuelto en favor de Clarín y en contra de que el Estado pueda legislar en contra de los monopolios, como en otros países (EE.UU). La Audiencia Pública convocada por la Corte Suprema, es una pantomima para justificar y ampararse ante la “ciudadanía” del fallo en contra de los artículos en litigio de la Ley, que además contaran con el amparo de los medios concentrados opositores.  Esto no será un fallo en contra de un Gobierno, que en dos años termina y que después se verá – en elecciones - quien sigue, sino es en contra del Estado y a favor de los monopolios.  Los políticos, que no son socios o representan al monopolio, deberían estar a favor de la aplicación de la ley, dado que les otorga independencia y no podrán ser presionados como lo fueron hasta ahora (con algunas tapas pueden sacar o poner presidentes). No se puede ser dependiente del humor o intereses económicos de un medio de comunicación (Medios). Aquí no está en juego la libertad de prensa, sino la libertad de empresa, en la pluralidad y diversidad está la libertad de prensa y no en la concentración. La Corte Suprema no puede decidir en contra de los otros dos poderes que fueron electos por el voto popular, sino que se sometan al mismo régimen que ellos y no que conserven sus privilegios hereditarios. Es evidente que hay una seria intromisión de la Corte Suprema en las decisiones de gobierno y sobre todo sobre leyes presentadas y votadas por el Poder Ejecutivo y Legislativo.

Daniel Fernández
29 de agosto de 2013

viernes, 2 de agosto de 2013

ELECCIONES DE MEDIO TERMINO – 2013


Una vez más y como consolidación de esta joven democracia, tenemos elecciones de medio término, elecciones parlamentarias, donde amplios sectores del electorado son proclives a votos experimentales, hay que tener en claro que en estas legislativas no se define quién gobernará, sino que “estilo” de política y de políticos le gustan más, o le disgustan menos, al que va a votar. Por los datos que hoy se manejan, seguramente – el oficialismo – no va a tener un resultado tan bueno como en 2011 ni tan malo como en 2009. Por lo tanto no se vislumbra, provisoriamente, una alteración importante en las relaciones objetivas de poder. No olvidemos que el gobierno está poniendo en juego su peor elección.   
Después de la experiencia de las elecciones de 2009, donde el oficialismo venía de una dura derrota en el Senado por la Resolución 125 de Martín Lousteau, un desaceleración de la economía debido a la crisis económica mundial y un micro clima destitúyente, promovido por las protestas del “agro” y sus aliados políticos, además amplificado por los medios de prensa afines, que conformaban casi la totalidad del arco opositor. Las listas opositoras se poblaron de “agro diputados”. En la Provincia de Buenos Aires, De Narvaez le gana a Nestor Kirchner y muchos pensaron en el fin del Kirchnerismo(Elecciones 2009). Pero como la conformación de las listas opositoras tenían como único fin derrotar al oficialismo y no construir una alternativa coherente ideológicamente, en el Congreso cada uno tomo su rumbo y el Gobierno mantuvo la iniciativa política y parlamentaria. El kirchenerismo siguió siendo el centro de gravitación de la política argentina. En las elecciones de 2011, el Kirchnerismo, reafirmando eso que decía de que las elecciones de medio término son más experimentales y la oposición al no poder construir un poder alternativo confiable, Cristina Kirchner gana las elecciones presidenciales con el 54% de los votos y por una diferencia de 38 puntos frente al candidato del Frente Amplio Progresista Hermes Binner.
El factor primordial de estas elecciones es la distribución del poder de cara a la transición/sucesión para el 2015, es por ello que todos los candidatos no oficialistas sigan poniendo como centro de sus discursos el fantasma de la reelección presidencial, algo totalmente abstracto y del cual no existe ningún proyecto. Juegan con esta “opción” para juntar votos opositores, pero en realidad para hacer cualquier reforma en nuestro país se requiere que varias fuerzas políticas acuerden en la necesidad de dicho cambio, cosa que la oposición de ninguna manera daría su aval. El oficialismo, por más que gane no obtendría la mayoría necesaria para hacerla. El gobierno no la desmiente terminantemente por una cuestión lógica hacia adentro de sus filas, el objetivo es hacer una transición ordenada que no complique a la gente los próximos dos años. Ahora muchos de los que se oponen a la re-relección, no proponen las mismas condiciones para Gobernadores, Senadores, Diputados, Intendentes y Concejales, que sería lo correcto. Hoy casi un 50 por ciento de los que dejan sus cargos electivos, se vuelven a presentar para su reelección. Contradictorio No!
Una vez más estas elecciones, como se presentan es una interna “peronista”, que se dirime a nivel nacional. El Justicialismo, es el único partido nacional que, pese a las divergencias, sigue de pie. Aunque aquí también cabe aclarar que hoy día hay muchos que se dicen peronistas, pero de peronistas no tienen nada (Postulados-Peronistas), solo el interés de captar sus votos, para luego hacer como hizo Menen, todo lo contrario a los principios del peronismo (Perón - Menem). Muchos de sus sucesores ideológicos pululan por las distintas listas.
Desde la existencia o consolidación del kirchnerismo, las diversas oposiciones, fuera o dentro del justicialismo, tuvieron serios problemas para proponer un proyecto político alternativo. Después de la gran crisis del 2001, el gobierno ocupo el centro de las acciones, obteniendo logros económicos y sociales, y la oposición siempre fue detrás de las acciones del gobierno, limitándose a opinar sobre lo que hacía el oficialismo. Nestor Kirchner revitalizó la política y la militancia después del “que se vayan todos”.
Como ha ocurrido en las últimas elecciones, aparecen los juegos de alianzas, temporarias, contradictorias y en algunos casos insólitas. Fernando “Pino” Solanas con Elisa Carrio, Terragno con Lousteau y Cobos, Donda con Prat Gay, Gil Lavedra y Tumini, Francisco De Narváez con Hugo Moyano y De la Sota, Rodríguez Saá con Domingo F. Cavallo, Sergio Massa con Kirchneristas, ex Menemistas, Duhaldistas, Clarín, Solá, Macri, Coalición Cívica, Redrado y Barrionuevo.
Porque afirmo que estas son alianzas temporarias, contradictorias y algunas insólitas, porque el fin es juntar votos y no construir una alternativa de gobierno, porque no existe coherencia ideológica entre ellos, ni propuestas más que oponerse al gobierno. En general, por ahora exceptuando Mazza, que está probando de hacer una campaña – digamos - de ondas de paz y amor, esto mientras las encuestas lo den ganador, los demás están tratando de captar el voto de los que sienten rabia, repulsión por el kirchnerismo o están crispados, por ello apelan a usar expresiones como “es el final del ciclo”, “no se aguanta más”, “es peor que una dictadura”, "Kretina", “Estoy harto”, “Yegua” o adjetivos agraviantes, como ocurrió también con el conflicto llamado del “campo”. Ahora propuestas e ideas pocas o nada. Este sector de la sociedad que apunta a captar la mayoría de la oposición, necesita una provisión permanente de material nuevo para indignarse, que se lo provee invariablemente los medios de comunicación opositores, que son los de más llegada a la gente, que digamos de paso, que no son para nada independientes ni objetivos como no lo son los oficialista. Es tanto el enfrentamiento, que los medidos se regocijan cada vez que ocurren situaciones o medidas políticas o económicas en contra del País, aunque esto afecte por igual a la mayoría de la población. A los que más tienen nada les afecta. Desean tanto su caída, que esperan – salvando la diferencia – una Thatcher que haga caer al Gobierno como ocurrió con Militares. Ahora si hay noticias positivas no son noticias para estos medios. También reeditando o esperando una derrota del oficialismo en Buenos Aires, similar a las elecciones del 2009, el “campo” y sus aliados proponen recrear ese ambiente previo, haciendo paros y medidas de acción antes de las elecciones de octubre, solamente que ahora se suman la CGT de Moyano y CTA de Micheli, para generar más ambiente de confrontación, confusión y excitación.
Pino y Carrió ya anunciaron que después de las elecciones cada uno tomará su camino. Elisa Carrió en el 2009 compartió lista con Stolbizer, en 2011 fue con Patricia Bullrich y ahora con Pino Solanas, lo que demuestra no importarle lo ideológico. En las PASO de UNEN (UCR-FAP) Carrió ya critico a todos sus oponentes e incluso a su aliado Solanas. De Narváez en el 2009 hizo alianza con Macri y Solá, 2011 con Alfonsín y ahora con Moyano y De La Sota. La mayoría de sus anteriores aliados caso de la ex-candidata a Vice Gobernadora y Diputada Mónica López y su esposo el Sindicalista y Diputado Alberto Roberti o el mismo Felipe Sola se pasaron al Massismo, dejándolo bastante desamparado.
Esta inestabilidad ideológica, no se da cada 10 años, que uno puede ir cambiando su enfoque de las cosas, se da cada 2 años, en cada elección. Cada dos años cambian de acompañantes para ver cuál le da más votos.
Frente Renovador de Sergio Massa lleva como aliados Darío Giustozzi, Intendente de Almirante Brown y cercano al kirchnerismo y contrario a una alianza con el PRO, Mirta Tundis, Periodista de Clarín en temas previsionales, Felipe Solá ex aliado De Narváez, Ignacio de Mendiguren de la Unión Industrial, Adrián Pérez de la Coalición Cívica con críticas al Kirchnerismo parecidas a las de su ex jefa Elisa Carrió, Héctor Daer de la CGT de Caló, también tejió alianza y lleva candidatos de Macri y como frutilla del postre Camaño – Barrionuevo. El economista de esta Alianza es Martín Redrado de la escuela de los 90 de Domingo Cavallo, defensores del Mercado para regular la economía lo mismo que Prat Gay (ex J. P. Morgan). También lo apoyan ex Menemistas y Duhaldistas. Todo este conjunto de candidatos conforman un frente de centro derecha, con aires de peronismo y juventud y evocación noventista con algunos personajes de la farándula. 
Lo que habría que evaluar si este Frente tan dispar está en condiciones de crear una alternativa de poder creíble, un liderazgo que despierte confianza y adhesión. Que garantías hay que Massa podrá mantener juntos y respondan a su mando personas con tan disimiles posiciones ideológicas, fuerte personalismo y con ambiciones personales irrenunciables. Cómo van a compatibilizar ideas coherentes y comunes, sin que termine explotando – como lo fue la Alianza - cuando cada uno quiera imponer su criterio?
Sergio Massa, hoy por hoy tiene la posibilidad y las encuestas así lo determinan (al 1/8/13), puede ganarle en la Provincia de Buenos Aires al oficialismo, por lo tanto se ha transformado en la “esperanza blanca” para los grupos económicos y los grandes medios de comunicación afectados por las políticas del Gobierno, que optaron por él ante la falta de proyección y capacidad de Mauricio Macri y la firme postura de Daniel Scioli de ser leal al proyecto del Gobierno (que paso de ser una esperanza a un débil). En el 2009 el mismo apoyo – económico y de publicidad, incluido Tinielli - lo recibió De Narváez. Tendrá en los medios afines gran exposición y muchas horas de TV (Medios), en detrimento de los demás candidatos (principalmente Stolbizer), para fortalecer su imagen e instalarlo como la única opción para vencer al oficialismo. Massa será Kirchnerista u opositor según determinen las tendencias. A la fecha el casi desconocido Intendente de Lomas de Zamora Martín Insaurralde, candidato del gobierno, le achico un 50% de la ventaja que tenía Massa al principio. Pensemos que faltan unos días para las PASO, pero mucho más para Octubre, las elecciones que valen, así que hay tiempo para cortar más esa distancia o Massa ampliar la diferencia, según sucedan los acontecimientos políticos y principalmente económicos. Como deseaba el Senador Ernesto Sanz, que la economía del País fuera mal para que la oposición tuviera alguna posibilidad.
Massa ha conseguido – por ahora – ubicarse como la expresión de los que apoyan “algunas cosas” de este gobierno, pero rechazan la actitud de “confrontación”. Algo de la política de Daniel Scioli, su gran competidor a futuro. En principio trata de ser candidato de los que no son ni cristinistas ni se definen como anti cristinistas. Si muchos de sus votantes fueran porteños apoyarían al PRO. También se muestra como “conciliador” cosa que reclama ciertos sectores del establishment. Así también sumará un electorado peronistas “no K” (Menemistas y Duhaldistas) en busca de un verdugo político. Si las encuestas o las PASO no le dan un triunfo, se ira convirtiendo cada vez más en opositor, agresivo y criticará fuertemente al gobierno, al efecto de polarizar las elecciones y acaparar el voto de los anti, como lo hizo De Narváez en el 2009. Habrá que ver si estos vaivenes o acomodamiento político determinados por las encuestas, no le resta votantes, le pueden desconfiar de su real convicción y se fuguen hacia la oposición que siempre fue anti y otros vuelvan al oficialismo.    
Massa cuenta a su favor su juventud, el recuerdo de su paso por el ANSES, ser una cara nueva en la política, un  aire progresista y tener una gestión publicitada como eficiente, aunque no podemos obviar que muchas de las obras en Tigre, las recibió del intendente vecinalista Ricardo Ubieto, también – cabe aclarar – que no es lo mismo administrar un próspero municipio de clase media como Tigre, que La Matanza, Quilmes, José C. Paz entre otros, con mayores diferencias socioeconómicas y menores recursos.
En algunos municipios de Buenos Aires existen intendentes que hace muchos períodos que vienen gobernando, provocando la falta de renovación, esto ha hecho que muchos cansados de esperar una oportunidad, hayan buscado una alternativa en otra fuerza, hoy, por esta circunstancia, se han aglutinado en el Massismo por sus posibilidades. Pero esto propicia que se junten – incluso – aquellos que no tienen afinidad o la misma identidad ideológica, que hasta no hace mucho (2 años) competían en fuerzas enfrentadas, se acusaban mutuamente o eran parte del gobierno municipal.   
Macri no ha hecho, después de seis años como Jefe de Gobierno, una gestión que lo muestre como un gobernante eficaz y creativo, a pesar de estar al frente del distrito más rico de la Argentina y su principal vitrina. Fue incapaz de construir una fuerza nacional en el espacio del centro derecha apolítico. Su imagen popular en mayor parte del país durante mucho tiempo estuvo asociada más con la presidencia de Boca ganador, que con la política porteña. 
Macri tiene poco para mostrar, irá en soledad en su distrito, dado que no consiguió conformar ninguna alianza electoral de peso en los principales distritos del país y ahora podría quedar subsumido detrás de una eventual candidatura de Massa en 2015. Estas elecciones se perfilan como la decadencia del proyecto político que hace algo de más de 10 años lanzó Mauricio Macri, Capital será el único triunfo del PRO, diluyéndose como un partido vecinalista. En Córdoba lleva como candidato a ex árbitro Héctor Baldasi, en Santa Fe intentara suerte nuevamente con Miguel del Sel, en Entre Ríos candidatea al ruralista Alfredo de Angeli y a Javier Mc Alister en La Pampa, busco como candidatos a personajes conocidos en otros ámbitos para probar en política, tal como lo hizo Menem. El Macrismo puede terminar como la UCD con Menem, absorbido y deglutido, en este caso por el Massismo.
De Narváez perdió el poder que conquisto en las elecciones del 2009, su aliados se fueron de apoco de su espacio, dejándolo casi sólo, tanto que debió conseguir otros aliados como Moyano y De la Sota. Su imagen cayó por su propia inacción. La postulación de Massa le quita votantes descontentos de centro derecha, dado que comparten el mismo espacio. Fue el gran perjudicado con la aparición de Massa, por ello señala que Massa es el kirchnerismo con buenas manera o el caballo de Troya del oficialismo en la Provincia. Trata de ser como la Carrió pero en la Provincia, para captar los votantes anti, siendo agresivo con el gobierno. Lleva en segundo lugar a Omar Plaini (CGT – Moyano) y Claudia Rucci (De la Sota). De Narváez lleva como candidata a su esposa y ex modelo Agustina Ayllón, a la legislatura provincial.
El Frente Cívico y Social presenta en la provincia de Buenos Aires, la alianza de Margarita Stolbizer y Ricardo Alfonsí, a ellos se le suma Jorge Cevallos de Libres del Sur (ex kirchnerista). También lleva como candidatos a Julio Cobos en Mendoza, Hermes Binner en Santa Fe, Oscar Aguad en Córdoba.
En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el frente UNEN pone a disposición de los votantes cuatro listas para la elección de senadores y diputados, tres de ellas encabezados por al menos un candidato radical: SUMA+ (Terragno/ Lousteau), Juntos (Prat Gay/ Gil Lavedra/ Donda), y Presidente Illia (Alberti-Illia).
Entre las opciones de izquierda se encuentran el Partido Obrero con Néstor Pitrola y el Frente Camino Popular de Claudio Lozano, quién se aparta en malos términos de Pino Solanas al acordar este con Carrió y rechazar un acuerdo con Binner.
Por ahora ningún candidato o alianza – exceptuando – la izquierda, ha hecho propuestas claras y definidas, todos tratan de influenciar al electorado por medio de la imagen y no de las ideas. Es directiva de campaña, tener más gestos que ideas. Aquellos que se atreven a encarar algún tema sensible para la gente, para ganar votantes proponen soluciones, pero no dicen como lo van hacer o de donde van a sacar los recursos, sin afectar a otros intereses. Los intereses corporativos existen y son poderosos y buscan un presidente con el poder de un intendente. Esta oposición, hasta qué punto está dispuesta a enfrentarlos y discutirles el poder, o simplemente van a ser representantes de esas corporaciones. Lo que más le molesta a las corporaciones es que el presidente esté entre los más poderosos de la Argentina.  En esto el gobierno cuenta con una ventaja, como está gobernando, se sabe lo es y que puede dar.    
El Frente para la Victoria, lleva como candidatos en la Provincia de Buenos Aires en los primeros lugares de diputados a Martín Insaurralde, Juliana Di Tulio, Héctor Recalde, Diana Conti, Carlos Kunkel entre otros, todos del núcleo kirchnerista y coherentes ideológicamente.
Debemos decir que el oficialismo tiene logros y se lo retribuye esa base de apoyo popular – entre el 25% al 30% - que envidiaría cualquier gestión con diez años encima. Cristina Kirchner, ya con varios años de manejo de poder, con el desgaste que ello produce, ejerce un influjo positivo sobre alrededor de un tercio de la población que constituye un piso invariable. Después de diez años de gobierno, las razones de este apoyo se da en un núcleo ideológico “duro” que fue construyendo culturalmente el kirchnerismo durante todos estos años, el favoritismo de sectores populares y medios que desde 2003 viven mejor o menos mal. Volvieron a consumir, viajan, se jubilaron aunque no tuvieran los años de aportes declarados, cambiaron o se compraron auto, hay plena vigencia de las paritarias, se reactivó la industria y se descendió el nivel de desocupación. Para aquellos que están encuadrados dentro de un pensamiento nacional y popular o más concretamente dentro del Peronismo, cambio la concepción de un Estado ausente a un Estado presente, procuro – con variada suerte - que el Mercado – FMI no manejara la economía y la política (Soberanía Política e Independencia Económica). Mejoro la redistribución de la riqueza, se recuperó los fondos de las AFJP, como así también YPF, Aguas Argentinas, Aerolíneas Argentinas y Banco Central al servicio de los argentinos. Construyo viviendas, escuelas, universidades, agua corriente y cloacas, mejorando las condiciones vida de miles de argentinos y muchas otras medidas, que al pasar el tiempo nos parece que nunca las hubiéramos perdido, pero que en 2003 no contábamos con ellas. Se instaló la Asignación Universal por Hijo y para embarazadas, la jubilación para amas de casa. Personalmente apoyo la Ley de Medios, creo que es una necesidad, como también la Reforma Judicial, la Financiera y Agraria, la creación de la Junta Nacional de Granos y Carne, desmantelar los mercados concentrado. Así como se puede enumerar las cosas positivas – a mi gusto – tuvo sus fallas, como ser: en el transporte público, salud y educación pública, inflación, créditos para la primera vivienda, seguridad y combatir más decididamente el trabajo informal o en negro, entre otras cosas que no se hicieron, se hicieron a medidas o mal. Convengamos que este gobierno nunca ha sido revolucionario, yo preferiría más medidas de fondo, pero si sólo siendo tan sólo “reformista” y afectar ciertas corporaciones o intereses económicos, tan poderosos como el mismo gobierno, se le hace muy complicado gobernar, que se puede esperar si toma otras medidas que afecte esos intereses, igualmente hay que ver si las quiere tomar. Eso sí, los precios no los aumenta el Gobierno, la plata no la saca el Gobierno del País, el desabastecimiento no lo hace el Gobierno, el dólar ilegal no lo aumenta el gobierno ni tampoco estimula la especulación, siempre se acusa a los gobiernos de no tomar las medidas adecuadas, por lo general esas medidas son las del mercado, las que traen pobreza a los que menos tienen y aumentan la riqueza de los que más tienen. Para darnos una idea de los empresarios que tenemos, en una oportunidad Juan C. Pugliese, Ministro de Economía de Raúl Alfonsín, dijo en plena crisis, “les hable (a los empresarios) con el corazón y me respondieron con el bolsillo”.  
En fin, no vale la pena explayarse demasiado sobre lo que dio el Kirchnerismo a diferencia de otras fuerzas, se sabe qué son y hacia dónde van, del mismo modo en que el Frente para la Victoria es la única fuerza reconocible como tal, con un programa claro de gobierno que viene implementando desde hace diez años y que prometió en las campañas, en esto no hay sorpresas para los votantes. Con una mirada retrospectiva al 2003, se puede decir que el País – de aquel entonces a ahora - cambio mucho y para bien, lo acepten quienes son oposición o anti, los cuales también se beneficiaron aunque critiquen o no reconozcan todo lo logrado. Hoy estamos discutiendo el futuro desde otra perspectiva que en el 2003. Existen muchos prejuicios para mirar la realidad, los anti, en lugar de ver lo que pasa, le ponen sus propios deseos a la realidad y hace 10 años que vienen vaticinando que todo va explotar, como así también desde el otro lado (oficialistas) dicen “esto es una maravilla”. El Kirchnerismo provoco un cambio cultural, tanto en la juventud como en un gran sector de la sociedad, no me imagino un candidato o partido que hable de ajuste, confiscación de los ahorros, flexibilización laboral o de privatizaciones. Esto no quiere decir que no aparezca otro Menem y haga un desastre nuevamente, pero creo que la sociedad en general no lo tolerará.
El gran desafió para el Kirchnerismo está en el futuro, desde hace unos años enfrenta una crisis mundial muy delicada y con profunda recesión, la cual nos afecta y hace necesario tomar nuevas medidas que nos permita enfrentar esta situación actual de estancamiento de la economía y creación de empleo.
El gobierno debe ocuparse – también - de la agenda siempre ascendente de la gente. Nuestros reclamos varían de acuerdo ascendamos en el nivel social. Del 2001 al 2003, cuando el País era un desastre, cuasi monedas por todo lados, grandes ferias de trueque hasta los lugares más emblemáticos de la clase media, los vecinos de Caballito esperando a los piqueteros Luis D´elia y Alderete en la plaza Rivadavia para darles agua y alimentos en su marcha a Plaza de Mayo, nadie se preocupaba a cuanto estaba el dólar, si tenía cepo o no, si podía viajar al exterior o no, si tenía que pagar impuesto a las ganancias, le preocupaba poder comer, tener un trabajo (25% de desocupación), no perder la vivienda, esas eran la prioridad. Esto marca el cambio, los reclamos de ahora, algunos legítimos, son de una sociedad que ha crecido y mejorado. El modelo invito a las clases populares a incorporarse a las rutinas y prácticas de la clase media, el auto, las nuevas tecnologías (celular, ipod, ipad, plasma), ropa de marca, la cocina más o menos gourmet, el turismo internacional (Clase Media). Los estratos populares que de alguna manera fueron económicamente y socialmente “beneficiados y formalizados” por este modelo, se suman hasta donde pueden a los hábitos pequeñoburgueses – por supuesto, hay otra clase social, la del capital concentrado, que no se aflige por estos dilemas -. Cuando las clases bajas ascienden, les comienza a molestar las actitudes, comportamiento y el contacto con personas que aún no pudieron ascender, además lson objeto de criticas. Referente a la distribución de la riqueza, podemos decir que las clases populares tienen que participar del mundo burgués (aportando su mano de obra), ahora cuando la burguesía tiene que resignar o sacrificar ciertas prebendas y gustos, la cosa se complica, caso el conflicto con el “campo”. El kirchnerismo es su propio enemigo: al mejorarle la vida a la gente, de a poco se quita base de sustentación, que al “llegar” se vuelve conservadora. "Las mejoras deben llegar solo hasta el momento en que yo estoy donde quería estar, después de eso, congelemos todo, no vaya a ser que me toque a mi poner parte de lo necesario para mejorarle la vida a los que todavía no llegaron".
El resultado de las elecciones de Octubre dependerá de la situación económica del País, no interesara que pasa en el mundo, si hay crisis o no, solo importará como funcione nuestra economía doméstica y sobre todo los sectores de la clase media recuperada y los que quieren parecerse – en el estilo de vida - sin serlo, que ya olvidaron lo mal que estuvieron. Si esta se estanca o va a los tumbos, perderá. Igualmente el Gobierno perderá en las grandes ciudades, donde la “clase media” se siente molesta con el gobierno, por las medidas económicas y su populismo.  
Algunas preguntas que rondan mi cabeza: Será posible triunfar en octubre, en la provincia de Buenos Aires, solamente con el voto de fastidio o de bronca con el gobierno nacional? Ser posible, desde ese espacio político que inevitablemente pasaría a ocupar, construir la base de poder para su proyecto futuro?. Le interesa a la oposición el “poder” o solo le interesa ocupar cargos?.     
Estas elecciones de medio término empiezan a configurar un anticipo de lo que vendrá. El futuro electoral se jugara adentro del peronismo con dos grandes bloques enfrentados, uno de centroizquierda y el otro de centroderecha. Se está agotando la última generación que conoció a Perón vivo. El kirchnerismo ha sembrado mucho y el próximo gobierno no va a poder prescindir de esos votos.
Estas elecciones marcaran un cambio de aire para lo que vendrá de ahora en más. Una generación de dirigentes que vivieron toda su experiencia política en democracia y acumulan varios años de gestión o participación legislativa, quedan ahora en los primeros lugares de exposición y responsabilidad política de cara al futuro. La idea de transición se afirma así en los datos duros e inevitables de la biología, es un cambio profundo que pocos advierten.
Se den como se den los resultados de octubre, esa nueva generación asumirá el debate de fondo sobre el rumbo del país de cara al 2015 y sin duda alguna, es el kirchnerismo quien se ha preparado mejor para esta transición.   

 
Héctor Daniel Fernández
Agosto 2013

jueves, 6 de junio de 2013

CORRUPCION



En el Diario La Nación del día miércoles 5 de Junio de 2013, se publicó un artículo sobre una encuesta realizada por el Centro de Opinión  Pública de la Universidad de Belgrano, con el siguiente título: “El 55% de los porteños tolera la corrupción si mejora la economía” y la nota dice:

Además, el 37% dijo que aceptaría corromperse a cambio de algún beneficio
En pleno resurgimiento del debate en torno a la corrupción, y cuando faltan cuatro meses para las elecciones, la sentencia popular del "roban pero hacen" sigue vigente.
El 55 por ciento de los porteños considera "aceptable" que un político sea corrupto si "mejora la economía o soluciona problemas del país", y el 46 por ciento cree que en la Argentina "la gente está obligada a adaptarse a la corrupción para sobrevivir".
Los datos surgen de una encuesta del Centro de Opinión Pública de la Universidad de Belgrano cuyos resultados se difundieron ayer.
La encuesta, realizada a 620 personas entre el 18 y el 27 del mes pasado, combina las preguntas sobre la esfera pública con las que indagan sobre conductas personales.
Así, por ejemplo, el 56 por ciento de los consultados considera que el nivel de corrupción en la Argentina es alto, mientras que el 26% cree que la mayor parte de esa corrupción se da en el ámbito político, seguido por el policial (16%) y el sindical (13%). La mayoría (43%), sin embargo, opina que la corrupción "se da en todos los ámbitos por igual".
En el terreno de los posibles castigos para "políticos corruptos", gana la cárcel (36%), seguida de cerca por la prohibición de por vida para ocupar cargos políticos (33%) y el pago de una multa (21%). El 5% cree que corresponde aplicar las tres penas a la vez.
Por otra parte, casi la mitad de los encuestados (48%) opina que en los últimos cinco años la corrupción aumentó, mientras que para el 51 por ciento la denuncia de la existencia de bóvedas en la casa de los Kirchner es verdadera.
Las conclusiones más llamativas aparecen en las consultas por conductas individuales. "Imagine que un político mejora la economía o soluciona problemas del país que a usted le preocupan, pero que, al mismo tiempo, es corrupto. ¿Eso le parece aceptable?", plantea una de las preguntas. El 55% contestó que sí y el 40%, que no.
En la misma línea, el 53% dijo que "aceptaría hacerse la distraída" ante un acto de corrupción si denunciarlo implicara perder un beneficio, mientras que el 30% optaría por denunciar al corrupto y renunciar al beneficio.
Ante la pregunta sobre si la ley debe ser obedecida sin excepciones o si hay ocasiones en las que "no está mal" infringirla, el universo se reparte en franjas similares: el 52% eligió la primera opción y el 36%, la segunda.
Se indaga además sobre el comportamiento en la Aduana después de haber hecho compras en el exterior. La opción es pagar el impuesto correspondiente o "pagar algo de dinero a alguien" para eludirlo. El 58% consideró "aceptable" pagar la coima.
Ante el escenario de "poder cometer un único acto de corrupción en la vida sin perjudicar a terceros y para obtener una gran diferencia económica", el 37 por ciento dijo que lo cometería. El 50 por ciento contestó que no.

Mi opinión:
Los políticos son el espejo de nuestra sociedad, como el País es un espejo de los partidos políticos. Si pretendemos mejores políticos o mejores partidos, deberíamos ir pensado también, en cambiar nosotros.
Creo que pertenecemos a una sociedad hipócrita e individualista. Siempre corruptos son los otros, pero creo que es más del 35% que dice la encuesta que se corrompería para beneficiarse. La honestidad es una cualidad innata que debe tener todo individuo y no sólo reclamarle a los Políticos.  Cada individuo reclama y exige respeto por sus derechos, pero cuando debe respetar los derechos de los otros, no lo hace. Pareciera que las reglas, normas, obligaciones o leyes, son tan sólo para los demás. Por mucho tiempo la sociedad - en general - pensó como dice Disépolo en el tango Cambalache “El que no afana es un gil” y se acrecentó la mentalidad del “sálvese quien pueda”. Desarrollamos la permanente desconfianza en los demás, como método de no asociarnos y no abocarnos a trabajar en objetivos comunitarios.
Es común ver, el desapego a la convivencia social en aquellos hechos simples que acontecen a diarios, como ser: cada uno saca la basura a la hora que se antoja o tirarla en cualquier lugar inapropiado, trata de pasarse por algún medio en alguna cola, estacionar en cualquier calle o avenida en doble fila o pasar por la banquina cuando hay un embotellamiento. Intentar coimear algún funcionario para zafar de una multa o infracción, en lugar de pagarla como se debe o no cometerla. Se busca como evadir impuestos, progresar con el menor esfuerzo y burlando las normas y si nos podemos acomodar en algún puesto por amiguismo, nos justificamos diciendo “si no lo hago yo lo hace otro”. Buscamos algún contacto para que nos facilite el algún trámite, perjudicando aquellos que respetan las normas establecidas. Cuando uno viola una disposición o ley es vivo o trasgresor, cuando lo hace otro es corrupto. Otro motivo de falta de respeto es ver como los automovilistas y chóferes, no respetan los semáforos. Con el justificativo de la inseguridad, a cualquier hora y en avenidas o calles, violan los semáforos con total impunidad y desparpajo, sin respetar a los transeúntes o a quien tiene derecho de paso. Nos quejamos a diario de políticos, funcionarios, jueces, empleados estatales, pero estos son parte de la sociedad, ciertamente son nuestro espejo. Estas pequeñas cosas, reflejan una sociedad enferma y falta de ética, y hasta que no comience a respetarse y a respetar, la situación de nuestro País no cambiara. No todos tenemos el mismo nivel de responsabilidad, pero algo tenemos que ver, por acción u omisión. Algo cambiara cuando dejemos ver la realidad desde nuestra situación personal, comodidad o bienes, sino desde el bien común.
Sobre la corrupción: debemos estar atentos que este tema no encubra la discusión ideológica, en los 90 nos hicieron creer que el problema era sólo la corrupción, cuando el problema de fondo fueron las políticas económicas aplicadas, que entregaron el País.

Héctor Daniel Fernández
Junio 2013

jueves, 24 de enero de 2013

SER CRITICO

Es importante cuando opinamos o hacemos alguna reflexión sobre distintas situaciones políticas, primero tratar de ser objetivos y fundamentalmente ser más cuidadosos y críticos de todo lo que escuchamos y leemos, tanto de un lado como lo del otro. Desde hace un buen tiempo, en casi todo el mundo, se acabaron los periodistas impolutos, imparciales o independientes, todos y la gente ya lo asumió, representan – en algunos casos - al que les paga y en otros, opinan según su ideología. Está bien que cada uno tenga una posición política de acuerdo a su formación ideológica, lo que no se puede ser es absolutamente negativo. Tener en cuenta cuando pretendemos informarnos – por medio de los medios de comunicación - que cada sector opina según los intereses que representan y con los cuales se siente identificado. Para algunos el País es Disney y para otros el Inframundo, cuando en realidad no es ni una cosa ni la otra. Hay algunos que hace años que vienen vaticinando la hecatombe y hacen lo posible para que ello ocurra, pero por el bien de la mayoría del pueblo sus vaticinios nefastos no ocurren y esperemos que no ocurran. Cuando estos sectores lograran triunfar, hemos tenido tristes recuerdos, los finales de los gobiernos de Alfonsín, Menem y De la Rua.
Los medios de comunicación solo representan la realidad que les interesa a los sectores que representan, las corporaciones o aquellos que los sostienen con sus publicidades. Es así que debemos tener el buen tino y la voluntad de leer o escuchar sabiendo desde que lugar opinan. Lo mismo ocurre con los políticos, ellos están permanentemente de campaña, por lo tanto sus comentarios hay que tomarlos como tales, de campaña. Lo que si sería correcto es evaluar sus opiniones para saber que piensan en cada tema como para saber qué rumbo tomarían de ser electos y que postura adoptan en los distintos temas estratégicos para el País. El tema es cumplir con las políticas que se proponen, no ser oportunista y decir una cosa y para luego hacer otra. Al igual que aquellos que buscan forzar alianzas, sin importar las diferencias ideológicas, con el único objetivo de derrotar al gobierno y no para construir una alternativa.
No concuerdo con aquellos que dice que todo está bien o que todo está mal, porque se deja de ser amplio y criterioso, para transformarse en una persona cerrada, que sólo defiende sus intereses sobre los de los demás y que poco construye para la sociedad. Tienen una visión sesgada de los acontecimientos, por más que quieran mostrar cierta neutralidad, ven el mundo desde su óptica y opinan según su interés.
No concibo ni mantendría una discusión con aquellos que son "anti" o manifiestan explícita o veladamente su “odio” a un gobierno, que tienen una repulsión exacerbada a tal punto que desean fervientemente el fracaso de la gestión de gobierno y su caída estrepitosa, poniendo de manifiesto una actitud individualista llena de vanidad y egoísmo, como hemos visto en nuestra historia donde las minorías actúan en perjuicio de las mayorías. Por lo general estos pertenecen a un sector que se encuentran en una situación económica más acomodada u holgada, incluso muchos se benefician con algunas de las políticas de gobierno, pero su ambición y “odio” es más fuerte y fomentan o pregonan el deterioro institucional, sin respetar la voluntad expresada en las urnas por la mayoría. Estos son elementos negativos que no sirven para la construcción de una sociedad más igualitaria y solidaria, dado que privilegian sus intereses personales sobre los del conjunto.
Por lo general, aquellos que están en contra de todas las acciones de gobierno y las critican, enfocan las políticas con una visión sectorial, en lugar de hacer un análisis mucho más amplio y que exceda sus propios intereses. Se expresan u opinan según la agenda impuesta por los medios opositores, que son los de más leídos, escuchados o vistos, que por lógica simbolizan a ese sector. Hay que evaluar las decisiones desde la complejidad que ellas representan, de los intereses que están en juego y las presiones económicas de actores muy poderosos que inciden en la política, en algunos casos, con más poder que el propio gobierno. Sobre las decisiones políticas que actúan sobre determinada coyuntura, intervienen múltiples causales, que están más allá de las personas, inciden otros factores de poder como son los grupos económicos, financieros, empresarios, la iglesia, partidos políticos, como así también intereses internacionales expresados por sus organizaciones financieras (FMI –BM), o la situación internacional y su evolución, no sólo forman parte de la realidad que cambia y que obliga a reevaluar la situación, sino que ella misma influye en las definiciones de la realidad interna. Desde el 2008 los países centrales, principalmente de la Unión Europea y Estados Unidos, vienen padeciendo una profunda crisis económica, con continuos ajustes, pérdida de beneficios sociales y laborales y altos niveles de desocupación. Esto países centrales tratan por todos los medios de trasladar su propia crisis a los países emergentes. Intentan colocar sus excedentes en nuestros países a cualquier costo, con presiones internacionales del “libre comercio”, “apertura de la economía”, “disminución de las barreras arancelarias”.
Por lo tanto, debemos mirar un poco más lo macro y lo que pasa en el mundo, para poder analizar con mayor certeza nuestro rumbo. No se puede criticar con liviandad ciertas situaciones sin analizar el contexto general, no se pude discutir hechos de relativa superficialidad o entrar en simples chicanas, es importante discutir el fondo ideológico de las políticas que se aplican o se pretenden aplicar, como ser, que incidencia o intervención debe tener el Estado en el manejo de la economía, que políticas aplicaría para reducir la desigualdad y realizar una mejor distribución de la riqueza. Si las políticas neoliberales o la del derrame es una opción válida, si la apertura de los mercados y el libre comercio es lo más conveniente para la industria nacional y los trabajadores. Si es positivo el desendeudamiento y vivir con lo que producimos o debemos pedir préstamos a los organismos internacionales, como para “integrarnos al mundo”. Si es necesaria la independencia económica y la soberanía política. Si las riquezas naturales deben estar en manos del Estado o en multinacionales extranjeras. Si la información debe estar monopolizada en ciertos sectores o debe haber diversidad de opiniones. Aplicaría la reforma agraria y financiera. Aplicaría severas sanciones a los que evaden. Aumentaría el pago de impuestos a los que más ganan o a la especulación financiera. Invertiría mayor presupuesto en la educación y salud pública gratuita. Eliminaría el trabajo en negro, sin aplicar la flexibilización laboral y generar mayor desocupación. Continuaría con las negociaciones de las convenciones colectivas de trabajo libres. Qué medidas tomaría contra la fuga de capitales.
Creo que estos son algunos de los temas fundamentales que se debería tomar posición y a partir de ellos discutir y definir cuál es el partido o político que lo representa, porque es muy cómodo criticar a quien tiene una postura, sin que uno se identifique con alguna en concreto.
Daniel Fernández
Enero 2013

viernes, 11 de enero de 2013

Sobre “buitres” y “caranchos”

Por Nicolas Tereschuk - 10 de Enero de 2013, publicado en Infobae http://opinion.infobae.com/nicolas-tereschuk/2013/01/10/sobre-buitres-y-caranchos/

Dirigentes políticos y algunos economistas enrolados en la oposición al Gobierno nacional se paran sobre una serie de conceptos para discutir acerca del enfrentamiento entre fondos buitre y el Estado argentino en Nueva York.
 
Básicamente, las ideas son estas:
 
• El caso es “uno más” derivado de tantas reestructuraciones de deuda soberana realizadas en los últimos 30 años.
• Los antecedentes de este tipo de disputas judiciales revelan que el kirchnerismo actuó con “mala praxis” ante los tribunales norteamericanos.
• Al seguir con la disputa judicial, el Gobierno opta por “aislarse” de los mercados financieros globales.
• Un posible fallo adverso contra la Argentina perjudicará sólo al país y no tendrá otras consecuencias internacionales.
 
Para rebatir esos argumentos, entender un poco mejor lo que ocurre en el caso “NML et al. v. Republic of Argentina” y lo que está allí en juego no es necesario escuchar a los funcionarios del Gobierno, ni siquiera a periodistas o economistas con simpatías hacia el oficialismo. Basta con leer a la prensa internacional especializada y a expertos insospechados de kirchnerismo.
 
• El pleito de los fondos buitre contra la Argentina es “el mayor que haya visto el mundo” y es por eso que convoca la atención de buena parte de Wall Street. La definición puede leerse en las notas de Felix Salmon, periodista especializado de la agencia Reuters, quien, por ejemplo, en julio pasado describió la gran cantidad de banqueros, ejecutivos y abogados que entonces colmó la sala de audiencias de la Corte de Apelaciones que lleva el caso de la Argentina, en 500 Pearl Street, para escuchar sobre avances en la causa.
• Elliott Associates, uno de los fondos buitre detrás del planteo contra la Argentina, se impuso en algunas disputas judiciales por deudas soberanas, es cierto. Pero se trató de procesos en los que no estaba en juego más de 64 millones de dólares, como en el caso contra Perú, que ganó en 1999. Ahora, los fondos buitre exigen 1.300 millones de dólares, 20 veces más.
• Según puede leerse en el libro Debt Defaults and Lessons from a Decade of Crises, publicado en los Estados Unidos por el actual titular del Banco Ciudad, el economista alineado con el PRO Federico Sturzenegger, en coautoría con Jeromin Zettelmeyer, la actual demanda contra la Argentina sólo aparece superada históricamente por la que encaró la familia Dart contra Brasil en 1994, por un total de 1.400 millones de dólares. Pero en aquel caso, luego de un fallo en parte desfavorable, Brasil sólo tuvo que poner sobre la mesa 52 millones de dólares en bonos negociables y 25 millones en efectivo al momento de destrabar el conflicto.
• Lo que está en juego ahora puede llegar a cinco veces más lo que se reclamaba en aquel juicio. Es que en total, los inversores que tienen en su poder bonos bajo legislación norteamericana que no entraron a los canjes, según la consultora Econométrica, reúnen papeles por 7.500 millones de dólares. El total de deuda en default es de 11.200 millones de dólares, 2,3 puntos del producto del país.
• Como se ve, la disputa judicial que involucra a la Argentina no tiene antecedentes por su volumen, lo que también la convierte en un pleito cualitativamente distinto. Diferentes expertos y operadores internacionales se preguntan qué ocurrirá con las deudas soberanas emitidas en Estados Unidos de ahora en más si la Justicia decide en forma definitiva a favor de los buitres. Es por eso que los fallos adversos que ahora busca revertir el país no eran esperados por la mayoría de los analistas. En su momento, el periodista Salmon, quien por entonces se desempeñaba en la revista Euromoney, calificó de “sorprendente” el fallo contra el país. “He escrito sobre holdouts o fondos buitres o como quieran llamarle por alrededor de doce años y aunque han tenido victorias aquí y allá, no ha habido nunca nada remotamente tan grande como este precedente”, escribió en aquella oportunidad. De igual modo, no acertaron en sus pronósticos especialistas Anna Gelpern, profesora de Derecho de la American University, o el analista Vladimir Werning, de JP Morgan, que había vaticinado que “al parecer, Argentina tiene una modesta ventaja” en el litigio.
• Si faltaran datos sobre lo “inédito” del caso argentino, hay que tener en cuenta que el país protagonizó en 2005 el canje con la mayor quita que se haya aplicado: 75 por ciento de “haircut”, como le llaman en la jerga financiera. Los canjes rusos estuvieron en torno al 60 por ciento y de ahí para abajo -en 2000, por ejemplo, canjes de deuda concretados por Ucrania y Ecuador estuvieron en torno al 28 por ciento de quita-.
• Si no hubiera tanto en juego, ¿los fondos buitre hubieran mostrado semejante despliegue de dinero y energía? No sólo intentaron embargar la Fragata Libertad. Hace poco, la agencia Reuters informó que pidieron un allanamiento en el estudio de abogados que representa a la Argentina en Manhattan. Y hay que recordar que Paul Singer, el CEO de Elliot Management, se jugó este año a extender sus contactos hasta la Casa Blanca: fue, según el diario New York Post, uno de los mayores financistas de la campaña del republicano Mitt Romney.
• Por otra parte, los apoyos que obtuvo la Argentina en las últimas semanas hablan por sí solos en contra de quienes argumentan que el país se “aísla del mundo” con sus estrategias. La Casa Blanca y las dos entidades que nuclean a los bancos estadounidenses se pronunciaron a favor de revertir el fallo contrario al país. Como “notas de color”, también lo hizo en los últimos días Larry Fink, considerado el titular de la mayor empresa de gestión de activos del mundo -se calcula que maneja unos 3 trillones de dólares-. Y de igual manera se pronunció una de las nuevas “estrellas” de Wall Street: del fiscal del Distrito Sur de Nueva York, Preet Bharara, un estadounidense de ascendencia india considerado entre las “100 personas más influyentes” del mundo por la revista Time.
• Se escucha a algunos analistas locales decir que futuras reestructuraciones de deuda -como las que podrían encarar países europeos- no tendrían problemas para avanzar porque ahora el consenso es utilizar cláusulas que bloquean la posibilidad de que un acreedor rebelde recurra a la Justicia y ponga en vilo a bonistas que acepten canjes, como ocurre ahora con la Argentina. La ex número 2 del FMI Anne Krueger argumentó ante la Justicia norteamericana que no hay seguridades al respecto. Enfatizó que una decisión contra la Argentina tendría “significativas consecuencias adversas a nivel mundial” y que aún no hay suficiente experiencia con las llamadas “Cláusulas de Acción Colectiva” como para determinar que los fondos buitre no volverán a atacar en otra oportunidad.
• Y si el caso argentino sólo tuviera consecuencias para Cristina Kirchner y el Gobierno nacional, ¿por qué el ex subsecretario de Estado norteamericano James K. Glassman se tomó el trabajo de viajar a Europa el mes pasado, según él mismo escribió en el diario Financial Times, para hacer lobby allí contra nuestro país? “El gobierno de una nación endeudada que vea la mala conducta de la Argentina indudablemente va a verse estimulado a seguir su ejemplo. Y en un mundo en el que las economías están tan sistemáticamente vinculadas, las acciones de un país, incluso de uno relativamente pequeño, puede afectar las finanzas globalmente”, argumentó.
 
En febrero próximo se registrarán audiencias clave por el juicio en Nueva York. Sería bueno que los análisis y planteos que se hagan desde nuestro país encuentren a los argentinos lo más unidos que sea posible o, al menos, apartados de los argumentos de los fondos buitre. Pero aún si no fuera así, lo deseable es que al menos no se ignore la información que circula en todo el mundo sobre estos temas.

Con el corazón y con el bolsillo

Por José Natanson Publicado en Enero de 2013 en Le Monde Diplomatique
 
Desde principios del 2007, la economía argentina arrastra una inflación alta pero no desbordada, estructural pero no espiralizada, y persistente. La respuesta inicial del gobierno consistió en negarla mediante la destrucción del sistema de estadísticas del Indec y luego intentar contenerla a través de acuerdos de precios que la mayoría de las veces resultaron inútiles. Con el paso del tiempo, sin embargo, se fueron desplegando una serie de iniciativas –la ley de movilidad jubilatoria de octubre del 2008, la Asignación Universal de octubre del 2009, los aumentos del salario mínimo y las paritarias– que, en un contexto de alto crecimiento y disminución progresiva del desempleo, permitieron sostener niveles de ingreso por encima de los aumentos de precios.
El incremento salarial en paritarias fue de 26,4 por ciento en 2008, 21 por ciento en 2009, 26 por ciento en 2010, 32 por ciento en 2011 y 24 por ciento en 2012. Las jubilaciones aumentaron 10 por ciento en 2009, 25,1 en 2010, 34,1 en 2011 y 31,05 en 2012. Según datos de la consultora Analytica (1), entre 2007 y 2012 el salario aumentó en promedio 3,7 por ciento al año en términos reales, mientras que los ingresos jubilatorios subieron 9,8 por ciento.
Esto permitió neutralizar –parcialmente– el efecto regresivo que generaba la inflación, lo que quizás constituya el principal éxito económico-social de Cristina Kirchner. La cuestión es hasta qué punto muchas de las políticas implementadas para sostener el crecimiento, garantizar el empleo y mejorar las condiciones de vida de los sectores populares no son en sí mismas inflacionarias (o un poco inflacionarias), tal como plantea Alfredo Zaiat cuando analiza la tensión entre inflación y empleo (2). Pero no debería necesariamente ser así: la experiencia reciente de otros gobiernos progresistas de la región, como Brasil, Uruguay e incluso Bolivia, demuestra que es posible combatir la pobreza, la desigualdad y el desempleo con un diseño macroeconómico de menor expansión monetaria, más control fiscal e inflación de un dígito (es decir, más ortodoxo), aunque con un crecimiento más moderado.
La inflación constituye un problema, siempre. La idea alfonsinista de que “un poco de inflación no viene mal” es, como los jeans nevados y las frenys de Pumper Nic, una reliquia ochentista que convendría ir jubilando. En primer lugar, porque la inflación genera un deterioro de las condiciones de vida en aquellos sectores que perciben ingresos fijos y carecen de protección sindical, dato no menor en un país que aún arrastra un 33,8 por ciento de informalidad laboral (3). Pero además la inflación alimenta el atraso cambiario, distorsiona la estructura de precios relativos (un café en el microcentro porteño araña los ¡18 pesos!) y conspira contra el ahorro, es decir contra la inversión, en un contexto en el que los pesos queman y quienes pueden salen a reventar la tarjeta. La carrera inflación-salarios erosiona la competitividad de la economía y los intentos por contenerla han sido infructuosos (y probablemente lo sigan siendo, en la medida en que un sector del sindicalismo permanezca lejos de la esfera de influencia del gobierno).
En otras palabras, el foco perturbador de la inflación se ha desplazado, de una cuestión principalmente distributiva a una eminentemente macroeconómica, lo que genera efectos políticos que vale la pena analizar. El más importante es la aparición o reaparición de reclamos orientados a otros temas: en algunos casos siguen siendo económicos, como sucede con la demanda de instrumentos de ahorro evidenciada tanto en las quejas por las restricciones a la compra de dólares para atesoramiento como en el éxito del bono lanzado por YPF, mientras que en otros casos se trata de cuestiones no necesariamente materiales, que pueden ir de la inseguridad a la crítica republicana y el estilo presidencial.
El resultado es un mix complejo frente al cual el gobierno debería reaccionar mediante una formulación invertida del viejo adagio alfonsinista: responder con el corazón además de con el bolsillo.
El corazón
El kirchnerismo ha establecido con el humor social una relación ambivalente. En sus mejores momentos supo anticiparse, como sucedió al principio con la política de derechos humanos, y luego con la ley de medios o con iniciativas de fuerte impacto cultural como el Bicentenario y Tecnópolis. En otras ocasiones, sobre todo durante el conflicto del campo y la campaña electoral del 2009, el gobierno equivocó el rumbo, oscurecido por sus tics políticos más negativos: la lógica amigo-enemigo, la concentración de poder, la escasa sensibilidad para escuchar voces que no sean las propias. Pero en general, como escribió Martín Rodríguez (4), el kirchnerismo ha demostrado más capacidad para administrar las necesidades (de los sectores populares) y los intereses (de los factores de poder) que para gestionar los deseos, esa vieja obsesión lacaniana.
¿Qué sucederá en el año electoral que se inicia? Un aspecto central del estilo de conducción kirchnerista que puede jugar un papel importante pasa por la explicación del rumbo. Hay, en efecto, una dimensión explicativa de la política, casi pedagógica, que no conviene subestimar, y en este sentido resulta interesante comprobar que Cristina Kirchner, una oradora sólida e inspirada, ha sido menos prolífica que su marido, cuyos discursos lucían desgarbados y hasta confusos, a la hora de instalar ideas-fuerza de alto contenido político: la “salida del purgatorio”, la promesa de “no dejar las convicciones en la puerta de la Casa de Gobierno” y el “¿Qué te pasa, Clarín? ¿Estás nervioso?”; todos llevan el copyright de Néstor.
Muchas veces, pese a la exposición pública constante de la figura presidencial, el gobierno se muestra renuente a explicar aspectos cruciales de sus políticas, que pueden ir desde la gestión de los servicios públicos a la administración tributaria, y es raro que admita explícitamente un cambio de rumbo, por más evidente que sea. Un ejemplo entre tantos: nunca quedó claro por qué el plan de eliminación progresiva de subsidios a la electricidad y el gas, que buscaba moderar un gasto regresivo y había sido elaborado de manera tal de no afectar a los sectores más vulnerables, fue súbitamente congelado (5).
Cuestión de estilo
Este tipo de apuntes pueden parecer menores, una simple cuestión de estilo o comunicación, pero en realidad no lo son: constituyen rasgos de carácter que revelan de modo profundo la forma en que un gobierno dialoga con la sociedad, que es también, por supuesto, la idea que se hace de ella. Sobre todo cuando se enoja o se excita o se engolosina con sus propios éxitos, el kirchnerismo parece tomar una distancia excesiva de las angustias, traumas y complejos sociales. Y si por un lado esto le permite elaborar iniciativas de largo plazo que no forman parte de las necesidades de todos los días, también puede contribuir a aislarlo y hasta tornarlo distante, insensible. No dejarse arrastrar por la tiranía de la opinión pública es clave para cualquier líder político que se proponga un horizonte de cambio, pero la línea que separa esa autonomía del autismo resulta a veces demasiado delgada.
En este marco, el gobierno apunta ahora a la Justicia, un poder opaco y conservador, dueño de una tecnojerga oscurantista, que con la excusa de la auto-renovación se había mantenido –en contraste con lo que sucedió con otras corporaciones, como la mediática y la militar– a salvo de los cuestionamientos sociales, bien lejos de los reflectores de la opinión pública. En medio de la disputa con Clarín, que últimamente ha devenido en una guerra de guerrillas en la que los dos protagonistas disputan palmo a palmo el terreno, y tras fallos indignantes como el que liberó a los acusados del crimen de Marita Verón, Cristina Kirchner parece decidida a emprender una reforma judicial que vaya más allá de la muy valorable, pero insuficiente, renovación de la Corte Suprema. Y aunque conviene tener cuidado con el modo en que se implementa, de manera tal de evitar que la democratización se transforme en linchamiento, el foco parece acertado.
Quizás los mejores momentos del kirchnerismo suceden cuando orienta su ímpetu renovador a un tema estructural que luego se convierte en el eje de una preocupación social, como los amantes sensibles que intuyen los apetitos de su pareja antes de que surjan, o que los fabrican.
Feliz 2013
A la marcha de la economía y la determinación política del gobierno cabe agregar, en este análisis un poco a tientas del año que se inicia, una cuestión no menor de ingeniería electoral. Las elecciones de este año serán las primeras que el kirchnerismo deberá enfrentar sin la postulación de alguno de sus dos líderes. Hasta el momento, el dispositivo electoral oficialista descansó siempre en alguno de los integrantes del matrimonio, con Néstor (2003, 2009) o Cristina (2005, 2007, 2011) turnándose para encabezar la lista nacional o bonaerense. Ahora, por primera vez, el gobierno tiene el desafío de disputar la elección sin un Kirchner al frente, lo que lo obligará a buscar candidatos taquilleros para los distritos clave. Lo interesante es que los más valorados por la sociedad no siempre son los más queridos por el kirchnerismo químicamente puro, lo que reenvía al dilema anterior: hacerle caso a la opinión pública o a la propia intuición, es decir hasta cuándo seguir escuchando y cuándo, finalmente, decidir.
2. Página/12, 9-12-12.
3. Datos del Ministerio de Trabajo.
4. “Medios, paros y cacerolas”, Le Monde diplomatique, edición Cono Sur, Nº 162, diciembre de 2012.
5. Esto no sucede en todas las áreas: Martín Sabbatella demostró que la épica kirchnerista no es incompatible con las explicaciones largas e incluso las conferencias de prensa.

REVOLUCIÓN FUSILADORA

16 de Septiembre de 1955 GOLPE MILITAR ​Recordamos esta fecha como uno de los hechos más nefastos de la historia argentina. En esta jornada,...